Consejo de Seguridad
S/2004/616
3 de agosto de 2004-10-06
Resumen
Durante los últimos años las Naciones Unidas han venido
prestando cada vez más atención a las cuestiones relativas a la justicia de
transición y el Estado de derecho en las sociedades que sufren o han sufrido
conflictos, lo que ha permitido extraer importantes conclusiones sobre
nuestras actividades futuros. El éxito dependerá de diversos factores de
importancia crítica, entre los que se encuentra la necesidad de llegar a un
fundamento común para las normas y reglas internacionales y de movilizar los
recursos necesarios para invertir de modo duradero en la justicia. También
debemos aprender a no recurrir a fórmulas únicas, iguales para todos, y a no
importar modelos extranjeros para fundarnos, en cambio, en la evaluación, la
participación y las necesidades y aspiraciones de los propios países.
Mediante estrategias eficaces se tratará de impulsar tanto a la capacidad
técnica para la reforma como la voluntad política de ponerlas en marcha. En
consecuencia, las Naciones Unidas deben dar su apoyo a los grupos
interesados en la reforma, colaborar en el fomento de la capacidad de las
instituciones judiciales de los países, facilitar las consultas nacionales
sobre reforma judicial y justicia de transición y colaborar para colmar la
laguna en el Estados de derecho que es tan evidente en tantas sociedades que
han sufrido conflictos.
Justicia, paz y democracia no son objetivos mutuamente
excluyentes sino más bien imperativos que se refuerzan uno al otro. Para
avanzar hacia la consecución de los tres objetivos en las frágiles
situaciones posteriores a los conflictos se requieren una planificación
estratégica, una integración cuidadosa y una secuencia sensata de las
actividades. De nada servirá centrarse exclusivamente en una determinada
institución o desestimar a la sociedad civil o a las víctimas. En nuestro
planteamiento del sector de la justicia hay que prestar absoluta atención a
todas sus instituciones interdependientes, tener en cuenta las necesidades
de los grupos fundamentales y no olvidar la necesidad de que los mecanismos
de la justicia en transición sean complementarios. Nuestra principal función
no es crear mecanismos internacionales que sustituyan a las estructuras
nacionales, sino ayudar a formar capacidad nacional en el ámbito de la
justicia.
En algunos casos se han establecido tribunales
internacionales o mixtos para hace frente a los crímenes perpetrados en
sociedades desvastadas por la guerra. Esos tribunales han ayudado a ofrecer
a las víctimas justicia y esperanza, así como a combatir la impunidad de los
culpables y enriquecer la jurisprudencia penal internacional. No obstante,
su funcionamiento ha sido costoso y escasas sus contribuciones a formar una
capacidad nacional duradera para la administración de justicia. La Corte
Penal Internacional ofrece nuevas esperanzas de limitar de modo permanente
el fenómeno de la impunidad y hay que alentar a un mayor número de países a
ratificar su estatuto.
Al margen de la importancia de los tribunales, en nuestra
experiencia las comisiones de la verdad también pueden llegar a ser un
instrumento valioso de carácter complementario para restaurar la justicia y
la reconciliación, ya que se centran en las víctimas, ayudan a establece
anales para la historia y recomienda medidas correctivas. De forma análoga,
nuestro apoyo a los procesos de investigación de antecedentes ha puesto de
manifiesto su condición de componente esencial de la justicia de transición
y, cuando en ellos se respetan los derechos de víctimas y acusados, son
elementos clave para restablecer la confianza de la población en las
instituciones públicas de gobierno. Las víctimas también se benefician de
programas de reparación bien concebidos, que por su parte ayudan a que la
justicia no preste atención únicamente a los culpables, sino también a
quienes hayan sufrido las consecuencias de sus actos. Para incrementar el
apoyo de las Naciones Unidas en todos estos ámbitos habrá que estrechar la
coordinación entre todos los interesados, mejorar nuestras listas de
expertos e instrumentos técnicos y consignar, analizar y aplicar de un modo
más sistemático estas conclusiones en los mandatos del Consejo de Seguridad,
los procesos de paz y las operaciones de las misiones de paz de las Naciones
Unidas.