Una publicación de AFSC      | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. Izquierda, empresario y política

2. ¿Qué son los conflictos?

3. Dimensiones de la pobreza y políticas desde una perspectiva de género

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

 AUTOEMPLEO SUSTENTABLE: UN DERECHO HUMANO

Democracia y derechos humanos

    Carmen Espinoza Miranda   

Parte 1 / 3    

Un desafío diario para las millares de familias de auto-empleados en Latinoamérica

Este artículo contó con la colaboración de don Manuel Razeto Barry

  Antecedentes. En busca de un concepto previo

¿Qué es trabajo? ¿Cómo se puede entender la sustentabilidad? Son dos interrogantes que surgen inevitablemente al tratar de escribir sobre el tema. Es que cada uno de estos términos, como muchos otros, pueden ser interpretados y cargados de contenidos, tanto valóricos como ideológicos, contrapuestos, según la óptica o el lugar del actor o del lector.

"El trabajo", a través de la historia, ha sido considerado desde un castigo hasta un privilegio. Un castigo obligado para los esclavos y para los pobres, débiles o desposeídos. Un privilegio para el que puede a través de sus potencialidades fortalecidas por el estudio desarrollar acciones que importan una satisfacción personal que, además, aporta al desarrollo de la humanidad. Entre un extremo y otro, por supuesto se podrán ubicar tantas alternativas como situaciones sociales, culturales y hasta personales respecto de la libertad para realizar un trabajo y la satisfacción que esto le produce a cada individuo y según tantas variables se puedan conjugar. Se debe sumar, además, a este grueso análisis la retribución pecuniaria que por la actividad realizada, el que trabaja, recibe del que directa o indirectamente se beneficia con el producto de su actividad.

Sin embargo, trabajo también se llama a aquel que no tiene como retribución un precio -no se esta haciendo referencia al trabajo domestico dado que si se puede entender que existe dentro de la economía familiar un valor de ahorro- sino aquel que se realiza simplemente por el placer de servir o por el llamado de la conciencia a otorgar prestaciones gratuitas valoradas religiosa, política o filosóficamente: trabajo voluntario, trabajo pío, trabajo militante.

La sustentabilidad es aún más compleja de definir dado que, siendo un término aparentemente nuevo en el lenguaje de la gente común, generalmente se asocia a ecología o a temas relacionados con recursos naturales. No se le vincula habitualmente a la necesidad de actuar responsablemente en todos los aspectos de la vida en sociedad para el equilibrio, el desarrollo con equidad y la posibilidad de seguir avanzando sin arriesgar los sentidos de existencia de las personas; junto a la estabilidad ecológica, social, cultural y económica de la vida en todas sus formas.

Ensayando arriesgadamente un concepto de trabajo sustentable diremos que "es aquel que permitiendo al individuo aportar a la satisfacción de las necesidades de la sociedad, viéndose además retribuido por ella en sus propias necesidades, genera desarrollo sostenido y viabilidad, asegurando al trabajador y su familia, por tanto a la comunidad toda, estabilidad y bienestar físico, social, cultural y político".

Hablar de trabajo sustentable puede resultar un amplio tema, por lo que acotaremos estas notas a aquel trabajo remunerado, llamado autoempleo, que hoy se multiplica día a día en Latinoamérica. No podemos afirmar que se trata "per se" de un trabajo sustentable de acuerdo a nuestro ensayo de concepto; señalamos que en este ámbito se hace particularmente necesaria la reflexión en torno a la realidad y proyección de esta forma creciente de "trabajo".

Por otra parte, y si bien podríamos remitirnos a las antiguas culturas originarias, en que el trabajo con características "sustentables" formaba parte de su saber cotidiano, por la dimensión de este artículo sólo haremos referencia a las últimas décadas.

  El trabajo digno v/s el trabajo sustentable.

Hoy, al inicio del vapuleado y manoseado siglo XXI, en el que el "trabajo" a lo menos el "trabajo digno" esta en crisis. En efecto, para nadie es ajeno el creciente proceso de precarización del empleo vivido en América Latina y el mundo. Proceso del cual no se han salvado siquiera los otrora trabajadores "súper protegidos", de los países desarrollados.

En este sentido, nos bastará mirar algunas cifras, que nos muestran este proceso de forma indiscutible.

Según cifras de la OIT, en los años cincuenta la empresa formal anualmente generaba cinco empleos, el sector publico generaba dos Hoy el sector publico no genera nuevos empleos y la empresa formal no llega a tres. Siete de cada diez empleos se producen o crean en el sector llamado informal (los que en parte importante se podrían ubicar en la economía solidaria, pero también en la ilegalidad, en la explotación barbarie, en la marginación brutal). Esto quiere decir que el 70% de las familias podrían depender de un empleo inestable e incierto y en un alto porcentaje no les generaría ni siquiera satisfacción social.

Según datos de la CEPAL, a finales del siglo XX existían diez y ocho millones más de desempleados en América Latina, que en los años noventa (este dato fue entregado antes de la salida a la luz de la crisis en Argentina y su 50% de pobres). Un tercio de los trabajadores en la región, es decir unos setenta y tres millones de personas, no tiene más de seis años de estudio formal básico. En la región, sesenta y seis millones de personas están empleadas en el sector informal urbano.

Todos estos datos resultan impresionantes si se considera que la globalización política, militar y económica, junto al modelo neoliberal, con más o menos brutalidad, ya se instaló cómodamente en nuestra América.

Es así como comprobamos que, el efecto de excusión que los teóricos atribuyen al capitalismo y específicamente al modelo de desarrollo neoliberal, encuentra en los trabajadores, su mejor frente. Millones de personas, trabajadores y sus familias, que son excluidos de la más tradicional forma de integración y participación, es decir, del "trabajo". Que o son desempleados, o han debido encontrar formas de subsistencia que preferimos llamar empleo informal, o empleo precario. Experiencias que encuentran en el autoempleo un mecanismo de salida, necesario pero insuficiente.

Así, millones de familias viven el día a día, no sólo en procurar las necesidades básicas de subsistencia sino de asegurar en muchos casos la vida de sus miembros.

Con estos antecedentes, no nos sentimos apresurados en señalar que el trabajo sustentable es más bien una aspiración, casi una utopía, en serio riesgo de no ser la central preocupación de los gobiernos ni de la sociedad. Es así como, en el diálogo con el actual modelo, que ya abiertamente ha reclamado su poder incluso sobre la soberanía de las naciones y los pueblos, el trabajo no es sino una mercancía, una unidad de insumo transable en el mercado, de forma que será el "señor mercado" quien lo regule en forma "eficiente", "transparente, "flexible", abandonado a los destinos de la "mano invisible" de intereses que cada vez muestran más abiertamente sus rostros y sus dientes.

Sin embargo, la "sustentabilidad", entendida como aquella necesidad de generar desarrollo para el trabajador, su familia y su entorno, que le permita al menos reproducirse a si mismo, nos abre nuevas expectativas. En una lucha difícil, encontramos en esta necesidad, una nueva voz que reclama, desde el futuro, condiciones de trabajo, de producción y de vida dignos.


Ir a:
 

Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte

Siguiente: ¿Qué se esconde tras el autoempleo?

Imprimir este artículo   Imprimir


Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: