Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

 El papel del cooperativismo en el desarrollo regional

Desarrollo Humano Sustentable

Roberto Fermín Bertossi

Parte 1 / 2

Desarrollo local, regional e institucional

Imagen tomada de Microempresa Américas del BIDCon E.F. Schumacher sostenemos que el desarrollo no comienza con las mercancías, sino con la gente, su educación, organización, disciplina y creatividad. Sin estos requisitos, todos los recursos permanecerán como un potencial latente sin descubrir, como una lozanía sin explorar y fecundar.

Hoy nuestro hombre del campo y la ciudad debe ser cada vez más eficaz, cada día más eficiente ya que le está permitido soñar y lograr progresos espectaculares como ya lo ha demostrado sobradamente. Producir no se limita a la ejecución correcta de tareas mecánicas, sino que es también dar nacimiento a nuevas ideas. Esas ideas son el combustible energético de las innovaciones.

Recordemos que existen países prósperos con una mínima base de riqueza natural y hemos tenido, abundantes oportunidades de observar la primacía de los factores inmateriales después de la guerra.

Todo país, no importa lo devastado que estuviera, pero que haya tenido un alto grado de educación, organización y disciplina, produjo un ‘milagro económico’. Con el fin de acrecentar su eficiencia y de ir más lejos aun en la búsqueda de ideas, proponemos la vía de la creatividad. De esta forma se hará producir al hombre en su totalidad, incluido su espíritu.

Un error que comete mucha gente es suponer que la única forma de hacer algo es la tradicional. Se trata de salir del capítulo cultural en que muchos nos encontramos y tomar en serio las exigencias de la creatividad, autonomía y alejamiento de estereotipos socioculturales.

Para ello se debe superar el miedo, la apatía, la pereza, la conformidad y la rutina. Ahora bien, si hablamos de promover el desarrollo, ¿qué es lo que tenemos in mente: mercancías o gente?

Si es la gente, ¿qué gente en particular? ¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Por qué necesitan ayuda? Si no pueden seguir adelante sin ayuda, ¿cuál es precisamente la ayuda que necesitan? ¿Cómo hemos de comunicarnos con ellos? La preocupación por la gente genera incontables preguntas como éstas.

Las mercancías, por otro lado, no sugieren tantas preguntas. Las mercancías dejan incluso de ser algo identificable, y reconvierten en PNB, importaciones, exportaciones, ahorro, inversión, infraestructura, etc.

Basándose en estas abstracciones se pueden construir impresionantes modelos y es raro que dejen espacio para la gente. Por supuesto que la población puede aparecer en ellos, pero nada más que como una mera cantidad a ser usada como divisor después de que el dividendo, esto es, la cantidad de mercancías disponibles, ha sido determinado.

Para nosotros, el desarrollo significó el desarrollo de las materias primas, de los recursos alimentarios y de los beneficios comerciales. El Poder colonial estuvo y está, principalmente interesado, en recursos y beneficios, no en el desarrollo de los nativos lo que traduce el interés prioritario por las exportaciones y transferencias desde la colonia y no en su mercado interno.

Como vemos, según sucede, es mucho más fácil tratar con mercancías que con gente.

Para Schumacher hay tres abismos entre los que tienen, los que saben y los que viven en la ciudad...con los que no tienen, no saben y viven en el campo...(lo que provocó una absurda y costosísima separación entre industria y agricultura).

El primer problema de la ayuda para el desarrollo es cómo construir un puente sobre esos abismos. Se necesita un gran esfuerzo de imaginación, de estudio y de compasión para hacerlo.

Los métodos de producción y consumo, los sistemas de ideas y de valores que les van relativamente bien a la gente educada y rica de la ciudad, difícilmente se adaptan a los campesinos pobres y semianalfabetos. Ellos no pueden de buenas a primeras adquirir la apariencia y los hábitos de la gente sofisticada de la ciudad.

Entonces, nos parece, que si la gente no se puede adaptar a los métodos, los métodos deberán adaptarse a la gente. Este es el quid de la cuestión.

Lo dicho explica y predice escenarios posibles de países en desarrollo, en donde se pueden encontrar plantas industriales emplazadas en áreas rurales o suburbios urbanos, en las que un equipo moderno de primera categoría puede encontrarse parcialmente activo la mayor parte del tiempo debido a falta de productividad, organización financiera, suministro de materias primas, transporte adecuado, ausencia de mercados y dificultades para el marketing.

Asimismo, casi todos los denominados países en desarrollo tienen un sector moderno donde las pautas de vida y trabajo son similares a las de los países desarrollados, pero también tienen un sector no moderno que cuenta con la mayoría de la población total, donde las pautas de vida y trabajo no sólo son profundamente insatisfactorias sino que están en un proceso acelerado de decadencia.

Luce así necesario que, por lo menos una parte importante del esfuerzo por el desarrollo se concentre directamente, en la creación Vg..; de una estructura agro-industrial en las áreas rurales y en las pequeñas y medianas poblaciones.

"El nuevo pensamiento que se requiere para la ayuda y el desarrollo será diferente del viejo en que considerará seriamente a la pobreza, a los nuevos pobres. No podrá seguir adelante de modo mecánico repitiendo: "Lo que es bueno para los ricos debe ser bueno también para los pobres".

En otras palabras, el cálculo económico que mide el éxito en términos de producción o ingresos sin ninguna consideración del número de puestos de trabajo es bastante inapropiado en las condiciones aquí analizadas, porque implica un enfoque estático del problema del desarrollo.

Un enfoque dinámico presta atención a las necesidades y reacciones de la gente cuya primera necesidad es comenzar con un trabajo que les brinde alguna recompensa, aunque sea pequeña. Porque sólo cuando experimenten que su tiempo y su trabajo tienen valor pueden interesarse en hacerlo más valioso todavía. Por lo tanto, seria preferible que todo el mundo produjese algo a que sólo algunos produzcan una gran cantidad, (Vg. soja).

Un hombre sin empleo es un hombre desesperado y se ve prácticamente forzado a emigrar. Ésta es otra justificación para afirmar que la existencia de oportunidades de trabajo es la necesidad primaria y debiera ser el objetivo básico de la planificación económica. Sin ella, el drenaje de gente hacia las grandes ciudades o al exterior no podrá ser mitigado ni menos aún detenido.

Por todo eso, al desarrollo local, regional e institucional le importa la gente desde un punto de vista muy práctico. ¿Por qué será importante la gente? Porque la gente es la primera y la ultima fuente de toda posible riqueza. Si se la dejara marginada, si es utilizada por expertos de estilo personalista y planificadores arbitrarios, nada puede dar un fruto real y humano.

Los puestos de trabajo tienen que crearse en áreas donde la gente viva ahora, no principalmente en áreas metropolitanas, que es donde la gente tiende a emigrar. Esos puestos de trabajo deben ser, por termino medio, suficientemente baratos, de modo que puedan crearse en grandes cantidades sin que ello exija un nivel de formación de capital e importaciones imposibles de obtener.

Los métodos de producción empleados deben ser relativamente simples, de modo que las demandas de altas especializaciones sean minimizadas, no sólo en el proceso mismo de producción sin también en asuntos de organización, abastecimiento de materia prima, financiación, colocación de producción, etc.

Equipos y procesos simples, comprensibles, accesibles para el mantenimiento y reparación ‘in situ’ Un equipo y un proceso simples, normalmente dependen mucho menos de una materia prima de gran pureza o de especificaciones exactas y se adaptan mucho más fácilmente a las fluctuaciones del mercado que los equipos altamente sofisticados. Los trabajadores se pueden entrenar o reentrenar más fácilmente, la supervisión, el control y la organización son más simples y existe una vulnerabilidad mucho menor a las dificultades desconocidas.

La producción debe estar principalmente basada en materias locales y en lo posible destinarse buena parte al uso o consumo local, interlocal y regional. Estos requisitos sólo podrán satisfacerse si logramos un verdadero enfoque y diseño para el desarrollo local, regional e institucional.

Modelos de desarrollo, formas de producción y trabajo asociado

El tiempo en que el desarrollo se orientaba por pautas de un único modelo de crecimiento, característica especifica de economías indiferentes a los recursos del entorno, ha dejado paso a la diversidad de modalidades de desarrollo, una de cuyas condiciones más importantes es su vinculación con la gente y el territorio.

En este punto debe advertirse que los diseñadores de planeamientos estratégicos e industriales serán evaluados en la funcionalización que se convierte sin duda, en el indicador del grado de resolución integral alcanzado en el proceso de diseño y su aporte a una mejor calidad ambiental y de vida, armonizando función, tecnología y ambiente.

La mayor relevancia y protagonismo del espacio local se asocia a las economías locales basadas en la diversidad y dinamismo de la pequeña empresa y a la importancia y conservación de los recursos estratégicos que lo posibilitan.

Esta recuperación tiene su origen, unas veces en la descentralización productiva, en la nueva organización del proceso de producción basado en la división del trabajo entre empresas y la cooperación interempresarial; otras veces pero su origen, se encuentra en iniciativas empresariales locales.

Unas y otras, en cualquier caso, responden a la necesidad de diversificar la producción como aproximación a la variedad de los mercados. Por ello se hallan estrechamente ligadas a ese marco local, económico, social y cultural, hasta caracterizar la estructura productiva de esas economías.

La articulación y redes de empresas, el mercado local del trabajo, la innovación continua y la mayor y mejor cualificación del trabajo confieren un renovado protagonismo a las iniciativas empresariales de pequeña escala (Art.23 Ley 24.467).

Igualmente se ha revalorizado en este proceso el papel del entorno como condición de los procesos económicos y de industrialización. Ha introducido en el análisis del desarrollo, muchas veces exclusivamente económico, el concepto espacial, entendido como la elevada interacción existente entre actividad económica y sistema de valores locales.

Ello conduce, por tanto, al entendimiento de una heterogeneidad de modelos locales de desarrollo, esto es, a la existencia de una diversidad de opciones a seguir y a la especificidad económica, cultural y social, como rasgos definitorios de esas modalidades de crecimiento, y ello, frente a la uniformidad que supo caracterizar el modelo de industrialización, desarrollo y crecimiento anterior.

El espacio local para el desarrollo, viene a ser el conjunto de interdependencias de orden productivo y sociocultural existentes en el ámbito local y microregional.

Sobre estas interdependencias se sustentan estrategias diferenciadas de desarrollo, de técnicas y organizaciones productivas diversificadas y de las diversas iniciativas autónomas de trabajo, como nuevos procesos económicos basados en los recursos, inversiones, iniciativas y creatividad local.

Todos ellos ponen de manifiesto la estrecha relación existente entre economía, entorno y empresariado local y regional como elementos estructurales de los sistemas productivos actuales de pequeña escala y las formas de innovación a ello asociados, potenciado este factor por una creciente concientización relativa al tema en cuestión.

Así, junto a la creciente imbricación productiva entre empresas locales y regionales, se suma la cada vez mayor diversidad y multiplicidad de actores económicos, la formación progresiva de un mercado del trabajo, una mayor capacitación profesional y las formas de innovación que ello supone; la emergencia de un mercado y, finalmente, la novedosa y creciente intervención de las instituciones (Vg.: municipios) en la economía local.

Aparecen todas ellas como otras tantas dimensiones estructurales de los modelos locales y regionales de desarrollo en formación y de su elevada incidencia en la organización productiva de tecnología flexible y pequeñas unidades de producción, ahora recuperadas.

Es que un genuino enfoque regional o de distrito para el desarrollo, requiere de una tecnología apropiada para que un puesto de trabajo resulte productivo dentro del entorno local y en consecuencia se adecue a un distrito formado por áreas rurales y pequeñas o medianas poblaciones.

Desde esa perspectiva, la nueva organización del sistema productivo torna relevante y otorga un renovado protagonismo a la pequeña empresa. Ahora bien, la reestructuración productiva actual se basa en gran medida en el retorno de la pequeña empresa, entendida aquí como red de microempresas. Se trata de una diversificación interna que sigue a la reorganización de las grandes unidades de producción, comercialización, tecnología y de servicios.

Es un proceso que requiere también, tierras suficientes como para constituir nuevos espacios productivos, dando lugar a una infraestructura de descentralización del desarrollo vinculado a la división del trabajo entre empresas.

Es, con frecuencia, la forma que reviste en estos momentos de reestructuración la recomposición de los procesos productivos. La estrecha interacción con el entramado de recursos humanos, naturales, sociales, económicos, culturales e institucionales locales e interlocales regionales, facilita que la producción se inserte en el ambiente económico y social local.

Pierde peso así, la centralidad de la fábrica como espacio privilegiado de producción, indiferente al entorno y da lugar a la formación de tejidos productivos diversos y espacios empresarios virtuales. Lleva consigo en consecuencia, un efecto dinamizador para los espacios locales.

Las distintas fases del proceso de producción aparecen ahora distribuidas entre distintas empresas, pequeñas y medianas, las que se reservan la producción global y aquellas otras, - famiempresas, empresas personales, miniempresas, talleres, etc.- que comparten fases de ese mismo proceso, origen frecuente de los fenómenos de difusión industrial y descentralización productiva.

El nuevo conjunto productivo, configurado por empresas de distinta escala, pone de relieve una de las dimensiones de la complementariedad necesaria al desarrollo en las economías industriales: la pequeña industria descentralizada e interdependiente, las iniciativas locales empresariales y la gran empresa establecen distintas modalidades de producción, que no necesariamente habrán de ser contradictorias, sino compatibles.

Esta prospectiva del desarrollo local evidencia la diversidad y multiplicidad de los resortes de crecimiento asociados al mayor dinamismo de la pequeña empresa en el momento actual.

También, puede ayudar a relativizar y centrar la concepción de desarrollo local hasta ahora vigente y más aun, abrirnos el horizonte dejándonos ver las posibilidades de desarrollos intermunicipales y regionales.

Los cambios apuntados respecto a la organización productiva y territorial de la gran empresa han abierto, así, nuevas perspectivas al desarrollo local e interlocal. La descentralización productiva y la dinamización del espacio local posibilitan la promoción del desarrollo desde distintas escalas:

  • Abre otras posibilidades a la gran empresa para contribuir al desarrollo de los distintos espacios económicos.

  • Confiere mayor protagonismo a las economías de pequeña escala, diversificándolas más en el territorio.

  • Facilita el acceso a la iniciativa empresarial a mucha gente y más diversa.

  • Devuelve el protagonismo al espacio local y revaloriza su potencial de recursos humanos y naturales para la promoción del desarrollo.

  • Aporta elementos para la reducción de las desigualdades naturales y desequilibrios generados en los distintos espacios locales e interlocales.

Hasta aquí, se han expuesto situaciones pertenecientes a cambios estructurales, que encierran posibilidades reales de desarrollo humano, desde la conjunción de decisiones económicas de distinta escala.

Estos procesos, sin embargo, no generan por sí mismos desarrollo local o interlocal regional sino que hay que promoverlo políticamente con lo que nos estamos refiriendo a la necesidad de la intervención publica, preferentemente municipal e intermunicipal (obra pública), también nos referimos a la reversión del circuito de la coparticipación de Nación, Provincias Municipios a Municipios, Provincias Nación cosa que, en justicia y eficiencia antiburocrática, nunca debió ser de otro modo.

Ahora bien, es necesario acotar también que la promoción de estos desarrollos locales debería complementarse con iniciativas privadas, siendo válido acotar que para ambos actores o figuras (ámbito de la función pública y privada) la base o raíz para llegar a semejante grado de visión de progreso local/regional proviene de un proceso de educación conceptual que necesariamente insume períodos de tiempo que van más allá del corto plazo, educación que de modo imprescindible debe un sólido basamento ético si se quiere garantizar un éxito sostenido en el futuro.

En consecuencia, esa complementariedad a la que se alude requiere de una articulación entre los distintos ámbitos, entre los distintos actores que promueven estrategias de desarrollo.

La movilización de recursos humanos y naturales en el espacio local e interlocal y la multiplicación de resortes económicos, financieros y tecnológicos, exigen que el desarrollo sea la conjunción y coordinación entre economías de escala y economías de diversidad que confluyen en territorios específicos. Desde tal punto de vista, la complementariedad es una de las condiciones básicas para promover desarrollo y crecimiento equitativo.-

La generación (fideicomiso de bienes municipales) y reorientación de la gestión publica de los recursos locales juega en este contexto, un papel más que importante para promover iniciativas de desarrollo.

Sólo serán iniciativas de desarrollo desde una concepción integrada, tanto si se promueven por la contribución de la pequeña empresa, como por la de las economías de escala, de manera que al generar riqueza consoliden un tejido empresarial local equitativo e iterativo.

Esta reorientación de la gestión pública reduce el carácter asistencial de los recursos públicos (municipales) a favor de una inversión activa y eficiente que promueve capacidades endógenas de y en esos espacios, como diría SEN los derechos como capacidades.

La movilización de los resortes propios de los distintos espacios presupone la conjunción de estrategias públicas y privadas, independientemente de su escala o nivel.

Resultado de esta movilización es la comprensión de los espacios de desarrollo como lugares en los que confluyen de forma cambiante elementos de atracción, oportunidades económicas, redistribución de recursos y cuantos elementos contribuyan a su generación y encuentros. Se trata de una concepción abierta del desarrollo, que supera desde esta perspectiva lo que de negativo tiene la concepción cerrada del desarrollo, propia del modelo de crecimiento vinculado a las economías de aglutinamiento basadas sólo en la gran empresa y el crecimiento también concentrado, sin una justa distribución que se corresponda con un justo, digno y equitativo desarrollo humano (art. 75 inc. 19 y cc. de la C.N.).

Ir a:

Primera Parte
Segunda Parte
 

Siguiente: El enfoque local...

Descargar este artículo   Imprimir

Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: