Son muchas y muy diversas las voces que han hablado sobre
la importancia vital que tiene para el mundo promover un modelo de
desarrollo que aproveche equilibradamente el entorno natural para que esté
garantizada su viabilidad en el tiempo y la propia supervivencia del ser
humano y demás especies. Esto es en buena medida lo que se ha nombrado como
"desarrollo sostenible" o "desarrollo sustentable".
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El interés y la preocupación por el equilibrio
medioambiental se ha expresado de múltiples maneras, en distintas épocas y
desde diferentes culturas, siempre de cara a modelos de "desarrollo"
devastadores; por ejemplo, los pueblos originarios de América frente a la
sobreexplotación de sus recursos y riquezas durante la Conquista. Este
despojo de recursos y riquezas y el sometimiento de un pueblo por otro
tienen implicaciones graves para los derechos humanos, principalmente en
cuanto al derecho a la libre determinación. Como ya abordaremos más
adelante, desarrollo y derechos humanos van de la mano.
El asunto del desarrollo sostenible es mucho más que un
importante y recurrente tema de análisis, se trata de un asunto crucial que
atraviesa todos los aspectos de nuestra vida cotidiana y cuyo impacto se da
directamente en nuestra calidad de vida y la de nuestras familias, tanto en
el presente como para el corto, mediano y largo plazos. Debiendo ser una de
las principales preocupaciones públicas, la realidad es que lamentablemente
no ocupa un lugar prioritario en la agenda gubernamental mundial.
El presente trabajo es una modesta contribución al amplio
llamado civil y social por un modelo diferente, y está basado en la revisión
y ponderación de las relaciones existentes entre el desarrollo social, el
desarrollo sostenible y los derechos humanos económicos, sociales,
culturales, al desarrollo y al medio ambiente sano y protegido.
Estas relaciones, tanto conceptuales como prácticas,
parten del reconocimiento de que no puede haber desarrollo separado ni del
entorno natural en el que está basado ni de las personas en tanto individuos
y colectividades impulsores de este proceso y a la vez beneficiarios del
mismo. De igual manera, las personas, como sujetos centrales del desarrollo,
son también sujetos de derechos humanos individuales y colectivos. La
vinculación se refleja también en términos del objetivo general de las
políticas de desarrollo, ambientales y de derechos humanos, que es el
mejoramiento de la calidad de vida de las personas y de los pueblos.
Breve recuento histórico
Desde la Estrategia de Desarrollo Internacional para el
Tercer Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Asamblea General,
resolución 35/36, 5 de diciembre 1980) se destacaba ya la importancia de
considerar las interrelaciones entre medio ambiente, desarrollo, población y
recursos. Es decir, conjugarlos en la misma estrategia, en vez de abordarlos
en forma separada. De esta interrelación se desprenden los objetivos y las
estrategias del desarrollo.
Con el tiempo, también se fue reconociendo la pertinencia
de incorporar los aspectos ambientales a priori en la planificación
del desarrollo, sobre todo en términos de costos y eficiencia para no tener
que reaccionar a tales aspectos en una etapa posterior.2 El desarrollo debe
tener objetivos de corto (inmediato), mediano y largo plazos; entre los
primeros está la urgencia de satisfacer las necesidades humanas básicas para
la población en extrema pobreza –sin reducirse sólo a esto- pero siempre
debería contemplarse la sustentabilidad económica y ambiental de todas las
políticas de desarrollo en una visión de largo plazo.
Desde el punto de vista de muchas organizaciones de la
sociedad civil que venimos trabajando desde hace más de dos décadas en el
ámbito del desarrollo local, el desarrollo debe estar orientado hacia el
logro de la justicia social y de un nivel de vida adecuado, que en sí es un
derecho humano, reconocido en el artículo 25 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos.
Vínculo entre desarrollo y derechos humanos
El desarrollo, conforme a la Declaración sobre el
Derecho al Desarrollo (1986), es "un proceso global económico, social,
cultural y político, que tiende al mejoramiento constante del bienestar de
toda la población y de todos los individuos sobre la base de su
participación activa, libre y significativa y en la distribución justa de
los beneficios que de él se derivan"
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Pero también, el desarrollo es un derecho humano. Y lo es
en función de los resultados que genera, como mayor bienestar, así como en
función de la manera en que genera tales resultados, para poder vivir
dignamente. Por ejemplo, para que los pobladores de una comunidad rural en
una zona de alta marginación gocen de su derecho al desarrollo, no bastaría
con ser aparentemente beneficiarios del establecimiento de un corredor de
maquiladoras que generara un amplio número de empleos y por tanto mayor
ingreso que el que hasta ese momento obtenían de trabajar la tierra.
Para ejercer y disfrutar de su derecho al desarrollo son
fundamentales también los medios empleados, los procesos desatados y sus
consecuencias para el disfrute de una vida digna. Si los derechos humanos
laborales no son respetados en la maquila, si el nuevo esquema productivo se
impone a la comunidad como única opción de superación de la pobreza
rompiendo el tejido social, obligándoles a dejar sus formas tradicionales de
producción, a perder las tierras que eran su único patrimonio, no se está
dignificando su vida.
En este sentido, el derecho al desarrollo nos recuerda la
necesidad de manejar el enfoque de integralidad de los derechos humanos: en
virtud de este derecho "todo ser humano y todos los pueblos están
facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y
político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y
libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar del
él"
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Para comprender mejor la relación entre desarrollo y
derechos humanos, concebidos éstos en su integralidad, universalidad e
interdependencia, me parece muy ilustrativa la figura del "vector" de los
derechos humanos que maneja el Experto Independiente sobre Derecho al
Desarrollo en su Cuarto Informe presentado en febrero de este año ante el
Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la materia. El derecho al
desarrollo es entonces la mejora de un vector de los derechos humanos,
compuesto de varios elementos que representan los derechos económicos,
sociales, culturales, civiles y políticos que son interdependientes.
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En este orden de ideas, para que haya desarrollo no debe
haber retrocesos en los demás derechos humanos que son los componentes del
vector: el requisito para lograr la realización del derecho al desarrollo
es la promoción o mejora en la realización de por lo menos algunos derechos
humanos, ya sean: civiles, políticos, económicos, sociales o culturales,
mientras ningún otro sea deteriorado o violado.6
En esta revisión del binomio desarrollo-derechos humanos
no se puede dejar de lado el aporte del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) que dedicó su Informe sobre Desarrollo Humano 2000 a este
importante asunto. De acuerdo con el PNUD, la promoción del desarrollo
humano7 y la realización de los derechos humanos comparten una
motivación común; al mismo tiempo que son compatibles en cuanto a
motivaciones y preocupaciones, son suficientemente diferentes desde el
punto de vista de su concepción y estrategia para complementarse entre sí
provechosamente.8
En este sentido, la contribución de los derechos humanos
al desarrollo humano se da, en términos generales, con el aporte de una
perspectiva nueva y valiosa (...) que vincula la idea de que otros tienen el
deber de facilitar y fortalecer el desarrollo humano.9 Por su
parte, la contribución del desarrollo humano a los derechos humanos se da en
términos de ayudar a ampliar su ámbito conceptual y a realizar una
evaluación de las políticas que los afectan.
Notas