La contribución de las mujeres al Desarrollo Sostenible
Las mujeres desde los inicios del movimiento ambientalista
participaron de forma activa, comprometida y sus contribuciones han sido
remarcables. Entre las muchas mujeres que han realizado aportes
sobresalientes desde el ámbito científico, filosófico o social, se pueden
mencionar a Rachel Carson. Barbara Ward, Bella Abzug, Jane Godall, Gro
Harlen Brundtland, Vandana Shiva, entre otras muchas. Deborah Meadows, por
ejemplo co-autora del libro "Los límites del crecimiento", fue una de las
pioneras del movimiento por la sostenibilidad global.
Además los movimientos de mujeres ambientalistas y
ecofeministas han tenido gran incidencia en las políticas ambientales
nacionales e internacionales. Las ambientalistas en la Cumbre de Río 92
tuvieron una presencia masiva y fue uno de los movimientos de mayor impacto.
Los aportes de las mujeres a las Convenciones y acuerdos ambientales
internacionales ha sido constante. Fueron también mujeres las que dieron
inicio a los movimientos contra la injusticia ambiental en los Estados
Unidos.
En la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo
realizada en septiembre, las mujeres de la red Mujer, Medio Ambiente y
Desarrollo (WEDO) plantearon nuevamente una Agenda, la cual demuestra una
percepción y propuestas diferentes a la masculinas respecto a cómo hay que
avanzar hacia el desarrollo sostenible.
Ellas en primer lugar afirman que la violencia es
incompatible con el Desarrollo Sostenible y se oponen a los gastos militares
mundiales, que alcanzan a más de 800 mil millones de dólares por año, ya que
desvían recursos financieros, naturales y humanos de las necesidades
sociales urgentes. Sostienen que las guerras tienen efectos ambientales y
humanos devastadores y que, en particular, las armas nucleares y biológicas
dañan la salud humana a largo plazo. Además, incrementan las poblaciones de
refugiado/as donde las mujeres y los niños son los más vulnerables y los más
damnificados.
Afirman que la sostenibilidad implica seguridad y la defensa
de los derechos humanos y requiere de iniciativas que eviten las causas de
los conflictos sociales, políticos y ambientales que son la raíz del terror
y la violencia. Por ello, instan a: -"Promover la adhesión a los tratados
internacionales que rigen el control de armamentos, los derechos humanos y
la ayuda humanitaria"; -Trasladar los recursos de los presupuestos militares
para satisfacer las necesidades humanas; -"Implementar la Resolución 1325
del Consejo de Seguridad de la ONU, que asegura la participación igualitaria
de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos, en la
conservación y promoción de la paz"; - Incluir en los programas escolares la
educación para la paz, la prevención y difusión de formas no violentas de
resolución de conflictos, reconociendo la contribución femenina a la
construcción de una cultura de paz.(WEDO, 2002)
Sobre la globalización económica, afirman que habiendo sido
orientada exclusivamente por el mercado ha aumentado el crecimiento de la
pobreza, la violencia y la degradación ambiental. Y que así como la
distribución de la riqueza se ha hecho más desigual, ha ocurrido lo mismo
con las relaciones de poder. Sostienen que estimula el consumismo y el uso
irresponsable de los recursos naturales que son patrimonio de toda la
humanidad. Además que la privatización ha desmantelado servicios sociales
esenciales que el Estado prestaba a las mujeres, lo que ha incidido en la
feminización de la pobreza.
Sostienen que las instituciones internacionales no han
podido formular y evaluar las políticas financieras y comerciales desde una
perspectiva de género, agravándose la falta de equidad económica entre
mujeres y hombres. Critican a los gobiernos por no desarrollar estrategias
para resolver los problemas del sector informal, donde el trabajo femenino
tiene mayor participación. Por ello, buscan sustituir el paradigma dominante
en la economía global por un Desarrollo Sostenible sensible a los problemas
de género que sea ambientalmente consistente y que priorice las necesidades
de las personas y del planeta sobre las del lucro.
Entre las medidas que proponen están que el Banco Mundial,
el FMI, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las Naciones Unidas,
incorporen representantes de la sociedad civil para establecer "objetivos y
metas para la inclusión de la perspectiva de género en todos sus programas,
políticas y operaciones." Y la reforma de las instituciones internacionales
de comercio y finanzas para que puedan cumplir con la implementación de los
acuerdos llegados en las conferencias de la ONU, asegurando la transparencia
de las políticas internacionales de inversiones y comercio. Proponen una
Convención de la ONU sobre Responsabilidad Social de las Empresas
Transnacionales en la que se establezca un sistema de rendición de cuentas
relativo a la contaminación ambiental, la destrucción de ecosistemas y la
biodiversidad.
Sostienen que los presupuestos deben ser participativos y
discriminados por género desde el nivel internacional al local. Y asimismo
que los gobiernos y organismos internacionales utilicen datos discriminados
por género en el proceso de elaboración de sus políticas que garanticen la
inclusión de las mujeres en los procesos decisorios de políticas y programas
relacionados al medio ambiente y al desarrollo sostenible.
Por otra parte, afirman que las modalidades insostenibles de
producción y consumo amenazan la diversidad biológica, y que la contribución
de las mujeres a la conservación de la biodiversidad debe ser reconocida.
Para ello es necesario que se implementen todos los acuerdos internacionales
destinados a impedir la explotación insostenible de los recursos naturales,
de los ecosistemas y de la biodiversidad. Entre ellos el Tratado que regula
la diseminación de Contaminantes Organoclorados Persistentes (COP), la
Convención de la Biodiversidad y el Protocolo de Kioto sobre el
calentamiento global y los cambios climáticos.
Mantienen que la seguridad ambiental está en riesgo puesto
que millones de personas están expuestas a sustancias tóxicas, a la
radiación y no tienen acceso al agua limpia y segura y al saneamiento, o
viven en áreas de mayor vulnerabilidad. A esto se suma el calentamiento de
la atmósfera, que está haciendo más peligroso este cuadro. Y que debido a
que las mujeres y los hombres tienen diferentes susceptibilidades a los
riesgos ambientales, las mujeres son más afectadas por la falta de acceso a
los servicios básicos de salud y a los de salud reproductiva. Sostienen que
no se puede asegurar los derechos humanos y la seguridad económica de las
mujeres, sin asegurar sus derechos a la salud reproductiva y sexual.
Afirman que el sistema de gobernabilidad para el Desarrollo
Sostenible implica la participación de todos los actores sociales en la toma
de decisiones, la responsabilidad y rendición de cuentas por parte de los
gobiernos a la sociedad, la transparencia, la inclusión, la aplicación de la
ley y la equidad de oportunidades. Critican el hecho de que la participación
femenina en las estructuras de poder en todos los niveles continúa siendo
muy baja y como los que toman decisiones son mayoritariamente hombres, por
lo que las mujeres y sus necesidades son excluidas. Por ello, instan a que
los gobiernos e instituciones internacionales se comprometan a que por lo
menos el 30 por ciento de las mujeres ocupen puestos de decisión hasta el
2003 y un número equilibrado hasta el 2005.
Exigen que se aplique el principio precautorio en las
cuestiones relacionadas a bioseguridad y los procesos que incluyan la
manipulación y modificación genética. Asimismo se oponen a que se patenten
recursos, procesos y conocimientos biológicos y condenan la llamada
"tecnología terminator"
El implementar las disposiciones de la CEDAW (Convención
para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer),
se consideran clave e incluye la adopción de legislaciones que promuevan la
equidad de género y garanticen a las mujeres derechos iguales para tener la
propiedad, administrar, heredar y controlar la tierra contando con acceso al
crédito y a la tecnología apropiada.
Llaman a que se disminuya progresivamente la producción y el
uso de energía nuclear y de sustancias tóxicas mientras se desarrolla y
disemina el uso de otras alternativas, lo que incluye fuentes de energía
renovable, en cooperación con la comunidad científica.
Solicitan que en el monitoreo de la implementación de la
Agenda 21 se incluyan los riesgos para la salud de las mujeres relacionados
al medio ambiente, incorporando datos discriminados por género. Hacen
hincapié en el aumento del acceso al agua potable, al saneamiento
y en que se amplíe a todas las mujeres el acceso a programas de
asistencia primaria que incluya la salud sexual y reproductiva y la
disminución de la brecha de género en la educación.
Conclusiones
El desarrollo sostenible no será posible si no se resuelven
los grandes desbalances de género predominantes. Las mujeres ambientalistas
tienen propuestas claras y coherentes que son de gran valor para avanzar
hacia el desarrollo sostenible. Y a diferencia de las propuestas de sus
contrapartes masculinas, que suelen privilegiar la resolución violenta de
los conflictos, para las mujeres la paz es un tema central. En un reciente
comunicado las Mujeres de Negro de Colombia afirmaban: "Las mujeres no
parimos, ni forjamos hijos e hijas para la guerra" y solicitaban "una ruta
pacifica y la solución negociada de los conflictos".
Las visiones y percepciones distintas de los géneros ,
indican que la contribución de las mujeres al desarrollo sostenible es
esencial y que por el hecho de dar la vida y protegerla, tienen una
percepción de los problemas muy diferente donde se prioriza la defensa de la
vida por sobre todo. Por ello creo que en tanto la participación política de
la mujer no se produzca sobre bases plenas de igualdad y se cambien los
arreglos económicos que ponen en desventaja a la mujer, el desarrollo
sostenible no podrá hacer avances sustanciales.-
Bibliografía
Banco Mundial. Estrategia Estrategia Regional del Medio
Ambiente América Latina y el Caribe, 2000.
Comisión Mundial para el Desarrollo y Medio Ambiente. (1988)
Nuestro futuro común. Oxford: Oxford University Press.
Commoner, Barry (1971) The Closing Circle. Nature, Man &
Technology. New York: Bantam Books.
Naciones Unidas. (1992) Agenda 21, Programa de Acción las
Naciones Unidas. New York: UN Publications.
Low S., Boby. 1999. Why sex matters? A Darwinian Look at
Human Behavior. Princeton: Princeton University Press.
PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 1996: Crecimiento
económico y desarrollo humano. NNUU, Nueva York.
UNFPA. Población y Desarrollo: Programa de Acción aprobado
en la Conferencia Internacional sobre Población y el Desarrollo, El Cairo.
NNUU, Nueva York, 1994.
UNFPA. Resumen del Programa de Acción aprobado en la
Conferencia Internacional sobre Población y el Desarrollo. NNUU/DIP, Nueva
York, 1995.
WEDO. Agenda de Acción de las Mujeres por la paz y por un
planeta saludable 2015. Una década de actuación en favor del Desarrollo
Sustentable. Septiembre del 2002. www.wedo.org