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El
interés en las cooperativas de ahorro y crédito como fuente de
microfinanciamiento es cada vez mayor en toda América Latina y el Caribe.
Existen por lo menos tres razones que explican este renovado interés.
Primero, no cabe duda que las cooperativas de ahorro y crédito –con más de
$2.600 millones en préstamos— constituyen la mayor fuente de crédito
formal y semiformal para microempresas en América Latina. Segundo, aunque
las cooperativas de ahorro y crédito no se dirigen exclusivamente a
prestar servicios a los más pobres, las mismas suelen atender a un gran
número de personas pertenecientes a este sector económico. Tercero, a
pesar de ser el principal abastecedor de microfinanciamiento, las
cooperativas de ahorro y crédito aún no han realizado su potencial, por lo
que sus oportunidades de expansión y crecimiento son considerables. Sin
embargo, este potencial ha permanecido inexplorado, en gran medida debido
a una cantidad de deficiencias que caracterizan a la mayoría de
cooperativas de ahorro y crédito.
El presente artículo destaca cuatro aspectos importantes
que las cooperativas de ahorro y crédito deben enfrentar en la actualidad
a fin de convertirse en instituciones financieras eficaces:
rehabilitación, supervisión, dirección y consolidación.
Tema 1: Rehabilitación
Inicialmente, el establecimiento de cooperativas de ahorro
y crédito en América Latina estuvo a cargo de activistas sociales, como
sacerdotes católicos y voluntarios del Cuerpo de Paz, impulsados por el
deseo de ayudar a grupos de escasos recursos. Por lo general, las
cooperativas de ahorro y crédito carecían de una administración
profesional, la recuperación de sus préstamos era insuficiente, y no
generaban ni retenían ganancias para su expansión futura. También
acostumbraban mantener muy bajas las tasas de interés a fin de beneficiar
a sus miembros prestatarios. El hecho de que fueran bajas las tasas de
interés aplicadas a los préstamos significaba que las tasas de interés
para depósitos también se mantenían bajas. No obstante, con la
contribución considerable de fondos de donantes en forma de donaciones y
préstamos blandos, muchas cooperativas de ahorro y crédito lograron su
expansión a pesar de la falta de movilización de depósitos, la deficiente
recuperación de préstamos y las escasas ganancias retenidas.
Con la eliminación de la mayor parte del financiamiento
proveniente de donantes en los años ochenta y noventa, las cooperativas de
ahorro y crédito de toda América Latina entraron en un período de crisis
y, por tanto, de oportunidad de rehabilitación. En casos en donde las
cooperativas de ahorro y crédito se han aventurado a tomar un rumbo de
crecimiento vigoroso y han logrado una buena dosis de salud financiera,
por lo general lo han hecho mediante una campaña agresiva de movilización
de ahorros, una estricta atención al control de la morosidad y una
política de generación y capitalización de ganancias. En términos más
generales, han evitado lo que se ha llamado "Los Siete Pecados Mortales de
las Cooperativas de Ahorro y Crédito":1
"Pecado" No. 1: Dependencia externa. El hecho de
recurrir a financiamiento externo de donantes crea una dependencia poco
saludable de programas del exterior que en algún momento podrían ser
recortados o eliminados. Esto también origina una cultura y una práctica
entre las cooperativas de ahorro y crédito que se orienta a cortejar a
los donantes en vez de brindar un buen servicio a los depositantes,
controlar la calidad de la cartera de préstamos y luchar por alcanzar la
eficiencia operativa. Además, los miembros de las cooperativas de ahorro
y crédito por lo general consideran que los programas de crédito de los
donantes son prácticamente donaciones cuya amortización no es
verdaderamente obligatoria. Todo esto pone en peligro la sostenibilidad
a largo plazo de las cooperativas de ahorro y crédito. Para evitar los
problemas relacionados con la dependencia externa, es preciso hacer
énfasis en la movilización de depósitos porque el manejo de depósitos
líquidos en sí mismo es un importante servicio financiero que debería
ocupar un lugar prominente entre los productos que ofrecen las
cooperativas de ahorro y crédito.
"Pecado" No. 2:
Información financiera confusa. Para administrar debidamente una
cooperativa de ahorro y crédito, los administradores y directores deben
disponer de balances y declaraciones de ingresos comprensibles y libres
de tretas contables, tales como la exageración de activos o gastos de
operación que son diferidos o amortizados con el tiempo.
"Pecado" No. 3:
Tasas de interés inadecuadas. Las tasas de interés de los depósitos
deben ser competitivas, para que la cooperativa de ahorro y crédito
pueda atraer depósitos de ahorro que contribuyan a su crecimiento. Las
tasas de interés aplicadas a los préstamos deben ser suficientemente
altas para que las cooperativas de ahorro y crédito puedan generar
ganancias y puedan crear un margen adecuado de amortiguamiento para el
capital.
"Pecado" No. 4: Imagen pública deficiente. Es
sumamente necesario que muchas de las cooperativas de ahorro y crédito
mejoren sus instalaciones físicas, sus recursos humanos y su mercadeo.
"Pecado" No. 5:
Operaciones fiscales indisciplinadas. Las cooperativas de ahorro y
crédito deben denotar disciplina y un buen manejo financiero en cinco
áreas claves: control de la morosidad, provisiones adecuadas para
pérdida de préstamos, capital institucional suficiente, mantenimiento de
reservas de liquidez adecuadas, y el manejo apropiado de activos y
pasivos.
"Pecado" No. 6:
Criterios rígidos de análisis de préstamos. Las cooperativas de ahorro y
crédito no deberían otorgar préstamos a todos sus miembros como si les
correspondiera por "derecho" y tampoco deberían establecer el monto del
préstamo como simple múltiplo del monto de las acciones del miembro (por
ejemplo, la tradicional proporción de 3:1 entre préstamo y acciones).
Más bien, las cooperativas de ahorro y crédito deberían basar la
decisión de otorgar el préstamo en la capacidad y voluntad del
prestatario para amortizar el mismo, y velar asimismo por la estricta
ejecución de su cobro.
"Pecado" No. 7: La filosofía social domina sobre
la perspectiva empresarial. Una cooperativa de ahorro y crédito tiene
que alcanzar cierta solvencia financiera antes de poder ayudar con
eficacia a la población de escasos recursos. Ante todo debe regirse por
principios empresariales, en vez de funcionar como una institución de
bienestar social.
Tema 2: Regulación y supervisión
Para tener un futuro a largo plazo como intermediarios
financieros sólidos con una participación importante en el mercado, es
casi seguro que las cooperativas de ahorro y crédito deben ser
supervisadas. La supervisión externa ayuda a las cooperativas de ahorro y
crédito a mantenerse en el sendero recto y estrecho que representa el
desarrollo de operaciones financieras disciplinadas y prudentes. Lo
anterior también ayuda a proteger los ahorros de una multitud de pequeños
depositantes. Sin embargo, a diferencia de los bancos, las cooperativas de
ahorro y crédito tienen una estructura de gobierno de tipo cooperativo,
son instituciones pequeñas cuyos niveles de profesionalización son bajos,
y tienen una cobertura geográfica mucho menos diversificada que la de los
bancos. Estas diferencias estructurales conducen a una cantidad de
diferencias importantes en lo que se refiere a la manera de regular y
supervisar las cooperativas de ahorro y crédito. Dos de las principales
diferencias de regulación tienen relación con la adecuación patrimonial y
el tratamiento otorgado a las acciones, así como con el capital mínimo en
términos nominales y las operaciones permitidas.
Con respecto a la adecuación patrimonial, existen
por lo menos tres diferentes escuelas de pensamiento entre las cuales no
hay un consenso claro sobre el tratamiento que debería otorgarse al
capital proveniente de acciones y el establecimiento de las proporciones
de adecuación patrimonial. Aunque los tres métodos coinciden en que el
capital institucional (ganancias retenidas más reservas no comprometidas)
deberían considerarse como capital, este acuerdo no se extiende a otras
áreas.
El Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito
sostiene que sólo el capital institucional se debería considerar como
capital, y que éste se debería mantener por lo menos igual al 10 por
ciento del total de activos. Otra línea de argumentación sugiere que las
acciones de los miembros también se cuenten como capital, en el supuesto
que las cooperativas de ahorro y crédito siguen el modelo de las
corporaciones de valores para la transferencia de acciones, en el cual los
propietarios que deseen vender su participación deberán ceder la misma a
otras partes interesadas. Esto abordaría el problema que enfrentan las
cooperativas de ahorro y crédito al estar obligadas a reintegrar el valor
total de la participación de un miembro cuando éste se retira. Una tercera
alternativa que se observa en Bolivia, se rige por el principio de que las
propias cooperativas de ahorro y crédito deberían reintegrar las acciones
de los miembros que se retiran, pero restringir las liquidaciones a
momentos en que la cooperativa de ahorro y crédito no se encuentre en
dificultades financieras.
El otro tema clave de regulación es el de los
requisitos de capital mínimo y las operaciones permitidas el cual se
refiere a qué tipos de operaciones estaría permitido ofrecer a las
cooperativas de ahorro y crédito y si dicho permiso se basa en algún tipo
de requisito de capital mínimo. Estos temas están siendo explorados en
Bolivia (Ver Cuadro). Las autoridades de este país han impuesto requisitos
de capital mínimo en términos nominales para las cooperativas de ahorro y
crédito, estipulando que las cooperativas de ahorro y crédito con un
capital inferior al umbral de supervisión (aproximadamente de US$200.000)
no pueden ofrecer servicios de depósitos de ahorro, sino únicamente
cuentas de acciones. Estas restricciones han generado un intenso debate.
La pregunta es, si la situación restringida es mejor que la situación no
restringida, en la cual cooperativas de ahorro y crédito pequeñas y no
supervisadas movilizan depósitos pero también cometen abusos (como robo y
fraude), algunos de los cuales podrían ser evitados si hubiera una
restricción en las operaciones de éstas.
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¿Limitar los abusos podría limitar los servicios
que prestan las cooperativas de ahorro y crédito? El caso de
Bolivia.
En un intento por poner límites al robo, al
fraude y al abuso, las autoridades bolivianas han propuesto ciertas
restricciones en cooperativas de ahorro y crédito muy pequeñas en
Bolivia. A estas cooperativas de ahorro y crédito, cuyo capital es
inferior al umbral de supervisión de aproximadamente US$ 200.000, no
se les permitirá ofrecer servicios de depósitos de ahorro líquido,
sino únicamente cuentas de acciones no líquidas.
¿Lograrán su propósito las restricciones
mencionadas? Las cooperativas de ahorro y crédito son esencialmente
versiones formalizadas de asociaciones de ahorro y crédito en
rotación (ROSCA), en donde las personas que desean tomar préstamos y
ahorrar se reúnen para otorgarse préstamos y cobrarse intereses
entre sí. Si los gobiernos limitan la capacidad de las pequeñas
cooperativas de ahorro y crédito en cuanto a la aceptación de
depósitos, ¿cuál es la justificación para permitir que las ROSCAs
sigan operando? ¿Estas restricciones realmente mejoran el bienestar
de los miembros?
Se puede suponer que los miembros tienen
conocimiento de que existe la posibilidad de robo y otros problemas,
y han decidido—sabiendo lo que saben de sus vecinos—que participarán
en la cooperativa de ahorro y crédito no obstante lo anterior.
¿Quién dice que el gobierno lo sabe mejor? Si la participación es
voluntaria, supone un balance positivo del bienestar de los
miembros.
Además, según la propuesta, las pequeñas
cooperativas de ahorro y crédito de Bolivia tendrían la opción de
fusionarse entre sí o con una cooperativa de ahorro y crédito mayor,
a fin de cumplir con los requisitos de capital mínimo que se exigen
para aceptar depósitos. Las cooperativas de ahorro y crédito
resultantes serían instituciones financieras más viables debido a
las economías de escala y otros beneficios de mayores dimensiones.
Sin embargo, ¿será posible para muchas de las cooperativas de ahorro
y crédito originales— algunas de las cuales son tan pequeñas que la
tecnología más apropiada para manejar sus operaciones sigue siendo
la tabulación manual de datos—superar los costos de manejo impuestos
por la distancia entre ellas, si integran una sola cooperativa de
ahorro y crédito? ¿Hay disponibilidad de administradores y
directores de confianza y respetados a nivel local, que tengan la
capacidad de manejar una de estas cooperativas de ahorro y crédito
con múltiples sucursales? ¿Hay cooperativas de ahorro y crédito que
considerarían conveniente absorber estas pequeñas cooperativas de
ahorro y crédito para seguir prestando servicios a la comunidad
local? ¿Estarían los directores de las pequeñas cooperativas de
ahorro y crédito dispuestos a renunciar al control local y
fusionarse con otras cooperativas de ahorro y crédito o ser
absorbidos por las mismas?
Las respuestas a estas preguntas posiblemente
dependerán en gran medida de las circunstancias locales. Los países
que contemplan regulaciones restrictivas, tal como en el caso de
Bolivia, deberían recabar información sobre el posible impacto de
las mismas antes de ponerlas en práctica. Si las respuestas a estas
preguntas en muchas pequeñas comunidades son negativas, el efecto
principal de las restricciones propuestas podría ser la eliminación
de los servicios financieros, en vez de la eliminación del abuso y
el fraude. |
Tema 3: Dirección
Uno de los principales desafíos que enfrentan las
cooperativas de ahorro y crédito en América Latina a fin de expandirse y
convertirse en actores más importantes en el mercado financiero es el
establecimiento de sistemas apropiados de dirección. En esta área, las
cooperativas de ahorro y crédito han enfrentado dos problemas importantes:
el problema de la relación agentes-principales y el problema de la
dominación del prestatario.
El problema de la relación agentes-principales ocurre
cuando los intereses de los directores electos y la administración
contratada (los agentes) no coinciden con los intereses de los miembros de
la cooperativa de ahorro y crédito (los principales)2. La resolución de
este problema depende del establecimiento y la aplicación adecuada y
correcta de normas institucionales que definen los roles y las
responsabilidades de los actores involucrados en la dirección de la
cooperativa de ahorro y crédito. Dichas normas suelen articularse en los
estatutos de la cooperativa de ahorro y crédito y pueden ser reforzadas a
través de las regulaciones bancarias. Estas normas establecen una
diferencia entre el rol de supervisión que ejerce la junta directiva y el
rol cotidiano que desempeña la administración, determinan criterios
apropiados de calificación para los miembros de la junta directiva y
especifican la conducta ética, el control de los préstamos otorgados a
personas pertenecientes a la organización, y las multas por incumplimiento
de responsabilidades fiduciarias.
El problema de la dominación del prestatario se
origina del hecho que históricamente el propósito de las cooperativas de
ahorro y crédito ha sido beneficiar a miembros restatarios al mantener
bajas las tasas de interés aplicadas a los préstamos y al mantener una
disciplina "flexible" en el pago de los mismos. La mayoría de personas se
unió a las cooperativas de ahorro y crédito para obtener acceso a
préstamos baratos, no a servicios de depósito, un sesgo que fue reforzado
por el financiamiento ofrecido por donantes a las cooperativas de ahorro y
crédito. Este desequilibrio amenaza la sostenibilidad a largo plazo de
estas instituciones. Para resolver la dominación de los prestatarios y los
problemas financieros consiguientes, las cooperativas de ahorro y crédito
deberían proveer servicios equilibrados y atractivos que harían que no
sólo se acerquen prestatarios sino también ahorrantes a la institución y a
su junta directiva. La presencia de ahorrantes netos en las juntas
directivas tendrá como resultado que se podrá ejercer una presión más
eficaz sobre la administración de las cooperativas de ahorro y crédito a
favor de un manejo financiero prudente. A su vez, ello protegerá los
intereses de los ahorrantes y ayudará a garantizar la sostenibilidad a
largo plazo de la institución.
Tema 4: Consolidación y desarrollo de redes
Se ha sugerido la consolidación de cooperativas de ahorro
y crédito como forma de desarrollar las economías de escala y aumentar la
competitividad de estas instituciones. Sin embargo, un grupo de
cooperativas de ahorro y crédito financieramente solventes en Guatemala ha
tomado una interesante ruta alternativa para aumentar su competitividad.
Estas cooperativas de ahorro y crédito interconectaron sus
oficinas centrales y sus sucursales en una única red nacional integrada.
Los miembros de cada una de las cooperativas de ahorro y crédito que
forman parte de este plan pueden visitar cualquiera de las 80 oficinas de
la red y depositar, retirar fondos o hacer abonos a sus préstamos. Este
arreglo ofrece evidentes beneficios de conveniencia para los clientes. Las
cooperativas de ahorro y crédito individuales también se han economizado
gastos mediante la apertura de sucursales adicionales y a través de la
prestación de servicios comunes por medio de una federación nacional,
tales como una tecnología común de información, un programa de mercadeo
conjunto y un servicio central de liquidez.
Desarrollando el potencial de las cooperativas de ahorro y
crédito
Actualmente, los préstamos y depósitos de las cooperativas
de ahorro y crédito en la mayoría de países de América Latina constituyen
únicamente entre el 1 y el 3 por ciento de los préstamos y depósitos del
sistema bancario, versus un porcentaje que va del 10 al 20 por ciento en
muchos países industrializados.

Evidentemente, esto deja mucho espacio para el crecimiento
adicional. Al abordar los temas presentados en el presente artículo, el
movimiento de las cooperativas de ahorro y crédito puede empezar a
desarrollar este potencial. Sin embargo, la resolución de algunos de los
temas mencionados evidentemente se encuentra con los demás actores, tales
como donantes y autoridades de supervisión. Estas instituciones necesitan
cumplir con su parte en lo que se refiere al fomento de un ambiente
externo que recompense a las cooperativas de ahorro y crédito por abordar
con eficacia sus desafíos internos.
Notas
Fuente:
Microempresas América 2002 BID
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