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La banca ética puede definirse en sentido amplio como una
filosofía de inversión y préstamo de dinero que combina fines éticos y
financieros.
Los orígenes de las finanzas y la inversión éticas se
remontan a los años veinte en EEUU, cuando la Iglesia Metodista decidió
invertir en la bolsa pero evitando que sus fondos terminaran en manos del
juego ilegal o las empresas de bebidas alcohólicas.
Sin embargo, la idea de la inversión socialmente
responsable se difundió en los años sesenta. Luego de que grupos de
ciudadanos boicotearan a la empresa fabricante del gas napalm utilizado en
la guerra de Vietnam, numerosas personas y grupos que defendían valores
como la ecología y la justicia comenzaron a preocuparse por el destino de
sus ahorros, que depositaban en bancos o fondos de inversión.
Comenzaron a surgir entidades que buscaban a la vez
obtener beneficios y financiar actividades económicas con un impacto
social positivo: protección del medio ambiente, lucha contra la pobreza,
defensa de los derechos humanos, apoyo a organizaciones del tercer sector,
ayuda social, promoción de la pequeña y mediana empresa, entre otras.
Al mismo tiempo, eran excluidas de las operaciones de
financiamiento las empresas y organizaciones que causan daño al medio
ambiente o la sociedad, como las industrias de armamentos, tabacaleras, de
bebidas alcohólicas y contaminantes; las compañías que explotan el trabajo
infantil u operan con gobiernos opresivos, etc.
El Triodos Bank, creado en 1980 en Holanda -con sucursales
en Gran Bretaña y Bélgica-, es uno de los principales bancos éticos
europeos. Su objetivo es que el dinero "trabaje para el cambio social,
ambiental y cultural positivo".
Triodos atrae a inversionistas y ahorristas éticos
aplicando los fondos, por ejemplo, en fuentes de energía renovable y
agricultura orgánica, o mediante la satisfacción de las necesidades
financieras de las organizaciones benéficas. Su Unidad de Inversión para
el Desarrollo Internacional financia programas de microcrédito en los
países en desarrollo.
Oikocredit Internacional es una sociedad cooperativa con
sede en Holanda, fundada en 1974, que brinda apoyo financiero a
organizaciones de los países en desarrollo en forma de créditos
convencionales y de microcréditos. Los proyectos deben estar orientados a
los grupos menos favorecidos, promover la participación de la mujer y
apoyarse fundamentalmente en una organización cooperativista.
En Alemania, impulsada por el movimiento ambientalista, se
creó en 1988 la Oekobank. Con un volumen de actividades de más de 50
millones de dólares, financia proyectos ecológicos y de interés social.
La Banca Ética Italiana promueve el desarrollo de la
economía solidaria financiando proyectos de las organizaciones del tercer
sector dirigidos a los ciudadanos más débiles, la defensa del medio
ambiente, la cooperación con los países pobres y la promoción de
actividades culturales y deportivas. Entre sus actividades, apoya a ONGs
con programas de microcréditos en países en vías de desarrollo.
El Citizens Bank de Canadá señala que "la piedra angular
de sus operaciones" es la Responsabilidad Corporativa, una filosofía de
"ser éticos y responsables en todo lo que hacemos, y en incentivar a los
demás a hacer lo mismo". Sus decisiones de inversión se guían por una
Política Ética desarrollada a través de consultas con sus miembros,
empleados y representantes de organizaciones no lucrativas. "Creemos que
somos administradores del dinero que nuestros miembros depositan. Por lo
tanto, debemos ser responsables en el modo como usamos ese dinero",
subraya la entidad.
El banco canadiense no trabaja ni hace negocios con
empresas que no respeten los derechos humanos y de los trabajadores, o que
produzcan armamentos, dañen el medio ambiente, realicen experimentos con
animales para el desarrollo de artículos cosméticos u hogareños, estén
involucradas en la generación de energía nuclear o pertenezcan al sector
tabacalero.
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