Las políticas de desarrollo del
BID
En el periodo que continuó a las políticas de sustitución
de importaciones, el BID comenzó a tomar un papel cada
vez más activo para la región, sin tener, claro está, el papel del Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional los cuales figuraron de una
manera más destacada en AL en el destino de recursos
para infraestructura y estabilización monetaria respectivamente. En este
periodo los países latinoamericanos comenzaron a fortalecer las
instituciones de financiamiento para el desarrollo interno como bancos de
fomento y, sobre todo comenzaron a planificar el desarrollo mediante
sistemas nacionales de planificación que intentaban fortalecer los
diferentes sectores de la producción y los servicios básicos de comunicación
y abastecimiento, y el fortalecimiento de las instituciones encargadas de
ciencia y tecnología. El camino hacia la modernización se comenzó a
pavimentar. Los esfuerzos por estabilizar la economía pasaron por reducir
los gastos e instrumentar drásticas reformas fiscales. En estas tres décadas
aparentemente la economía de los países latinoamericanos creció y los
índices de calidad de vida fueron en incremento, sin embargo, la
problemática no tardó en llegar. A principios de la década de los 80’s, el
problema del endeudamiento externo pasó a ser el protagonista en los
problemas de los países latinoamericanos, y en 1982 las economías
latinoamericanas más grandes —México, Argentina y Brasil— refinanciaron la
deuda con las instituciones financieras para contratar más deuda para pagar
la anterior. Si bien en un primer momento estas renegociaciones
fortalecieron los procesos de apertura al libre comercio en la región,
también han generado una deuda impagable por la mayor parte de los países y
el poder político nacional ha quedado en serios problemas. Desgraciadamente
no se puede afirmar que los impactos del libre comercio y el endeudamiento
externo han generado desarrollo y por el contrario hay evidencias para
cuestionar ampliamente el modelo. Hasta esta etapa, la concepción neoclásica
del desarrollo —el laizzes faire— siguió siendo un mito que generó la
esperanza de ser alcanzado algún día.
En el largo camino occidental, y en este caso de América
Latina, por encontrar el desarrollo, parecen no haber cumplido con su misión
aún los caminantes: la de llegar a él. Los diferentes teóricos
desarrollistas siguen proponiendo modelos a partir de lo que le falló al
anterior intento. Aún así, el desarrollo sigue sin encontrar su identidad
múltiple, manteniendo su aparentemente eterno carácter de mito. Ante el
fracaso de las políticas de sustitución de importaciones e "intervencionismo
de Estado", las políticas de ajuste estructural han sido de dos décadas a la
actualidad, la receta de las instituciones de Bretton Woods hacia los países
del tercer mundo para el "alivio" del malestar que aquellas políticas
causaron. En un principio con el fin de asegurar el servicio de la deuda y
después con una supuesta visión de crecimiento económico, las mismas
políticas han retomado además, los principios de la "teoría" de las
necesidades básicas11, que intenta contemplar las necesidades de subsistencia
y las de participación comunitaria. Esta modalidad retoma el fundamento keynessiano de que los países del primer mundo deben ser solidarios con los
del tercer y cuarto, porque vivimos en un sistema mundo en donde el
subdesarrollo afecta también a los países ricos.
Esta visión de las necesidades básicas ha sido
retomada recientemente ante los estragos de las políticas de ajuste
estructural. En general las políticas de ajuste estructural se
pueden englobar en las siguientes reformas que han hecho los Estados:
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Reducción del gasto público (corriente)12 |
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Desmantelamiento del Estado (Privatización de empresas
públicas) |
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Apertura a los mercados mundiales. Reforma arancelaria |
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Reforma de la política monetaria |
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Reforma jurídica |
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Reforma fiscal |
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Reforma financiera |
Los argumentos de pago de la deuda externa y de la
estabilidad económica han hecho que el Fondo Monetario Internacional
establezca a qué paso se deben ir privatizando los sectores claves para las
economías en desarrollo y así en diferentes países, en diferentes tiempos,
los sectores han sido abiertos al capital privado de manera "focalizada" o
de forma completa, dependiendo del grado de conflicto político que la
sociedad manifieste13.
Es un hecho demostrado en cifras incluso oficiales que
estas políticas han causado graves daños a sectores estratégicos en la mayor
parte de los países latinoamericanos y que los beneficios de este modelo que
se le vendieron a países en desarrollo ante el fracaso de la sustitución de
importaciones, no llegaron.
Si hablamos de mortalidad infantil, las cifras pueden ir
desde 68 por cada mil nacidos en Haití, hasta 12 en Costa Rica14. Si de
Producto Nacional Bruto per capita se trata, nos asombramos de cómo
las cifras no dan cuenta de la realidad social y económica, Argentina por
ejemplo tenía en el 2000 un PIB de 7.703
USD, cuando estaba a punto de manifestarse la grave
crisis del Estado Argentino15. Actualmente según el último informe de la
CEPAL, la inflación en AL ascendió a 8% con la grave situación que vive
Argentina, cuya inflación fue en el 2001 de 30%.
Es interesante observar detenidamente los argumentos de
los partidarios de este modelo. Se ha impulsado la apertura al libre mercado
bajo el argumento de que éste a mediano plazo optimizará el bienestar
humano; se presupone que la mano invisible del mercado eficientizará la
distribución del conocimiento y los recursos económicos. Otro de los
argumentos importantes se centra en las capacidades de los individuos, su
potencialidad y capacidad de forma individual, y en el ámbito político, se
asegura que el libre mercado favorece las democracias liberales, pues
asegura cierto grado de libertad política16. Según esta corriente, el mercado
es un mecanismo neutral para transmitir información sobre necesidades y
carencias, para ellos una maquinaria estatal mínima es la requerida para
garantizar un marco legal y de seguridad que protejan metas privadas. Sin
embargo, se ha dejado de lado el patrimonialismo que grupos políticos y
elites económicas tienen de las instituciones del Estado, y lejos de
funcionar en beneficio de las mayorías se manejan las instituciones a favor
de unos cuantos que son dueños del capital y ha fracasado el paradigma en el
intento de generar mejores niveles de calidad de vida en la población, dando
resultados en sentido contrario y agravando la situación cada vez más.
En este contexto, algunos actores regionales, de manera
particular el BID, ha jugado un papel muy importante
en la apertura al capital privado en algunos sectores económicos clave, y al
mismo tiempo en la promoción de políticas de "desarrollo social" que apuntan
hacia el "fortalecimiento de las capacidades" de los individuos. Todo esto
en función de crear un ambiente propicio para que la inversión extranjera
privada no encuentre obstáculos y pueda establecerse en las mejores
condiciones.
Estas políticas de desarrollo social promovidas por el
Banco Mundial y el BID, corresponden a las políticas
de ajuste estructural de segunda generación, que tienen la característica de
promover la focalización, tener visión de género e incorporan la de derechos
humanos hablando de políticas con rostro humano. Lo que en verdad están
haciendo es centrar su objetivo en la construcción de capacidades
individuales, bajo la teoría de capital humano —criticada por algunos
marxistas por concebir al ser humano como centro de inversión, ya que sólo
se invierte en él si es redituable para el Estado— intentando paliar las
consecuencias que las políticas económicas —el modelo de desarrollo— han
generado.
El BID ha impulsado su agenda
mediante diversos documentos y mecanismos. Es importante señalar que estos
documentos han variado en los conceptos de su contenido, en la forma de su
elaboración y en su número. Uno de los documentos más importantes para
impulsar su agenda, es el Documento de País. Mediante este documento el
banco —al igual que el Banco Mundial mediante el CAS17,
(por sus siglas en inglés)— elabora un diagnóstico del país y construye la
estrategia de política económica y social para el periodo. Este documento,
además de los memorándums de entendimiento, es el documento mediante el cual
el país prestatario se compromete a cumplir con los condicionamientos. Los
condicionamientos no son en sí cuestionables, pero sí lo que se condiciona,
en el caso de la mayor parte de los países latinoamericanos, ha sido la
apertura al capital privado a los sectores clave de la economía la
condicionalidad.
El documento de país es elaborado junto con la Secretaría
o Ministerio de Hacienda del país y dependiendo de éste, el documento puede
tener una periodicidad de dos o tres años. Otros documentos que impulsan la
estrategia del BID son las Políticas y las Estrategias
sectoriales. Las Políticas son de carácter obligatorio para los países
prestatarios, las Estrategias no lo son, sin embargo sí son recomendadas
"estratégicamente" por el banco al país.
Vale la pena señalar que el banco ha intentado legitimar
sus documentos públicos poniéndolos a consulta por diferentes grupos de la
sociedad; sin embargo no son todos sus documentos los que pone a consulta,
pues los llamados documentos confidenciales que se firman con los países no
son puestos a consulta si no lo autoriza el gobierno, bajo el argumento de
que "los socios son los gobiernos y en éste se encuentra representada la
sociedad". El documento de país en México por ejemplo, aún es confidencial.
Los procesos de consulta aún son muy criticados en su
metodología, pues además de la página web —que poco pueden consultar
comunidades rurales— las consultas presenciales se encuentran lejos de
alcanzar a una vasta población y ni siquiera son suficientemente difundidas
ni por los gobiernos, ni por el banco. Aún si lo fueran, los conceptos
manejados en el documento, son conceptos en su gran mayoría alejados de la
realidad cotidiana de la mayor parte de la gente a la que afectarán. Las
consultas hasta ahora intentan ser un discurso legitimante, habrá qué ver
qué tanto son capaces de legitimar realmente y qué futuro tienen, cómo son
vistas por los grupos consultados y qué tipo de grupos son consultados.
Los principales objetivos que el BID
ha situado como sus objetivos son: "la reducción de la pobreza y la
promoción de la equidad social en América Latina y el Caribe", además
recientemente, ha enmarcado su ejercicio en una "acción transversal que debe
realizar el banco en cuatro áreas sectoriales prioritarias: competitividad,
desarrollo social, modernización del Estado e integración regional…"18. Parece
una tarea titánica la reducción de la pobreza, y atemoriza pensar que se
lleve a cabo una integración como la planeada: a partir del
ALCA.
Según los indicadores de desarrollo humano que el BID
maneja para la región, éstos han mejorado significativamente ya que la
mortalidad infantil ha caído y el número promedio de años de educación
básica ha aumentado19. Por lo menos en algunos
documentos ha reconocido que el aumento en la distancia de la desigualdad de
ingresos aumentó en un 3% a escala regional. Para alcanzar las metas de la
Cumbre del Milenio, por ejemplo Centro América tendría que crecer tres veces
más rápido que el promedio regional hasta el 2015, cosa que obviamente no
sucederá y menos con un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
Es evidente que el BID parte de la
idea de que la política económica y la social son dos cosas distintas y de
ninguna manera se reconoce que la política económica surge de la economía
política para y sólo para garantizar los beneficios sociales. Sin escapar ni
un milímetro al paradigma economicista, parte del presupuesto del
crecimiento para eliminar la pobreza y generar desarrollo social. Sitúa la
responsabilidad del crecimiento y del desarrollo social en el Estado,
diciendo que se necesita un Estado más eficiente y sensible a las
necesidades de la población. Si bien es cierto que el papel del Estado es
fundamental en la responsabilidad social, hablar de eficiencia coloca el
debate fuera del Estado, pues la misma corriente de desarrollo ha manejado
el argumento de la ineficiencia del Estado para dar entrada al capital
privado.
Los principales indicadores de la pobreza para el
BID son en el nivel de activos, acceso a servicios de agua potable,
alcantarillado, electricidad e infraestructura de transporte. Por lo tanto
su estrategia va encaminada hacia incluir a los pobres en el mercado de
bienes y servicios (léase consumo). De entrada esta definición da mucho qué
decir, considerando que el incremento del nivel de bienestar no depende del
acceso al mercado, ya que si partimos de una adecuada alimentación, bastaría
con garantiza acceso a la tierra y a la posibilidad de mantenerla. Por
cierto, el punto de la tenencia de la tierra no es abordado nunca por el
BID, —pues el Banco Mundial ya ha exigido los pasos de enajenación de
tierras en casi toda AL— siendo éste uno de los factores clave de
empobrecimiento en las zonas rurales.
Otro gran mito de la década generado desde las
multilaterales es el impulso al desarrollo de la micro y pequeña empresa
—política que en México ha tenido mucho empuje en lo que va la
administración foxista—20 pero paradójicamente al mismo tiempo se han
incrementado los sistemas de regulación fiscal a éstas.
¿Qué se está haciendo desde la sociedad civil para
desenmascarar los mitos no sanos del BID? En primer lugar apelar al Estado
de Derecho. Desde muchos grupos nacionales y regionales el objetivo ha sido
definido como fortalecer las instituciones democráticas. Articulación con el
Poder Legislativo para su fortalecimiento desde la sociedad civil, frente al
Poder Ejecutivo. Apoyar la participación del Poder Judicial cada vez más de
manera justa y transparente.
Teniendo en cuenta el patrimonialismo de grupos políticos
en el Congreso, la visión también se encuentra en el sistema de
representación y la necesidad de crear mecanismos de rendición de cuentas a
la ciudadanía por parte de los partidos políticos.
Al mismo tiempo la necesidad de reformar el
funcionamiento de las instituciones financieras internacionales, las formas
de participación de los Estados Nación en ellas y las formas de actuar de
éstas en el ámbito nacional, son motivo de transparencia en sus procesos.
Más allá de lo formal, el apoyo a propuestas locales de
desarrollo, apoyo técnico y político, es una de las líneas fundamentales
visualizadas dentro de un grupo de la sociedad civil. El camino es largo,
las metas deben ser claramente establecidas a corto, mediano y largo plazo,
en el ámbito local, nacional e internacional, la fuerza y la esperanza de la
sociedad es enorme y profunda, la sociedad es producto de fuerzas conjuntas
de individuos creativos.
Notas
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