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Noviembre 5, 2002, México D.F.
Futuros: En relación con los procesos
internos de democratización en México creo que todo el mundo tiene
preguntas. ¿Cuánto se ha avanzado en ese proceso? ¿Cuál es el papel que
juega Equipo Pueblo, no sólo con relación a su posible interlocución con el
gobierno, sino también en su papel de concientización de la población en
general y de sectores de la intelectualidad mexicana sobre la realidad del
país y sus posibilidades para incidir en ella? ¿Cómo hacer para llevar la
deseada transición democrática por buen camino?
Laura: Bueno, en primer lugar sería necesario decir, y esto
puedo afirmar que es una posición que compartimos todos los que trabajamos
en Equipo Pueblo, que esta supuesta transición todavía está, por lo menos,
en duda. Sentimos que el actual gobierno no está actuando de manera más
decidida en razón de las promesas que hizo, aún entendiendo sus limitaciones
en el terreno de la política económica.
Nuestra postura es que no hay suficiente voluntad política,
ni tampoco suficiente claridad en el equipo de gobierno para dar pasos más
firmes y acelerados hacia la transición.
Seguramente que has oído que la política económica sigue
siendo la misma que hemos criticado antes y muchas organizaciones estamos
convencidas de que si no se modifican algunas de esas medidas económicas que
han estado generando el mayor crecimiento de sectores de población pobres,
entonces la transición a la democracia es muy difícil para un país que tiene
el 60% de pobres en su composición demográfica.
No es sencillo pero no hay la suficiente voluntad de cambiar
algunas medidas económicas. No estamos hablando de una revolución, estamos
hablando de reformas, pero de reformas importantes. La apertura comercial,
el propio Plan Puebla Panamá y los brazos abiertos hacia el ALCA son botones
de muestra de la posición del gobierno. Esto es un problema con este
gobierno ya que su postura en el campo de la economía impide que haya una
transición democrática. No puede haber democracia si no hay equidad, si no
hay justicia y si sigue habiendo hambre.
Otro terreno en que creemos que el gobierno no ha cumplido,
y en el que podría dar pasos más firmes, es en los problemas de corrupción y
de impunidad. Aunque están ahí los casos de los juicios a militares y las
investigaciones sobre los sucesos de la Plaza de Tlatelolco en 1968 -que no
menospreciamos-, nuestro punto de vista es que en el terreno de la impunidad
y la corrupción hay mucho más que se podría hacer.
Con relación a la política, en verdad pareciera que hay un
ambiente de mayor apertura y que las organizaciones civiles o las sociales
tendrían posibilidad de opinar, de ser escuchadas y eventualmente de
incidir. Sin embargo, yo no estoy tan convencida -y en Pueblo tampoco- de
que en ese terreno se hayan dado pasos firmes, y te puedo poner ejemplos.
Las mesas de diálogo de Relaciones Exteriores, en realidad
lo que se hizo fue reeditarlas, porque existían con el Presidente Zedillo,
pero funcionaban muy mal. La Subsecretaria de Relaciones Exteriores
Marieclaire Acosta es quien realmente decide que estas mesas de diálogo se
vuelvan a poner en función, y así se abrieron 6 mesas. El balance de estas 6
mesas es desigual. En el caso de 4 de ellas es más bien negativo. Se pudo
avanzar poco. No se conseguía tener una representatividad aceptable de parte
del gobierno que diera confianza de que algo iba a ocurrir. El nivel
jerárquico de la gente del gobierno que estaba llegando a las mesas no daba
esperanza de que pudiera pasar algo. Tenían, en general, un bajísimo nivel
de responsabilidad y de claridad. En otras mesas, sin embargo, el balance es
distinto. En el caso de nosotros que hemos estado asistiendo a la mesa de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, sentimos que hemos dado pasos
lentos pero seguros y que hemos podido abordar los temas más estratégicos
que nosotros colocamos como organizaciones civiles, particularmente en la
política social.
Ahí, en el terreno de la política social, con la Secretaría
de Desarrollo Social, se han abierto posibilidades de seguir el diálogo y de
una eventual participación de las organizaciones en la evaluación de los
impactos, y de los alcances del programa de oportunidades, que es un
programa emblemático que tiene el gobierno.
Futuros: ¿Cuantas mesas eran?
Laura: Son de hecho 6, y lo que acaba de ocurrir hace un
poquito más de dos meses, es que se tomó la decisión de que estas mesas
fueran ahora coordinadas desde el Ministerio de Gobernación. Antes estaba en
la Secretaría de Relaciones Exteriores. Mi punto de vista es que es una
decisión correcta, es a quien le toca, por lo que se discute en las mesas.
En el tema de los DESC hay un estrecha vinculación con los Convenios
Internacionales signados por México, por lo que los DESC tienen una
perspectiva interna, pero una dimensión global. Pero es el único caso. En
los demás más bien se trata de asuntos internos. La decisión no fue mala,
pero fue un proceso que se siguió desde el gobierno y que no se puso a
consideración de nosotros, sino que se nos anunció cuando la decisión ya
estaba tomada. Nosotros no nos peleamos con ellos, pero sentimos que no
había sido correcto el que no se nos anunciara que se estaba considerando
hacer esta modificación.
El balance de estas mesas de diálogo, para mí en estos
momentos, es más bien favorable. Yo creo que todavía existe una posibilidad.
Futuros: ¿Qué esperan de las mesas
en concreto?
Laura: Esperamos no sólo la interlocución, sino que
haya acuerdos y seguimiento de estos acuerdos y que realmente se pueda
constatar de que hay una participación de la sociedad civil en temas
importantes en los que tenemos que estar. Yo creo que hay que esperar a ver
que ocurre, aunque las opiniones de las ONG’s están muy divididas. Hay
algunas que están muy descontentas, están muy cerradas, sobretodo las del
ámbito de los derechos civiles y políticos, y hay otras que pensamos que ahí
hay una puerta de negociación.
Durante 18 meses muchas organizaciones no gubernamentales
estuvieron en un diálogo en la Secretaría de Gobernación para el asunto de
los medios de comunicación, y que después de 18 meses, un sábado por la
noche o un domingo por la tarde, aparece un decreto que borra absolutamente
18 meses de trabajo. Las organizaciones que participaron en el proceso están
muy molestas y tienen razón. En la radio se ha difundido mucho el disgusto
de las ONG’S. Está todavía muy lejos el que podamos ver resultados efectivos
en tener un gobierno con apertura hacia las organizaciones de la sociedad
civil, con posibilidades de diálogo, incidencia e intercambio.
Tanto el gobierno federal como el del Distrito Federal
tienen un discurso reconociendo que no se puede gobernar sin la sociedad
civil, sin considerar su opinión, y que ya no puede ser de otra manera.
Pero, en el fondo, como que no acaban de tenernos la suficiente confianza y
siguen creyendo que las decisiones estratégicas les tocan a ellos, y a veces
los procesos de consulta con la sociedad civil los convierten en procesos
formales, no de fondo. Esa es la cuestión. No estoy diciendo que este
gobierno sea un gobierno antidemocrático. Lo que estoy diciendo es que
realmente no saben como hacerlo y tampoco están convencidos de que la
sociedad civil tiene algo que ofrecer.
Quienes más se han abierto al diálogo son los compañeros que
estuvieron en este sector de las organizaciones civiles y que hoy están en
el gobierno, y que, conociéndonos, nos han dado la posibilidad de que
estemos en ciertos espacios de diálogo. Pero incluso ellos mismos no tienen
siempre una actitud de apertura, y cuando a veces hemos hecho observaciones
críticas se nos ha clasificado de radicales. Compañeros que estuvieron con
nosotros luchando hace 3 años nos dicen ahora que estamos radicalizados
porque no estamos convencidos, por ejemplo, de que la actual política social
sea la correcta.
Equipo Pueblo está empeñado, no en la discusión de toda la
política nacional, porque ya entendimos que no va a haber una instancia del
gobierno que se siente a ver que se piensa del país; en donde se nos ha
abierto la puerta es en la reflexión sobre la política social, y en eso
estamos, estamos empeñados. En mostrar que la política social no está siendo
asertiva. Que no es cierto que sea eficiente ni esa idea de que lo que están
haciendo genera oportunidades para la población. Creemos que no está
generando oportunidades. No es cierto que la gente que está
recibiendo estos apoyos va a poder llegar a la universidad. La política
actual está fortaleciendo capacidades pero todavía no está en
condiciones de dar oportunidades para que la gente viva de otra
manera, aún cuando le esté dando beneficios de salud y educación. Para
nosotros es importante seguir discutiendo la política social y los propios
proyectos que tienen -mal llamados- de apoyo a las organizaciones civiles
Futuros: Para concluir esta
entrevista, Laura, ¿cuáles son las prioridades nacionales e internacionales
de Equipo Pueblo en los próximos años?
Laura: En el nivel
nacional seguimos pensando que es una prioridad la discusión del proyecto de
nación, y particularmente la política social. Cuando hablamos de política
social estamos queriendo decir esta exigibilidad de los derechos. Nos parece
que este es un tema estratégico que hay que seguirlo dialogando y
proponiendo al gobierno federal y a los gobiernos locales.
Desde Pueblo también queremos insistir en el acercamiento,
compromiso, acuerdo, alianza -lo que se pueda- con los congresos, tanto
locales como el congreso federal. Nosotros sentimos que hay una posibilidad
de trabajo, que los propios diputados, senadores y congresistas locales
tienen que tener más incidencia, más capacidad de decisión, y nosotros
queremos hacer alianza con ellos. No es fácil. Es un acercamiento y un
diálogo que cuesta trabajo. Son pocos los sectores de diputados y senadores
de congresos que reconocen y aceptan la participación de las organizaciones
de la ciudadanía. Los tres principales partidos políticos están muy cerrados
a eso. Pero nosotros creemos que eso es prioritario.
El tema nacional es la política social y también la
generación de propuestas en ese campo. Si no generamos también nuestra
propia idea de desarrollo y si no ponemos en la mesa propuestas concretas,
pues, no tienes un diálogo. Creemos que tenemos el deber de seguir diseñando
una idea de desarrollo.
En el ámbito internacional, yo creo que, por la propia
coyuntura internacional, el asunto de los procesos de integración o de libre
comercio es un tema prioritario. Nos parece que hay que seguir trabajando en
ese tema. Por eso estamos en lo del ALCA y seguimos dándole seguimiento a lo
de la Unión Europea y al TLCAN.
Los diseños de estos procesos de integración son realmente
una amenaza, y resultan contrarios a la posibilidad de contrarrestar los
problemas de pobreza y desigualdad. Lejos de lo que se dice que darán
empleo, etc., etc. estamos convencidos de que – tal y como están concebidos
ahora- lo que van a hacer es profundizar nuestros problemas sociales y
socavar nuestra identidad.
Ahora, como ONG’s también tenemos en el marco internacional
y nacional un problema de sobrevivencia. La cooperación es otro tema, pero
es un asunto que nos preocupa mucho. Cada vez vemos con mayor claridad la
tendencia que viene haciéndose presente hace años del progresivo retiro de
la cooperación de este país que, supuestamente por la transición
democrática, se convierte en menos prioritaria.
Tenemos dificultades de entendimiento con los gobiernos
sobre su concepción –que creemos deben cambiar- acerca de cómo comparten el
recurso público con organizaciones como las nuestras. Creemos que debían
apostar a procesos de mayor dimensión y a considerarnos actores y no vernos
como micro experimentos a los que hay que darles 3 pesos para que sigan ahí.
Este es otro de los asuntos que también nos preocupa mucho, porque si no
tenemos recursos estamos condenados a desaparecer y se esfumará nuestra
posibilidad de incidir. Te estoy hablando del trabajo de personas que
estamos escribiendo, leyendo, haciendo documentos y trabajando muchísimas
horas para poder elaborar y presentar propuestas. El trabajo de incidencia,
de cabildeo, de modificación de esa realidad pasa porque tengamos la manera
de sostenernos económicamente, de lo contrario estamos perdidos.
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