Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

 AUTORES

Mandred Max Neef

El chileno Manfred Max-Neef estudió economía e hizo carrera como empleado de la empresa Shell. En 1957 dio las espaldas a la industria y se dedicó a estudiar los problemas de los países en desarrollo. Trabajó para organizaciones de la ONU y en diversas universidades de EE.UU. y América Latina. Inspirado por el imperativo de E.F. Schumacher small is beautiful, desarrolló tesis que denominó «economía descalza» y «economía a escala humana», cuyos criterios definió ya en los años 80 en una matriz que abarca diez necesidades humanas básicas. En los años 90 formuló con la hipótesis del «umbral» la idea de que a partir de determinado punto del desarrollo económico, la calidad de vida comienza a disminuir.

En 1973 acepta un llamado de la Universidad de Chile, a la que arriba poco antes del golpe de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular. Max-Neef se marcha al exilio. En Argentina pasa a trabajar en la Fundación Bariloche, fuertemente marcada por Carlos Mallmann, y donde se cultivan simbióticamente las ciencias naturales, las matemáticas y la música. En esos tiempos es editado «Límites de la pobreza», de A. Herrera y H.D. Scolnik, en el que se presenta el «modelo de Bariloche» como respuesta al escenario de catástrofe formulado por Dennis L. Meadow en «Limits to Growth». En «Límites de la pobreza» se trata de un modelo del mundo alternativo, basado en la igualdad y en la idea de cubrir las necesidades básicas, que no termina con el colapso global. También la Fundación Hammarskjöld, de Suecia, comienza a interesarse por este chileno poco convencional y lo acompaña editorialmente.

Entre el trabajo de proyecto y la reflexión teórica (que llevó a Max-Neef también varias veces hasta seminarios de la DSE), crece su bagaje de ideas. Max-Neef es premiado finalmente en 1983 con el Nobel Alternativo.

Con el dinero del premio, Max-Neef funda en Santiago de Chile el (hoy desaparecido) Centro de Estudio y Promoción de Asuntos Urbanos (CEPAUR), con el objetivo de poner en práctica sus ideas sobre un «desarrollo a escala humana» y desde entonces se multiplican los premios internacionales. Max-Neef se transforma en miembro del Club de Roma, la Academia Leopold Kohr, en Salzburgo y la E.F. Schumacher Society, en Inglaterra. En 1993 es candidato independiente presentado por los Verdes para la Presidencia de su país, una empresa destinada de antemano al fracaso en el Chile del milagro económico. Hoy, Max-Neef es rector de la pequeña, pero reconocida Universidad Austral, en Valdivia («una ciudad a escala humana»), en el paradisiaco sur de Chile, donde la política de exportación a rajatabla no ha dejado aún marcas visibles. No obstante, ni siquiera un Nobel alternativo puede satisfacer a todos: frente al rectorado, un disidente escribió, no sin cierta poesía: «Sr. Rector, la Universidad no es un banco». Max-Neef sonrió y no ordenó quitar el grafito.

Su propia búsqueda intelectual, la simpatía para con la gente sencilla, el small is beautiful de Schumacher, la obsesión de Leopold Kohr por unidades abarcables, el pensamiento alternativo de la Fundación Bariloche y sobre todo su propio trabajo de proyecto alimentaron la búsqueda de Max-Neef de propuestas para la puesta en práctica del «desarrollo a escala humana». El «desarrollo» fue definido por Max-Neef como la «liberación de posibilidades creativas» de todos los integrantes de una sociedad, como un concepto claramente separado del crecimiento económico y sin ser una condición para éste.

Inspirado por la Fundacion Dag-Hammarskjöld, que para su informe global «What New: Another Development» (1975) necesitaba ejemplos de desarrollo sectorial alternativo en América Latina, maduró en Max-Neef a mediados de los años 80 el instrumental de su «desarrollo a escala humana». Como el desarrollo no debe ser impuesto desde arriba, sino que debe venir de la base, Max-Neef elaboró un método para aprehender los verdaderos deseos y necesidades de la gente sencilla.

El objeto de su búsqueda lo ejemplifica el acto de una madre que amamanta a su bebé: un recién nacido tiene una necesidad básica, la subsistencia; la satisfacción la encuentra en ser amamantado, un acto que a su vez despierta otras necesidades, tales como protección, amor e identidad y simultáneamente estimula su satisfacción.

De acuerdo con ese modelo, Max-Neef construye una matriz básica con nueve necesidades básicas (una décima, la búsqueda de la trascendencia, le pareció entonces demasiado osada), conectadas axiológicamente con cuatro categorías de satisfacción de necesidades. Las nueve necesidades fundamentales son: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Las cuatro categorías correspondientes al nivel de las satisfacciones son: ser, tener, hacer e interacción (Max-Neef, p. 32 ss.)

Siguiendo el esquema se obtiene una matriz con 36 campos. A los satisfactores positivos se contraponen pseudosatisfactores o satisfactores inhibidores, que ofrecen una falsa satisfacción de deseos. El armamento, p. ej., promete protección, pero disminuye la satisfacción de otras necesidades, tales como subsistencia, afecto, participación o libertad; el nacionalismo chaunivista ofrece identidad, pero destruye otras áreas; el paternalismo impone protección, pero a costas de la comprensión, la participación, la libertad y la identidad.

Correco electrónico: economia@uach.cl


Ir a artículos del autor:
 

El poder en la globalización

Descargar artículo:
El poder en la globalización


Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: