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Como
liberar el potencial del sector privado
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Parte 1 / 2
Para obtener el informe completo o por capítulos ir al
enlace:
http://www.undp.org/cpsd/
LOS PILARES DEL DESARROLLO DEL SECTOR PRIVADO
En
el capítulo 2,
también se describían los tres pilares indispensables para que el
empresariado y el sector privado puedan florecer: un campo de juego
nivelado, el acceso a las finanzas, y los conocimientos y la capacitación.
La creación de un campo de
juego nivelado
La creación y la preservación de un campo de juego nivelado
para las empresas requiere de un sistema de reglas y mecanismos para su
cumplimiento que inspiren confianza y limiten razonablemente el costo y las
obligaciones que les supongan a las empresas. En los últimos años esta área
ha acaparado más interés por parte de los actores del desarrollo, tanto
públicos como privados. Por una parte, la atención se ha centrado en mejorar
la legislación y la reglamentación. En Viet Nam una nueva ley de sociedades
generó un millón de nuevos puestos de trabajo. Un campo de juego nivelado
necesita también del fortalecimiento de instituciones que pongan en práctica
la reglamentación y velen por su cumplimento. La receta parece no dejar
lugar a dudas: extirpar el enquistado comportamiento que daba lugar a una
reglamentación deficiente. Siempre hay quien se beneficia de una regla, y
encontrar la forma de vencer su resistencia es el primer paso hacia una
reforma eficaz.
La simplificación de la reglamentación. Un elemento importante para
habilitar un campo de juego nivelado reside en la simplificación de las
normas que regulan la entrada, la actividad y la salida de empresas
privadas. La experiencia se ha encargado de demostrar con creces que la
manera de abordar estas cuestiones es muy simple: lo que se necesita es
voluntad para poner en marcha el cambio. Los pasos fundamentales implican
adoptar las mejores prácticas en lo que se refiere al registro de las
empresas, el traspaso de propiedad y los cierres, así como a la
gobernabilidad de las transacciones. A continuación se mencionan
algunos ejemplos de este tipo de programas de medidas.
- Los kioscos y las ventanillas únicas para simplificar el registro de
actividades y de escrituras contribuyen a mejorar la eficacia del
registro, y la mayor transparencia reduce al mínimo la corrupción a todos
los niveles. En Tanzania, el organismo encargado de la tramitación del
registro de empresas y la obtención de licencias redujo el plazo de
registro de una empresa de 90 a 3 días aproximadamente. En la India el
registro electrónico de escrituras en el estado de Andhra Pradesh recortó
el proceso de entre 7 y 15 días a unas pocas horas.
- Los permisos únicos para empresas les facilitan a los gobiernos el
registro de empresas, de modo que los empresarios necesitan obtener sólo
un permiso para ser propietarios de una empresa y poder ejercer su
actividad, en lugar de varios en cada instancia gubernamental. En Kenia el
permiso único para empresas les permite reducir los costos a las pequeñas
empresas y aumentar un 30–40% la recaudación al gobierno.
- La responsabilidad de la recaudación de impuestos (incluidos los
aranceles aduaneros) y las inspecciones de todos los niveles del gobierno
recae en autoridades fiscales unificadas. En Zambia un sistema de estas
características eliminó la duplicación de inspecciones e investigaciones,
a la vez que mejoró en su conjunto el servicio de atención al cliente y el
grado de cumplimiento de la normativa vigente.
Muchos de estos cambios podrían reducir en gran medida la
informalidad en la mayoría de las economías, sobre todo si van acompañados
de esfuerzos específicos en cada país para entender en su totalidad las
características de las empresas informales. Pero la informalidad es tan
difícil de erradicar que es preciso adoptar un enfoque especial.
Encontrar métodos para aumentar los beneficios de la
formalización es una de las estrategias posibles. Puede conseguirse en parte
abriendo las licitaciones a la participación de actores informales que, a
buen seguro, cumplirían los trámites de formalización si las ganaran, o
mejorando el acceso al mercado mediante la celebración de ferias de muestras
y el establecimiento de contactos con compradores internacionales. Ofrecer
servicios de desarrollo empresarial a un precio razonable para potenciar la
capacitación para la gestión, la productividad y la calidad es un método de
eficacia probada para apoyar a la pequeña y mediana empresa formal.
Buena parte del éxito de estas iniciativas reside en una
toma de conciencia progresiva de los costos de la informalidad y, a la
postre, en un cambio de mentalidad. Puede fomentarse el diálogo público
mediante campañas de concienciación pública, y pueden fortalecerse los
grupos de presión que representan a las pequeñas empresas.
La creación de mercados abiertos a la competencia.
La creación de un mercado competitivo y la reducción de la
influencia de las empresas ya establecidas son métodos cruciales para
nivelar el campo de juego. Cuando ya existen empresas establecidas
dominantes, se puede contribuir a la apertura de los mercados mediante tres
instrumentos: la innovación tecnológica, el desarrollo financiero, y unos
flujos comerciales y de capital más libres. El cambio tecnológico fomenta la
competencia y alivia la presión de las restricciones de entrada. Al abrir
paso a la presión de la competitividad externa, la tecnología ayuda a minar
las barreras a la entrada y crea una base para continuar eliminando las
restricciones de entrada al mercado. Un mercado financiero bien desarrollado
fomenta la competencia facilitándoles el acceso a los préstamos de capital y
a instrumentos de autofinanciación a las empresas sin contactos o sin acceso
a subsidios. Los flujos comerciales y de capital también reducen la
capacidad de las empresas ya establecidas para influir en la gobernabilidad
al propiciar la competencia entre empresas nacionales y extranjeras.
La competencia trae consigo ganadores y perdedores, lo que
supone una fuente de tensión enorme entre los mercados y la democracia.
Quienes trabajan para empresas no eficientes podrían en ocasiones acabar
sufriendo las desventajas del cambio, sobre todo cuando no existen redes de
salvaguarda social eficaces. Así pues, lo ideal es que la apertura de los
mercados a la competencia se produzca escalonadamente, de manera que la
apertura completa tenga lugar una vez que se cuente con un conjunto sólido
de instituciones que velen por el correcto funcionamiento del mercado. Es
preciso contar con una red de seguridad destinada a los individuos, y no a
las empresas, para prestar apoyo socio-económico para aquellos que se queden
rezagados.
Para que este proceso continúe a pesar de las tensiones, los
costos de los mercados no competitivos deben ser transparentes. El público
debe ser capaz de entender cuándo se beneficia de las reglas que mantienen
en jaque a políticos y empresas ya establecidas. Un modo sencillo de
lograrlo consistiría en evidenciar las diferencias en calidad y precio entre
los bienes de economías protegidas y los de economías abiertas que puedan
ser comparables a grandes rasgos; otro, en sacar a la luz el importe de los
subsidios que van a parar a manos de empresas protegidas.
La reforma fiscal: sencillez, claridad y estabilidad. La
habilitación de un ambiente empresarial propicio y positivo para las
empresas pequeñas y medianas requiere una política fiscal que responda a las
necesidades de las empresas, incentive la puesta en marcha de nuevas
actividades y ayude a la expansión de las empresas que ya existen. Los
gobiernos necesitan desarrollar políticas fiscales en colaboración con las
empresas pequeñas y medianas, simplificando las reglas que se les aplican,
reduciendo sus cargas y fomentando la transparencia y la estabilidad.
Los gobiernos necesitan asimismo mecanismos formales para
organizar de manera regular reuniones y consultas para garantizar que los
órganos representativos de las empresas pequeñas se mantienen al día en lo
que atañe a las modificaciones de la reglamentación fiscal y tienen ocasión
de dar su opinión sobre tales propuestas. Para ayudar a la pequeña y mediana
empresa a cumplir las reglas y garantizar interpretaciones comunes en todo
el país, los funcionarios fiscales deben contar con una formación básica en
materia de reglamentación y procedimientos fiscales.
La reforma financiera y el
acceso al capital
La creación de mercados financieros nacionales eficientes y
la ampliación del acceso de las empresas nacionales a los créditos, se han
contado entre los principales objetivos de los bancos de desarrollo
multilaterales y de los organismos bilaterales que trabajan por el
desarrollo. Sus actividades públicas están encaminadas principalmente a
concretar el ambiente empresarial y a fortalecer las instituciones
financieras.
Uno de los grandes problemas de las intervenciones que
actualmente se realizan, cuando se trabaja a través de muchos intermediarios
de eficacia desigual, es que éstas no siempre vienen motivadas por la
demanda. Los modelos aplicados con éxito optaron por una estrategia de
socios múltiples para desarrollar mercados eficientes. Pongamos por caso los
esfuerzos de la Corporación Financiera Internacional (CFI) para desarrollar
empresas de arrendamiento en numerosos países, un modelo que también es
aplicable a la microfinanciación y la financiación de viviendas. Este modelo
se basa en una coalición de actores del mercado integrada por los gobiernos
y los reguladores, compañías internacionales de arrendamiento, instituciones
financieras locales y expertos en los aspectos jurídicos, fiscales y de
reglamentación de los préstamos.
Los gobiernos deben desempeñar un papel clave en la creación
y el establecimiento a largo plazo de instituciones e infraestructuras
financieras sostenibles para fortalecer el sistema bancario y hacerlo más
competitivo. En ese proceso, los gobiernos deben garantizar que los
programas públicos de ayuda financiera se complementan —en lugar de
competir— con la financiación privada que pudiera estar disponible en
condiciones comerciales.
Los responsables de la formulación de políticas deben
concentrarse en reducir las barreras de acceso a las finanzas, lo cual pasa
por reconocer que el acceso suele ser más importante que los costos de la
financiación. Deben admitir que los programas de créditos subvencionados no
son ni sostenibles ni necesarios, y que es más importante reducir los costos
de las transacciones y aumentar la innovación y la productividad entre los
proveedores de servicios financieros. Tienen que reformar asimismo la
reglamentación de los mercados financieros y desarrollar la capacidad para
garantizar su cumplimiento, introduciendo nuevas estructuras jurídicas y
eliminando cualquier tipo de obstrucción o límite restrictivo. Es preciso
contar con condiciones legales y sistemas de aplicación eficaces para
abordar asuntos como la bancarrota, los sistemas de registro y garantía, y
la reglamentación de los préstamos. Tales medidas pueden suponer beneficios
mucho más importantes que los programas de crédito específicos.
Para atender mejor las necesidades de las empresas más
pequeñas, es preciso reforzar el alcance y la capacidad operativa de las
instituciones financieras. Siempre que estén sujetas a la reglamentación
apropiada, las instituciones financieras no bancarias deben desempeñar un
papel más relevante. Pueden ajustarse mejor a las necesidades de las
pequeñas y medianas empresas ofreciéndoles productos financieros nuevos e
instrumentos que fomenten la liquidez, y poniendo a su disposición una gama
de productos personalizados para el aseguramiento, el préstamo y el ahorro.
En ciertos casos, la financiación pública puede salvar
vacíos en materia de financiación. Pero los gobiernos deben garantizar que
los programas públicos se complementan —en lugar de competir— con la
financiación privada que pudiera estar disponible en condiciones
comerciales. Los esfuerzos deben concentrarse en utilizar el sistema
bancario y financiero que ya existe para distribuir los recursos y no en la
creación de organismos estatales específicos, que durante mucho tiempo han
dado muestras de su incapacidad para canalizar fondos. En Estados Unidos, se
ha adoptado el concepto de la Administración de la Pequeña Empresa, que
podría resultar útil como modelo. El objetivo consiste en lograr un sistema
financiero capaz de catalizar el crecimiento de la pequeña y mediana
empresa, y aliviar aquellos riesgos no intrínsecos al negocio de los que los
empresarios pueden prescindir.
Los empresarios deben disponer de las mismas herramientas de
análisis de riesgos que las grandes compañías privadas, entre las que se
cuentan un buen número de productos de aseguramiento y ahorro, además de
otros más sofisticados que permiten minimizar, por ejemplo, los riesgos
aparejados al cambio de divisa o a la inflación. Sin embargo, las redes y
las asociaciones pueden llegar a ser incluso más importantes. Los fondos
pueden provenir de los emigrantes, de nuevos empresarios capitalistas, de
participaciones en sociedades, o de otros tipos de empresas o grupos de
particulares, más conocidos como ángeles’, personas que han prosperado
dentro del sistema y desean prestar su ayuda a los demás. El acceso a estos
fondos puede introducir al empresario en redes profesionales que comparten
un conjunto de estándares para la valoración de nuevas empresas. En la
medida en que el acceso a dichas redes esté formalizado a través de
instituciones, hasta los empresarios pobres podrán disfrutar de financiación
y de servicios de gestión de riesgos.
A largo plazo, se debe aspirar a contar con instituciones
financieras privadas de apoyo a la pequeña y mediana empresa, a la par que a
fomentar mercados de capital eficaces. Ello pasará por poner en marcha y
desarrollar agencias de crédito y otros mecanismos que proporcionen
referencias crediticias, un método eficaz para reforzar los sistemas
financieros.
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Recuadro
3.1 EL IMPULSO DEL SECTOR PRIVADO EN COSTA RICA |
Costa Rica ha atraído algunas de
las empresas punteras en tecnología de la información. La planta de
montaje y fabricación de microprocesadores de Intel, con una inversión
de 500 millones de dólares supone hoy un 25% de la producción total de
Intel y un 40% de las exportaciones totales de Costa Rica. Este hecho
ha situado al país entre los 30 mayores exportadores de programas de
computación del mundo y lo ha convertido en el mayor exportador de
tecnología de la información per cápita de América Latina. Entre 1985
y 2002, las exportaciones de Costa Rica se quintuplicaron, pasando de
1,100 millones a 5,100 millones. Las entradas de inversión extranjera
directa se multiplicaron por más de 10, pasando de 59 millones de
dólares en 1989 a 661 millones de dólares en 2002.
Costa Rica tiene una tasa de
alfabetización del 95.5% y el 18.5% de la población activa cuenta con
estudios universitarios, técnicos o parauniversitarios. El gobierno ha
elevado el nivel del sistema educativo, integrando en él formación
técnica y capacitación electrónica, computación e ingeniería. El país
cuenta con 85 centros de capacitación profesional (a los que acuden
más de 85 000 estudiantes al año), cuatro universidades públicas y 46
privadas, incluida una de las escuelas de negocios más conocidas de
Latinoamérica. INCAE. El Gobierno también ha fundado un Instituto de
Enseñanza Nacional, en el que se imparte formación técnica gratuita y
en el que se han matriculado más de 127,000 personas.
El sector privado tomó la
iniciativa de atraer inversión y habilitar un ambiente favorable para
las empresas a través de una organización privada apolítica sin fines
de lucro, la Junta de Inversiones y Desarrollo de Costa Rica (CINDE)
fundada en 1983 por empresarios prominentes con financiación de
donantes internacionales y un gran apoyo desde las instancias más
altas del gobierno. A mediados de los noventa, la CINDE comenzó a
intentar persuadir a empresas multinacionales para que se trasladaran
a Costa Rica, y su papel fue decisivo para que Intel decidiera ubicar
su primera planta de microprocesadores de América Latina en Costa
Rica, que inicialmente no figuraba entre los pocos países candidatos.
Lo que determinó a Intel a invertir en Costa Rica fue que el país
ofrecía un ambiente abierto y favorable a los negocios, un sistema
político estable, respeto por el estado de derecho, bajos niveles de
corrupción y buena infraestructura.
Más de 30 multinacionales se
han trasladado a Costa Rica, lo que ha generado más de 10, 000 empleos
den el sector de la electrónica. Las multinacionales como Intel
también han contribuido directamente al desarrollo de una mano de obra
capacitada mediante la formación en el empleo y el apoyo a
instituciones educativas formales. Además, la presencia de Intel ha
aumentado la conciencia de oportunidades de carrera de ingeniería y en
otras esferas técnicas.
Fuente: PNUD (2001) |
El desarrollo de la
capacitación y los conocimientos
Es preciso destinar más inversión a la formación en materias
relacionadas con la gestión empresarial a escala local, incluidos los
idiomas extranjeros y la tecnología de la información, así como nociones de
finanzas, economía y gestión de proyectos. Las asociaciones público-privadas
que combinan contenidos más prácticos de formación en el empleo con una
educación básica podrían ser el punto de partida de modelos de aprendizaje
viables. También son eficaces los recientes esfuerzos dedicados a la
organización, a cargo de preeminentes instituciones educativas y
especializadas en liderazgo, de más programas de formación en liderazgo para
responsables de la toma de decisiones procedentes de países en desarrollo.
Resulta de especial importancia desarrollar la capacidad local para la
formación, "enseñando a quienes enseñan", el único modo de hacer frente a la
enorme demanda de formación local, y entre países en desarrollo.
También existen oportunidades para acelerar el desarrollo de
la capacitación y fomentar la iniciativa empresarial aprovechando los
vínculos sociales con el sector privado del país en desarrollo. Los
emigrantes que residen en economías avanzadas están en una excelente
posición para tutelar a empresarios locales, o incluso para convertirse en
inversores o en empresarios. Los expatriados de países en desarrollo también
pueden contar con una capacitación que puede aprovecharse para entrenar y
motivar a los empresarios locales.
Adicionalmente, los gobiernos deben hacer lo posible por:
- Tejer redes empresariales y crear asociaciones para el aprendizaje
entre pares. Las redes pueden generar un clima empresarial para entrenar,
tutelar y aprender, así como para reforzar las conexiones entre compañías.
En ellas se apoyan sistemas de formación privados e indígenas de forma que
los empresarios se sienten estimulados a aprender de sus pares.
- Aprovechar el potencial del sector privado para ofrecer formación en
el empleo y aprendizaje como una parte vital del desarrollo del capital
humano.
- Establecer un sistema nacional eficaz para la formación y el
desarrollo de la capacitación en el que se dé cabida a organizaciones
sindicales y patronales como partes interesadas.
- Desarrollar instituciones de formación en gestión empresarial,
incluidas las escuelas de negocios, para crear una cantera de talento
empresarial local.
- Investigar más sobre la iniciativa empresarial en los países
desarrollados para entender mejor la interacción entre el perfil de los
empresarios y el ambiente empresarial.
- Diseñar políticas gubernamentales para animar a los emigrantes
capacitados a volver a casa.
La participación real de los socios implicados en el proceso
de cambio es útil sólo si viene acompañada del compromiso desde las altas
esferas y de la confirmación de la confianza en que el cambio se está
produciendo. Especialmente al principio de un proceso como este, los
indicios madrugadores de la consecución de hitos y de un cambio auténtico
son vitales para ahuyentar el fantasma del escepticismo y la falta de
confianza que a menudo acompaña a los anuncios de cambio por parte de los
gobiernos. Y, sobre todo cuando los cambios abarcan la reglamentación
administrativa, las autoridades ya suelen contar con autoridad para poner en
práctica propuestas más novedosas y para hacerlo con prontitud.
Edificar el cambio basándose explícitamente en modelos que
han triunfado en otros países en desarrollo o en países vecinos
probablemente será de gran utilidad para garantizar el apoyo porque es más
fácil que se aprecie la aplicabilidad a las condiciones locales. Por lo
tanto, aprovechar la capacidad intelectual y de aplicación del sector
privado nacional será muy importante cuando esté disponible para completarla
con formación internacional o entre países en desarrollo.
Dado que los pobres han venido demostrando en repetidas
ocasiones su capacidad para usar la tecnología, ésta debería ser un elemento
fundamental en cualquier programa de cambio en la medida en que permite dar
pasos de gigante esenciales si se pretende que el progreso sea rápido.
Además, trabajando en colaboración con organizaciones de la sociedad civil
para medir y controlar el impacto así como para extraer conclusiones, se
avanzará en el proceso de creación de coaliciones y se sentarán las bases
para ulteriores etapas de la reforma.
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