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Aprobado en la tercera sesión plenaria
Ciudad de México, 28 de octubre de 2003
Nosotros, los Estados de las Américas representados en la
Conferencia Especial sobre Seguridad en la Ciudad de México, comprometidos a
promover y fortalecer la paz y la seguridad en el Hemisferio,
Recordando que la Conferencia Interamericana sobre Problemas
de la Guerra y la Paz, realizada en Chapultepec, México, en 1945, propuso un
esquema para hacer frente a los requerimientos de seguridad de las Américas;
Teniendo presente que el Compromiso de Santiago con la
Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano, de 1991, decidió
iniciar un proceso de reflexión conjunta sobre la seguridad hemisférica,
desde una perspectiva actualizada e integral, a la luz de las nuevas
circunstancias mundiales y regionales;
Recordando que la Cumbre de las Américas de Santiago
encomendó a la Organización de los Estados Americanos, a través de la
Comisión de Seguridad Hemisférica, que "efectúe el seguimiento y
profundización de los temas relativos a medidas de fomento de la confianza y
la seguridad, realice un análisis sobre el significado, alcance y proyección
de los conceptos de seguridad internacional en el Hemisferio, con el
propósito de desarrollar los enfoques comunes más apropiados que permitan
abordar sus diversos aspectos, incluidos el desarme y el control de
armamentos, e identifique las formas de revitalizar y fortalecer las
instituciones del sistema interamericano relacionadas con los distintos
aspectos de la seguridad hemisférica", que culmine en una Conferencia
Especial sobre Seguridad en el marco de la OEA;
Destacando que la Cumbre de las Américas de la ciudad de
Québec pidió a la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA la revisión de
todos los temas que se refieren a los enfoques comunes sobre la seguridad
internacional en el Hemisferio, con miras a celebrar la Conferencia Especial
sobre Seguridad;
Considerando que la Declaración de Bridgetown reconoce que
las amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad en el
Hemisferio son de naturaleza diversa y alcance multidimensional y que el
concepto y enfoque tradicionales deben ampliarse para abarcar amenazas
nuevas y no tradicionales, que incluyen aspectos políticos, económicos,
sociales, de salud y ambientales;
Considerando que los Estados de las Américas compartimos
raíces históricas, principios y valores de civilización que nos han
permitido consagrar un orden jurídico sustentado en la Carta de las Naciones
Unidas y la Carta de la Organización de los Estados Americanos;
Reconociendo que los Estados del Hemisferio enfrentamos
tanto amenazas tradicionales a la seguridad como nuevas amenazas,
preocupaciones y otros desafíos que por sus características complejas han
determinado que la seguridad tenga un carácter multidimensional; y
Firmemente convencidos de que, en vista de los cambios
profundos que han ocurrido en el mundo y en las Américas desde 1945, tenemos
una oportunidad única para reafirmar los principios, valores compartidos y
enfoques comunes sobre los cuales se basa la paz y la seguridad en el
Hemisferio,
Declaramos lo siguiente:
I. PRINCIPIOS DE LA CARTA DE LAS NACIONES
UNIDAS Y DE LA CARTA DE LA OEA
1. Reafirmamos que la seguridad en el Hemisferio tiene como
base fundamental el respeto a los principios consagrados en la Carta de las
Naciones Unidas y en la Carta de la Organización de los Estados Americanos.
II. VALORES COMPARTIDOS Y ENFOQUES COMUNES
2. Nuestra nueva concepción de la seguridad en el Hemisferio
es de alcance multidimensional, incluye las amenazas tradicionales y las
nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad de los
Estados del Hemisferio, incorpora las prioridades de cada Estado, contribuye
a la consolidación de la paz, al desarrollo integral y a la justicia social,
y se basa en valores democráticos, el respeto, la promoción y defensa de los
derechos humanos, la solidaridad, la cooperación y el respeto a la soberanía
nacional.
3. La paz es un valor y un principio en sí mismo y se basa
en la democracia, la justicia, el respeto a los derechos humanos, la
solidaridad, la seguridad y el respeto al derecho internacional. Nuestra
arquitectura de seguridad contribuirá a preservarla a través del
fortalecimiento de los mecanismos de cooperación entre nuestros Estados para
enfrentar las amenazas tradicionales, las nuevas amenazas, las
preocupaciones y otros desafíos que confronta nuestro Hemisferio.
4. Afirmamos que nuestra cooperación para enfrentar las
amenazas tradicionales y las nuevas amenazas, preocupaciones y otros
desafíos a la seguridad también se fundamenta en valores compartidos y
enfoques comunes reconocidos en el ámbito hemisférico.
Entre ellos destacan los siguientes:
a) Cada Estado tiene el derecho soberano de identificar sus
propias prioridades nacionales de seguridad y definir las estrategias,
planes y acciones para hacer frente a las amenazas a su seguridad, conforme
a su ordenamiento jurídico, y con el pleno respeto del derecho internacional
y las normas y principios de la Carta de la OEA y la Carta de las Naciones
Unidas.
b) La democracia representativa es una condición
indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de los Estados del
Hemisferio. En particular, reafirmamos nuestro compromiso con la plena
observancia de la Carta Democrática Interamericana, sus valores, principios
y mecanismos.
c) El respeto de los derechos humanos y las libertades
fundamentales y la buena gestión gubernamental son esenciales para la
estabilidad, la paz y el desarrollo político, económico y social de los
Estados del Hemisferio.
d) La subordinación constitucional de todas las
instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el
respeto del estado de derecho por todas las entidades y sectores de la
sociedad son valores fundamentales y contribuyen a la estabilidad y la paz
de los Estados del Hemisferio.
e) En nuestro Hemisferio, en nuestra condición de Estados
democráticos comprometidos con los principios de la Carta de las Naciones
Unidas y la Carta de la OEA, reafirmamos que el fundamento y razón de ser de
la seguridad es la protección de la persona humana. La seguridad se
fortalece cuando profundizamos su dimensión humana. Las condiciones de la
seguridad humana mejoran mediante el pleno respeto de la dignidad, los
derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas, así como
mediante la promoción del desarrollo económico y social, la inclusión
social, la educación y la lucha contra la pobreza, las enfermedades y el
hambre.
f) La educación para la paz y la promoción de la cultura
democrática tienen un papel destacado en el desarrollo de los Estados y el
fortalecimiento de la estabilidad y la consolidación de nuestro Hemisferio
como una región donde prevalecen el entendimiento y el respeto mutuo, el
diálogo y la cooperación.
g) La justicia social y el desarrollo humano son necesarios
para la estabilidad de cada Estado del Hemisferio. El fomento de las
relaciones de amistad y la cooperación interamericana para el desarrollo
integral fortalece la seguridad de los Estados del Hemisferio.
h) Los Estados del Hemisferio reafirman la importancia de
mejorar la participación de la mujer en todos los esfuerzos para la
promoción de la paz y la seguridad, la necesidad de aumentar su papel en la
adopción de decisiones en todos los niveles con respecto a la prevención,
gestión y resolución de conflictos, e integrar una perspectiva de género en
todas las políticas, programas y actividades de todos los órganos
interamericanos, organismos, entidades, conferencias y procesos que traten
asuntos de seguridad hemisférica.
i) Las amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad en el Hemisferio son de naturaleza diversa y alcance
multidimensional y el concepto y los enfoques tradicionales deben ampliarse
para abarcar amenazas nuevas y no tradicionales, que incluyen aspectos
políticos, económicos, sociales, de salud y ambientales.
j) Las amenazas tradicionales a la seguridad y sus
mecanismos para enfrentarlas siguen siendo importantes y pueden ser de
naturaleza distinta a las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a
la seguridad y a los mecanismos de cooperación para hacerles frente.
k) Las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad hemisférica son problemas intersectoriales que requieren
respuestas de aspectos múltiples por parte de distintas organizaciones
nacionales y, en algunos casos, asociaciones entre los gobiernos, el sector
privado y la sociedad civil, todas actuando de forma apropiada conforme a
las normas y principios democráticos y las normas constitucionales de cada
Estado. Muchas de las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad hemisférica son de naturaleza transnacional y pueden requerir una
cooperación hemisférica adecuada.
l) Los Estados del Hemisferio reconocen diferentes
perspectivas sobre las amenazas y prioridades a su seguridad. La
arquitectura de seguridad en nuestro Hemisferio deberá ser flexible y
contemplar las particularidades de cada subregión y de cada Estado.
m) La seguridad de los Estados del Hemisferio se ve
afectada, en diferente forma, por amenazas tradicionales y por las
siguientes nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos de naturaleza
diversa:
-
el terrorismo, la delincuencia organizada transnacional,
el problema mundial de las drogas, la corrupción, el lavado de activos, el
tráfico ilícito de armas y las conexiones entre ellos;
- la pobreza extrema y la exclusión social de amplios sectores de la
población, que también afectan la estabilidad y la democracia. La pobreza
extrema erosiona la cohesión social y vulnera la seguridad de los Estados;
- los desastres naturales y los de origen humano, el VIH/SIDA y otras
enfermedades, otros riesgos a la salud y el deterioro del medio ambiente;
- la trata de personas;
- los ataques a la seguridad cibernética;
- la posibilidad de que surja un daño en el caso de un accidente o
incidente durante el transporte marítimo de materiales potencialmente
peligrosos, incluidos el petróleo, material radioactivo y desechos
tóxicos; y
- la posibilidad del acceso, posesión y uso de armas de destrucción en
masa y sus medios vectores por terroristas.
Corresponde a los foros especializados de la OEA,
interamericanos e internacionales desarrollar la cooperación para enfrentar
estas nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos con base en los
instrumentos y mecanismos aplicables.
n) Los procesos de integración subregional y regional
contribuyen a la estabilidad y la seguridad en el Hemisferio.
o) Los acuerdos y mecanismos de cooperación bilaterales y
subregionales en materia de seguridad y defensa son elementos esenciales
para fortalecer la seguridad en el Hemisferio.
p) La prevención de conflictos y la solución pacífica de
controversias entre los Estados son fundamentales para la estabilidad y
seguridad del Hemisferio.
q) Los Estados del Hemisferio reconocen la importancia del
diálogo y de otros esfuerzos nacionales para lograr la solución de
situaciones de conflicto interno y alcanzar la reconciliación y una paz
justa y duradera. Las instituciones y mecanismos internacionales,
interamericanos y subregionales pueden desempeñar, cuando el Estado afectado
así lo solicite, un papel valioso en apoyo a los esfuerzos nacionales de paz
y reconciliación.
r) El pleno respeto a la integridad del territorio nacional,
la soberanía y la independencia política de cada Estado de la región es base
fundamental de la convivencia pacífica y la seguridad en el Hemisferio.
Reafirmamos el derecho inmanente de legítima defensa, individual o
colectiva, de todos los Estados y nuestro compromiso de abstenernos de
recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial
o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma
incompatible con la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA.
s) El Hemisferio ha logrado importantes avances en el
mantenimiento de la paz. Para asegurar estos avances, se requieren esfuerzos
constantes con el fin de utilizar eficazmente los medios acordados para
prevenir y resolver pacíficamente las controversias o conflictos entre
Estados, de conformidad con la Carta de la OEA y la Carta de las Naciones
Unidas.
t) Los Estados del Hemisferio reconocen la necesidad de dar
pronta solución pacífica a las controversias que aún subsisten en el
Hemisferio y comprometen todos sus esfuerzos al logro de acuerdos negociados
inspirados en la justicia y el pleno respeto al derecho internacional y a
los tratados vigentes.
u) Las medidas de fomento de la confianza y la seguridad y
la transparencia en las políticas de defensa y seguridad contribuyen a
aumentar la estabilidad, salvaguardar la paz y la seguridad hemisférica e
internacional y consolidar la democracia.
v) Reconocemos la importancia y utilidad que tienen, para
aquellos Estados que son parte, los instrumentos y acuerdos interamericanos,
tales como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y el
Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto de Bogotá), reconociendo
las diferentes perspectivas de seguridad y los compromisos de los Estados
Miembros.
w) Reiteramos el propósito de alcanzar una efectiva
limitación de armamentos convencionales que permita dedicar el mayor número
de recursos al desarrollo económico y social de los Estados Miembros.
x) La solidaridad de los Estados americanos, expresada a
través de la cooperación económica, técnica, política, jurídica,
medioambiental, social, de seguridad y de defensa, contribuye a la
estabilidad y la seguridad de los Estados y del Hemisferio en su conjunto.
y) La seguridad del Hemisferio se ve afectada por las
amenazas a la paz y la seguridad mundiales. Asimismo, un Hemisferio estable
y seguro constituye un componente esencial de la paz y la seguridad
mundiales. Por lo tanto, los Estados del Hemisferio tienen un papel
importante que desempeñar en la promoción de la paz y la estabilidad
internacionales, en especial mediante el respeto del derecho internacional y
el apoyo a los regímenes bilaterales, regionales y multilaterales de desarme
y no proliferación de todas las armas de destrucción en masa y control de
armamentos, así como otros acuerdos, y a las negociaciones, mecanismos,
actividades y procesos de seguridad en el marco de las Naciones Unidas.
z) Nos comprometemos a fortalecer el sistema multilateral
basado en la Carta de las Naciones Unidas, en la Carta de la OEA y en el
derecho internacional. Reafirmamos el papel del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas como el órgano con la responsabilidad primordial de mantener
la paz y la seguridad internacionales. Reafirmamos además que la OEA, como
organismo regional de conformidad con el capítulo VIII de la Carta de las
Naciones Unidas, debe realizar todos los esfuerzos posibles para lograr el
arreglo pacífico de las controversias de carácter local y debe cooperar con
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz
y la seguridad internacionales, de acuerdo con las disposiciones de la Carta
de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA.
III. COMPROMISOS Y ACCIONES DE COOPERACIÓN
5. Reafirmamos que la democracia constituye un derecho y un
valor compartido fundamental que contribuye a la estabilidad, la paz y el
desarrollo de los Estados del Hemisferio y su plena vigencia es esencial
para la consolidación del estado de derecho y el desarrollo político,
económico y social de los pueblos. Promoveremos y defenderemos la democracia
por medio de la aplicación de la Carta de la OEA, la Carta Democrática
Interamericana y el fortalecimiento del sistema interamericano de protección
de los derechos humanos.
6. Reiteramos nuestro compromiso con el principio de
solución pacífica de controversias consagrado en la Carta de las Naciones
Unidas y la Carta de la OEA. Reafirmamos asimismo nuestra decisión de
fortalecer la paz en el Hemisferio, a través de la prevención de conflictos
y la solución pacífica de las controversias. Continuaremos apoyando los
esfuerzos, acuerdos y mecanismos bilaterales, subregionales y regionales
para prevenir conflictos y solucionar pacíficamente las controversias.
7. Además, nos comprometemos a apoyar las acciones que
emprendan los Estados Miembros involucrados en controversias que aún
subsisten en el Hemisferio, tendientes a alcanzar una solución pacífica
negociada de las mismas, de modo que el Hemisferio se consolide como una
región más estable y segura. En consecuencia, continuaremos apoyando los
trabajos de la Secretaría General de la OEA, entre otros, a través del Fondo
de Paz: Solución Pacífica de Controversias Territoriales, cuando las partes
lo requieran.
8. Hacemos un llamado para la renovada y continua atención y
el desarrollo de instrumentos y estrategias apropiados dentro del sistema
interamericano dirigidos a abordar las preocupaciones especiales de
seguridad de los pequeños Estados insulares, como se reflejó en la
Declaración de Kingstown sobre la Seguridad de los Pequeños Estados
Insulares.
9. Afirmamos que el fortalecimiento de los acuerdos y
mecanismos bilaterales y subregionales de cooperación en materia de
seguridad y defensa contribuye a la paz y la estabilidad política de la
región y a la seguridad en el Hemisferio.
10. Consideramos que las zonas de paz y cooperación
contribuyen a la paz, la seguridad y la cooperación en el Hemisferio, por lo
que respaldamos el establecimiento de zonas de paz en los ámbitos bilateral
y subregional entre los Estados Miembros.
11. Afirmamos que la consolidación de la primera zona libre
de armas nucleares en un área densamente poblada, a través del Tratado para
la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe
(Tratado de Tlatelolco) y sus Protocolos, constituye una contribución
sustancial a la paz, la seguridad y la estabilidad internacionales.
12. Enfatizamos el compromiso de los Estados de la región
con el control de armamentos, el desarme y la no proliferación de todas las
armas de destrucción en masa y la plena aplicación, por todos los Estados
Parte, de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y
el Almacenamiento de Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas y sobre
su Destrucción, la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la
Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su
Destrucción, y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
13. Declaramos nuestro objetivo de hacer de las Américas una
región libre de armas biológicas y químicas.
14. Prevendremos la proliferación de armas de destrucción en
masa y sus medios vectores mediante, entre otras acciones, un apoyo decidido
al Organismo Internacional de Energía Atómica, incluida la aplicación
universal del sistema de salvaguardias del Organismo, y la Organización para
la Prohibición de las Armas Químicas, y estableciendo normas nacionales y
controles a la exportación de materiales, tecnología y conocimientos
especializados que puedan contribuir a la elaboración, producción o
utilización de las armas de destrucción en masa y sus medios vectores.
15. Refrendamos el compromiso de continuar realizando
esfuerzos para limitar los gastos militares, manteniendo una capacidad que
corresponda a nuestras legítimas necesidades de defensa y seguridad y
promoviendo la transparencia en la adquisición de armamentos. La aplicación
continua de medidas de fomento de la confianza y la seguridad contribuye a
la creación de un ambiente propicio para este propósito.
16. Reafirmamos que en el marco de la paz, la cooperación y
la estabilidad alcanzadas en el Hemisferio, cada Estado americano es libre
para determinar sus propios instrumentos para la defensa, incluidos la
misión, el personal y las fuerzas armadas y de seguridad pública necesarias
para garantizar su soberanía, así como adherirse a los instrumentos
jurídicos correspondientes en el marco de la Carta de las Naciones Unidas y
la Carta de la OEA.
17. Reiteramos que, tal como se señala en las Declaraciones
de Santiago y San Salvador y el Consenso de Miami, las medidas de fomento de
la confianza y la seguridad incrementan la transparencia y el entendimiento
entre los Estados del Hemisferio y fortalecen directamente la estabilidad
regional. Afirmamos que la aplicación y el desarrollo adicional de las
medidas de fomento de la confianza y la seguridad, de conformidad con el
marco constitucional de cada Estado, contribuyen a la paz en el Hemisferio.
Fomentaremos la confianza mutua al implementar, según corresponda, las
medidas de fomento de la confianza y la seguridad identificadas en los
instrumentos mencionados y las establecidas conforme a instrumentos
bilaterales y multilaterales y otros acuerdos.
18. Afirmamos que las Conferencias de Ministros de Defensa
de las Américas y otros foros de consulta en materia de defensa existentes
en el Hemisferio se han constituido en un espacio apropiado para promover el
conocimiento recíproco, la confianza mutua, el diálogo y la transparencia en
materia de defensa.
19. Reafirmamos que las Reuniones de Ministros de Justicia o
Ministros o Procuradores Generales de las Américas (REMJA) y otras reuniones
de autoridades en materia de justicia penal son foros importantes y eficaces
para la promoción y el fortalecimiento del entendimiento mutuo, la
confianza, el diálogo y la cooperación en la formulación de políticas en
materia de justicia penal y de respuestas para hacer frente a las nuevas
amenazas a la seguridad.
20. Reafirmamos nuestro apoyo de establecer al Hemisferio
como una zona libre de minas terrestres antipersonal. Acogemos con
beneplácito el enfoque cooperativo y los esfuerzos de todos los Estados, así
como del Grupo de Acción contra Minas de la Organización de los Estados
Americanos, de prestar apoyo al desminado humanitario, la educación acerca
del riesgo de las minas, la asistencia y rehabilitación de las víctimas de
minas y la recuperación socioeconómica. Resaltamos la importancia de la
Convención de Ottawa y su universalización y apoyamos a los Estados Parte de
esta Convención en sus esfuerzos para implementarla a fin de librar sus
territorios de las minas terrestres antipersonal. /
21. Reconocemos que nuestro Hemisferio está en condiciones
de contribuir a la paz y la seguridad mundiales y, por ende, convenimos en
colaborar con la capacitación y organización de misiones de mantenimiento de
la paz, de manera que cada Estado pueda, de acuerdo con sus posibilidades y
de permitirlo su orden jurídico interno, participar en operaciones de esta
índole que lleven a cabo las Naciones Unidas.
22. Afirmamos que el terrorismo constituye una grave amenaza
a la seguridad, a las instituciones, a los valores democráticos de los
Estados y al bienestar de nuestros pueblos. Refrendamos nuestro compromiso
de luchar contra el terrorismo y su financiación con el pleno respeto al
estado de derecho y al derecho internacional, incluidos el derecho
internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos,
el derecho internacional de los refugiados, la Convención Interamericana
contra el Terrorismo y la resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas. Nos comprometemos a promover la universalidad y la
efectiva aplicación de los actuales convenios y protocolos internacionales
relacionados con el terrorismo.
23. En el marco jurídico referido en el párrafo anterior,
fomentaremos en los países del Hemisferio la capacidad para prevenir,
sancionar y eliminar el terrorismo. Fortaleceremos el Comité Interamericano
contra el Terrorismo y la cooperación bilateral, subregional y hemisférica,
a través del intercambio de información y la más amplia asistencia jurídica
mutua para prevenir y reprimir la financiación del terrorismo; impedir la
circulación internacional de terroristas, sin perjuicio de los compromisos
internacionales aplicables al libre movimiento de personas y la facilitación
del comercio; y asegurar el enjuiciamiento, de acuerdo con el derecho
interno, de toda persona que participe en la planificación, preparación o
comisión de actos de terrorismo y de aquellos que, directa o indirectamente,
provean o recolecten fondos con la intención de que se utilicen, o a
sabiendas de que serán utilizados, para cometer actos de terrorismo. Nos
comprometemos a identificar y combatir las amenazas terroristas emergentes,
cualquiera que sea su origen o motivación, tales como amenazas a la
seguridad cibernética, el terrorismo biológico y amenazas a la
infraestructura crítica.
24. Hacemos hincapié en la necesidad de redoblar los
esfuerzos emprendidos en el Hemisferio respecto de la seguridad en el
transporte, aprovechando los que llevan a cabo la Organización de la
Aviación Civil Internacional y la Organización Marítima Internacional, sin
perjudicar los flujos comerciales. Reviste importancia, asimismo, la
coordinación entre las iniciativas nacionales y multilaterales en el ámbito
de la seguridad para el transporte y la seguridad portuaria, por intermedio
de foros regionales como la Iniciativa de Transporte del Hemisferio
Occidental, la Comisión Interamericana de Puertos, el Comité Interamericano
contra el Terrorismo (CICTE), la Comisión Interamericana para el Control del
Abuso de Drogas (CICAD) y el Comité Consultivo de la Convención
Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego,
Municiones, Explosivos y Otros Materiales Relacionados (CIFTA).
25. Condenamos la delincuencia organizada transnacional,
porque atenta contra las instituciones de los Estados y tiene efectos
nocivos sobre nuestras sociedades. Renovamos el compromiso de combatirla
fortaleciendo el marco jurídico interno, el estado de derecho y la
cooperación multilateral respetuosa de la soberanía de cada Estado, en
particular a través del intercambio de información, la asistencia jurídica
mutua y la extradición. Lucharemos contra la delincuencia organizada
transnacional mediante, entre otras acciones, la plena implementación de las
obligaciones contraídas por los Estados Parte de la Convención de las
Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus tres
protocolos, para que el lavado de activos, el secuestro, el tráfico ilícito
de personas, la corrupción y los crímenes relacionados se tipifiquen como
delito en el Hemisferio y que los bienes producto de esos delitos se
identifiquen, rastreen, congelen o incauten y, en último término, se
decomisen y enajenen. Asimismo, mejoraremos la coordinación y la cooperación
técnica para fortalecer las instituciones nacionales que se dedican a
prevenir y sancionar estos delitos transnacionales y a identificar y
enjuiciar a los miembros de las organizaciones delictivas transnacionales.
26. Desarrollaremos una cultura de seguridad cibernética en
las Américas adoptando medidas de prevención eficaces para prever, tratar y
responder a los ataques cibernéticos, cualquiera sea su origen, luchando
contra las amenazas cibernéticas y la delincuencia cibernética, tipificando
los ataques contra el espacio cibernético, protegiendo la infraestructura
crítica y asegurando las redes de los sistemas. Reafirmamos nuestro
compromiso de desarrollar e implementar una estrategia integral de la OEA
sobre seguridad cibernética, utilizando las contribuciones y recomendaciones
elaboradas conjuntamente por los expertos de los Estados Miembros y por el
Grupo de Expertos Gubernamentales de la REMJA en Materia de Delito
Cibernético, el CICTE, la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL)
y otros órganos apropiados, teniendo en cuenta el trabajo que desarrollan
los Estados Miembros coordinado con la Comisión de Seguridad Hemisférica.
27. Reafirmamos que la cooperación multilateral basada en la
responsabilidad compartida, la integralidad, el equilibrio, la confianza
mutua y el pleno respeto a la soberanía de los Estados es esencial para
hacer frente al problema mundial de las drogas y sus delitos conexos, los
cuales constituyen una amenaza a la seguridad de la región. Fortaleceremos
la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas y el
Mecanismo de Evaluación Multilateral, para avanzar en la lucha contra la
producción, el tráfico y el consumo ilícitos de estupefacientes y sustancias
psicotrópicas y sus delitos conexos.
28. Estamos convencidos de que la fabricación y el tráfico
ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales
relacionados son una amenaza a la seguridad hemisférica, que al ser usados
por terroristas y criminales socavan el estado de derecho, engendran
violencia y en algunos casos impunidad, exacerban los conflictos y
representan un serio peligro para la seguridad de las personas. Reiteramos
la necesidad de una cooperación efectiva para impedir, combatir y erradicar
esta amenaza, y reconocemos el valor de la Convención Interamericana contra
la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones,
Explosivos y Otros Materiales Relacionados (CIFTA).
29. Combatiremos la fabricación y el tráfico ilícitos de
armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados
mediante, entre otras acciones, la destrucción de los excedentes de armas de
fuego designados para ello por cada Estado; la protección y el control
nacional de nuestros arsenales; y la reglamentación de la intermediación de
armas de fuego, incluidas sanciones a la intermediación ilícita, con el
objeto de evitar su desvío a los canales ilícitos y la proliferación.
Asimismo, fortaleceremos los esfuerzos de cooperación bilateral y
multilateral y, en particular, la coordinación y cooperación entre el Comité
Consultivo de la CIFTA, la CICAD, el CICTE y las Naciones Unidas.
30. Subrayamos que el lavado de activos erosiona la
integridad, probidad y funcionamiento transparente de las instituciones
financieras, públicas y privadas, y traspasa sus efectos nocivos hacia otros
sectores de la sociedad. Continuaremos trabajando en el marco de la CICAD,
así como con otros órganos regionales e internacionales relevantes, para
fortalecer la cooperación y el intercambio de información acerca de los
controles en los sistemas financieros de nuestros países, a fin de erradicar
este delito.
31. Reafirmamos nuestro compromiso en la lucha contra la
corrupción, pasiva y activa, que constituye una amenaza a la seguridad de
nuestros Estados y socava las instituciones, públicas y privadas, y la
confianza de la sociedad, genera grandes daños económicos, compromete la
estabilidad, erosiona el estado de derecho y vulnera la capacidad
gubernamental para responder a otras amenazas a la seguridad. Sus efectos se
propagan hacia diferentes campos de la actividad de nuestros Estados, por lo
que la cooperación, la asistencia judicial mutua, la extradición y la acción
concertada para combatirla es un imperativo político y moral. Nos
comprometemos a fortalecer el mecanismo de seguimiento de la Convención
Interamericana contra la Corrupción y apoyar la Convención de las Naciones
Unidas sobre este tema.
32. Destacamos el papel de la educación para la paz y el
fortalecimiento de la democracia en nuestro Hemisferio como una región donde
prevalecen la tolerancia, el diálogo y el respeto mutuo como formas
pacíficas de convivencia. Recomendamos que tanto en cada Estado como en las
instancias interamericanas correspondientes, especialmente la Comisión
Interamericana de Educación, se tomen acciones para promover una cultura
democrática, conforme a lo dispuesto en la Carta Democrática Interamericana.
33. Acordamos, en el marco de nuestro compromiso con una
cultura democrática, reforzar la participación de la sociedad civil en la
consideración, elaboración y aplicación de enfoques multidimensionales de
seguridad.
34. Subrayamos la importancia de continuar asegurando y
promoviendo la protección de los refugiados, los asilados y los solicitantes
de asilo en un marco de solidaridad y cooperación efectiva entre todos los
Estados, de acuerdo con la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los
Refugiados, su Protocolo de 1967 y los principios internacionales de
protección de los refugiados. Subrayamos la importancia de asegurar la
protección y asistencia de los desplazados internos. Igualmente, renovamos
el llamado a la cooperación internacional e interamericana en situaciones de
flujos masivos de refugiados para facilitar la repatriación voluntaria en
condiciones dignas y seguras y, cuando sea apropiado y factible, teniendo
presente las posibilidades nacionales, la integración local o reasentamiento
de refugiados en un tercer Estado, en cumplimiento de las normas
internacionales.
35. Fortaleceremos los mecanismos y acciones de cooperación
para enfrentar con urgencia la pobreza extrema, la inequidad y la exclusión
social. La solución de esta inaceptable situación es una tarea primordial de
los Estados del Hemisferio, que requiere un compromiso y acciones continuas
para promover el desarrollo económico y social y la educación, lo que debe
ser complementado con la coordinación, cooperación y solidaridad entre los
Estados y acciones de las instituciones financieras internacionales,
incluyendo cualquier mecanismo financiero innovador que surja en los foros
competentes. También reafirmamos nuestro compromiso con la lucha contra la
pobreza extrema en nuestros Estados al adoptar y aplicar medidas conforme a
los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Consenso de Monterrey y la
Declaración de Margarita, entre otros, promoviendo el desarrollo mediante la
cooperación económica del Hemisferio y utilizando plenamente los organismos
de desarrollo nacionales, regionales e internacionales.
36. Afirmamos nuestra decisión de colaborar, a solicitud del
Estado que lo requiera, en la búsqueda de soluciones urgentes a las crisis
financieras que afecten la estabilidad política, económica o social de un
Estado Miembro. En consecuencia, apoyaremos al Estado Miembro afectado en la
búsqueda de una solución a la crisis, con la debida urgencia, en las
negociaciones que se lleven a cabo en el marco institucional de los
organismos financieros internacionales.
37. Manifestamos nuestra preocupación por el hecho de que la
falta de acceso y los servicios de salud insuficientes exacerban la
marginalidad y la pobreza extrema. Reafirmamos que el acceso universal y no
discriminatorio a los servicios básicos de salud, incluyendo programas de
educación sanitaria y de atención preventiva, es un compromiso continuo de
nuestros Estados. Asimismo, proponemos fortalecer las campañas de
información y educación para prevenir la propagación de enfermedades.
38. Constatamos que los inadecuados servicios de salud
exacerban la propagación del VIH/SIDA y otras enfermedades epidémicas, lo
cual constituye una seria amenaza que afecta con mayor incidencia a los
Estados del Hemisferio que disponen de menos recursos para prevenirlas y
combatirlas. Proponemos desarrollar estrategias multisectoriales,
principalmente en el marco de la Organización Mundial de la Salud y la
Organización Panamericana de la Salud y con una perspectiva de género, y
mecanismos de cooperación para combatir estas enfermedades y sus
consecuencias, orientando mayores recursos nacionales, bilaterales y
multilaterales para combatirlas con miras a mejorar la disponibilidad y el
acceso de todos a los medicamentos, en especial para las poblaciones más
vulnerables. Mejoraremos la salud de nuestros pueblos promoviendo políticas
integrales de salud con una perspectiva de género, así como el acceso a la
atención a los servicios de salud, incluidos los medicamentos y el
tratamiento médico, alentando la investigación de enfermedades que afectan
de manera desproporcionada a los países en desarrollo, movilizando
financiamiento adicional, mejorando la cooperación internacional contra
nuevas epidemias y fortaleciendo el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA,
la Tuberculosis y la Malaria.
39. Expresamos nuestra preocupación por los desastres
naturales, así como por los originados por el hombre, que afectan a los
Estados del Hemisferio y causan daños más profundos en los Estados más
vulnerables y que aún no han desarrollado capacidades adecuadas de
prevención y mitigación. Nos comprometemos a reforzar los mecanismos
interamericanos existentes y a desarrollar nuevos mecanismos de cooperación
para mejorar y ampliar la capacidad de respuesta de la región en la
prevención y mitigación de los efectos de estos desastres. Responderemos de
manera eficaz y rápida a los desastres naturales al fortalecer las acciones
e instituciones bilaterales, subregionales y multilaterales existentes como
el Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN)
y, cuando sea posible, utilizar la tecnología y los recursos científicos
para impedir que ocurran, así como tomar medidas de adaptación para mitigar
sus efectos, tratando de evitar o reducir el daño al medio ambiente, a la
infraestructura crítica y productiva, a nuestro patrimonio y, lo que es más
importante, a nuestros pueblos.
40. Reconocemos que el deterioro del medio ambiente afecta
la calidad de vida de nuestros pueblos y puede constituir una amenaza, una
preocupación o un desafío a la seguridad de los Estados del Hemisferio. Nos
comprometemos a fortalecer nuestras capacidades nacionales y los mecanismos
interamericanos para promover el uso sustentable de nuestros recursos
naturales y avanzar hacia el desarrollo integral, y a promover la
preservación del medio ambiente en forma cooperativa.
41. Reconocemos que el cambio climático global puede
constituir una amenaza, una preocupación o un desafío para la seguridad de
los Estados del Hemisferio. Nos comprometemos a trabajar coordinadamente en
aras de mitigar los efectos adversos que el cambio climático global pueda
tener sobre nuestros Estados y a desarrollar mecanismos de cooperación en
concordancia con los esfuerzos internacionales en esta materia.
IV. CUESTIONES INSTITUCIONALES
42. Reafirmamos el compromiso de revitalizar y fortalecer
los órganos, instituciones y mecanismos del sistema interamericano
relacionados con los diversos aspectos de la seguridad en el Hemisferio,
para de lograr una mayor coordinación y cooperación entre ellos, en el
ámbito de sus competencias, a fin de mejorar la capacidad de los Estados
americanos para enfrentar las amenazas tradicionales, así como las nuevas
amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad en el Hemisferio.
43. Recomendamos que, dentro de la OEA, la Comisión de
Seguridad Hemisférica coordine la cooperación entre los órganos, organismos,
entidades y mecanismos de la Organización relacionados con los diversos
aspectos de la seguridad y defensa en el Hemisferio, respetando los mandatos
y el ámbito de sus competencias, con objeto de lograr la aplicación,
evaluación y seguimiento de la presente Declaración.
44. Recomendamos también que la Comisión de Seguridad
Hemisférica mantenga los enlaces necesarios con otras instituciones y
mecanismos subregionales, regionales e internacionales relacionados con los
diversos aspectos de la seguridad y defensa en el Hemisferio, respetando los
mandatos y el ámbito de sus competencias, para lograr la aplicación,
evaluación y seguimiento de la presente Declaración.
45. Acogemos con beneplácito las recomendaciones presentadas
por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas, el
Comité Interamericano contra el Terrorismo y el Comité Consultivo de la
CIFTA y recomendamos que, a partir de ellas, la Comisión de Seguridad
Hemisférica elabore estrategias coordinadas y planes de acción integrados
relacionados con estas nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad hemisférica.
46. Agradecemos las recomendaciones de las conferencias y
reuniones especializadas del sistema interamericano y recomendamos que la
Comisión de Seguridad Hemisférica les dé la debida consideración en sus
programas de trabajo y, cuando corresponda, en la elaboración de estrategias
coordinadas y planes de acción integrados relacionados con las nuevas
amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad hemisférica.
47. Asimismo, agradecemos las aportaciones de la sociedad
civil y recomendamos que, cuando corresponda, la Comisión de Seguridad
Hemisférica les dé la debida consideración en su trabajo relacionado con las
nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad hemisférica.
48. Recomendamos que el Consejo Permanente, a través de la
Comisión de Seguridad Hemisférica, continúe el proceso de examen y
evaluación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y del
Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto de Bogotá), así como de
otros instrumentos hemisféricos vigentes en materia de seguridad colectiva y
solución pacífica de controversias, teniendo en cuenta las realidades de la
seguridad en el Hemisferio y la naturaleza distinta de las amenazas
tradicionales y no tradicionales a la seguridad, así como los mecanismos de
cooperación para hacerles frente.
49. Reiteramos la necesidad de aclarar la relación jurídica
e institucional de la Junta Interamericana de Defensa (JID) con la OEA. Por
ello, recomendamos que el Consejo Permanente, a través de la Comisión de
Seguridad Hemisférica, teniendo presente lo dispuesto en el artículo 54,
incisos (a) y (b), de la Carta de la Organización y de conformidad con los
criterios contenidos en las resoluciones de la Asamblea General sobre esta
cuestión, en particular la resolución AG/RES. 1240 (XXIII-O/93) –
"asesoramiento y prestación de servicios consultivos de carácter
técnico-militar que en ningún caso podrán tener naturaleza operativa"; la
resolución AG/RES. 1848 (XXXII-O/02) –"incluido el principio de supervisión
civil y la conformación democrática de sus autoridades"; y las resoluciones
AG/RES. 1908 (XXXII-O/02) y AG/RES. 1940 (XXXIII-O/03) – "proporcionar a la
OEA la pericia técnica, consultiva y educativa en materia de defensa y
seguridad"–, concluya el análisis de la relación de la JID con la OEA y
eleve recomendaciones al trigésimo cuarto período ordinario de sesiones de
la Asamblea General para que ésta determine las normas que precisen esa
relación y el mandato de la Junta. El Consejo Permanente, a través de la
Comisión de Seguridad Hemisférica, mantendrá comunicación regular con la JID
para los efectos de este párrafo.
50. Enfatizamos que los compromisos adoptados por nuestros
Jefes de Estado y de Gobierno mediante el proceso de Cumbres de las Américas
ofrecen un marco para promover la cooperación en asuntos relacionados con la
seguridad hemisférica.
51. Recomendamos que, periódicamente, la Comisión de
Seguridad Hemisférica se reúna como el "Foro para las Medidas de Fomento de
la Confianza y la Seguridad" a efectos de revisar y evaluar las medidas de
fomento de la confianza y la seguridad existentes y, si es del caso,
considerar nuevas medidas que permitan asegurar el progreso en este campo.
52. Recomendamos que la Asamblea General fortalezca la
capacidad de la Secretaría General a fin de servir mejor a los Estados
Miembros y cuerpos políticos de la Organización en materia de seguridad
hemisférica, incluido un apoyo sustantivo y de secretaría a la Comisión de
Seguridad Hemisférica.
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