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ISSN 1913-6196

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 Crisis y desafío de la investigación e innovación europea

Desarrollo Humano Sustentable

Marcos Sommer

Parte 1 / 2

Nunca fue tan fuerte como el los últimos años la presión social, cultural y económica para la modernización, la "puesta al día", la "renovación" o incluso el "renacimiento" de las
universidades europeas.

Las bases de la soberanía de un Estado ya no son el nivel de vida, el producto interno bruto o la capacidad exportadora. Ni siquiera su capacidad nuclear.
 EL escenario mundial ha cambiado y son un pequeño grupo de tecnologías estratégicas las que aseguran la independencia real de las naciones.

Algunos factores

  • Las Universidades en Europa en este milenio son diferentes; han aparecido nuevos peligros, resultado sobre todo de la degradación de los ecosistemas terrestres y marinos y del crecimiento de las desigualdades, de las que el terrorismo no es más que un subproducto.
  • La situación de la investigación e innovación en Europa es hipercrítica, porque la UE está a punto de bajarse de la locomotora económica mundial. Las tasas de crecimiento económico globales son al respecto bastante elocuentes: países emergentes, un 5 por ciento; Estados Unidos, un 4 por ciento; Japón, un 3 por ciento; Unión Europea, un 0 por ciento.
  • La investigación e innovación es el producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, social, político, económico, cultural, educativo, científico, religioso, ético, moral, etc., dentro de una globalización evolutiva generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de estar también en crisis.
  • Las bases de la soberanía de un Estado ya no son el nivel de vida, el producto interior bruto o la capacidad exportadora. Ni siquiera su capacidad nuclear. EL escenario mundial ha cambiado y son un pequeño grupo de tecnologías estratégicas las que aseguran la independencia real de las naciones. Pero la experiencia científica requerida para trabajar en estos campos y el volumen de las inversiones necesarias impedirán a muchos países permanecer en la carreta tecnológica.
  • La única área en el que Europa está a la cabeza es en materia de publicaciones científicas, cifra que no obstante se relativiza cuando se la compara al número de habitantes. Sea cual fuere el motivo, traduce el hecho de que, aunque Europa siga siendo un vivero de excelencia para la creación de los conocimientos científicos, tiene dificultades para extraer de los mismos aplicaciones económicas y comerciales, como lo revelan los datos sobre las patentes y las exportaciones de alta tecnología.
  • Una de las flaquezas del sistema europeo de investigación e innovación es la ineficiente colaboración en materia de investigación y de transferencia de conocimientos entre los organismos públicos de investigación, en especial las universidades, y la industria.

Invertir en ciencia, invertir en el futuro

Cincuenta años después de su nacimiento, la Unión Europea cuenta con una nueva moneda, con nuevas fronteras, con una política exterior, con una defensa común, próximamente con una nueva Constitución; pero se debería tomar conciencia de que el sistema científico y universitario se ha anquilosado.

La investigación e innovación es el producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, social, político, económico, cultural, educativo, científico, religioso, ético, moral, etc., dentro de una globalización evolutiva generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de estar también en crisis.

Los políticos y las sociedades no parecen que hayan comprendido todavía que Europa no será en los próximos años una potencia autónoma si no se dota a si mismo de programas científicos y de equipos, civiles y militares, sobre los que Estados Unidos funda su propia potencia hace muchos años. La mayor parte de los científicos, de todas las disciplinas, lo constatan cada día, como los jóvenes investigadores, formados no sin pocos inconvenientes en nuestras universidades, se van a países como Estados Unidos, Japón, China e incluso a los países asiáticos. Lo mismo ocurre con los industriales, por lo menos con aquellos que pretenden conservar en Europa centros de toma de decisión y laboratorios de investigación avanzada. En el 2005, por ejemplo, abandonaron Alemania más de 10.000 profesionales académicos. Los hechos demuestran que los países que ejercen el liderazgo social, político y económico actualmente son aquellos que, hace algún tiempo, decidieron apoyar la innovación procedente de la investigación científica en distintos campos. Los dirigentes de estos países pudieron ver, e incluso comprender, que invertir en la ciencia es invertir en el futuro.

La ciencia se constituyó, a lo largo de la historia en un instrumento muy poderoso de conocimiento y transformación de la naturaleza, potencialmente capaz de solucionar graves problemas relacionados al hombre, aprovechamiento de recursos o mejoramiento de las condiciones de vida humana en Europa. La búsqueda del conocimiento a través de la racionalidad es rescatada como uno de los valores que engrandece el espíritu humano. Puede decirse que el saber acumulado por la humanidad desde el comienzo de las civilizaciones hasta aproximadamente el Renacimiento, podía estar al alcance de una persona dotada excepcionalmente, que perteneciese a una clase social que le facilitase el acceso al mundo intelectual, y que se aplicase al estudio de los conocimientos alcanzados hasta su época. Pero este saber se fue incrementando vertiginosamente en el transcurso de los siglos siguientes, sobre todo porque junto con el extraordinario avance de las ciencias naturales durante los siglos XVII y XVIII, surgieron y adquirieron entidad científica nuevas disciplinas, que se desarrollaron con rapidez. El hombre se sintió desbordado ante esta proliferación de conocimientos, imposibilitado de abarcarlos en su totalidad, y consideró que la posición cognitiva más adecuada y prudente para abordar la realidad, era fragmentarla en campos de saber, que se definieran como objetos de estudio de las diferentes ciencias, para que las investigaciones se especializaran.

La división de la realidad en compartimientos estancos y la creciente especialización de los estudios, produjo durante los siglos XIX y XX un nuevo incremento de los conocimientos acumulados por la humanidad, llevando al hombre a un nivel de imposibilidad mayor para abarcarlos. Al mismo tiempo, le hizo comprender que iba llegando a un callejón sin salida, pues como consecuencia de la fragmentación y especialización, cada vez sabía más de muy poco, y ese muy poco quedaba cada vez más desconectado del resto de la realidad en la que estaba inmerso, empobreciendo los resultados.

Antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es un sabio, porque ignora formalmente lo que no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es un "hombre de ciencia" y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora, no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio. Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación. En "La rebelión de las masas", Ortega y Gasset anunciaba de esta manera, hace más de medio siglo, lo que él llamo "la barbarie de la especialización". Cincuenta y seis años después se retoma el mismo problema, afinando la definición como "la barbarie al interior de la ciencia". Esta barbarie, afirma, ha llevado a que los científicos sólo tengan una visión de los problemas de sus respectivas disciplinas, que han sido arbitrariamente recortadas en el tejido complejo de los fenómenos. Esos científicos tienen una pobreza increíble para comprender los problemas globales. Y hoy, todos los problemas importantes son problemas globales".

La carrera desenfrenada de las ciencias hacia la fragmentación de los conocimientos y la especialización, ha creado fronteras artificiales entre porciones de la realidad global, provocando una nueva forma de oscurantismo, en la que el investigador va camino a ignorar cada vez más el saber existente, destinado al extremo humorístico, de saber todo de nada.

La única manera de revertir esta paradójica situación cognitiva, como lo ha expresado con propiedad el físico David Bohm en "La totalidad y el orden implicado", es pasando del "fetichismo del fragmento" al estudio de la "totalidad no dividida en movimiento fluyente", es decir, al estudio de la realidad global en su dinámica propia, en constante cambio.

La nueva visión de la realidad se basa en la comprensión de las relaciones y dependencias recíprocas y esenciales de todos los fenómenos: físicos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Esta visión va más allá de los actuales mites disciplinarios y conceptuales.

Cambios en las universidades

La Universidad a nivel mundial en general, y europea en particular, está asistiendo a uno de los más significativos cambios de su historia. Estamos pasando de una Universidad de la enseñanza a una universidad del aprendizaje. Los cambios de la Universidad exigen no solo reformar el mapa de titulaciones sino el actual sistema de enseñanza de manera que las trayectorias del aprendizaje de cada titulación se conviertan en instrumentos de competencia profesional y habilidades de forma que el alumno desarrolle un pensamiento crítico e innovador. Para ello deben desaparecer la burocracia y el control ejercidos por el poder de las viejas disciplinas, sobre todo algunos, las áreas de conocimiento patrimoniales y los anquilosados sistemas de gestión.

Comienzos de este milenio, 2000 investigadores franceses presentaron su dimisión en protesta por la falta de respuesta por parte del gobierno a su petición, en la que denunciaban recortes presupuestarios, bloqueos de los fondos y reducción de puestos de trabajo (550 puestos fijos para jóvenes investigadores fueron convertidos en puestos de tiempo parcial). Esta protesta fue acompañada por la firma de 70.000 investigadores en una petición con el nombre "Salvemos a la Investigación". Ante la falta de respuesta por parte del gobierno, la protesta se acrecentó con oleadas de manifestaciones por toda Francia que culmino con una reunión celebrada en el ayuntamiento de París, en la que 976 jefes de laboratorio y 100 responsables de equipo dejaron sus puestos de gestión. Los investigadores manifestaron que las condiciones laborales son poco atractivas, los salarios son bajos, la condiciones de los fondos son insuficientes para nuevos equipos, falta de coordinación entre las distintas organizaciones de investigación, relaciones insuficientes con la industria y una sensación de que el gobierno ha situado las actividades de investigación y desarrollo a la cola de la lista de prioridades en un recorte presupuestario general. Además manifestaron las consecuencias que tendrá para las generaciones investigadoras futuras (durante mucho tiempo Francia ha permanecido a la cabeza de los países de la UE, con una comunidad científica muy fuerte).

En el 2000, unos tres mil licenciados y doctores en ciencias franceses emigraron sólo a Estados Unidos. Actualmente, el salario medio de los jóvenes investigadores contratados tras realizar el doctorado en Francia no llega a los € 2000 mensuales. El problema de los bajos salarios se ve agravado por el sistema universitario, que produce anualmente 11.000 nuevos investigadores en potencia, con una perspectiva de trabajo limitada. Su trabajo académico poco tiene que ver con el posible empleo que consigan fuera de los institutos estatales y estos últimos están reduciendo las contrataciones. Todo esto ocurre a pesar de que Francia destina anualmente el 2,2% y el Reino Unido 1,84 de su producto interior bruto a investigación y desarrollo (I+D), ambos países deben aumentar considerablemente su inversión en la investigación si se pretende cumplir con los objetivos comunitarios de aumentar el gasto en investigación hasta un 3 por ciento del PIB (Plan de Acción, 1998) para el año 2010, incrementando la proporción de fondos privados desde el 55 por ciento hasta dos tercios. Este Plan refuerza los vínculos entre la investigación y la innovación, con una política en materia de investigación centrada en mayor medida en el desarrollo de nuevos conocimientos y sus aplicaciones, y en las condiciones–marco para la investigación y la política en materia de innovación destinadas a transformar el conocimiento en un valor económico y en un éxito comercial.

Los Estados miembros tienen que reformar y reforzar sus sistemas públicos de investigación e innovación, facilitar la colaboración entre el sector público y el sector privado, fomentar un entorno normativo y el desarrollo de mercados financieros favorables, y suscitar una educación, una formación y unas condiciones de carrera atractivas para lograr este objetivo.

El plan de becas académicos de investigación en Inglaterra el año pasado tuvo un presupuesto de 33,7 millones de euros. Actualmente no es sencilla la trayectoria profesional de los estudiantes ingleses de doctorado que desean progresar en la investigación universitaria, si se pretende resolver este problema con los fondos que irán destinados a las universidades. Es imprescindible que las universidades británicas atraigan a los mejores estudiantes de doctorado si se quiere que la reputación académica se mantenga y mejore.

Investigación y desarrollo

Los investigadores en España pidieron un "Pacto de Estado" durante las elecciones del 2004, para estimular la ciencia. Este pacto destaca el progreso económico durante los últimos 25 años, así como la falta de inversiones en investigación y desarrollo (I+D) que lo acompañaran. El pacto menciona seis áreas para la acción: compromiso por el desarrollo de la ciencia, compromiso institucional, compromiso de financiación, compromiso con los investigadores, compromiso con la estructura y compromiso con la sociedad. Además señala que la prestación de servicios, sobre todo en materia de ocio y turismo, una política industrial económicamente competitiva y el aprovechamiento de los fondos de cohesión han situado a España en la posición en la que se encuentra hoy en día, sin embargo "el modelo sobre el cual se sustenta la economía española empieza a dar señales de agotamiento". Los autores del pacto perciben como amenazas la descentralización industrial, la influencia cada vez mayor de las economías emergentes y una mayor dependencia científica y tecnológica sobre otros países.

La falta de financiación significa que España muchas veces no puede participar en proyectos internacionales, según el documento, y la falta de transparencia respecto a la distribución de los fondos impide calcular exactamente cuánto dinero hay disponible para la ciencia, dicen sus autores. La confusión aumenta con la inclusión de los fondos para I+D militar en el presupuesto. Esta falta de transparencia hace imposible diseñar un plan para la financiación estable, señala el pacto.

La investigación en Europa es "hipercrítica", porque la UE está a punto de bajarse de la locomotora económica mundial. Las tasas de crecimiento económica globales son al respecto bastante elocuentes: países emergentes, un 5 por ciento, Estados Unidos, un 4 por ciento, Japón un 3 por ciento, Unión Europea , un 0 por ciento. El objetivo del 3 por ciento y el Plan de acción de seguimiento para una mayor inversión en investigación ya han generado un efecto movilizador en los Estados miembros, los cuales, en su inmensa mayoría, han establecido objetivos que, si se cumplen, aumentarían la inversión en investigación dentro de la UE hasta el 2,6 por ciento del PIB para el año 2010. No obstante, en vez de aumentar, el esfuerzo en investigación de la UE prácticamente se ha estancado. En la mayoría de los Estados miembros, los aumentos de la inversión en investigación pública y privada y las características y ambiciones de las iniciativas políticas distan de alcanzar sus objetivos nacionales y, más aún, los objetivos de la UE. La inversión privada es especialmente baja. Al mismo tiempo, los resultados europeos en materia de innovación no han aumentado lo suficiente. Para superar esta situación se hace preciso reestructurar, transformar y dinamizar el sistema europeo de investigación y desarrollo (I +D) y aplicar en nuestro continente los tres elementos que aseguran la ventaja competitiva en ciencia y tecnología, la innovación, la inteligencia económica y la influencia.

Constatación de debilidad

Tabla 1: Principales indicadores, comparación entre EU, USA y Japón.

Indicadores

Unión Europea

Estados Unidos

Japón

Intensidad de Investigación y Desarrollo (I&D) % PNB 1

1.97

2.59

3.12

Porción de I&D financiada por la industria 2

55.90

63.10

73.90

Cantidad de investigadores por 1000 personas con trabajo

5.50

9.00

9.70

Por ciento de artículos científicos publicados del total mundial

38.30

31.10

9.60

Número de científicos por millón de habitantes

639

809

569

Por ciento mundial de las patentes registradas en la Triada 3

31.50

34.30

26.90

Patentes en la Triada por millón de habitantes 3

30.50

53.10

92.60

Por ciento de los productos de alta tecnología dentro del total de las exportaciones industriales 1

19.70

28.50

26.50

Porción de la exportación global de productos de alta tecnología

16.70

20.00

10.60

De todos los indicadores retomados en la Tabla 1, los tres primeros son los que sirven con frecuencia de termómetro de la salud de la investigación. La debilidad de la inversión con respecto al PIB (de ahí el objetivo del "3%" inscrito en lo más alto de la "estrategia de Lisboa"), de la implicación del sector industrial y la insuficiencia del número de investigadores son los verdaderos talones de Aquiles de la Unión frente a sus dos principales competidores.

Muchos de los problemas en la UE tienen su origen en una organización científica arcaica, una pobre relación con el sector privado, la rigidez burocrática y un estatus de funcionario para todo el personal, lo cual significa que tienen un empleo para toda la vida. La UE tiene algunos de los mejores científicos y universidades del mundo, pero tal como se reflejó en el 2005 sobre la innovación, todavía se debe sacar a la ciencia de los laboratorios y llevarla a las empresas y al balance del ejercicio. Las empresas pueden y deben beneficiarse de la revisión elemental de las necesidades de la ciencia.

La Universidades en Europa es una de las grandes fuentes de creación y difusión de conocimientos y de competencia. Los fenómenos de globalización, las reformas económicas y la evolución que ha venido sucediendo en las sociedades y en las instituciones, hace que las universidades se vean en la necesidad de adaptar e innovar sus procesos para adecuarse a las nuevas y siempre cambiantes condiciones del contexto, cumpliendo con sus renovadas misiones y convirtiéndose a su vez, en organizaciones que aprenden de su propio desempeño. Además, la docencia y la investigación son los primeros aspectos en ser emplazados por las necesidades de una mayor apertura al mundo y por el deber de exponerse a la competitividad internacional. En este milenio la universidad, más que un fin en si misma, es una institución cuya misión, quehacer y resultados deben estar al servicio del desarrollo armónico e integral del hombre y de la sociedad, por lo que en primer término debe responder y rendir cuenta a la comunidad nacional (sociedad) que la rodea y la sustenta. Actualmente hay una creciente demanda social de información sobre la educación a fin de saber qué ocurre en su interior. Son dos los retos a los que ha de hacer frente la Universidad en este inicio del siglo XXI: la calidad y la convergencia europea. Luego de la Universidad de masas, periodo en el cual fue prioritario llevar a cabo políticas de inversión en infraestructura básicas (aulas, laboratorios, espacios de trabajo para los investigadores etc.); y el consiguiente incremento de las plantillas de profesores y personal de administración y servicios, se ha dado paso, desde fines del siglo XX, a una etapa donde el objetivo es la calidad.

Nunca fue tan evidente en Europa, como comienzos de este milenio la presión social, cultural y económica para la modernización, la "puesta al día", la "renovación" o incluso el "renacimiento" de las universidades. Algunos e importantes campos de investigación emergentes necesitan mayores inversiones y recursos que los que actualmente son dedicados por los países europeo, ya sean solos o en el marco de la Unión. Se trata de la informática y de las redes de los próximos decenios, el genio genético, de biotecnologías, de nano tecnologías, de robótica inteligente y de las ciencias cognitivas.

En Estados Unidos, estos campos de investigación, paralelamente a otros campos más clásicos relacionados con la defensa, el espacio o la energía, se benefician de créditos públicos muy importantes y de un seguimiento que permite al sector privado obtener importantes beneficios. Estos terrenos son aquellos que la National Science Foundation americana en este milenio, en el informe "Ciencia Emergentes y Convergentes" describe. El termino ciencia emergentes se comprende en sí mismo, si bien hay que matizar que Estados Unidos lleva emergiendo desde hace más de 15 años. El de ciencia convergente traduce un fenómeno nuevo: las ciencias que se engendran las unas a las otras creando una riqueza excepcional. Se trata de crear calculadoras y redes inteligentes que constituyan los instrumentos de base, no únicamente de todas las investigaciones, sino también de la guerra de la información que aspira, en beneficio de la potencia dominante, a hacerse con los recursos científicos, industriales y culturales del resto del mundo.

La salud, la biotecnología, la alimentación, la agricultura, la sociedad de la información, las nanociencias, los materiales, las tecnologías industriales, la energía, el medio ambiente, el transporte, la investigación socioeconómica, el espacio y la seguridad, son algunos de los temas retomados en el área de Cooperación del 7° Programa Marco (UE 2007-2013).

La biotecnología será la fuente de todas las investigaciones en materia de salud humana, de biología y de explotación – conservación de los medios naturales. Las nano tecnologías, que cooperan de forma muy estrecha con las biotecnologías, desembocan en la ingeniería, es decir, en la modificación de las moléculas y muy pronto de los átomos, abriendo a la práctica industrial el vasto campo de lo cuántico.

La robótica evolutiva, se encarga por su parte de realizar entes artificiales que serán ayudantes o incluso precursores del hombre, en todos los campos donde los medios físicos y las capacidades de reacción intelectual humanas encuentran su límite, como por ejemplo lo relativo a la explotación planetaria. Los Estados Unidos tienen un programa de grandes equipamientos que abastecen los recursos de cálculo y experimentación, como la puesta en red de los conocimientos, dentro de una perspectiva de convergencia. Invierten en las tecnologías de la información, así como en el desarrollo del conocimiento y del saber, elementos que están en el núcleo de la potencia y de la independencia modernas. Los industriales americanos, apoyados por el gobierno no dudan en establecer alianzas y en comprar empresas, en el mundo entero, cuando quieren adquirir una tecnología, completar su experiencia o neutralizar a un competidor.

En fin, las ciencias del conocimiento y del aprendizaje, estudian la forma de potenciar el cerebro humano asociado a redes, especialmente en el plano de la invención individual y colectiva. En la mayor parte de los casos, se trata de ciencias y tecnologías duales, es decir, que se pueden utilizar tanto en el terreno civil como el militar. Sin mencionar aquí todo lo que es objetivo de una importante difusión, especialmente por Internet.

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