Información: factor de hegemonía
En las anteriores conferencias de Naciones Unidas se ha
debatido sobre un tema concreto – medio ambiente, género, desarrollo,
derechos humanos- pero en la CMSI se habla de la sociedad en su conjunto, de
cómo va a ser la sociedad del futuro. El problema es
que hasta el momento nadie ha dado una definición precisa sobre "la sociedad
de la información". El Informe Mundial de la Información de la UNESCO de
1997/98 recoge una aproximación general que dice que "una sociedad de la
información es una sociedad en la que la información se utiliza
intensivamente como elemento de la vida económica, social, cultural y
política". 6
Frecuentemente se dice que estamos entrando en una nueva
era, la "era de la información", y se compara la irrupción de las nuevas
tecnologías de la comunicación y de la información (en las que convergen las
telecomunicaciones, la informática y la digitalización) con los radicales
cambios que condujeron de la sociedad agraria a la sociedad industrial.
El investigador de la comunicación francés, Armand Mattelart,
ofrece otro punto de vista. Mattelart señala que la "idea de la sociedad de
la información nace en la posguerra como alternativa a las naciones no
libres, es decir, totalitarias. Está íntimamente ligada con las tesis del
fin de las ideologías, pero también con la de lo político, de los
enfrentamientos de clase, del compromiso, del intelectual protestatario.
Pero es la crisis de 1972-1973 (energética) la que desencadena su adopción
tanto de la OCDE como por la ONU y la CEE (...) La tercera etapa, la que hoy
vivimos, se inicia en 1984 con el proceso de desreglamentación de las redes
financieras y de los sistemas de telecomunicaciones. Y en 1998, la
desreglamentación es oficialmente reconocida por la Organización Mundial de
Comercio como principio de una nueva economía y una nueva sociedad".
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La ideología, por lo tanto, de la "sociedad de la
información "es la ideología del mercado y guarda una estrecha relación con
los supuestos de la "reconstrucción neoliberal del mundo". Luego de la caída
del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética, el manejo de la
información se ha convertido para los Estados Unidos en un factor decisivo
para imponer su hegemonía militar, económica, tecnológica y cultural en el
planeta. Ya en 1996 Joseph S. Nye y William A. Owens, exfuncionarios de la
Administración Clinton, delineaban claramente este fenómeno: "Más que nunca
antes el conocimiento es poder. El país que pueda encabezar mejor la
revolución de la información será más poderoso que cualquier otro. En el
futuro previsible ese país es Estados Unidos. Esta nación tiene fuerza
aparente en poderío militar y en producción económica. No obstante su
ventaja comparativa más sutil es su capacidad para recoger, elaborar, actuar
sobre la misma y diseminar información, una ventaja que ciertamente
aumentará durante la próxima década. Esta ventaja proviene de las
inversiones de la guerra fría y de la sociedad abierta de Estados Unidos,
gracias a lo cual domina importantes tecnologías de comunicación y de
elaboración de información –vigilancia desde el espacio, transmisiones
directas, computadoras de alta velocidad- y tiene capacidad sin par para
integrar sistemas complejos de información". 8
Las TICs son igualmente estratégicas para el control de los
recursos naturales del planeta. A través de los satélites instalados desde
la década de los sesenta, los países industrializados del Norte recogen y
procesan datos e imágenes sobre los recursos naturales mundiales. Las
sofisticadas tecnologías de detección remota sirven para vigilar cultivos,
silvicultura, hidrología, oceanografía y explotación mineral. La información
recogida puede ser utilizada para conocer en forma rápida y oportuna las
enfermedades en los cultivos o los depósitos de minerales. En esta materia,
el Norte industrializado tiene una enorme ventaja con relación a los países
del Sur. "A través de tecnología satelital los comerciantes de café de Nueva
York saben más acerca de las inminentes cosechas de café brasileño que los
propios productores de café de Brasil. Igualmente, las grandes compañías de
pesca internacionales saben más acerca de los cardúmenes de túnidos de la
costa occidental de Africa que los pescadores locales, y utilizan esta
información para desembarcar las mejores capturas", escribe el profesor
holandés Cees J. Hamelink. 9
La difusión de la "noción de la sociedad de información" ha
venido acompañada con un discurso que atribuye poderes emancipadores y
mesiánicos a las TICs, (y en especial a la Internet) y con grandes y
hermosas promesas. Voceros de la potencia que es responsable del 25% de la
contaminación producida por la emisión de gases de efecto invernadero y se
niega a ratificar el protocolo de Kyoto han dicho que "las nuevas
tecnologías benefician a todas las naciones", que millones de personas
"serán sacadas de la pobreza gracias a las telecomunicaciones", que se
avecina una era de más prosperidad y democracia, que es necesario "superar
la brecha digital" entre los países ricos en información y pobres en
información.
Los países del Sur conocen la falacia de esas promesas. En
la década del 60 se consideraba que la transferencia tecnológica por parte
de los países del Norte contribuiría decisivamente a la solución de las
desigualdades entre pobres y ricos. En al década de los 70, las expectativas
se desvanecieron. Cierta tecnología había sido transmitida en condiciones de
desventaja para los receptores, pero las agudas desigualdades de antes de la
distribución de la tecnología se mantuvieron, al igual que los problemas
básicos de explotación y de pobreza estructural.
En el campo de la tecnología de las comunicaciones, los
beneficiarios de la expansión de los teléfonos, la televisión educativa y
las comunicaciones satelitales fueron los fabricantes extranjeros y las
élites administrativas y militares nacionales. Es que la transferencia
tecnológica fue introducida para respaldar la expansión de las compañías
transnacionales y no para satisfacer las necesidades básicas de las
personas. Una lección que bien merece tomarse en cuenta cuando, en el marco
de la CMSI, los países poderosos y las representantes de las empresas
transnacionales hablan de "cerrar la brecha digital" pasando por alto las
otras brechas: las brechas sociales, educativas, culturales, regionales, de
género, de las cuales la "brecha digital" no es más que una de sus
manifestaciones externas.
Impactos ambientales
La "sociedad de la información" no solo es presentada como
un modelo de desarrollo neutro sino también como paradigma de sociedad
limpia. Se dice que la economía inmaterial, los bits, no contaminan, no
generan residuos tóxicos. Nada más alejado de la realidad. La economía
inmaterial implica el uso intensivo de energía, papel, y diverso tipo de
materiales, muchos de ellos contaminantes y peligrosos, que se utilizan para
construir baterías, cables, computadoras, teléfonos móviles, impresoras,
etc. Cada año, los países desarrollados producen miles de toneladas de
desechos tecnológicos que se suman a los desechos nucleares, industriales y
últimamente los que generan las empresas que experimentan con organismos
genéticamente modificados. ¿Qué hacer con ellos? La mira está puesta en los
países del Sur cuyas medidas de protección ambiental son débiles o
inexistentes.
Entre el 50 y el 80% del material electrónico que se recoge
para reciclaje en Estados Unidos, como televisores y computadores obsoletos,
terminan en países en desarrollo, como China, India y Pakistán, revelaba a
comienzos del 2002 el Informe "Exportando daño: la basura de alta tecnología
en Asia" elaborado por las organizaciones Basel Action Network y la Sillicon
Valley Toxics Coalition. En los países mencionados se emplean "métodos
primitivos y peligrosos para la salud humana y el medio ambiente en el
procesado y reciclaje de esos materiales". Estas operaciones que involucran
a hombres, mujeres y niños incluyen la combustión abierta de plásticos y
cables, trabajos con ácido para extraer minerales de los restos tecnológicos
y la combustión de los circuitos electrónicos. A menudo este tipo de basura
es depositado en las riveras de los ríos, campos abiertos y canales de
irrigación de cultivos, provocando la contaminación del agua, que en algunos
casos, tiene niveles de cadmio, plomo o mercurio, 190 veces superiores a los
recomendados por la Organización Mundial de la Salud, OMS.
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¿Cómo se inscribe la "sociedad de la información" en un
modelo de sustentabilidad? La respuesta es que son las características del
propio modelo, en el que también se encuadra la "sociedad de la
información", las que tienen que demostrar la sustentabilidad social y
ambiental. En la medida en que la "sociedad de la información" refuerza el
modelo social liberal dominante contribuye a su insostenibilidad.
El "Manifiesto por la Vida-Por una Ética de la
Sustentabilidad" señala que las tecnologías de la información y la
cibernética han abierto las posibilidades para una "inteligencia colectiva",
sin embargo, "la sumisión de la ciencia y la tecnología al interés económico
y al poder político comprometen seriamente la supervivencia del ser humano,
a su vez, la inequidad social asociada a la privatización y al acceso
desigual al conocimiento y a la información resultan moralmente injustos".
La ciencia misma se encuentra ante un dilema fundamental: ser una
herramienta de la economía mundial de mercado orientada a la búsqueda de la
ganancia individual y el "desarrollo sostenible" o ser un instrumento para
el manejo sustentable de los recursos naturales y el bienestar de los
pueblos.
Notas
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