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 DESARROLLO SUSTENTABLE Y SALUD PÚBLICA

Salud

Por Chris Rosene      

Parte 2 / 3

    

  La salud como derecho humano

También se logró en Johannesburgo, gracias a la presión de la sociedad civil, recordar que la salud es un derecho humano, en el artículo 47 que se refiere al mejoramiento de los sistemas de salud y el apoyo a los esfuerzos de educación, prevención y promoción. En vista de que la OMS ya había sido obligada a reformular la estrategia "Salud para Todos" en 1995 por falta de compromiso de los estados miembros, y que en 2002 haya tenido que aceptar un papel cada vez mayor del comercio y el sector privado, la inclusión de estas dos palabritas es importante.

En nuestro continente americano, también hemos tenido discusiones y resoluciones importantes al nivel regional vinculando a la salud pública con el desarrollo sustentable. En 1995, los ministros responsables de las áreas de salud, ambiente, y desarrollo en los países de América se juntaron por primera vez (en Washington) para discutir el seguimiento al Programa 21 y la Cumbre de las Américas (Miami, 1994). La "Carta Panamericana Sobre Salud y Ambiente en el Desarrollo Humano Sostenible," firmada en ese evento, promueve la protección y promoción de la salud, elementos pilares de la práctica de salud pública, y defiende el principio de la participación comunitaria. La Carta reconoce que el crecimiento económico es "necesario pero por sí solo insuficiente" para la salud comunitaria, y recuerda que la prevención de los problemas de salud y el deterioro del ambiente "generalmente es más humano y más eficaz en función del costo que corregir y tratar los daños ya infligidos." En marzo del 2002, los ministros de ambiente y salud se reunieron nuevamente en Canadá. Hubo poco nuevo en ese encuentro, que se limitó a repetir los acuerdos del Programa 21 y los de la Cumbre de las Américas, pero al menos se redactó un Plan Regional que contiene 8 áreas de acción conjunta.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), que celebra este año 2002 su centenario, ha tenido durante muchos años una preocupación por la "salud ambiental" -- el mejoramiento de sistemas de agua y saneamiento, el tratamiento de desechos sólidos, la limpieza en el hogar y en los lugares públicos. Estas actividades han sido implementadas con relativo éxito durante el siglo pasado como parte integral del mandato de la OPS, pero hoy en día se reconoce que hay un vínculo estrecho con el desarrollo sustentable. Lo mismo sucede con el caso de las plaguicidas, cuyos elementos tóxicos contaminan el ambiente y dañan a la salud humana. La OPS ha lanzado algunos programas de control de plaguicidas y educación sobre sus efectos negativos.

La gran interrogante se presenta, entonces: ¿Si los vínculos entre salud pública y desarrollo sustentable son ya conocidos y aceptados, por qué no hemos visto mayor acción por parte de los gobiernos? Creo que la respuesta se da en el dogma de la supremacía de los mercados y el capital privado, la llamada teoría neo-liberal. En los mismos 10 años que han seguido a la Cumbre de Río de Janeiro, hemos visto el desarrollo acelerado del régimen de comercio internacional y la promoción de los intereses de las empresas transnacionales. Es de notar que en el Plan de Implementación de la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, hay más de 200 referencias a la Organización Mundial del Comercio (OMC), con la clara intención de mantener la supremacía de este régimen, el único en la estructura multilateral que contiene claras sanciones para los países que no cumplen.

La OPS, en su reciente publicación "La Salud Pública en las Américas" (2002), ofrece una crítica severa al modelo neo-liberal, refiriéndose al "totalitarismo inherente a la ideología del mercado" y al retroceso creado por las reformas y ajustes estructurales de los últimos 15 años, los cuales han debilitado y desmoralizado al sector público. Se necesitaría teóricamente un "estado fuerte" para intervenir en la salud pública, en conjunto con las autoridades locales y las organizaciones no-gubernamentales, pero sin embargo los estados han perdido capacidad y se ha privilegiado el sector privado. Lejos de crear un desarrollo sustentable, este tipo de globalización ha agudizado la inequidad y la inestabilidad.

Como solución, la OPS propone la defensa y promoción de unas 11 "funciones esenciales de la salud pública," como un conjunto mínimo de responsabilidades estatales, sin importar el tipo del sistema de salud. Me parece loable como iniciativa, pero a la vez es un reflejo del campo de acción limitado, por no decir arrinconado, del régimen multilateral de la salud, en comparación con lo del comercio. Lo mismo ha sucedido con el régimen para la construcción del desarrollo sustentable, que ha sido sometido a las reglas del comercio y los intereses del gran capital.


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