El imperialismo y la expansión europea (siglos XVIII-XIX)
En Europa, la población pasó de 145 millones en 1750 a
400 millones en 1900. Empujados por la presión demográfica interna y
contando con la ventaja de la superioridad tecnológica -una de cuyas
manifestaciones fue el poder militar- los europeos se esparcieron
rápidamente por todo el mundo, de forma pacífica o mediante conquistas.2
Citando a la ONU: "El gran éxodo europeo ha sido el
movimiento migratorio más importante de la edad moderna y tal vez el mayor
de toda la historia de la humanidad"3
Durante los siglos XVIII y XIX, los centros
industrializados de Gran Bretaña atrajeron gran cantidad de población de las
áreas circundantes. Lo mismo sucedió con otras ciudades de otros países
europeos. Pero también llegaron inmigrantes de allende las fronteras, sobre
todo en el siglo XIX. Los polacos se convirtieron en la mano de obra
suplementaria de la agricultura alemana y también para las grandes factorías
de Auschwitz. Los flujos de personas procedentes de Europa del Este hacia
Europa Central fueron continuados durante todo este período. Al mismo
tiempo, los trabajadores y empresarios británicos y franceses se desplazaban
a Rusia para participar en el proceso de industrialización.4
Fuera del continente europeo, los europeos tomaron parte
activa en las migraciones que condujeron al poblamiento de los denominados
"espacios vacíos", como veremos más adelante. Las consecuencias de miseria a
largo plazo de la gran hambruna irlandesa expulsaron a los pobladores no
sólo hacia Lancashire (especialmente a Liverpool), sino a los Estados
Unidos. En 1870, el momento en que se alcanzó el pico máximo de inmigrantes
irlandeses en el exterior, el 60% había instalado su nuevo hogar en los
Estados Unidos. Otros se unieron a los escoceses, galeses e ingleses en la
lejana emigración hacia Australia. En estos espacios, además de la población
aborigen originaria, que fue desplazada y/o exterminada, se congregaban
también otros europeos del norte de varios países.
El imperialismo europeo de los siglos XIX y XX se
caracterizó por una gran apropiación de territorio del planeta por parte de
muy pocos países. Una parte de éste fue convertido en colonias o enclaves
coloniales; otra parte permaneció como colonias informales. Los objetivos de
esta expansión fueron diversos, según los autores que han analizado el tema,
pero todos señalan a algunos básicos: afianzamiento del poderío militar en
el contexto geopolítico europeo; búsqueda de nuevos mercados para las
mercancías y servicios de los países industrializados; búsqueda de nuevas
fuentes de abastecimiento de materias primas; enriquecimiento mediante la
apropiación y la explotación de la mano de obra local. En consecuencia, los
flujos migratorios que se realizaron en estas condiciones estuvieron
marcados por la dominación colonial. El imperialismo ha tenido gran
importancia histórica por dos razones: como mecanismo de establecimiento de
relaciones económicas desiguales entre los territorios conquistados y las
metrópolis y como forma de contacto cultural. Es en ese contexto donde se
sientan las raíces del pensamiento racista contemporáneo.