I. Introducción
Los días 22 y 23 de febrero de 2002 se realizó el Foro sobre Diplomacia
Ciudadana en la Ciudad de México, en el que participaron 46 representantes
de redes y organizaciones de América Latina y el Caribe con trayectoria de
incidencia en diversas cumbres internacionales y en negociación con
organismos multilaterales. Estas redes y organizaciones dan seguimiento a
una amplia gama de temas -desarrollo, paz, democracia, género,
discriminación racial, etc.- pero todas comparten el criterio de que estas
causas son interdependientes y se entrelazan con una perspectiva integral de
derechos humanos.
El primer día de trabajo varias de estas redes presentaron su
experiencia y aprendizajes sobre la base de cuatro ejes temáticos: la
incidencia en conferencias de la ONU y otros foros en los últimos diez
años, las relaciones entre ONGs y movimientos sociales en el contexto de
esos procesos de incidencia, la cooperación entre organizaciones del Norte
y del Sur y el la posible actuación de las organizaciones de la sociedad
civil regional en la solución pacífica de conflictos.
El segundo día se dedicó a valorar las posibilidades del Foro como
"espacio de reflexión y articulación de recursos y voluntades,
convirtiéndolo en una herramienta permanente para mejorar nuestra acción
ciudadana en los foros multilaterales y otras instancias
internacionales". Identificamos a ese fin algunas áreas de posibles
acciones comunes y definimos un mecanismo de seguimiento y concertación.
A continuación se resume el debate y decisiones en torno a los desafíos
y proyecciones futuras del FDC.
II. Desafíos que se presentan a la Diplomacia
Ciudadana
Entendemos por Diplomacia Ciudadana (DC) al conjunto de esfuerzos, tanto
de cabildeo y negociación como de denuncia y movilización, dirigidos a
incidir en ciertas instancias de gobierno y en los organismos
multilaterales. Creemos que la creciente participación ciudadana en
acciones diplomáticas que antes se reservaban casi exclusivamente a los
Estados es parte del esfuerzo por democratizar las relaciones
internacionales y los foros multilaterales.
Entre las acciones que suele desarrollar la DC podemos identificar:
- Elaboración de los reportes "sombra" o alternativos y
seguimiento de recomendaciones para la implementación de compromisos.
- Elaboración de monitoreos nacionales e internacionales.
- Campañas: la recogida de firmas, adhesiones, en torno a una causa.
- Presencia de cabildeo activo en las conferencias o reuniones
internacionales para enriquecer los contenidos de los textos.
- Preparación de documentos y propuestas que involucren al mayor
número posible de personas y organizaciones.
- Presión política en cada país y ante instancias multilaterales en
torno a demandas específicas.
- El uso del litigio internacional en los organismos multilaterales,
utilizando los espacios de protección y garantías en materia de
derechos humanos que se han ido generando.
El desarrollo de la DC exige:
- La elaboración de un pensamiento propio, latinoamericano, sobre
su temática.
- La adopción -como base y perspectiva común para su ejercicio-
de una visión integral del conjunto de derechos humanos.
- La ubicación de su actividad en la especificidad de los espacios de
lucha democrática ciudadana y el deslindar su actuación de aquella
otra que realizan actores armados.
- El desarrollo de una permanente y eficaz acción pública.
- La reafirmación de nuestros valores, sabiendo a cada instante por
qué y cómo estamos haciendo las cosas. Nosotros privilegiamos los
objetivos políticos, pero con valores éticos. Esta dimensión ética
es fundamental en la construcción de alternativas.
- Trabajar por asegurarnos el prestigio institucional como
interlocutores que hemos venido construyendo, lo que implica seriedad y
consistencia técnica y política.
- Intensificar y extender nuestra capacitación en el manejo de las
herramientas de la diplomacia ciudadana, comenzando por el conocimiento
de los instrumentos y mecanismos internacionales.
- Vincularnos activamente con las organizaciones de base, explicarles e
informarles, de manera transparente, las gestiones que se realizan en el
ejercicio de la DC y promover mecanismos para que las demandas y
propuestas de las organizaciones de base sean asumidas en la DC.
- Trabajar en la elaboración de una estrategia de incidencia en los
medios de comunicación dirigida a dar a conocer el contenido e
iniciativas de la DC.
- Avanzar hacia metodologías consensuadas de monitoreo y
evaluación que vayan más allá de los informes nacionales -sin excluir
a éstos- y reforzar los equipos sólidos de investigación ya
existentes.
- Comprometernos en la búsqueda de relaciones de trabajo más eficaces
entre organizaciones del Norte y del Sur basadas en la construcción de
agendas políticas comunes y en la cooperación sobre esa base. Para
ello es necesario contar con agendas políticas propias por parte de las
redes del Norte y del Sur.
- La superación de la falsa dicotomía entre la protesta social y
la denuncia, por un lado, y la negociación y el diálogo por otro. Si
bien se hace necesario identificar con claridad contra qué se está
luchando, resulta igualmente imprescindible clarificar, al mismo tiempo,
a favor de qué estamos y cuáles son nuestras propuestas. Tenemos la
necesidad en ese sentido de articular la protesta con la propuesta.
- Desarrollar el análisis permanente de las tendencias y las
coyunturas, internacionales y nacionales, así como la identificación y
conocimiento de los centros de poder internacional. Entre los objetivos
que persigue la DC identificamos los siguientes:
Hacia los Estados y los Organismos multilaterales:
- Democratizar los espacios públicos históricamente cerrados a la
participación efectiva de la sociedad civil, en este caso los de los
organismos multilaterales. Para ello una acción básica es hacer
demandar que se hagan públicos los acuerdos, tratados, convenios que
firman los gobiernos y afectan a los ciudadanos y habitantes de nuestros
países.
- Fortalecer las instituciones democráticas como espacios necesarios
para resolver pacíficamente las dificultades que vivimos.
- Exigir a los Estados una política seria en materia de derechos
humanos, lo que implica que las leyes nacionales estén actualizadas y
sean compatibles con los compromisos internacionales adquiridos por
ellos y la legislación internacional en general. Para esto hay que
asegurar el compromiso real con la protección de los estándares de
derechos humanos universalmente aceptados a la vez que se libera a los
mecanismos de supervisión de todo rejuego político entre gobiernos.
Hay también que garantizar la exigibilidad de todos los derechos y hay
que democratizar aun más los organismos internacionales - incluyendo al
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas- y darle mayor participación a
la sociedad civil.
- Asegurar la incorporación de nuestras demandas internacionales -y
aquellas ya logradas en ese ámbito- en las legislaciones nacionales y
viceversa, garantizando así la coherencia entre el derecho
internacional y el derecho nacional
- Mantener el actual debate y análisis sobre los discursos y
orientaciones para el desarrollo que surgen de los organismos
multilaterales.
- Validar la universalidad del derecho internacional humanitario.
Hacia la construcción de ciudadanía:
- Fortalecer la articulación de los actores sociales locales,
nacionales e internacionales.
- Hacer nacional e internacionalmente visibles las demandas sociales y
articular la dinámica de las diversas redes temáticas en su
promoción.
- Promover un mayor acceso y participación efectiva de la sociedad
civil en los procesos de negociación y decisión de los organismos y
mecanismos multilaterales.
- Establecer alianzas multisectoriales para tener mayor eficacia. Estas
alianzas deben ser de carácter político-ciudadano, no
político-partidista.
- Crear un frente común con nuestras contrapartes en el Norte para
enfrentar las lógicas de instrumentalización de los actores sociales
que en ocasiones se desarrollan amparadas por ciertas políticas
neoliberales que emanan de organismos financieros internacionales.
- Comprender que para poder enfrentar aquellas políticas nocivas que
emanan del modelo neoliberal tenemos que plantearnos alianzas
multisectoriales internacionales de la sociedad civil a fin de poder
alcanzar la necesaria eficacia en nuestras gestiones.
La DC se orienta, por lo tanto, hacia:
- La búsqueda de una sociedad democrática e incluyente.
- La reafirmación de una ética pública global como base de cualquier
paradigma de desarrollo sustentable.
- La construcción permanente de ciudadanía como requisito constante de
cualquier desarrollo en materia de la diplomacia ciudadana regional.
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