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Parte 1 / 2
Este artículo se cimienta en un ensayo
titulado An Inmigrant’s Perspective to the Problem Solving Approach to
Mediation, el cual fue presentado como investigación final para la
maestría en derecho con especialización en medios alternativos de
resolución de conflictos.
La composición demográfica de la población canadiense así
como las actitudes culturales de la misma están cambiando notablemente; de
acuerdo con un estudio realizado en marzo del año pasado por el
departamento de Estadista de Canadá, titulado Population Projections of
Visible Minority groups, Canada, Province and Regions, 2001 to 2017,
aproximadamente una de cada cinco personas en Canadá podría ser miembro de
minorías visibles para el año 2017. Según las proyecciones del estudio,
las minorías visibles representarán el veintidós por ciento de la
población, lo cual significa que el contacto directo con personas de
diferentes culturas está en incremento y subsecuentemente, es una parte
inevitable de nuestra coexistencia.
Las personas que inmigran al Canadá no necesariamente
comparten las percepciones del grueso de la población con respecto a la
forma de resolver disputas. El enfoque individualista para la resolución
de los conflictos que se encuentra arraigado en el pensamiento occidental
no siempre es compartido por aquellos miembros de culturas con una mayor
orientación colectivista. Por tanto, la comprensión del aspecto cultural
en la resolución de los conflictos ha dejado de ser del dominio exclusivo
de los profesionales que trabajan en el extranjero o de quienes trabajan
primordialmente dentro de contextos interculturales. Si el campo de
resolución de los conflictos ha de contribuir al mejoramiento de las
relaciones multiculturales y constructivamente ha de responder a los
conflictos con procesos que reflejen entendimiento y respeto por los
valores implícitos de todos los miembros de la sociedad, es importante
determinar si la teoría y la práctica de la resolución de conflictos
responden a esta realidad.
Partiendo de la compresión del conflicto desde una
perspectiva cultural, este articulo realiza una comparación del
individualismo y colectivismo, a fin de ilustrar como estas dos
dimensiones sociales influencian, en cierta forma, la valoración que el
individuo hace del conflicto, su comportamiento y su respuesta al mismo.
Lo cual resulta de gran relevancia dentro del campo de la mediación y de
mayor utilidad dentro de un contexto multicultural para poder determinar
sí el modelo predominante de mediación en Norte América responde a las
necesidades universales del debido proceso,
de garantías procesales y de justa resolución; y si a su vez respeta los
valores de una sociedad multicultural.
Nexos entre cultura y conflicto
Este artículo parte del nexo que existe entre cultura y
conflicto como punto angular para comprender las distintas
interpretaciones que los diferentes grupos culturales hacen del conflicto.
Cada cultura tiene unos patrones de comportamiento, un grupo de valores y
una serie de normas para responder al conflicto. Estas dimensiones en
combinación con factores contextuales y atributos personales influencian
el entendimiento, las expectativas y la respuesta que cada individuo tiene
con respecto al conflicto.
Los conflictos son eventos
culturales que reflejan lo que los individuos en una sociedad valoran, la
definición que ellos hacen de amigos y enemigos, y los procedimientos que
los grupos o los individuos utilizan para conseguir sus objetivos. Si bien
la cultura no causa el conflicto, ella afecta el comportamiento durante el
conflicto y es siempre un factor en él, bien sea representando un papel
central o influenciándole en forma sutil. La cultura influye en las
acciones y actitudes de los individuos toda vez que les da pautas y
parámetros de lo que se considera apropiado y aceptable; de lo que
razonablemente se espera de ellos y de los demás en un evento específico
incluyendo los conflictos, e indica cuales son las metas a alcanzar, así
como las vías aceptables para su consecución.
1 En otras
palabras, la cultura delimita la forma en que las personas enfrentan y
resuelven los conflictos.
El poseer un conocimiento del
contexto cultural dentro del cual un conflicto ocurre proporciona pautas
acerca de sus raíces, su posible curso y su manejo, toda vez que la
cultura está también presente dentro de las instituciones sociales, las
organizaciones, las normas y las prácticas; por consiguiente, ella provee
herramientas críticas bajo las cuales los grupos y los individuos operan y
entienden su mundo social. En la interrelación de la cultura y el
conflicto, se observan tanto diferencias como similitudes en las
respuestas culturales al conflicto. Una similitud importante a través de
las diferentes culturas es la multiplicidad de vías por las cuales el
conflicto puede afrontarse. Cada cultura posee una gran variedad de
comportamientos y respuestas hacia el conflicto como se puede predicar
también de cada individuo, pero la distribución de estos estilos varía.
Las normas de cada cultura refuerzan un estilo de conflicto sobre los
otros. 2
A pesar de la importancia y utilidad que conlleva el
conocimiento de los patrones generales de los diversos grupos sociales con
respecto al comportamiento y manejo de los conflictos, ellos poseen
limitaciones en cuanto a las diferencias de carácter individual que se
presentan dentro de los distintos grupos culturales. Por esta razón, la
cultura dentro de un contexto de conflicto debe ser entendida ampliamente,
tomando en consideración un sinnúmero de variables tales como raza, sexo,
posición socioeconómica, religión etc. Las variables culturales tienen
influencia en las asunciones que los disputantes hacen acerca de las
acciones de los otros que no comparten el mismo conocimiento acumulado y
experiencia. Por lo demás, ellas inciden en la valoración que los
individuos hacen de una experiencia en particular.3
Las asunciones culturales en torno al conflicto se
manifiestan durante la comunicación entre las partes involucradas en una
disputa.4 Si el intercambio ocurre entre individuos que no
comparten la misma realidad o pensamiento, frecuentemente pueden ocurrir
malas interpretaciones y comportamientos ofensivos, debido a que cada una
de las partes interpreta los mensajes del otro de acuerdo con su propia
realidad o pensamiento.5 Al tratar de darle sentido al
encuentro, las partes hacen asunciones que reflejan el entendimiento
cultural consciente o inconsciente del evento. Si el intercambio no
concuerda con sus propios estándares culturales o estereotipos, las
partes, por lo general, atribuyen las diferencias en comunicación y
comportamientos a una intención malsana por parte del otro, en vez de
atribuirlo a diferencias culturales, factores situacionales o condiciones
externas.6 Para darle significado
al evento, los disputantes interpretan y reinterpretan el comportamiento y
los motivos de cada uno, de forma que sean compatibles con sus creencias,
imágenes, expectativas, experiencias y teorías acerca del conflicto.7
Individualismo y colectivismo
Dado que el contexto cultural afecta cómo se define el
conflicto; cuándo es requerida la intervención; que mecanismo de
resolución de conflicto se considera apropiado; así como también influye
en los patrones de negociación; en las preferencias y expectativas con
respecto a los terceros interventores y en la determinación de lo que
constituye una solución aceptable y justa, el entendimiento de los valores
de los paradigmas individualistas y colectivistas resulta relevante para
desarrollar una mejor comprensión de la relación que existe entre la
cultura y el conflicto. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que ellos
proveen tan solo generalizaciones con respecto a grupos culturales. Más
aun, es importante considerar las limitaciones propias de estas dos
dimensiones para categorizar y entender plenamente la diversidad dentro de
los grupos culturales.
Estudiosos e investigadores han tratado de definir el
individualismo y el colectivismo desde diferentes ángulos, no obstante,
estos paradigmas se han visto quizás como la dimensión más importante para
explicar la gama de diferencias existente entre los individuos.8 De acuerdo con un estudio cualitativo realizado por Hofstede
en las subsidiarias de la IBM en más de 50 países se encontraron grandes
tendencias individualistas en los Estados Unidos de América, Canadá,
Australia, Nueva Zelanda, Israel, Sur África y en la mayor parte del norte
y el oeste de Europa. En contraste, se identificaron tendencias
colectivistas en diversas escalas en Grecia, Portugal, Yugoslavia,
Latinoamérica, Asia y la mayor parte del África.9 Sin embargo una limitante de este estudio es que los resultados
arrojados son a nivel de países y no a nivel de individuos. Además,
ninguna sociedad puede ser clasificada totalmente como individualista o
colectivista. Las culturas cambian a través del tiempo en la medida en que
entran en contacto con otras culturas. Por otra parte, el grupo de valores
de estas dos dimensiones existe en todas las culturas en varias
combinaciones, como es el caso de Canadá y los Estados Unidos, donde
diferentes comunidades étnicas despliegan tendencias individualistas y
colectivistas. Más aun, dentro de un grupo étnico en particular, sus
miembros son muy diversos, por ejemplo, en educación, posición
socioeconómica, etc. Por consiguiente, los individuos difieren en la
proporción de atributos individualistas y colectivistas que ellos
representan por sí mismos. Por lo demás, los individuos pueden exhibir
comportamientos colectivistas o individualistas dependiendo del contexto
en que se hallen. Comportamientos colectivistas pueden ser manifiestos en
las relaciones con los allegados pero no en el trato con los extraños.10 Con frecuencia, una persona puede ser individualista en el
trabajo o en el campo profesional, pero puede disfrutar de una relación
muy estrecha con familiares y amigos en el hogar. Por lo demás, los
individuos pueden moverse hacia el colectivismo o el individualismo debido
a circunstancias externas, como cambio de residencia, viajes, matrimonio,
interdependencia financiera, etc.11
En términos generales, se han considerado individualistas,
las culturas con énfasis en la "identidad individual sobre la identidad de
grupo, de derechos individuales sobre los derechos del grupo, e intereses
individuales sobre los intereses o relaciones de grupo".12
Mientras se califican como colectivistas las culturas que mantienen
relaciones adscritas, parentesco filial, y preeminencia de los deseos y
necesidades del grupo sobre los del individuo. En otras palabras las
culturas individualistas se acentúan en la realización del "yo";
autonomía; iniciativa individual; derecho a la privacidad; hedonismo;
independencia emocional; énfasis sobre una amistad específica; estabilidad
financiera, y universalismo. Mientras que las culturas colectivistas
enfatizan en la realización del "nosotros", identidad colectiva, armonía
de grupo, énfasis sobre normas y deberes, dependencia emocional,
colaboración, decisión de grupo, mantenimiento de relacionales comunales,
y particularismo.13
Dentro del grupo de características, atributos y valores
de estas dos dimensiones, vale la pena destacar las siguientes por su
incidencia dentro del campo de la resolución de conflictos:
-
La noción de allegados y extraños está conectada en
gran medida a la identidad, la percepción del conflicto, las normas de
conflicto, al tema de las relaciones en el conflicto y al manejo del
conflicto. De acuerdo con Triandis, los allegados son el grupo de
individuos "acerca de los cuales la persona está interesada por su
bienestar, con quienes la persona está dispuesta a cooperar sin demandar
nada en retorno y de quienes el separarse produce ansiedad".14
La membresía en el grupo puede estar basada también en amistad,
partidos políticos, clases sociales, educación, raza, tribu, casta y
lengua. Los "allegados están usualmente caracterizados por similitudes
entre ellos y los individuos tienen un sentido de destino común con el
resto de los miembros".15 Extraños son "grupos con los cuales hay algo por dividir, quizás, en
términos desiguales o perjudiciales de alguna manera; grupos que están en
desacuerdo con la valoración de los atributos, o grupos con los cuales se
está en conflicto".16
En la medida que el criterio de afiliación es mayor, las
culturas colectivistas tienen más propensión a utilizar estrategias
competitivas cuando se enfrentan con extraños, mientras que las culturas
individualistas hacen una menor distinción entre allegados y extraños.
Cuando los colectivistas e individualistas están compitiendo por recursos
con extraños, ambas culturas prefieren hacer uso de las normas de equidad,
sin embargo, los colectivistas prefieren usar las normas de igualdad
cuando los recursos van a ser distribuidos con allegados, en tanto que los
individualistas tienden a imponer las normas de equidad en todas las
relaciones. Los colectivistas tienden a concentrar su atención en los
intereses colectivos y las relaciones armoniosas, por lo cual prefieren,
en los conflictos de poca envergadura, usar las normas colectivas tanto
con allegados como con extraños. En contraste, los individualistas dan
preponderancia a la justicia y los derechos individuales. Mas aun, los
individualistas colocan mayor énfasis en la responsabilidad personal por
los problemas o errores cometidos, mientras los colectivistas se enfocan
en el mantenimiento de la armonía y cohesión del grupo. Como resultado,
ellos tratan de proteger a los allegados de responsabilidad por los
problemas o errores cometidos. Desde el punto de vista colectivista, todos
los allegados pueden llegar a estar necesariamente involucrados en hacer
las reparaciones y en la rehabilitación del infractor.17
-
Otra consideración importante es el concepto de imagen,
el cual está asociado con nociones tales como reputación, respeto,
competencia, honor y lealtad. La imagen es una noción vulnerable en
cualquier situación social incierta, porque ella puede ser perdida,
salvada, incrementada o protegida. La imagen por lo general es más
importante dentro de las culturas colectivistas que dentro de las culturas
individualistas, sin embargo, los miembros de una u otra cultura tienen y
desean mantenerla, lo que cambia es el significado y como se manejan los
asuntos relativos a ella en una cultura u otra. La filosofía confusionista
ejerce gran influencia en las culturas del este asiático y hace énfasis en
el salvar la imagen colectiva. Los individuos tienen status particulares y
roles, los cuales deben ser respetados de acuerdo con las normas sociales.
La expectativa cultural es que en los conflictos, los individuos deben
colocar sus deseos personales dentro del dominio privado y no hacer
despliegue de ellos públicamente, para así poder mantener la imagen y
preservar la armonía del grupo. La pérdida de la imagen individual implica
humillación en relación con el lugar que cada uno tiene en la sociedad. En
las culturas individualistas, la pérdida de la imagen personal está
asociada con la alineación, pérdida de estima personal, competencia y
orgullo de una de las partes en el conflicto, por consiguiente, no debe
ser un aspecto que le ataña a las otras partes involucradas en el asunto.18
La noción de la imagen está conectada muy cercanamente con
los estilos de conflicto, identidad y asuntos concernientes a las
relaciones en los conflictos. En general, durante un conflicto, los
individualistas tienden a salvaguardar su propia imagen con
comportamientos tales como la defensa de sus posiciones y la confrontación
a la posición del otro. Los colectivistas, por otro lado, tienden a estar
mas interesados bien en la imagen del otro o en la imagen mutua, lo cual
se refleja a través de comportamientos tales como el compromiso, la
acomodación, la demostración de solidaridad o la evasión al conflicto.19
-
Las normas referentes a las expresiones emocionales
difieren a través de las fronteras culturales. En muchas de las culturas
individualistas, la expresión abierta de emociones en el conflicto es
vista como muestra de honestidad y como una señal de participación,
mientras que en muchas culturas colectivistas, el uso del control
emocional y disciplina personal son vistos como la forma juiciosa de hacer
frente al conflicto. Sin embargo, esta norma no significa que los
colectivistas controlen siempre sus emociones frente a los otros. En
muchas culturas colectivistas, las expresiones abiertas de las emociones
son consideradas como parte integrante del mantenimiento de la salud del
grupo social. Un ejemplo típico de ello lo presentan los oriundos de las
islas Solomon quienes consideran la emoción como parte esencial de la
resolución del conflicto. También, se ha encontrado que los
estadounidenses de origen africano son más animados, contendientes e
interpersonales en los conflictos; mientras que los estadounidenses de
origen europeo son mas desapasionados, desprendidos y menos contendientes.20
-
Ninguna cultura nacional está asociada con una noción
específica acerca del tiempo, sin embargo parece ser que los individuos
dentro de las culturas individualistas tienen preferencia por un enfoque
mono-crónico del tiempo hacia el conflicto, mientras que los individuos
dentro de las culturas colectivistas tienden hacia un enfoque poli-crónico
del tiempo con respecto al conflicto. En este sentido los individuos con
tendencias mono-crónicas acerca del tiempo prefieren lidiar con el
conflicto a través de métodos inductivos o deductivos, los cuales reflejan
un manejo linear del tiempo. Ellos tienden a hacer un énfasis mayor en
horarios precisos, donde el tiempo debe ser llenado con actividades
tendientes a la toma de decisiones con el fin de alcanzar los objetivos
perseguidos en el conflicto dentro de un tiempo claramente establecido.
Por lo demás ellos ponen a prueba la confianza basándose en un concepto
mono-crónico de corto a mediano plazo. En contraste, las personas
asociadas con un concepto poli-crónico tienen una idea más flexible con
respecto al tiempo. Por ejemplo, tienen una mayor preocupación por la
restauración de las relaciones que por el acometimiento de las cuestiones
de fondo. Ellos tienden a trabajar sobre la esfera de las relaciones y los
antecedentes contextuales que enmarcan el conflicto en cuestión. Por tanto
las divisiones caprichosas de las agendas de trabajo, calendarios u
horarios tienen poca significación si el aspecto relacional está fuera de
sincronización. La confianza es cimentada a través del tiempo, lo cual
demanda paciencia mutua y una reciprocidad longitudinal de grupo.21
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Los valores y atributos del individualismo y del
colectivismo ayudan a clarificar en cierta forma las diferencias
culturales con respecto a los estilos de conflicto, mas aun, ellos
explican el porqué los individuos de las diferentes culturas responden en
forma disímil a los conflictos.22
Ting-Toomey argumenta que los miembros de las culturas
individualistas hacen énfasis en la consecución de las metas de carácter
personal, la autonomía y la independencia, lo cual significa que para los
individualistas es "posible separar los hechos materia del conflicto de la
interacción personal".23
Idealmente, esto indica que ambos aspectos son discutidos por separado,
principio este que está en concordancia con lo aconsejado por Fisher, Ury
y Patton. 24 Por lo demás, Ting-Toomey25 sugiere
que como resultado, los individualistas analizan el conflicto desde un
punto de vista operativo y manejan el proceso con una perspectiva
orientada a la solución. Por otro lado, las culturas colectivistas hacen
énfasis en la armonía del grupo, compatibilidad y relaciones
interdependientes, por ello, "el conflicto es visto típicamente como un
fenómeno en el que se integra el asunto materia del conflicto y el
problema de carácter personal".26
Esto implica que los colectivistas toman el conflicto en forma más
personal y como resultado, son menos propensos a separar los asuntos en
disputa de la interacción personal. Por consiguiente, los colectivistas
combinan la dimensión afectiva con la operacional y manejan el proceso
desde una perspectiva tendiente al restablecimiento de las relaciones.27 Lo anterior, ciertamente no implica que en las culturas
individualistas los conflictos no puedan tomarse con carácter personal o
que en las culturas colectivistas, no haya una orientación hacia las
soluciones. Sin embargo, los anteriores señalamientos hasta cierto punto
entrañan que debido a los diferentes marcos culturales, es de esperar que
tanto los miembros de culturas individualistas como colectivistas perciban
e interpreten los conflictos en forma diferente, es decir, una orientación
diferente hacia el conflicto conlleva un manejo diferente del mismo.
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En general, dentro de un patrón individualista, el
individuo es la unidad alrededor de la cual se crea la significación, por
ello un daño potencial hacia el ego o a la agenda individual se considera
mas serio que el detrimento de las relaciones. Como resultado, es mas
frecuente el enfrentar directamente el conflicto o confrontar a la parte
contraria. Viceversa dentro de un patrón colectivista cuando la relación
es deteriorada seriamente, es esencial prestar mayor atención al grupo,
por tanto, el individuo debe encauzar todos sus esfuerzos para la
protección de la misma.28
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La tipificación del
conflicto como público o privado, así como el grado de intervención que se
considera apropiado por parte de los extraños, difiere también. El
concepto de privacidad inmerso dentro de las culturas individualistas
significa que otros no deben intervenir, mientras que dentro del contexto
cultural colectivista, la definición de partes dentro del conflicto es más
amplia, dado que puede abarcar la familia, los vecinos, o todo el grupo, o
mas aun, puede llegar a incluir la intervención de una persona mayor y de
prestigio, quien actúa como tercero y quien ofrece su sabiduría con el
propósito de resolver los hechos materia del conflicto.29
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La valoración de las metas
en un conflicto varía, también, dentro de las diferentes culturas. Desde
el punto de vista colectivista, frecuentemente las metas en torno a las
relaciones tienen preeminencia sobre las metas que atañen a los asuntos de
fondo, toda vez que las relaciones están en peligro y la imagen mutua esta
en riesgo; consecuentemente, para ellos no existe ventaja alguna en
invertir el tiempo discutiendo asuntos de carácter sustantivo. Desde el
punto de vista de las culturas individualistas las metas relativas a los
asuntos de fondo tienen prerrogativa sobre las metas concernientes a las
relaciones, porque, para ellos el tomar acciones encaminadas a resolver
los asuntos de índole fundamental y clausurar los problemas les puede
permitir manejar los asuntos concernientes a las relaciones.30
Por consiguiente, los individualistas y colectivistas "pueden dar
una distinta puntuación a lo que constituye el aspecto sobresaliente del
conflicto".31
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Los valores de
las culturas individualistas y colectivistas difieren, por lo
demás, en lo que para cada uno de ellos significa una interacción
satisfactoria durante un conflicto. "Los individualistas fundamentan la
satisfacción en el reconocimiento de las manifestaciones de carácter
individual y del valor personal, así como en la credibilidad de los
hechos."32 En cambio, para los colectivistas la satisfacción
se encuentra estrechamente ligada con el reconocimiento y aserción de las
relaciones, como también, con la lealtad y el apoyo por parte de los
miembros del grupo.33
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Notas
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