Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

  GÉNERO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Desarrollo Humano sustentable

Por Teresa Flores Bedregal      

Parte 2 / 3    

 

  La perspectiva de género en el desarrollo sostenible

La equidad de género es un requisito sine-qua-non para el logro del desarrollo sostenible por que no se puede negar que las mujeres, constituyendo la mitad de la humanidad, tienen un acceso mucho más limitado a los recursos sea naturales, económicos o culturales que los hombres, y que este desequilibrio tiene efectos sociales negativos.

La perspectiva de género permite estudiar y comprender las asimetrías que existen entre hombres y mujeres. La función y situación social de hombres y mujeres es muy diferente, ya que mientras los hombres, en la gran mayoría de las culturas, gozan de un estatus privilegiado que les permite obtener mejores salarios, más oportunidades de educación y empleo, la mujer se encuentra subordinada en un orden androcéntrico que la limita en todas las esferas de la actividad humana.

El hecho de que la mayor parte de la propiedad privada esté en manos de los hombres tiene consecuencias sociales de largo alcance y profundas repercusiones en la estructura misma de las sociedades y que, entre otros, resulta en la feminización de la pobreza. La falta de derechos iguales al acceso y propiedad de la tierra y a la herencia tienen como consecuencia el empobrecimiento y la inseguridad en las familias.

Además, como el proceso de globalización ha ahondado las diferencias de riqueza, éste, a su vez ha ido en detrimento de la situación de las mujeres. Si en 1980 la proporción era de 1 persona rica por 20 pobres, a afines de los noventa esa proporción había aumentado de 1 por 60, recayendo la pobreza en mayor medida entre las mujeres que llegan a casi 70% de las mil trescientas millones de personas que viven en la pobreza en el mundo. De las cincuenta mil personas que mueren diariamente por malas condiciones de sanitarias, vivienda, aguas contaminadas, una mayoría son mujeres y niñas. De los novecientos millones de analfabetos del mundo, las dos terceras partes son mujeres. La mayoría de desnutridos y hambrientos son mujeres y niñas. (PNUD, 1996) Entonces este gran desbalance entre los géneros va contra el principio de equilibrio.

La perspectiva de género, además, permite distinguir los diferentes aportes de mujeres y hombres a la sociedad. Por ejemplo, la contribución económica de las mujeres hasta hace poco era invisibilizada en las estadísticas que no hacían una desagregación por sexos.

Las mujeres cumplen una función crucial en la sociedad, no sólo en el aspecto reproductivo, --que a pesar de su importancia ha sido desvalorizado y que, en la gran mayoría de los países, carece de reconocimiento económico -- sino que también su participación en la economía, la educación de sus hijo/as y la reproducción cultural es la que permite la continuidad de las sociedades.

  Género y Medio Ambiente

Las relaciones medio ambiente y género hay que analizarlas en el contexto de la evolución y de la ecología de los sexos, que nos permite comprender por qué "los comportamientos de los hombres y las mujeres han evolucionado de forma diferente". (B. Low, 2000) De ello han derivado complejas construcciones sociales que, hasta ahora, han resultado desventajosas para la mujer pero que no son naturales ni necesarias.

La división sexual del trabajo determina ciertos roles para los géneros que varían mucho en las diferentes culturas y, a su vez, un uso y conocimiento diferenciado de los recursos entre los sexos. En el área rural del Tercer Mundo, donde existe una mayor dependencia de los recursos naturales, el tiempo dedicado a las labores productivas y reproductivas depende de los recursos naturales disponibles. En los ecosistemas pobres, con suelos de baja fertilidad o áridos, la carga de trabajo de las mujeres es mucho mayor porque éstas están encargadas, frecuentemente de recoger la leña, proveer el agua y además participan en la siembra, el deshierbe y la cosecha. Mientras que los hombres realizan las tareas que requieren mayor fuerza física, como el arar la tierra, los trabajos de construcción o el recojo y almacenamiento de la cosecha.

Las mujeres en la mayoría de las culturas están encargadas de la alimentación y del cuidado de la salud y, por tanto, tienen un mayor conocimiento de las plantas medicinales y alimenticias silvestres. Mientras que los hombres conocen mejor los suelos, las especies comerciales, los animales para la caza y los materiales de construcción.

En consecuencia para analizar la situación y estatus de mujeres y hombres en los diferentes ambientes del planeta resulta de gran importancia considerar el acceso a los recursos, el grado de desarrollo de la economía, la tecnología disponible y el orden jurídico que permite o no mejores y mayores oportunidades para las mujeres.

En las sociedades industriales, por ejemplo, donde los hombres tienen en su manos las actividades productivas, se prioriza la ganancia por sobre la conservación del ambiente. Y las mujeres participan en condiciones muy desiguales y desventajosas en el mercado laboral, frecuentemente en los servicios, como obreras en la manufactura o en la maquila. La menor posibilidad de acceso que tienen a la educación les impide conseguir trabajos bien remunerados. Todavía muy pocas mujeres ocupan puestos gerenciales y directivos de las empresas o en la administración pública.

Además en las sociedades altamente industrializadas, donde las mujeres tienen de uno a dos hijos o ninguno, y cuentan con mayor acceso a tecnologías para disminuir el trabajo doméstico, así como otras facilidades como guarderías y leyes que las favorecen, no necesitan invertir mucho tiempo en el trabajo reproductivo, por lo que pueden más fácilmente incorporarse al mercado laboral y, por lo tanto, las asimetrías de género tienden a disminuir, a pesar de que todavía no se ha logrado su plena participación en todas las esferas públicas y políticas en igualdad de condiciones.

Mientras que en los países en desarrollo la situación de las mujeres resulta mucho más desventajosa debido a que tienen que invertir demasiado tiempo en el trabajo reproductivo, frecuentemente de varios hijo/as. Además se ha incrementado el número de mujeres que son cabeza de familia y que se ven enfrentadas a las duras condiciones de tener que mantener a sus hijo/as sin ningún apoyo.

Por otra parte, las enfermedades de origen ambiental afectan de forma diferente a las mujeres y los hombres. Si bien la mujer en general es más resistente a las enfermedades, muchos productos químicos afectan su ciclo reproductivo. La creciente contaminación de las aguas con compuestos químicos tóxicos y la contaminación del aire que es mayor en los centros industriales y en las barriadas donde habitan los pobres tiene mayor impacto negativo en la salud de las niñas y niños y en las mujeres en edad fértil.

La vida en ambientes hacinados e insalubres de las periferias urbanas donde frecuentemente se encuentran las industrias que emiten gases y descargas líquidas contaminantes va en detrimento de toda la familia, pero particularmente de los que pasan más tiempo en ese medio, que son los niños y las mujeres. Asimismo, la falta de agua potable, alcantarillado, servicios de recojo de basura y de fuentes energía significan una carga mayor al trabajo de la mujer que tiene que ocupar gran parte de su tiempo en proveer estos servicios.

Los agrotóxicos afectan en mayor medida a las mujeres lactantes y embarazadas, así como al crecimiento de los niños. Por ejemplo, lo/as niño/as de las zonas altamente contaminadas han mostrado una mayor incidencia de tumores cancerígenos y los neonatos malformaciones congénitas.

La proliferación de enfermedades repercute mucho más negativamente en la situación de la mujer porque ella es la primaria prestadora de salud en la familia y no sólo tiene que dedicar más tiempo al cuidado de los enfermos, sino que sobrelleva la mayor carga emocional del estrés que conllevan estas situaciones.

Las mujeres, asimismo son más vulnerables en caso de desastres naturales, sequías y cambios climáticos porque los hombres tienden a migrar más rápidamente dejando a las mujeres, los niños y lo/as anciano/as en sus comunidades, y las mujeres son las que se ven obligadas a sobrellevar la parte del león del mantenimiento de la familia, en condiciones adversas.

Estos ejemplos sirven para mostrar que la situación de la mujer desde el punto de vista social y ambiental es mucho más desventajosa, y que es tarea del desarrollo sostenible cambiar esta situación.

  Notas


Ir a:
 

Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte

Siguiente:  La contribución de las mujeres...  

Imprimir este artículo   Imprimir


Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: