Principios del desarrollo sostenible
El desarrollo sostenible1
surge como un nuevo paradigma
propuesto para suplantar el viejo modelo desarrollista basado en parámetros
meramente económicos que no considera la sostenibilidad de los procesos
económicos, ambientales y sociales y que, por tanto, ha conducido a un
crecimiento asimétrico injusto y destructor de la base natural indispensable
para el bienestar humano a largo plazo.
El desarrollo sostenible fue definido como "aquel que
satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer las
necesidades de las futuras generaciones" (Nuestro Futuro Común, 1988). Esto
implica la equidad intra e intergeneracional, la equidad entre géneros y el
respeto a la diversidad cultural porque, para no comprometer la satisfacción
de necesidades de la población futura, el proceso de desarrollo tiene que
enmarcarse en los principios de la sostenibilidad.
La sostenibilidad es un principio organizador de la sociedad
porque implica que los procesos económico-productivos, que dependen de los
recursos naturales, puedan mantenerse en el tiempo sin colapsar o
experimentar un rápido deterioro. Consiste en una visión a futuro que exige
prevenir las consecuencias de las decisiones del presente. Implica pensar en
los impactos de los procesos productivos y de los estilos de vida adoptados
o a adoptar, a mediano y largo plazo. Busca el bienestar humano y mejorar la
calidad de vida de la gente, sin destruir la base biofísica y los sistemas
vitales de los que dependen las sociedades.
El desarrollo sostenible se origina en las filosofías
ecologistas y en una visión holística de la sociedad, la cultura y la
naturaleza, que analiza las interdependencias e interconexiones de estos
factores que no se los puede considerar aisladamente porque se condicionan y
dependen mutuamente. Es decir, que de acuerdo a esta visión no existen las
clásicas separaciones reduccionistas disciplinarias, sino que como método de
análisis se basa en la ecología nos permite descifrar las interrelaciones
entre los diferentes niveles de los procesos sociales, económicos,
ambientales y culturales dentro de la red de conexiones de causalidad.
Para hablar de la sostenibilidad del desarrollo,
personalmente creo que es necesario partir de las leyes de la ecología
desarrolladas por Barry Commoner (1972) que afirma que la naturaleza es más
sabia que los seres humanos, todo está interconectado a todo, todo va a
parara algún lugar y que no existe nada gratuito en la naturaleza, que junto
con los nuevos aportes que nos llevarían a la definición de los principios de
sostenibilidad.
El principio precautorio. Si reconocemos que la naturaleza
es más sabia que los seres humanos deberíamos actuar con precaución y
cautela cuando no disponemos de los suficientes conocimientos sobre los
efectos que pueden ocasionar en el ambiente ciertas tecnologías y compuestos
químicos que podrían poner en riesgo a los seres humanos o a las otras
especies. La aplicación indiscriminada de la ciencia y tecnología ha
conducido a excesos, entre ellos, las armas nucleares, los gases venenosos,
las armas biológicas y químicas y la introducción al ambiente de químicos
tóxicos que han causado grandes daños a la salud ambiental y humana. O gases
aparentemente inocuos como los freones que ahora están destruyendo la capa
de ozono. El principio precautorio busca prevenir la utilización de no
tecnologías de probable alto impacto negativo como puede ser la tecnología terminator o los organismos transgénicos que encierran el peligro de la
contaminación biológica.
El Principio de interdependencia e interconexión. Deriva de
la premisa de que todo está conectado a todo, es decir que ni en la
naturaleza ni en la sociedad hay fenómenos que operan de forma aislada o
independiente. El ser humano no es más que un hilo en el tejido de la vida y
el daño a una parte del tejido puede afectar a la totalidad del mismo.
Dependemos de los sistemas sustentadores de vida y todas las formas de vida
tienen valor ya que prestan servicios ambientales incluyendo a las
bacterias. El evitar la extinción de las especies debería ser un imperativo
del desarrollo sostenible ya que sin las otras especies nuestra existencia
no es posible, dependemos, por ejemplo, del fitoplancton marino que produce
más oxígeno que los bosques.
La interdependencia se da a todos los niveles, las naciones
dependen unas de otras y los seres humanos de la misma manera, en
consecuencia el considerar estas interconexiones nos lleva, por ejemplo, a
una planificación de la economía que prevé los posibles daños a los
ecosistemas o a los servicios ambientales (p. ej. producción de oxigeno,
reciclado de las aguas).
El Principio de eficiencia y mesura. Deriva de la premisa de
que en la naturaleza no hay nada gratuito. Todo lo que aparentemente nos
provee la naturaleza de forma gratuita como el oxígeno, significa millones
de años de evolución, su destrucción implica grandes pérdidas a veces
irreversibles. Si cortamos los bosques a un ritmo más rápido de su capacidad
de regeneración natural, perderemos el recurso. Por ello, no se puede
consumir los recursos renovables a un ritmo mayor de la capacidad de
reemplazarlos en la naturaleza, o realizar actividades que provoquen el
colapso sea de los sistemas de vida, de los ciclos naturales o del clima. En
consecuencia, deberíamos utilizar la naturaleza de forma eficiente y
mesurada de tal forma que no se produzca escasez o pérdida. La sobrepesca,
que ha ocasionado el colapso de industrias pesqueras en muchas partes del
mundo, es un claro ejemplo de insostenibilidad. Este principio implica
basarse en la norma de reducir, reutilizar y reciclar.
El Principio de integralidad. Proviene de la premisa de que
Todo va a parar a algún lugar. Muchos de los productos de alto consumo en
las sociedades industriales no son reciclables, o persisten por cientos de
años en la naturaleza, como los plásticos y compuestos químicos que no sólo
se acumulan en los botaderos de basura, sino que llegan a las aguas, los
suelos, el aire y se acumulan en los tejidos de las personas y de otros
seres vivos con efectos nocivos para salud. Esto significa que debemos
considerar a dónde irán a parar los desechos industriales y otros productos
que no son reciclables, así como el efecto de las emisiones de gases de
invernadero, o los agroquímicos. El uso integral de los recursos significa
prever sus impactos en todo el proceso productivo.
El principio de equilibrio. La naturaleza se encuentra en
permanente cambio y recomponiendo equilibrios dinámicos, pero cuando un
elemento se pierde o disminuye mucho, puede ocurrir una ruptura que impida
recomponer el equilibrio del ecosistema y, en consecuencia, producir su
colapso. Por eso este principio significa que el uso humano de un recurso no
debiera rebasar un umbral crítico y el impacto humano no sobrepasar la
capacidad de carga de los ecosistemas.
En los sistemas sociales, el principio del equilibrio se
basa en la equidad porque las sociedades que acumulan injusticias y
asimetrías, carecen de bases suficientes para recomponer equilibrios y
terminan en explosiones sociales, violencia y guerras. Los desequilibrios a
todo nivel provocan conflictos que si no pueden resolverse terminan en la
disgregación social, o en violentas rupturas. La equidad implica también la
redistribución de recursos porque la falta de acceso a los mismos conduce a
la insostenibilidad social. Por ello que los Estados deberían asegurar una
distribución justa a fin de que todos tengan lo suficiente para llevar una
existencia digna y desarrollar su potencial humano.
Por otra parte, es necesario también incluir la
sostenibilidad cultural, porque así como la biodiversidad es de gran
importancia para el mantenimiento de los sistemas sustentadores de vida, la
diversidad cultural lo es para las sociedades humanas. Las culturas son el
resultado de un largo proceso de adaptación al medio ambiente y han dado
origen a diversas estrategias de uso de los recursos que han sido mantenidas
y conservadas particularmente por los pueblos indígenas. Estas son una
contribución a métodos de uso sostenible y además enriquecen el acerbo
humano.
La aplicación de estos principios lleva a concluir que es
necesario el cambio de los actuales sistemas de producción, consumo y
distribución de los recursos que no se ajustan a la sostenibilidad. Los
sistemas de producción deberían planificarse en base a la previsión de todo
su ciclo, es decir no sólo desde la fase extractiva a la productiva y
consumptiva, sino hasta la disposición del producto al fin de su vida útil.
La implementación del desarrollo sostenible debe ser sujeta
a verificación y medible en base a indicadores de cambio en el tiempo que
nos permitan saber si la calidad ambiental y de vida de la población ha
mejorado o no.