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Un factor crítico y determinante en el desarrollo
cooperativo latinoamericano lo constituyen los líderes cooperativos.
Detrás de una cooperativa de ahorro y crédito, existen dirigentes y
líderes que por su personalidad, carisma, determinación, y su probada
honestidad lograron consolidar lo que hoy son importantes empresas
cooperativas.
Claro, en muchos casos, algunos de esos dirigentes
fallaron, bien por problemas de honestidad, en otros casos, por
incapacidad, y muchas cooperativas se murieron o languidecieron.
En el primer caso, de las cooperativas exitosas, los
dirigentes cooperativos son hoy veteranos luchadores, venerados,
respetados, pero mirados con recelo por las nuevas generaciones de
técnicos, en general, jóvenes con diferentes formaciones y con ambiciones
de otros tipos. En muchos casos, se presenta una abierta o encubierta
confrontación, que genera un desgaste e incluso conflictos dolorosos.
La presión de las circunstancias hace que finalmente los
dirigentes veteranos, gestores de la Cooperativa, tengan que ceder el paso
a las nuevas generaciones. Y surge la nueva promoción de dirigentes
cooperativos. Se espera que los antiguos dirigentes hayan preparado su
relevo, contribuyendo a la formación de los nuevos cuadros, pero no
siempre esto ha sucedido.
El relevo Gerencial se efectúa usualmente con un concurso
externo y público en el que participan ejecutivos que emigran del sistema
financiero tradicional, por lo tanto, con otro enfoque de la empresa
Cooperativa. No se cuenta con centros de capacitación o sistemas de
promoción y carrera en gestión cooperativa, como en el caso de las
Cooperativas de Ahorro y Crédito de Alemania.
Este relevo generacional ya está produciendo problemas en
muchos países. En épocas de pragmatismo, por encima de todo, en el apuro
de la competitividad se miden los resultados y no las buenas intenciones.
El Balance financiero es el único factor que se mide, porque no hay tiempo
para más. Los nuevos ejecutivos "son prácticos", y no se hacen líos con
problemas ideológicos o conceptuales que no incidan en el resultado final,
que es lo único que cuenta. Así está surgiendo un nuevo modelo empresarial
cooperativo; las llamadas "cooperativas financieras" con un enfoque
distante de un modelo con sabor cooperativo.
Sin embargo, si uno estudia la nueva literatura y los
nuevos conceptos de gestión empresarial de los gurús de moda, nada más
parecido a la nueva empresa que proponen, que la empresa cooperativa. Los
resultados se consiguen con la gente. Se requiere de empleados en actitud
de compromiso y el compromiso sólo se puede conseguir con participación.
El clima laboral enriquecedor y que propicie el crecimiento de la gente es
el nuevo entorno laboral. La "Organización Inteligente" de Peter Senge, se
parece mucho a una cooperativa.
En el plano del Marketing, se habla hoy de "fidelizar
clientes". Las empresas buscan mucha interacción con los clientes. Les
consultan todo el tiempo. Realizan investigación de expectativas y
percepciones, les piden que califiquen el producto o servicio que reciben.
Y eso también es muy parecido a una cooperativa que tiene como mandato
fundamental atender a sus socios.
El perfil del nuevo dirigente cooperativo es complejo.
Tiene en sus manos una empresa que tiene que ser un modelo alternativo
para un continente rico que se ve como pobre, donde la comida se pudre en
los campos, pero la gente padece de hambre en las calles; el primer
productor de agua, la primera región con biodiversidad en el mundo, pero
donde la gente emigra porque no hay oportunidades; el primer productor de
oxígeno, pero asfixiado en complejos y traumas; una región con mucha
creatividad, pero con modelos anticuados y una gran brecha entre ideas y
acción; las contradicciones entre el calor del latinoamericano y su
desconfianza característica.
El nuevo dirigente cooperativo tiene que estar consciente
de su poder para potenciar recursos. Nuestros países tienen grandes
ventajas. Partimos de un paradigma de abundancia; debe darse cuenta de las
ventajas estratégicas en la agenda de la competitividad global. Recursos
naturales abundantes y capital intelectual. Tiene a su alcance grandes
oportunidades.
En otro plano, la inequidad es el denominador común. El
modelo económico imperante y su instrumento principal; la empresa
capitalista, genera desigualdad social. La pobreza se ha incrementado en
los últimos años. El sistema económico en auge invita a dejar de lado la
solidaridad y desnaturaliza las relaciones humanas. Cada quien tiene el
reto de salir adelante por encima de sus vecinos o explotando sus
necesidades.
Las empresas cooperativas pueden buscar el camino corto:
hacer parte del sistema injusto imperante, con lo cual estarán asegurando
su pronto final o presentarse como un modelo diferente de ver los negocios
y el manejo financiero. Este camino no es el más corto, pero asegura la
supervivencia y el futuro próspero de la cooperativa.
En nuestras comunidades, en el ámbito de una cooperativa,
encontramos a gente interesante. Alegres, creativos, energéticos, curiosos
y orientados a la familia, valiosos como seres humanos y como
trabajadores. Ese "nuevo" dirigente entiende los retos del capital humano
en su región o su zona y cómo dinamizar esa energía. Como dijo Einstein
"el mundo no está amenazado por el mal, sino por aquellos que lo
permiten".
El gran reto del nuevo dirigente cooperativo, es construir
capital social. Y capital social son las redes de relaciones, la confianza
y reciprocidad construidas a través de dichas redes. El libre intercambio
de información, ideas, contactos, amistad y el poder que resulta de esa
confianza y reciprocidad.
El capital social potencia los otros tipos de capital que
a veces se ponen de primero, sacrificando el social. El nuevo dirigente
cooperativo entiende que en su actuar diario construye confianza y capital
social. Algunos comportamientos cotidianos determinan esto.
Comportamientos como indicar a otros lo que sabe y lo que
no sabe; entregar información en una forma constante y con mucha claridad;
mostrar consistencia entre lo que dice y lo que hace, entre las palabras y
los hechos; respetar la vulnerabilidad de otros y la información
confidencial; ampliar sus temas de conversación y reconocer y compartir lo
que es valioso.
El nuevo dirigente cooperativo entiende que la confianza
se construye cada día con la consistencia entre lo que decimos y lo que
hacemos, y entre lo que creemos y lo que hacemos. Y usa su imaginación
para soñar. Imaginando a los socios trabajando por sus mejores intereses.
Imagina una cooperativa que educa a sus socios para descubrir y valorar
sus oportunidades. Un sistema de educación que construye emprendimiento,
competitividad, solidaridad y justicia.
Imagina, una nueva región con oportunidades para todos,
utilizando los inmensos recursos disponibles, y basado en el inmenso poder
de la solidaridad y la cooperación.
El nuevo dirigente cooperativo no es un simple empresario,
o un ejecutivo contratado a sueldo. No puede distorsionar a su cooperativa
para convertirla en un simple modelo empresarial para generar jugosos
rendimientos y competir con éxito con la banca. Su misión va mucho más
allá: Construir capital social.
La nueva concepción empresarial reconoce un cambio de
modelo de Líder a Liderazgo. Ya no más personas especiales con gran poder
y gran capacidad para concentrar información y poder. El modelo anterior,
que en muchos casos funcionó, un líder carismático, está siendo sustituido
por dirigentes con gran capacidad para delegar, para consultar, para
estimular el trabajo en equipo.
La información importante hoy en día, no es la que viene
de arriba, de la autoridad, sino la que viene de abajo, de las bases, de
los socios, de los clientes. De manera que la capacidad de escuchar se
convirtió hoy en una cualidad imprescindible.
Así, entonces, tenemos un nuevo perfil de dirigente
cooperativo. De oficinas con puertas abiertas, despojado de grandes
poderes y con gran vocación para percibir las expectativas de su gente.
Una de las causas de suicidio gerencial es "encerrarse en la gerencia".
Debe tener una gran capacidad técnica para el manejo de nuevos
instrumentos y tecnologías.
El único indicador de rendimiento no lo constituye el
Balance o el resultado financiero. Tiene a su alcance otros indicadores de
rendimiento, mediante los cuales evalúa su gestión.
Finalmente, el nuevo dirigente cooperativo conduce una
nave en un embravecido ambiente, en el cual no se trata sólo de
sobrevivir, sino de "cómo sobrevivir" estimulando la confianza, la
competitividad y la seguridad de su tripulación gestora de su propio
destino.
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