La disputa del espacio virtual
Entre las nuevas tecnologías, la Internet es una de las más
visibles, publicitadas y la de más rápida expansión. "No se trata en sí de
un medio de comunicación (si bien múltiples medios caben en su ámbito), sino
de una red que, mediante un protocolo universal (el TCP-IP), interconecta
mundialmente a diferentes redes de computadoras, articuladas en nodos o
servidores plenamente autónomos, por lo que también se la conoce como la red
de redes, y cuya principal característica es haber posibilitado, por primera
vez, al comunicación de muchos a muchos en tiempo real o escogido".14
La Internet nació en la cuna del complejo industrial-militar
de Estados Unidos. En el contexto de la "guerra fría", el Departamento de
Defensa encargó a centros de investigación universitarios el diseño de un
sistema de comunicación militar que sobreviviera a un eventual ataque
nuclear. En este contexto, hacia 1969, la comunidad científica diseñó una
red funcional (denominada Arpanet) que enlazaba las computadoras de 15
centros universitarios. Esta experiencia posteriormente se extendió al resto
de la comunidad académica que enlazó la primera red Arpanet con otras redes
de computadoras con el objetivo de intercambiar información y conocimientos
científicos, incluyendo, por supuesto, aquellos destinados a mejorar la
propia herramienta.
Lo interesante es que las nuevas investigaciones y
experimentos comenzaron a desarrollarse con independencia de las
aplicaciones militares. La posibilidad que ofrecía esta tecnología de
intercambiar libremente paquetes de información por vía electrónica fue
acogida con interés por organizaciones ciudadanas que comenzaron a darle
múltiples aplicaciones en sus comunidades y en sus enlaces internacionales.
A partir de 1995, la Internet se expande rápidamente
concentrándose sobre todo en los países industrializados. En septiembre de
2000, sobre un total de 378 millones de usuarios de la Internet, el 42,6 %
estaba en Norteamérica, el 23,8% en Europa mientras que en Asia se hallaba
un 20,6% del total (incluido Japón), América Latina el 4%, Europa del Este
el 4,7%, Oriente Medio un 1,6% y Africa apenas un 0.6%.
El boom de la Internet se produce en una contexto de
liberalización, privatización y concentración de la información y las
comunicaciones. En la última década del siglo pasado, se viven acelerados
procesos de fusiones, reestructuraciones y adquisiciones transfronterizas
que tienen como actores a empresas de telecomunicaciones, televisión por
cable, de edición, empresas electrónicas e informáticas e incluso empresas
que nada tienen que ver con el manejo de información pero que ven en ella un
nueva área para hacer negocios. Tras estos procesos de transformaciones se
están conformando gigantescos grupos mediáticos que se sitúan por sobre las
soberanías nacionales y escapan a cualquier control democrático o ciudadano.
Entre estos, se puede citar a Vivendi-Universal, America On Line (que ha
comprado Netscape, Intel y el grupo Time-Warner-CNN), Viacom, la News
Corporation de M. Rupert Murdoch, Microsoft, General Electric (que ha tomado
el control de la red de televisión NBC), Bertsellman (primer grupo de
comunicación alemán), Pearson (The Financial Time, Penguin Books, BBC
Prime), Prisa (primer grupo de comunicación de España), etc. La novedad es
que las empresas no-solo controlan la infraestructura sino también los
contenidos. 15
Las corporaciones transnacionales han realizado grandes
inversiones en la infraestructuras de telecomunicaciones y en las autopistas
de la información y pretenden copar la red de redes, poniendo énfasis en las
oportunidades del comercio electrónico, los derechos de propiedad
intelectual y las ventajas para el consumidor. De imponerse esta visión
mercantilista se echaría por tierra el carácter de espacio público con el
que nació la Internet y se restringirían los usos alternativos y sociales
que se puede hacer de la red sobre todo para potenciar la participación
ciudadana, la educación, la salud, la protección del medio ambiente, la
vigencia de los derechos humanos, el combate a la pobreza, la equidad de
género, el respecto de los derechos de los pueblos indígenas , de los
migrantes y de la juventud.
Otros peligros que se ciernen sobre la Internet son los
intentos estatales de controlar y vigilar la red. Algunos países, con varios
pretextos, están imponiendo legislaciones que restrigen las libertades de
expresión de los ciudadanos/as en la red. En Estados Unidos y últimamente en
el Parlamento Europea se han adoptado disposiciones que permiten controlar,
vigilar y retener los datos personales de los ciudadanos. Los estados están
usando para ello las tecnologías de identificación, vigilancia e
investigación desarrolladas por el sector comercial para proteger la
información y los derechos de propiedad intelectual.
Pese a todo lo que hemos señalado, la Internet sigue siendo
un espacio en disputa en el que están presentes, como hemos mencionado, las
visiones puramente mercantilistas y las que aspiran a que se convierta un
instrumento de expresión pluralista. Durante la década de los 90 la sociedad
civil global ha utilizado la Internet y otras herramientas de comunicación
electrónica para enlazarse, intercambiar información y organizar acciones
internacionales con mayor facilidad que en las décadas precedentes.
El trabajo en red y los flujos de información a través de la
Internet han contribuido a organizar protestas globales contra la
mundialización neoliberal en distintas regiones del mundo. Manifestaciones
de la envergadura de Seattle, Praga,Washington, Génova, Barcelona, Bankok,
Porto Alegre, Florencia y otras quizá no hubiesen sido posible sin la
Internet que permite romper los límites geográficos mediante conexiones
simultáneas en todo el mundo.
El uso de las TICs con fines sociales ha sido igualmente
relevante en la organización de campañas mundiales como el Jubileo 2000 por
la anulación de la deuda externa, la Campaña de minas anti-personas, el
Grito de los Excluidos/as en Amérca Latina, la Marcha Mundial de las mujeres
y en los eventos de la sociedad civil en las cumbres y conferencias
mundiales de Naciones Unidas. Los movimientos ecuménicos, de derechos
humanos, ecologistas las utilizan también como herramienta de uso cotidiano
y también para intercambiar información, impulsar campañas, coordinar
proyectos y acciones.
Los movimientos ecologistas y ambientalitas son pioneros en
la utilización de las TICs. Durante el proceso preparatorio y en la
Conferencia de Río por primera vez hicieron uso del correo electrónico como
un instrumento para difundir informaciones relevantes, intercambiar puntos
de vista e intentar influir en las instancias oficiales de la Cumbre. A
partir de ahí la utilización de la Internet por parte de redes ecologistas
locales, nacionales y mundiales ha crecido mucho, no solo para impulsar
campañas del más variado tipo (desde la defensa de especies en peligro y la
protección de la Amazonía hasta la acción contra las transnacionales que
contaminan o los tratados de libre comercio que deteriorarán el medio
ambiente) sino para desarrollar su accionar bajo la lógica de las redes. Es
que la fuerza de los movimientos ecologistas reside, antes que en su número,
en su capacidad para interconectarse, establecer redes temáticas y
fundamentar científica, ética y holísticamente sus propuestas.
Muchos movimientos ecologistas son, sobre todo, movimientos
de opinión pública: buscan llamar la atención pública generando
acontecimientos y creando imágenes para los medios. El sociólogo catalán
Manuel Castells sostiene que "gran parte del éxito del movimiento ecologista
obedece al hecho de que, más que ninguna otra fuerza social, ha sido capaz
de adaptarse lo mejor posible a las condiciones de la comunicación y la
movilización en el nuevo paradigma internacional. Aunque gran parte del
movimiento se basa en las organizaciones populares, la acción ecologista
opera utilizando acontecimientos recogidos de los medios de comunicación.
Creando acontecimientos que llamen la atención de los medios, los
ecologistas son capaces de alcanzar una audiencia mucho más amplia que sus
partidarios directos. Además, la presencia constante de temas
medioambientales en los medios les ha prestado una legitimidad mayor que la
de cualquier otra causa". 16
A manera de conclusión, podemos decir que al comenzar el
siglo XXI, cuando todas las formas de vida se encuentran amenazadas por un
modelo económico mercantilista que considera que los recursos son infinitos
y el futuro ilimitado, hay que echar mano a todas las herramientas para
salvar la Tierra. Una de ellas es defender el derecho a la información
ambiental, en el marco de la "sociedad de la información". La comunicación
humana es un asunto demasiado importante como para dejarlo a merced de los
gobernantes o de las fuerzas no tan invisibles del mercado. Los movimientos
ecologistas deben decir su palabra.
Notas
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