Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

 LA CUMBRE SOBRE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y LA SUSTENTABILIDAD

Comunicaciones

Por  Eduardo Tamayo G.     

Parte 2 / 4

   

  Información: factor de hegemonía

En las anteriores conferencias de Naciones Unidas se ha debatido sobre un tema concreto – medio ambiente, género, desarrollo, derechos humanos- pero en la CMSI se habla de la sociedad en su conjunto, de cómo va a ser la sociedad del futuro. El problema es que hasta el momento nadie ha dado una definición precisa sobre "la sociedad de la información". El Informe Mundial de la Información de la UNESCO de 1997/98 recoge una aproximación general que dice que "una sociedad de la información es una sociedad en la que la información se utiliza intensivamente como elemento de la vida económica, social, cultural y política". 6

Frecuentemente se dice que estamos entrando en una nueva era, la "era de la información", y se compara la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información (en las que convergen las telecomunicaciones, la informática y la digitalización) con los radicales cambios que condujeron de la sociedad agraria a la sociedad industrial.

El investigador de la comunicación francés, Armand Mattelart, ofrece otro punto de vista. Mattelart señala que la "idea de la sociedad de la información nace en la posguerra como alternativa a las naciones no libres, es decir, totalitarias. Está íntimamente ligada con las tesis del fin de las ideologías, pero también con la de lo político, de los enfrentamientos de clase, del compromiso, del intelectual protestatario. Pero es la crisis de 1972-1973 (energética) la que desencadena su adopción tanto de la OCDE como por la ONU y la CEE (...) La tercera etapa, la que hoy vivimos, se inicia en 1984 con el proceso de desreglamentación de las redes financieras y de los sistemas de telecomunicaciones. Y en 1998, la desreglamentación es oficialmente reconocida por la Organización Mundial de Comercio como principio de una nueva economía y una nueva sociedad". 7

La ideología, por lo tanto, de la "sociedad de la información "es la ideología del mercado y guarda una estrecha relación con los supuestos de la "reconstrucción neoliberal del mundo". Luego de la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética, el manejo de la información se ha convertido para los Estados Unidos en un factor decisivo para imponer su hegemonía militar, económica, tecnológica y cultural en el planeta. Ya en 1996 Joseph S. Nye y William A. Owens, exfuncionarios de la Administración Clinton, delineaban claramente este fenómeno: "Más que nunca antes el conocimiento es poder. El país que pueda encabezar mejor la revolución de la información será más poderoso que cualquier otro. En el futuro previsible ese país es Estados Unidos. Esta nación tiene fuerza aparente en poderío militar y en producción económica. No obstante su ventaja comparativa más sutil es su capacidad para recoger, elaborar, actuar sobre la misma y diseminar información, una ventaja que ciertamente aumentará durante la próxima década. Esta ventaja proviene de las inversiones de la guerra fría y de la sociedad abierta de Estados Unidos, gracias a lo cual domina importantes tecnologías de comunicación y de elaboración de información –vigilancia desde el espacio, transmisiones directas, computadoras de alta velocidad- y tiene capacidad sin par para integrar sistemas complejos de información". 8

Las TICs son igualmente estratégicas para el control de los recursos naturales del planeta. A través de los satélites instalados desde la década de los sesenta, los países industrializados del Norte recogen y procesan datos e imágenes sobre los recursos naturales mundiales. Las sofisticadas tecnologías de detección remota sirven para vigilar cultivos, silvicultura, hidrología, oceanografía y explotación mineral. La información recogida puede ser utilizada para conocer en forma rápida y oportuna las enfermedades en los cultivos o los depósitos de minerales. En esta materia, el Norte industrializado tiene una enorme ventaja con relación a los países del Sur. "A través de tecnología satelital los comerciantes de café de Nueva York saben más acerca de las inminentes cosechas de café brasileño que los propios productores de café de Brasil. Igualmente, las grandes compañías de pesca internacionales saben más acerca de los cardúmenes de túnidos de la costa occidental de Africa que los pescadores locales, y utilizan esta información para desembarcar las mejores capturas", escribe el profesor holandés Cees J. Hamelink. 9

La difusión de la "noción de la sociedad de información" ha venido acompañada con un discurso que atribuye poderes emancipadores y mesiánicos a las TICs, (y en especial a la Internet) y con grandes y hermosas promesas. Voceros de la potencia que es responsable del 25% de la contaminación producida por la emisión de gases de efecto invernadero y se niega a ratificar el protocolo de Kyoto han dicho que "las nuevas tecnologías benefician a todas las naciones", que millones de personas "serán sacadas de la pobreza gracias a las telecomunicaciones", que se avecina una era de más prosperidad y democracia, que es necesario "superar la brecha digital" entre los países ricos en información y pobres en información.

Los países del Sur conocen la falacia de esas promesas. En la década del 60 se consideraba que la transferencia tecnológica por parte de los países del Norte contribuiría decisivamente a la solución de las desigualdades entre pobres y ricos. En al década de los 70, las expectativas se desvanecieron. Cierta tecnología había sido transmitida en condiciones de desventaja para los receptores, pero las agudas desigualdades de antes de la distribución de la tecnología se mantuvieron, al igual que los problemas básicos de explotación y de pobreza estructural.

En el campo de la tecnología de las comunicaciones, los beneficiarios de la expansión de los teléfonos, la televisión educativa y las comunicaciones satelitales fueron los fabricantes extranjeros y las élites administrativas y militares nacionales. Es que la transferencia tecnológica fue introducida para respaldar la expansión de las compañías transnacionales y no para satisfacer las necesidades básicas de las personas. Una lección que bien merece tomarse en cuenta cuando, en el marco de la CMSI, los países poderosos y las representantes de las empresas transnacionales hablan de "cerrar la brecha digital" pasando por alto las otras brechas: las brechas sociales, educativas, culturales, regionales, de género, de las cuales la "brecha digital" no es más que una de sus manifestaciones externas.

  Impactos ambientales

La "sociedad de la información" no solo es presentada como un modelo de desarrollo neutro sino también como paradigma de sociedad limpia. Se dice que la economía inmaterial, los bits, no contaminan, no generan residuos tóxicos. Nada más alejado de la realidad. La economía inmaterial implica el uso intensivo de energía, papel, y diverso tipo de materiales, muchos de ellos contaminantes y peligrosos, que se utilizan para construir baterías, cables, computadoras, teléfonos móviles, impresoras, etc. Cada año, los países desarrollados producen miles de toneladas de desechos tecnológicos que se suman a los desechos nucleares, industriales y últimamente los que generan las empresas que experimentan con organismos genéticamente modificados. ¿Qué hacer con ellos? La mira está puesta en los países del Sur cuyas medidas de protección ambiental son débiles o inexistentes.

Entre el 50 y el 80% del material electrónico que se recoge para reciclaje en Estados Unidos, como televisores y computadores obsoletos, terminan en países en desarrollo, como China, India y Pakistán, revelaba a comienzos del 2002 el Informe "Exportando daño: la basura de alta tecnología en Asia" elaborado por las organizaciones Basel Action Network y la Sillicon Valley Toxics Coalition. En los países mencionados se emplean "métodos primitivos y peligrosos para la salud humana y el medio ambiente en el procesado y reciclaje de esos materiales". Estas operaciones que involucran a hombres, mujeres y niños incluyen la combustión abierta de plásticos y cables, trabajos con ácido para extraer minerales de los restos tecnológicos y la combustión de los circuitos electrónicos. A menudo este tipo de basura es depositado en las riveras de los ríos, campos abiertos y canales de irrigación de cultivos, provocando la contaminación del agua, que en algunos casos, tiene niveles de cadmio, plomo o mercurio, 190 veces superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, OMS. 10

¿Cómo se inscribe la "sociedad de la información" en un modelo de sustentabilidad? La respuesta es que son las características del propio modelo, en el que también se encuadra la "sociedad de la información", las que tienen que demostrar la sustentabilidad social y ambiental. En la medida en que la "sociedad de la información" refuerza el modelo social liberal dominante contribuye a su insostenibilidad.

El "Manifiesto por la Vida-Por una Ética de la Sustentabilidad" señala que las tecnologías de la información y la cibernética han abierto las posibilidades para una "inteligencia colectiva", sin embargo, "la sumisión de la ciencia y la tecnología al interés económico y al poder político comprometen seriamente la supervivencia del ser humano, a su vez, la inequidad social asociada a la privatización y al acceso desigual al conocimiento y a la información resultan moralmente injustos". La ciencia misma se encuentra ante un dilema fundamental: ser una herramienta de la economía mundial de mercado orientada a la búsqueda de la ganancia individual y el "desarrollo sostenible" o ser un instrumento para el manejo sustentable de los recursos naturales y el bienestar de los pueblos.

   Notas


Ir a:
 

Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte

Cuarta Parte

Siguiente: Derecho a la información ambiental

Imprimir este artículo   Imprimir


Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: