Rubén Fernando Tapia Mantilla
nació en julio de 1965 en las entrañas del sur de Quito, barrios
urbanos marginales, donde creció en un ambiente de privaciones,
lucha y trabajo constante por una vida más digna. A los 12 años de
edad llegó con sus padres y tres hermanos al barrio Mena 1, una
comunidad que luego de varias acciones de presión y trabajo, pudo
acceder a un techo en condiciones mínimas, sin agua potable, energía
eléctrica y alcantarillado. A los 17 años de edad, antes de terminar
la educación secundaria, inspirado por el trabajo pastoral de la
Parroquia Cristo Resucitado y de personas como la Hermana Rosa
Zúñiga y el Padre José Carollo, en el barrio Quito Sur, ingresó a
formar parte del grupo de catequistas.
La experiencia de teología de liberación que
proponía la Parroquia provocó su entusiasmo y dedicación profunda al
trabajo pastoral. La protesta basada en propuestas concretas, no
violentas y llenas de espiritualidad de Jesús, fue su principal
motor.
En el trabajo de la catequesis empezó con niños y
entendió que Dios no está en el cielo, que está en la tierra, en los
hombres y mujeres pobres, en la gente que lucha día a día por llevar
un pedazo de pan a sus familias.
La catequesis, primero con niños y luego con
jóvenes, le ayudó a conocer e integrarse con las familias y su fe.
Se fue enamorando más de la organización y pronto trabajó en
conjunto con las Comunidades Eclesiales de Base. Conoció y aprendió,
a través del servicio a la comunidad, que Dios camina con nosotros.
En sus casi 10 años de catequista, participó en
varios cursos de Biblia, de teología de liberación, de organización
popular y de realidad, dirigidos por Monseñor Leonidas Proaño, los
padres José Carollo, José Luis Caravias, Richiardi, Pablo Richard y
otros con una visión muy clara de la liberación desde el pueblo de
Dios.
A los 19 años de edad, formó parte del Grupo de
jóvenes de la Imprenta Cristo Resucitado, una experiencia de trabajo
juvenil comunitario, animado por la Parroquia Cristo Resucitado de
la cual fue coordinador.
En este tiempo, conoció e inició su trabajo junto al
padre Graziano Masón, un hombre espontáneo, alegre y con experiencia
en organización campesina y comercialización comunitaria. Este hecho
se combinó muy bien con su forma de ser, la dinámica y la fuerza de
la gente y comunidades del sur de Quito.
En 1985, junto con las organizaciones pastorales, la
gente de las comunidades, catequistas y grupos juveniles del
Movimiento Cristo Vive en el Sur (CVS), inició el proyecto CCH
(Comercializando como Hermanos). Animó las experiencias de grupos de
distribución, mercaditos comunitarios, tiendas comunitarias y la red
de comercialización comunitaria en todo el Ecuador que se consolidó
con la conformación de la Fundación Maquita Cushunchic
Comercializando como Hermanos (MCCH).
"...los jóvenes que estábamos organizados en el
movimiento juvenil CVS habíamos aportado con nuestra fortaleza
juvenil, con nuestros ideales de transformación, con nuestra
espiritualidad joven y de cambio, al nacer y crecer de una
respuesta concreta al alto costo de la vida...".
Rubén Tapia
Desde este momento, combinó con mucha dedicación y
constancia su educación superior en ciencias de la educación,
especialización Biología, el trabajo pastoral y el sociorganizativo
en comercio justo y economía solidaria. Desde 1988, fue animador y
promotor de MCCH, lo que le llevó a conocer y acercarse a la
realidad de los sectores campesinos e indígenas de todo el Ecuador.
En el año de 1990 asumió la Coordinación Nacional
del Área de Capacitación de MCCH. Desde esta área se adentró más a
la realidad social, cultural y organizativa de las comunidades
indígenas, campesinas y urbano marginales de la costa, la sierra y
la amazonía ecuatoriana. Desarrolló los programas de seguimiento,
promoción, capacitación y formación que MCCH promovía.
En enero de 1991, junto con el equipo de
coordinación de MCCH, animó el desarrollo del Primer Encuentro
Latinoamericano sobre Comercialización Comunitaria, en el que
participaron representantes de 11 países del Continente. En este
evento, nace la Red Latinoamericana de Comercialización Comunitaria
(RELACC) y, MCCH, es nombrada como Sede Matriz de RELACC. A partir
de este momento, conjuntamente con el padre Graziano Masón, asume la
Secretaria Ejecutiva de RELACC.
De aquí en adelante, junto con el trabajo de
Coordinación de la Capacitación en MCCH, animó el objetivo de crear
Redes Nacionales de Comercialización Comunitaria en los países
latinoamericanos. Esto le permitió compartir su experiencia y
acercarse a la realidad cultural y organizativa de varios países del
Continente.
En octubre de 1996, durante el Segundo Encuentro
Latinoamericano de RELACC, fue nombrado como Director Ejecutivo de
RELACC. Y como fue en sus inicios, hoy el compañero Rubén, como lo
conocen, sigue animando con fe y constancia el proceso de
construcción del mercado solidario, a través del fortalecimiento de
RELACC, en 18 países del Continente. Acompaña el caminar de la
Fundación MCCH y el de las Redes Nacionales de Comercialización
Comunitaria socias de RELACC. Además, fiel a su inspiración
cristiano liberadora, continua entregando a varias parroquias del
Sur de Quito, su experiencia organizativa y pastoral.
Correo electrónico:
info@relacc.org
y
rubentapiamcch@yahoo.es