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ISSN 1913-6196

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 Como liberar el potencial del sector privado

Comisión sobre el Sector Privado y del Desarrollo, Naciones Unidas  

Parte 1 / 2

"Cómo liberar el potencial del sector privado" es el capítulo tres del informe
"
El impulso del empresariado: el potencial de las empresas privadas al servicio de los pobres"
donde se ofrecen respuestas a estas interrogantes.

Para obtener el informe completo o por capítulos ir al enlace: http://www.undp.org/cpsd/

Como se indica en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la mitigación de la pobreza es la prioridad absoluta del desarrollo para el siglo XXI. Pese a los extraordinarios avances logrados en los últimos 50 años, 1 200 millones de personas –la quinta parte de la población mundial- subsiste con menos de un dólar USD diario y sin acceso a muchos de los servicios sociales considerados básicos para llevar una vida digna. Esta penosa situación exige una respuesta mundial que saque el máximo partido de todos los recursos financieros, intelectuales y organizativos que podamos reunir.

Con estos acuciantes datos como telón de fondo, el Secretario General Kofi Annan instó a la Comisión sobre el Sector Privado y del Desarrollo a responder a estas dos preguntas:
¿Cómo cabe desencadenar el potencial del sector privado y el empresariado en los países en desarrollo?, y, ¿cómo puede implicarse el sector privado en tal menester?

 

La Comisión es consciente de que las restricciones para desarrollar un sector privado sostenible son de todos conocidas y suelen asumirse. Lo mismo ocurre con las claves de las políticas para abordarlas.

El gran desafío consiste en pasar de comprender esas amplias limitaciones a diseñar paquetes específicos aplicables por países. Ahora el foco de atención debe dejar de consistir en identificar cuáles son las restricciones para pasar a centrarse en cómo pueden superarse y quién participará en tal empeño. Aquí nos ocupamos de examinar medidas políticas y administrativas que pueden aliviar tales restricciones y contribuir a crear la capacidad necesaria para gobernar las transacciones, la cual resulta vital para el desarrollo del sector privado y el funcionamiento eficiente de una economía de mercado.

El Fortalecimiento de la EficaciaLa Comisión ha subrayado la importancia que tiene para los pobres el sector privado en muchos sentidos. Si los beneficios de la reforma se articulan correctamente y los resultados de dicha reforma tardan poco en apreciarse, las iniciativas constructivas para el desarrollo del sector privado pueden traducirse en un mayor apoyo político. Además, el impulso y el consenso para cambiar así propiciados pueden convertirse en el trampolín de un programa global para la reforma y el cambio.

He aquí algunas lecciones generales, fruto de la experiencia:

  • Las reformas de políticas culminadas con éxito suelen ser aquellas en las que los gobiernos y los responsables de la formulación de políticas implicados han alcanzado compromisos firmes y voluntarios.
  • Las reformas supeditadas a condiciones, que no cuentan con el compromiso de los gobiernos que las deben poner en práctica, rara vez prosperan.
  • Los cambios significativos a menudo se producen cuando los países se enfrentan a crisis económicas graves (la India en 1991 o Asia oriental a finales de la década de 1990), y la respuesta a tales cambios puede producirse rápidamente. No cabe duda de que es mejor no esperar a que se produzca una crisis para acometer la reforma.
  • Los cambios también pueden producirse como resultado de transformaciones drásticas en la filosofía económica básica (China, Viet Nam o Europa del Este).
  • Los nuevos gobiernos que sustituyen a regímenes anteriores que dejaron tras de sí una estela de precaria gobernabilidad (Kenia o Nigeria en los últimos pocos años) suelen ser capaces de aprovechar el ímpetu de cambio para poner en práctica reformas.
  • Los cambios implican casi siempre un nuevo reparto de papeles para el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil locales, incluidas las patronales y sindicales.
  • La tecnología es el agente impulsor de buena parte del cambio necesario y, en el caso de la nueva tecnología, posibilita que éste se materialice mucho más rápidamente de lo que cabría esperar.

El apoyo al desarrollo del sector privado, tanto a escala mundial como nacional, puede suponer investigación en el ámbito económico, asesoramiento sobre macropolíticas y políticas sectoriales, asistencia técnica y financiación directa para proyectos específicos del sector privado. Dejando a un lado esta última, el grueso de estas intervenciones cuenta con la participación de instituciones públicas y gobiernos que prestan su apoyo a gobiernos e instituciones públicas de países en desarrollo (figura 3.1).

Entre los principales grupos de actores públicos en este campo figuran el Banco Mundial (incluidos la Corporación Financiera Internacional y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones) y el Fondo Monetario Internacional. Los bancos de desarrollo regional, como el Banco para el Desarrollo de Asia, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y el Banco Interamericano de Desarrollo, también se centran en ayudar a crear el ambiente propicio para el desarrollo de las empresas en sus respectivas regiones. También desempeñan un destacado papel la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en investigación y políticas, así como las principales organizaciones especializadas de las Naciones Unidas, como la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la Organización Internacional del Trabajo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Numerosos organismos bilaterales e instituciones (como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el Departamento del Reino Unido para el Desarrollo Internacional, la Asociación Canadiense para el Desarrollo Internacional y la Netherlands Development Finance Company, también se encargan de importantes aspectos de esta labor, como mejorar el acceso al capital y apoyar el desarrollo tanto de la pequeña y mediana empresa como de la microempresa.

La Comisión cree que cualquier enfoque centrado en el desarrollo del sector privado —así como las recomendaciones que éste lleve aparejadas en materia de acción y políticas— debe basarse en la toma de conciencia de que los particulares, las empresas y las comunidades son los principales artífices del ahorro, la inversión y la innovación conducentes al desarrollo. De ahí que los gobiernos deban actuar como promotores del desarrollo del sector privado y evitar tomar medidas que lo impidan. Los gobiernos y los organismos intergubernamentales pueden facilitar el desarrollo del sector privado promoviendo sólo mercados competitivos que funcionen adecuadamente. Para ello, deberán:

  • Habilitar ambientes propicios para invertir y operar en los que toda la empresa privada (nacional, extranjera, con contactos políticos o de otro tipo) pueda prosperar con imparcialidad y sin temor, lo cual pasa por un contexto social global políticamente estable y predecible, que cuente con reglas adecuadas que promuevan la competencia y capacidad para velar por su cumplimiento efectivo, así como con unos fundamentos macroeconómicos sensatos, incluida una política fiscal que promueva el desarrollo del sector privado formal y resulte adecuada para financiar la infraestructura humana y física necesaria.
  • Establecer sistemas legales y judiciales eficaces para salvaguardar los derechos de propiedad y solucionar controversias derivadas de los contratos, sistemas considerados aptos para operar con credibilidad y eficacia cuando se juzgan atendiendo a estándares internacionales, y no nacionales.
  • Facilitar el movimiento de capital privado de todo tipo, no sólo la inversión extranjera directa, mediante el desarrollo progresivo de mercados de capital nacionales y de sus vínculos con los mercados de capital regionales e internacionales. La liberalización de los flujos de capital financiero requiere, no obstante, extremar la prudencia. Será preciso, además, contar con un sistema financiero sensato dotado de una reglamentación y unos mecanismos de cumplimiento buenos antes de proceder a la completa liberalización.
  • Ofrecer a escala mundial, regional y nacional una imagen favorable del riesgo mediante una mejor difusión de la información en tiempo real (más que a través de la simple promoción de las oportunidades de inversión) y promover en el gobierno comportamientos que estimulen y apoyen a los inversores, ya sean nacionales o extranjeros, en lugar de ahuyentarlos. Dirigir los subsidios y los incentivos fiscales allá donde se necesiten de forma patente para corregir las imperfecciones del mercado, y huir de la confianza ciega en medidas que pueden resultar atractivas a corto plazo desde una perspectiva política pero que acaban siendo contraproducentes para un desarrollo racional del sector privado a largo plazo. Ofrecer o habilitar la prestación privada de infraestructura esencial (energía, agua, comunicaciones, transporte) a través de la colaboración entre los sectores público y privado, de modelos de regulación innovadores y de otros mecanismos que garanticen que las empresas privadas no se hallen en desventaja para competir.

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