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 LA CUMBRE SOBRE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y LA SUSTENTABILIDAD

Comunicaciones

Por  Eduardo Tamayo G.     

Parte 4 / 4 

  

  La disputa del espacio virtual

Entre las nuevas tecnologías, la Internet es una de las más visibles, publicitadas y la de más rápida expansión. "No se trata en sí de un medio de comunicación (si bien múltiples medios caben en su ámbito), sino de una red que, mediante un protocolo universal (el TCP-IP), interconecta mundialmente a diferentes redes de computadoras, articuladas en nodos o servidores plenamente autónomos, por lo que también se la conoce como la red de redes, y cuya principal característica es haber posibilitado, por primera vez, al comunicación de muchos a muchos en tiempo real o escogido".14

La Internet nació en la cuna del complejo industrial-militar de Estados Unidos. En el contexto de la "guerra fría", el Departamento de Defensa encargó a centros de investigación universitarios el diseño de un sistema de comunicación militar que sobreviviera a un eventual ataque nuclear. En este contexto, hacia 1969, la comunidad científica diseñó una red funcional (denominada Arpanet) que enlazaba las computadoras de 15 centros universitarios. Esta experiencia posteriormente se extendió al resto de la comunidad académica que enlazó la primera red Arpanet con otras redes de computadoras con el objetivo de intercambiar información y conocimientos científicos, incluyendo, por supuesto, aquellos destinados a mejorar la propia herramienta.

Lo interesante es que las nuevas investigaciones y experimentos comenzaron a desarrollarse con independencia de las aplicaciones militares. La posibilidad que ofrecía esta tecnología de intercambiar libremente paquetes de información por vía electrónica fue acogida con interés por organizaciones ciudadanas que comenzaron a darle múltiples aplicaciones en sus comunidades y en sus enlaces internacionales.

A partir de 1995, la Internet se expande rápidamente concentrándose sobre todo en los países industrializados. En septiembre de 2000, sobre un total de 378 millones de usuarios de la Internet, el 42,6 % estaba en Norteamérica, el 23,8% en Europa mientras que en Asia se hallaba un 20,6% del total (incluido Japón), América Latina el 4%, Europa del Este el 4,7%, Oriente Medio un 1,6% y Africa apenas un 0.6%.

El boom de la Internet se produce en una contexto de liberalización, privatización y concentración de la información y las comunicaciones. En la última década del siglo pasado, se viven acelerados procesos de fusiones, reestructuraciones y adquisiciones transfronterizas que tienen como actores a empresas de telecomunicaciones, televisión por cable, de edición, empresas electrónicas e informáticas e incluso empresas que nada tienen que ver con el manejo de información pero que ven en ella un nueva área para hacer negocios. Tras estos procesos de transformaciones se están conformando gigantescos grupos mediáticos que se sitúan por sobre las soberanías nacionales y escapan a cualquier control democrático o ciudadano. Entre estos, se puede citar a Vivendi-Universal, America On Line (que ha comprado Netscape, Intel y el grupo Time-Warner-CNN), Viacom, la News Corporation de M. Rupert Murdoch, Microsoft, General Electric (que ha tomado el control de la red de televisión NBC), Bertsellman (primer grupo de comunicación alemán), Pearson (The Financial Time, Penguin Books, BBC Prime), Prisa (primer grupo de comunicación de España), etc. La novedad es que las empresas no-solo controlan la infraestructura sino también los contenidos. 15

Las corporaciones transnacionales han realizado grandes inversiones en la infraestructuras de telecomunicaciones y en las autopistas de la información y pretenden copar la red de redes, poniendo énfasis en las oportunidades del comercio electrónico, los derechos de propiedad intelectual y las ventajas para el consumidor. De imponerse esta visión mercantilista se echaría por tierra el carácter de espacio público con el que nació la Internet y se restringirían los usos alternativos y sociales que se puede hacer de la red sobre todo para potenciar la participación ciudadana, la educación, la salud, la protección del medio ambiente, la vigencia de los derechos humanos, el combate a la pobreza, la equidad de género, el respecto de los derechos de los pueblos indígenas , de los migrantes y de la juventud.

Otros peligros que se ciernen sobre la Internet son los intentos estatales de controlar y vigilar la red. Algunos países, con varios pretextos, están imponiendo legislaciones que restrigen las libertades de expresión de los ciudadanos/as en la red. En Estados Unidos y últimamente en el Parlamento Europea se han adoptado disposiciones que permiten controlar, vigilar y retener los datos personales de los ciudadanos. Los estados están usando para ello las tecnologías de identificación, vigilancia e investigación desarrolladas por el sector comercial para proteger la información y los derechos de propiedad intelectual.

Pese a todo lo que hemos señalado, la Internet sigue siendo un espacio en disputa en el que están presentes, como hemos mencionado, las visiones puramente mercantilistas y las que aspiran a que se convierta un instrumento de expresión pluralista. Durante la década de los 90 la sociedad civil global ha utilizado la Internet y otras herramientas de comunicación electrónica para enlazarse, intercambiar información y organizar acciones internacionales con mayor facilidad que en las décadas precedentes.

El trabajo en red y los flujos de información a través de la Internet han contribuido a organizar protestas globales contra la mundialización neoliberal en distintas regiones del mundo. Manifestaciones de la envergadura de Seattle, Praga,Washington, Génova, Barcelona, Bankok, Porto Alegre, Florencia y otras quizá no hubiesen sido posible sin la Internet que permite romper los límites geográficos mediante conexiones simultáneas en todo el mundo.

El uso de las TICs con fines sociales ha sido igualmente relevante en la organización de campañas mundiales como el Jubileo 2000 por la anulación de la deuda externa, la Campaña de minas anti-personas, el Grito de los Excluidos/as en Amérca Latina, la Marcha Mundial de las mujeres y en los eventos de la sociedad civil en las cumbres y conferencias mundiales de Naciones Unidas. Los movimientos ecuménicos, de derechos humanos, ecologistas las utilizan también como herramienta de uso cotidiano y también para intercambiar información, impulsar campañas, coordinar proyectos y acciones.

Los movimientos ecologistas y ambientalitas son pioneros en la utilización de las TICs. Durante el proceso preparatorio y en la Conferencia de Río por primera vez hicieron uso del correo electrónico como un instrumento para difundir informaciones relevantes, intercambiar puntos de vista e intentar influir en las instancias oficiales de la Cumbre. A partir de ahí la utilización de la Internet por parte de redes ecologistas locales, nacionales y mundiales ha crecido mucho, no solo para impulsar campañas del más variado tipo (desde la defensa de especies en peligro y la protección de la Amazonía hasta la acción contra las transnacionales que contaminan o los tratados de libre comercio que deteriorarán el medio ambiente) sino para desarrollar su accionar bajo la lógica de las redes. Es que la fuerza de los movimientos ecologistas reside, antes que en su número, en su capacidad para interconectarse, establecer redes temáticas y fundamentar científica, ética y holísticamente sus propuestas.

Muchos movimientos ecologistas son, sobre todo, movimientos de opinión pública: buscan llamar la atención pública generando acontecimientos y creando imágenes para los medios. El sociólogo catalán Manuel Castells sostiene que "gran parte del éxito del movimiento ecologista obedece al hecho de que, más que ninguna otra fuerza social, ha sido capaz de adaptarse lo mejor posible a las condiciones de la comunicación y la movilización en el nuevo paradigma internacional. Aunque gran parte del movimiento se basa en las organizaciones populares, la acción ecologista opera utilizando acontecimientos recogidos de los medios de comunicación. Creando acontecimientos que llamen la atención de los medios, los ecologistas son capaces de alcanzar una audiencia mucho más amplia que sus partidarios directos. Además, la presencia constante de temas medioambientales en los medios les ha prestado una legitimidad mayor que la de cualquier otra causa". 16

A manera de conclusión, podemos decir que al comenzar el siglo XXI, cuando todas las formas de vida se encuentran amenazadas por un modelo económico mercantilista que considera que los recursos son infinitos y el futuro ilimitado, hay que echar mano a todas las herramientas para salvar la Tierra. Una de ellas es defender el derecho a la información ambiental, en el marco de la "sociedad de la información". La comunicación humana es un asunto demasiado importante como para dejarlo a merced de los gobernantes o de las fuerzas no tan invisibles del mercado. Los movimientos ecologistas deben decir su palabra.

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