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CIAP: diez años de cooperativismo
Moner
Lizana, trabaja desde 1986, siendo ahora su encargado comercial, en la
Central Interegional de Artesanos del Perú – CIAP, asociación civil sin
fines de lucro, conformada por grupos productores de artesanía procedente de
diferentes regiones del país.
Lizana fue el responsable de recoger la
experiencia de diez años de trabajo de CIAP, su labor culminó con la
publicación del libro "Marcando huellas". Futuros quiso entrevistarlo para
conocer de cerca esta práctica exitosa que no estuvo carente de vicisitudes.
"La calidad tiene
que ver también con la calidad de la persona humana. Mientras la calidad de
una persona mejora
siempre es posible mejorar el producto"
"En el Perú somos
los principales promotores del Comercio Justo, pensamos que las relaciones
comerciales deben tener un rostro humano, de que los pequeños productores no
sigan siendo explotados y tengan oportunidades,
porque son ellos los que de alguna forma velan por el bienestar del
planeta y de la humanidad"
¿Dígame sobre el papel que jugó el
padre Neptalí Liceta en la concepción CIAP?
El padre Neptalí era una persona muy preocupada por la
situación de las comunidades andinas. Su inspiración fue buscar el camino
para hacer que la comunidad, —o mejor—, la cultura andina pudiera
sobrevivir, y no sólo subsistir; sino buscar un espacio propio frente al
avance la cultura occidental. Él pensaba que una de las formas de hacerlo
era a través de nuestra artesanía ya que es una auténtica creación de
nuestra cultura.
La artesanía es una manera práctica de hacer conocer nuestra
cultura, sin esperar a que la cultura occidental venga a conocernos, sino
que nosotros la llevamos a ellos. Esa fue en esencia la mentalidad del padre
Neptalí.
Al principio apoyó a la organización. Fue una de las
personas que facilitó los contactos, por ejemplo con socios y posibles
compradores en el extranjero, pero también le dió independencia a CIAP, que
logró sobrevivir a la muerte del propio padre Neptalí.
Pienso que el hecho de que CIAP
sobreviviera al padre Neptalí es algo positivo, es decir que las
organizaciones perduren más allá de sus fundadores tiene que ver con el
estilo de dirección, ¿puede hablarme algo del estilo de dirección del CIAP?
Justamente al estilo de dirección en CIAP le llamamos
liderazgo participativo o compartido. Hay normalmente rotación de cargos.
Muchos líderes participan en las diferentes instancias y hay oportunidades
en que, por ejemplo, el cargo principal es compartido por 2 ó 3 personas.
Esto es algo característico de ese estilo de dirección: es una dirección
colectiva con responsabilidades individuales.
¿Y cómo llegan a decisiones?
Esa es una de las partes más difíciles, sobre todo cuando no
hay una misma opinión. En las actividades hay varias instancias que
participan, tratamos de que todos mantengan una comunicación en todos los
sentidos para que las decisiones sean rápidas e eficaces.
¿Y qué pasa cuándo hay alguna
discrepancia en la dirección, o sea, algunas personas piensan de una manera,
otras de otra?, ¿cómo resuelven esa dificultad?
Siempre se llega a un acuerdo, con mayor o menor dificultad,
pero al final se logra un compromiso. Digamos que la organización tiene una
estructura un poco diferente a las demás, cuando los líderes pasan por
varias etapas de formación, se logra que al final no haya muchas
contradicciones, prácticamente por lo que las decisiones se toman con un
consenso generado.
Y aunque se sale un poco del tema de
la cooperativa ¿cuáles eran las acciones que trataba de impulsar el padre
Neptalí Liceta bajo la filosofía de la no violencia activa, en un momento en
que había tanta violencia en Perú?
Justamente por la difícil situación de los derechos humanos,
él apoyó a los familiares de las víctimas de la violencia, por ejemplo, en
las marchas que hacían las madres por los presos y desaparecidos, Neptalí
iba al frente de ellas con una enorme cruz blanca. El padre Neptalí respaldó
muchísimo a la Asociación por los Derechos Humanos en toda la campaña contra
la violación de los derechos humanos, y también a las organizaciones
populares. Él siempre estaba preocupado por las organizaciones de madres, de
niños trabajadores de las calles, empleadas domésticas y los asistía para
encontrar que alguien los escuchara.
Si tuviera que decirme cuáles han sido
los principales éxitos que ha tenido CIAP en estos 10 años de trabajo,
¿cuáles usted considera que serían los logros más importantes?
Creo que uno de los principales logros es haber consolidado
una organización muy sólida, desde el punto de vista nacional e
internacional. Me parece muy importante haber alcanzado crear una
institución que ya tiene profundas raíces, pero que en algunos momentos
parecía cercana a una quimera. Ese el mayor logro que hemos conseguido:
hacer una inserción en un mercado que es altamente competitivo y muy difícil
de penetrar, un mercado mundial que tiene que ver con modas y con cambios
constantes. CIAP no sólo entró en ese mercado, sino que se ha mantenido y
expandido.
Otro éxito ha sido el conformar un grupo de empresas
sociales dirigido por los mismos artesanos, es decir por los mismos actores.

Cuando usted se refiere a empresa
social, ¿qué es lo que quiere decir exactamente con esa expresión?
Empresa social es un modelo de organización que tiene la
estructura de las empresas privadas, pero que los objetivos son sociales.
Una de las características es que los resultados son para beneficio común,
no sólo en favor de los que ponen el dinero. Otra particularidad de una
empresa social es que este tipo de compañía tiene valores éticos positivos.
Existe una mística de solidaridad, de apoyo mutuo y respaldo social.
Usted mencionó la competencia en el
mercado internacional como un gran reto que tuvieron que enfrentar, ¿hay
algunas otras dificultades que han tenido que desafiar?
Una de los más problemas más grandes es el que mencioné con
anterioridad: la competencia, porque el mercado de las artesanía es
extremadamente demandante, muy complejo y delicado. Dicho de otra manera
hacer entender al artesano las exigencias del mercado es una labor educativa
que requiere paciencia y constancia. El consumidor está alejado de los
artesanos que producen las mercancías, por lo que no hay una interacción
directa, y también tiene que ver con la mentalidad de los mismos artesanos
que se adapta difícilmente a los cambios.
Otra gran dificultad –y no sabría decir cual es la más ardua
de vencer- son las trabas burocráticas, las barreras legales y tributarias,
que a veces son muy injustas para los pequeños productores. Los productores
pobres tienen que vencer muchísimas trabas para lograr exportar su
producción. En cambio esas mismas medidas son muy benévolas para las grandes
empresas y los grandes inversionistas.
Otro conflicto que podría mencionar es la formación de un
liderazgo participativo, porque en verdad no surgen muchos líderes. Es
difícil la renovación de los líderes. Los artesanos tienen frecuentemente
una educación un poco limitada, es decir tienen bajo nivel de instrucción y
pueden actuar con cierta dificultad en cargos dirigentes que tienen muchos
requerimientos técnicos.
En
el libro "Marcando huellas" usted mencionó los problemas que tuvieron con el
control de la calidad, ¿cómo resolvieron esto?
En sí hemos ido superando estos problemas de poco a poco,
con mucha capacitación y con bastante concientización con los productores.
Ellos tienen que estar concientes de que la calidad del producto es muy
importante para que puedan ser vendidos y poder obtener mejores precios.
También la calidad tiene que ver también con la calidad de
la persona humana. Mientras la calidad de una persona mejora siempre es
posible mejorar el producto. Tratamos de hacer esta conciencia entre los
artesanos, de aplicar un control de calidad total, o sea, en todo el proceso
de producción, desde conseguir las materias primas de buena calidad y
mantener este control durante todos los pasos parciales hasta el final.
Con relación a la dificultad de los
líderes de dirección, ¿no se abren ustedes a contratar personal técnico
aunque no pertenezcan a la empresa para resolver esos problemas, o es que
son demasiados caros y no pueden asumirlo?
Se contratan técnicos sobretodo, de mando medio, pero se
crea un problema en la dirección entre los técnicos contratados, que tienen
un amplio conocimiento del mercado y el punto de vista de los líderes de la
empresa, quienes tienen un respaldo de sus comunidades pero a veces no
cuentan con toda la experiencia técnica requerida. En ocasiones se crean
algunas contradicciones por este motivo.
El problema es que en muchas organizaciones el contratar
profesionales ha significado perder la autonomía de la organización;
entonces los profesionales se han hecho prácticamente dueños de la
organización. Esto ha sido en cierta medida el temor de la contratación de
técnicos, pero recientemente se han incorporado los hijos de los artesanos
que están estudiando áreas técnicas, profesionales y se van asimilando a la
organización como técnicos. También últimamente tenemos el apoyo de
voluntarios: jóvenes estudiantes que participan en la organización.
Me alegra que haya tocado el tema,
porque una de las preguntas que quería hacerle era precisamente, ¿cómo
participaban los jóvenes o las nuevas generaciones de artesanos en CIAP?,
¿cómo se vinculan a la cooperativa?
Hay muchos jóvenes que se incorporan de diferentes formas.
Hay muy pocos que quedan con el oficio de artesano, porque la verdad es que
la artesanía todavía es considerada como una ocupación de sobrevivencia o de
último refugio del pobre. La verdad es que no hay muchas expectativas de que
los hijos de artesanos sigan siendo artesanos. Hay muy pocos, la mayoría
está estudiando carreras técnicas o artísticas, tratan de superarse más, y
tener una mejor educación que la que tuvieron sus padres. Muchos de los que
se gradúan entran en la organización como trabajadores especializados, ya
sea en la dirección central como en los grupos de base.
Algo que se me quedaba atrás, ¿cuál
fue la relación entre CIAP y el Servicio de Paz y Justicia del Perú?
En principio, antes de la creación del CIAP, se creó la
llamada Artesanía Intercomunal del Perú (AIP). Esta asociación de artesanos
comenzó como un departamento del Servicio de Paz y Justicia - SERPAJ, y
después fue creciendo con más grupos de artesanos y se independizó como una
organización con una personería jurídica propia.
En 1992, debido a problemas de liderazgo y políticas
institucionales la organización se dividió en dos, de esta división nació la
Central Interegional de Artesanos del Perú (CIAP).
CIAP
se ha extendido como una familia con otras empresas, por ejemplo la
Pachamama, que es una empresa de turismo alternativo, ¿qué tipo de turismo
se proponen?
Justamente la idea de hacer una empresa de ese tipo es que
los turistas no solamente vean la parte bonita del Perú, como muchos lo
hacen, detrás de un cristal, como si vieran una película. Creemos que los
turistas deben tener contacto con la gente, aprender más de su cultura y
costumbres, aprender de su humanismo, para que sean más abiertos con otras
culturas diferentes a la suya, pero también para ayudarlos a que sean más
concientes de la necesidad de cuidar mejor del ambiente, porque el turismo
puede afectar a las poblaciones locales si no se trabaja responsablemente.
¿Existen algunas otras
organizaciones como CIAP en Perú?
La verdad es que no hay organizaciones similares a CIAP,
por lo menos de la envergadura de CIAP. Alguien me decía que somos una
especie rara.
CIAP coordina su trabajo con muchas otras organizaciones.
Ahora estamos tratando de promover la ley del artesano. Hacemos muchos
encuentros, foros, y tratamos de incentivar a los artesanos de que se
organicen y se asocien, porque normalmente los artesanos están acostumbrados
a trabajar aisladamente y son individualistas, por lo que tratamos de crear
un gremio fuerte de los artesanos para defender sus derechos ante la ley.
Coordinamos con organizaciones de diferentes tipos, por
ejemplo, con el Movimiento de Niños y Adolescentes Trabajadores, con los
artesanos presos, comunidades indígenas y la Red Peruana del Comercio Justo.
En el Perú somos los principales promotores del Comercio
Justo, pensamos que las relaciones comerciales deben tener un rostro humano,
de que los pequeños productores no sigan siendo explotados y tengan
oportunidades, porque son ellos los que de alguna forma velan por el
bienestar del planeta y de la humanidad, por esta razón somos miembros de la
Asociación Internacional del Comercio Justo IFAT y la Red Latinoamericana de
Comercialización Comunitaria RELACC.
Usted menciona en el libro "Marcando
huellas" que hace un recuento de estos 10 años de trabajo, de algunos
defectos culturales, ¿cómo han podido dar solución a estos problemas de
autoritarismo y el caudillismo?
Este tema del autoritarismo y el caudillismo es muy difícil
todavía, sobre todo en la zona sur del Perú, ahí está la población aymara.
Tienen un idioma propio y una cultura un poco diferente. Es un problema
fuerte porque una cultura, con miles de años de existencia es difícil de
cambiar, por lo que frecuentemente tenemos más problemas en esa región que
en las otras zonas. La población quechua tiene otro tipo de idiosincrasia,
es mucho más abierta y no se dan los problemas de caudillismo que a veces se
producen con los aymaras.
En los casos de caudillismo tenemos que actuar como
intermediarios para que se resuelvan en el grupo los problemas, si no los
grupos se desorganizan y a veces incluso llegan a desaparecer.
Otra
empresa que ha comenzado dentro de la Familia CIAP es la cooperativa de
ahorro y crédito, ¿cómo es que funciona?
Esta cooperativa está recién tomando impulso, tiene ahora
más o menos 150 socios. Casi todos son artesanos de CIAP, pero poco a poco
aumenta el interés de la gente, porque la cooperativa está abierta a todos
los artesanos, no solamente a los de CIAP, cualquier artesano puede ser
socio de esta cooperativa.
La cooperativa capta ahorro de los artesanos y también da
préstamos para la producción, mejoramiento del taller o de la casa. Está
funcionando bien, hay mucho interés en los sectores más pobres para que se
desarrolle porque casi siempre los más necesitados tienen problemas con los
bancos. Los bancos se han vuelto muy usureros. En Perú se ha hecho
obligación pasar el dinero por los bancos a través de la ley de la
bancarización, pero cuando uno pone sus pequeños ahorros en el banco,
prácticamente desaparecen por los gastos bancarios y las comisiones, por lo
que la gente desconfía de los bancos tradicionales.
Entonces la cooperativa se convierte en una alternativa
necesaria y también una posibilidad de superación porque cualquier persona
que esté asociada a la cooperativa puede recibir capacitación y también
otros tipos de servicio. Esperamos seguir desarrollando esta cooperativa que
es una necesidad para los más necesitados.
La cuota de inscripción es de 20
soles y una apertura inicial de una cuenta de ahorro de 108 soles. ¿es así?
De 20 soles se ha reducido a 10 soles, para incentivar más
la inscripción de los artesanos. 108 soles es la inscripción, y un aporte
mensuales de 10 soles, esos aportes son como el capital de los artesanos de
la cooperativa y con sus ahorros ganan intereses. Y los que piden préstamos
tienen un interés muy bajo.
Y para tener una idea, ¿cuánto es
un salario mínimo en soles?
Aquí el salario mínimo es 500 soles.
Si por algún motivo los que tienen
préstamos no lo pueden pagar ¿qué pasa?
Es una situación que se ha dado poco porque como sus
productos artesanales, -los que son socios de CIAP- se canalizan por el
propio CIAP; prácticamente los préstamos se pagan con sus productos. Pero
también hay cierta educación a los artesanos para enseñarles a como utilizar
su dinero, porque a veces hay personas que no están muy capacitadas, piden
un préstamo, utilizan el dinero en otra cosa y a veces no pueden pagar.
Hasta ahora hemos hablado de
historia, ¿cómo usted ve el futuro de CIAP?, ¿cuáles son los nuevos planes?
Ahora estamos con algunos nuevos proyectos, por ejemplo hay
uno muy bonito que se llama "Manos Artesanas", donde trabajan conjuntamente
un artesano con un artista plástico, son 19 parejas que están trabajando
para una exposición que será el próximo mes.
También tenemos el proyecto de abrir tiendas a nivel
nacional para extender el comercio justo a nivel local y nacional. Hace poco
hemos inaugurado el primer centro de economía solidaria en el Perú, en la
ciudad de Puno, que tiene una cafetería de comercio justo, con café
ecológico de una cooperativa de cafetaleros. Estamos muy entusiasmados con
este centro donde va a funcionar un museo etnográfico y una tienda de
artesanía, también tendrá una sala de conferencia para dar charlas de
educación de cooperativismo, comercio justo, y de todo lo que concierna a
estos temas. Los turistas podrán ir y aprender de la población aymara y de
toda la cultura andina.
Esas son las dos grandes tareas que tenemos para lo que
resta del año pero siempre tenemos la intención de seguir mejorando y
buscando beneficios para los artesanos. Al final lo que nos interesa es que
los artesanos puedan mejorar su calidad de vida y superar sus problemas de
pobreza.
¿Cómo
están usando las herramientas de comunicación tecnológica, quiero decir
internet, para su comercio?
Tenemos un sitio web que está siendo reformulado por un
voluntario, un ingeniero de sistema, es necesario renovar constantemente el
sitio web, y a la vez nos va a servir como un sistema para la gestión de la
empresa en sí, para hacer los pedidos, para intercambiar con los proveedores
y los productores.
¿Piensan que podrían llegar a
comerciar electrónicamente, a poner su catálogo electrónico en Internet y
que cualquiera haga un pedido? ¿Cree que sería un salto?
Estamos trabajando también en ello. Es también otro de los
nuevos proyectos. Tenemos un pequeño catálogo en Internet pero para la venta
al por mayor, para las empresas. Estamos estudiando la posibilidad de venta
al por menor, con tarjeta de crédito, pero aún está en la etapa de estudio,
es un poco complicado por la forma de pago utilizando una tarjeta de
crédito.
¿Algo más que quisiera decirle a
los lectores de Futuros?
Pienso que CIAP ha tenido muchos años fortaleciéndose. Desde
el año pasado hemos empezado a avanzar un poco más allá de los intereses de
los socios de CIAP. Hemos extendido nuestro trabajo por la defensa de los
intereses de los artesanos y de los pequeños productores peruanos. Es por
eso es que estamos participando en una formación de la red peruana de
comercio justo y promoviendo la ley del artesano.
¿Qué ustedes persiguen con esta
ley?
Sobre todo que haya facilidades a los artesanos para
trabajar. Las leyes actuales dificultan el trabajo del artesano. Buscamos
con esta nueva ley no sólo que haya disposiciones de exoneraciones
tributarias como para las grandes empresas sino también –o por lo menos- que
permitan a los artesanos trabajar libremente, sin persecución. Porque ahora
es eso lo que existe. Los artesanos con su pequeña producción son
informales, y como tales son perseguidos. Quisiéramos llegar a alcanzar
que los artesanos tengan alguna presencia en los órganos del gobierno. Hay
una Dirección General de Artesanía dentro del gobierno donde no hay ni un
artesano que diga que "este programa es para tal, o para esto". Hasta ahora
siempre son los burócratas quienes ordenan y definen todo el desarrollo del
sector.
Más información
http://www.ciap.org/
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