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ISSN 1913-6196

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 Pobreza y responsabilidad social del empresario

Desarrollo Humano Sustentable

 Klaus Schaeffler

Parte 1 / 2

Un modelo de gestión que agrega valor y crea capital social en beneficio de la comunidad

  Responsabilidad social y competitividad empresarial

Se entiende por competitividad la capacidad de una organización pública o privada, lucrativa o no, de mantener sistemáticamente ventajas comparativas que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico.

El término competitividad es muy utilizado en los medios empresariales políticos y socioeconómicos en general, y la ventaja comparativa de una empresa estaría en su habilidad, recursos, conocimientos y atributos, etc., de los que dispone dicha empresa, los mismos de los que carecen sus competidores o que estos tienen en menor medida que hace posible la obtención de unos rendimientos superiores a los de aquellos.

La competitividad tiene incidencia en la forma de plantear y desarrollar cualquier iniciativa de negocios, lo que está provocando obviamente una evolución en el modelo de empresa y empresario.

¿Pueden empresas ser competitivas sin que actúen éticamente y de manera socialmente responsables? Difícilmente, ser solamente competitivo sin valores, significa que una empresa puede ser competitiva en el corto plazo sin ser ética. Para ser competitiva en el largo plazo la empresa tiene que ser primero ética y en base a esto buscar su competitividad.

Cuando se hace referencia al concepto de competitividad, se refieren de una manera global y duradera de la empresa y no sólo la competitividad de uno de sus productos o servicios en particular, ya que una empresa puede tener un producto muy competitivo y ser globalmente ineficiente.

Al referirse a una competitividad duradera se hace con la mira hacia el futuro, es decir basándose en el hecho de que si la empresa quiere ser competitiva se tiene que ir a la vanguardia en todos los sentidos, y al decir en todos los sentidos también incluye el plano ético y la responsabilidad social.

El uso de estos conceptos supone una continua orientación hacia el entorno y una actitud estratégica por parte de las empresas grandes como en las pequeñas, en las de reciente creación o en las maduras y en general en cualquier clase de organización.

La responsabilidad social empresarial es hoy un factor de competitividad no sólo entre las propias empresas, sino entre países que buscan posicionarse en nuevos bloques comerciales. Si las empresas practican la responsabilidad social por razones estrictamente de competitividad, como herramienta que puede ayudarlos a ser percibidos positivamente por mercados nicho, y, por tanto, mejorar su imagen y aumentar su participación de mercado, sería opción legítima. Por ello, la racionalidad detrás del uso de la responsabilidad social empresarial, ya sea infundida de moralidad o de pragmatismo es irrelevante. Lo que es relevante es que debe ser un elemento inherente a la practica empresarial.

Un gran número de empresas ha reconocido los beneficios básicos de incorporar prácticas y políticas de responsabilidad social empresarial. Sus experiencias han sido respaldadas por una serie de estudios empíricos que demuestran que la responsabilidad social a nivel de las empresas tiene impactos positivos sobre su competitividad y los valores empresariales, medidos en varias formas.

En una amplia investigación realizada en los Estados Unidos se pudo evidenciar que la respuesta por parte de los consumidores a la publicidad ligada a asuntos sociales ha sido abrumadora. Casi un 80% de los consumidores al decidir entre dos productos similares, comprarían el producto relacionado con la causa que les interese. Dos terceras partes dijeron que cambiarían de marca si era por una buena causa.

Responsabilidad social empresarial ayudar a ser más competitivo y obtener resultados positivos, no sólo en la faceta económica, sino también en aspectos fundamentales para la supervivencia, la permanencia de la empresa en el mercado y el ‘éxito a largo plazo como son: la confianza del mercado, la reputación, la fidelidad y una imagen positiva frente a la sociedad. Expertos en la materia coinciden que estos son los ingredientes claves para el éxito de las corporaciones a largo plazo. Algunos analistas de los mercados de acciones incluso han sugerido que hasta un 30% del valor de una compañía está en su reputación.

Entre otros muchos efectos de un comportamiento socialmente responsable, demostrados por el estudio mencionado y otros trabajos llevados a cabo en los últimos tiempos, se encuentran:

  • La participación en beneficios de los empleados que reduce la rotación de personas en puestos claves;
  • Una gestión ética con los empleados que influye positivamente en las relaciones con los clientes, con los inversionistas y en los resultados, además de atraer el talento y reducir el ausentismo y las posibles intervenciones sancionadoras legales;
  • El comportamiento medioambiental correcto que es innovador por naturaleza, otorgando reputación, competitividad y rentabilidad;
  • La cooperación con los proveedores que reduce costos y estimula la innovación, la buena relación con la comunidad que mejora la imagen de la compañía y la satisfacción de los clientes y empleados.

En suma, la responsabilidad social corporativa representa un modelo de gestión económicamente eficiente y esencialmente humano que fomenta la competitividad y que establece una relación sólida y sostenible con el entorno social y medioambiental. Se trata de un modelo con argumentos suficientes para que las empresas lo adopten en su propio beneficio y en el de los demás, de forma voluntaria, por convencimiento, sin necesidad del imperativo legal o mediático; en definitiva, un modelo que va más allá de la mera optimización del beneficio y que corrige las carencias de un mercado imperfecto.

  Áreas específicas de los programas de responsabilidad social de las empresas

Los programas de RSE fundamentalmente, se concentran en cuatro esferas de la actuación empresarial: la ética empresarial, la preservación del medio ambiente, la calidad de vida al interior de la empresa, y la vinculación de la empresa con la comunidad.

Los aspectos a cubrir en materia de responsabilidad social empresarial pueden ser clasificados como económico-funcional, relacionados con la calidad de vida y como inversión social.

El área económico funcional comprende la producción de bienes y servicios que la comunidad necesita, la creación de empleos, capacitación, seguridad e higiene en el trabajo.

Calidad de vida se refiere a las relaciones con los trabajadores, clientes o proveedores, la preservación del medioambiente o nivel general de vida.

El área de inversión social abarca la solución de problemas de la comunidad con recursos de la empresa en materia de educación, cultura, deporte, arte etc., y como áreas específicas de responsabilidad social de las empresas se definen comúnmente las siguientes:

  • Desarrollo económico de la comunidad.
  • Compromiso con la comunidad
  • Medio ambiente
  • Derechos humanos
  • Mercadeo responsable
  • Misión, visión y valores éticos
  • Ambiente laboral.

Desarrollo económico de la comunidad

En esta área la responsabilidad social en una empresa se refleja en el compromiso con el desarrollo económico de la comunidad a la cual pertenece así como en la contribución con negocios en comunidades desfavorecidas o de bajos ingresos, para el beneficio económico mutuo de la empresa y la comunidad.

Los objetivos centrales de estos negocios pueden incluir la contratación, compra y oferta de servicios profesionales, decisiones de emplazamiento, inversiones financieras, mercadeo y distribución de productos y servicios. Las compañías que operan en comunidades de bajos ingresos pueden reforzar su imagen de marca, incrementar el mercado de acciones, alcanzar nuevos consumidores, acceder a nuevos nichos de mercado y contribuir a la creación de una economía más saludable, en la cual tener actividades comerciales.

Las empresas que se involucran de manera exitosa en prácticas de desarrollo de la comunidad contribuyen a sus sustentabilidad económica a través de la creación de empleo, la promoción de negocios con empresas o contratistas locales y la atracción de nuevas inversiones.

Muchas empresas exitosas están implementando una diversa gama de enfoques de desarrollo económico de la comunidad, incluyendo el diseño de programas para emplear y capacitar a trabajadores subutilizados, para asociarse con negocios locales procedentes de minorías –como p.e. mujeres empresarias, por ejemplo—para establecer centros de abastecimiento, sedes sociales o fábricas en comunidades desfavorecidas, para promover y apoyar vehículos e instituciones financieras que invierten en las comunidades en las que la empresa opera, etc.

Las empresas envueltas en actividades de desarrollo económico de la comunidad están expandiendo su involucramiento con la comunidad más allá de las tradicionales prácticas de voluntariado, donaciones o filantropía y aquellas que incrementan el crecimiento económico de comunidades o vecindarios particulares. Las empresas líderes en el campo, están usando equipos multifuncionales creando alianzas con organizaciones de base y documentando los beneficios y el impacto de sus actividades en la comunidad.

Las empresas que desean apoyar al desarrollo comunitario muchas veces se encuentran en un medio de actuación conjunta con otras organizaciones donantes nacionales e internacionales, y juntas pueden tratar de lograr el desarrollo desde diversos ángulos. En este caso hay que tener un especial cuidado que los objetivos y la coordinación de los proyectos estén bien administrados.

Compromiso con la comunidad

El compromiso con la comunidad se refiere a las diferentes acciones tomadas por la empresa para maximizar el impacto de sus contribuciones en dinero, tiempo, productos, servicios, influencias, administración del conocimiento y otros recursos que dirige hacia las comunidades en las cuales opera. Cuando estas iniciativas se diseñan y ejecutan en forma programada y estratégicamente, no sólo se entrega un valor agregado a los receptores, sino que además estas iniciativas refuerzan la reputación de las empresas, sus marcas y productos en las comunidades locales donde ellas tienen intereses comerciales, así como más allá de ellas.

Un número creciente de empresas hace muchos años que se vienen involucrando en sus comunidades locales, frecuentemente están jugando un rol importante en el área de la filantropía, con el ánimo de ser un ejemplo a seguir. Hoy en día, las empresas se involucran con la comunidad por diferentes razones también y en diferentes formas. Estas incluyen, entre otras, las donaciones de productos o servicios, creación de proyectos voluntarios, préstamo de ejecutivos y administradores, y realización de proyectos de apoyo a causas sociales. Una de las principales razones es que los interesados, los inversionistas, clientes, empleados y grupos de interés público dirigen a las empresas hacia mayores niveles de conciencia ciudadana presionando para que su impacto en la sociedad sea positivo. Adicionalmente, los esfuerzos de las empresas están siendo motivados por los beneficios económicos que conllevan un mayor involucramiento con la sociedad. Estos incluyen el incremento en las ventas, mejora en la moral de los empleados, refuerza la habilidad de competir en el mercado regional, como consecuencia de empleados calificados y el ser un "vecino predilecto" de la comunidad. Muchas empresas también reconocen la oportunidad y necesidad de destinar recursos privados hacia problemas sociales particulares, supliendo temporalmente o por más largo plazo el rol de las autoridades públicas en distintas áreas.

Las empresas privadas tienen intereses privados, por lo tanto se puede aceptar que acciones de responsabilidad social bien emprendidas y que han cambiado algo la realidad de una comunidad, le agreguen valor a la imagen de la empresa, pero como un resultado de la inversión, no como un objeto de ella. O sea que el foco de la acción social o de la inversión social no es el donante, sino la transformación.

Los programas de responsabilidad social empresarial que se ocupan del desarrollo comunitario deben estar dispuestos a contraer un compromiso a largo plazo. Contar con instituciones y personal dedicados al programa es un elemento clave para la estabilidad, tanto desde el punto de vista compañía como del de la comunidad.

Comunidades son sistemas complejos. Por tal motivo, los programas de responsabilidad social empresarial deben presentarse claramente a las comunidades locales y cabe establecer un mecanismo para recoger las opiniones de todos los participantes en el programa.

Medio ambiente

En los últimos años, la responsabilidad sobre el medio ambiente se refleja en el cumplimiento estricto de las regulaciones gubernamentales existentes o llevando a cabo sólo algunas iniciativas de reciclaje y manejo eficiente de la energía. Muchos ciudadanos, organizaciones y compañías líderes, se encuentran hoy definiendo sus responsabilidades sobre el medio ambiente en una participación más cercana a las operaciones de la compañía, productos y facilidades, lo cual incluye la valoración de los productos, procesos y servicios; la eliminación responsable de los desechos tóxicos y emisiones; mayor eficiencia y productividad de todas sus tareas y recursos; y las prácticas para minimizar el desgaste de los recursos naturales que pudiesen afectar a futuras generaciones.

Un gran número de compañías, de varios sectores y áreas geográficas, han encontrado el valor y ventaja competitiva provenientes de las iniciativas medioambientales. Tales iniciativas se derivan en varias categorías, incluidas la prevención de la polución, uso eficiente de la energía, diseño medioambientalmente amigable, administración de la cadena de suministro, la ecología industrial y el desarrollo sustentable. Las empresas líderes han acogido algunas de estas iniciativas, al mismo tiempo que están integrando la responsabilidad sobre el medio ambiente como un valor central del negocio en todos los niveles de su operación.

Derechos humanos

Los derechos humanos se dividen en las categorías: económica, social, cultural, política y civil. Son estándares básicos con los cuales todos los seres humanos deben ser tratados sin discriminación de género, raza, edad, nacionalidad, religión o estatus socioeconómico. Muchas de las declaraciones hechas en el Decreto Universal de Derechos Humanos concierne a los gobiernos, pero muchas otras son también relevantes para las empresas. Estas incluyen: mano de obra infantil, trabajo forzado o efectuado por prisioneros, libertad de asociación, seguridad y salud.

Contrariamente a las aseveraciones de algunos, los derechos humanos no son un concepto occidental u oriental. Más bien, diversos países de todas las regiones del mundo incluyen estándares internacionales de derechos humanos en sus constituciones nacionales. Los principios universales de derechos humanos fueron adoptados por casi todas las naciones del mundo al terminar la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, las Naciones Unidas adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, el más grande compendio sobre Derechos Humanos.

Entre otras razones, con el final de la guerra fría y el rápido crecimiento de la economía global, se ha incrementado significativamente la relación entre los negocios y los derechos humanos en los últimos años. Esta relación se puede observar en varias tendencias:

  • La proliferación de códigos de conducta en empresas que protegen los derechos humanos y laborales de los trabajadores y asociados;
  • La inclusión de los derechos humanos en los principios generales de la empresa;
  • La creciente atención que se otorga a las organizaciones de derechos humanos, consumidores y medios de comunicación con respecto al impacto de las empresas sobre los derechos humanos;
  • Las sanciones comerciales impuestas en las naciones que no respetan los estándares internacionales; y
  • Las resoluciones de los accionistas llamando a las corporaciones a que aseguren acciones conducidas con los estándares establecidos internacionalmente.

Mercadeo responsable

Según Phillip Kotler, el mercadeo con causa social es un proceso en el cual una empresa adopta sus decisiones de mercadeo con un triple objetivo: su interés empresarial, la satisfacción del consumidor y el bienestar a largo plazo de este y de la sociedad en su conjunto. Es una actividad de carácter proactivo considerado como una consecuencia de la responsabilidad social de las organizaciones empresariales.

Se define además como un conjunto de acciones que desarrolla la empresa para lograr el compromiso de los consumidores con un determinado comportamiento de interés social y que favorece al mismo tiempo la posición o la imagen de la empresa en los mercados. También se puede definir como la promoción por parte de las organizaciones empresariales, de ideas o causas sociales cuyo objetivo es orientar, informar, y o cambiar conductas, actitudes, creencias, e incluso valores con fines socialmente benéficos y cuya acción es coherente con la estrategia y visión de la empresa que lo promueva.

El mercado responsable comprende un amplio rango de actividades empresariales que definen las relaciones de la compañía con sus clientes y con el público en general. Estas actividades pueden ser agrupadas en diferentes categorías:

  • Manufactura e integridad del producto
  • Distribución, precio, embalaje y etiquetado
  • Mercadeo y publicidad
  • Metodología de venta

En cada una de éstas áreas, las empresas en muchos países están reorganizando sus estrategias de negocios para dirigirlas hacia nuevos horizontes, tales como la privacidad y la tecnología, el mercadeo dirigido a niños, las altas expectativas en el tema de productos seguros e impacto en el medio ambiente, clientes y organizaciones no gubernamentales más exigentes, y un movimiento más global de consumidores.

El espectro de temas relacionados con el mercadeo responsable se ha expandido en los últimos años hacia tópicos que incluyen la responsabilidad medioambiental, la relación de la empresa con sus competidores, y temas algo más filosóficos como el desgaste de su propia naturaleza.

En general, se ha dado un cambio desde "el comprador precavido" hacia una ética en la cual las empresas se encuentran a la expectativa de soportar una gran responsabilidad derivada de la integridad, uso y consecuencia de sus productos y servicios.

Al mismo tiempo que los empresarios deben satisfacer primero los criterios claves de los clientes –tales como precio, calidad, apariencia, sabor, disponibilidad, seguridad y conveniencia—existen otros factores del mercado que están tomando gran importancia. El comercio global y la competencia han dado mayor valor agregado a las empresas y las marcas no sólo como un asunto de confianza sino también relacionado con el sentido de lealtad y compromiso de los clientes. Este nuevo tipo de relación ha llevado a las empresas a analizarse a si mismos de cómo pueden ser percibidos, directa o indirectamente, por sus clientes y empleados, desde el servicio al cliente en la comunidad hasta mercadeo con una causa social.

En conjunto, se está llevando a las empresas a reconocer que sus éxitos dependen de las estrechas relaciones que estas puedan concretar con sus clientes, construidas más sobre su reputación y acciones que sobre la naturaleza de sus productos y servicios.

Misión, visión y valores

Las áreas de misión, visión y valores se refieren a cómo una compañía integra un conjunto de principios para la toma de decisiones en sus procesos y objetivos estratégicos.

La misión se refiere al propósito de la empresa o a su razón fundamental para existir; es la expresión orientada a acciones de qué requiere la compañía y de cómo pretende realizarlas.

La visión está relacionada a un objetivo o ideal a largo plazo; es la concepción del último objetivo que una organización desea.

Los valores son comportamientos que se valoran en una empresa y que van dirigidos a que son su visión, su misión y su estrategia.

Las personas sólo llegan a desarrollar toda su capacidad cuando creen de verdad en lo que hacen, porque sirve a la vez a su realización personal y a los objetivos de la empresa. El impulso permanente de los valores morales, culturales y éticos, que tanto a nivel personal como social pueden impregnar las empresas sólo cuando las personas creen en ellos. No hay ningún conjunto "correcto" de valores básicos, sin embargo, la variable crucial no es el contenido de su ideología sino cuán profundamente la empresa cree en ella y cuán consecuentemente la vive, la respira y la expresa en todo lo que hace.

Muchas empresas han decidido hacer su compromiso explícito con la RSE en sus declaraciones de misión, visión y valores. Estas declaraciones frecuentemente van más allá de la optimización de los beneficios e incluyen el reconocimiento de las responsabilidades de la empresa hacia diferentes personas, incluyendo a empleados, clientes, comunidades y medio ambiente. La estrategia a través de la cual los valores de una empresa –independientemente de sus objetivos estratégicos—orientan el establecimiento de la misión y la visión, así como las prácticas y acciones diarias, es frecuentemente descrita como un enfoque de negocios basado en los valores.

Ambiente laboral

El ambiente labora generalmente se refiere a las políticas de recursos humanos que afectan directamente a los empleados, tales como compensaciones y beneficios, proyección profesional, diversidad, balance trabajo-tiempo libre, horarios flexibles, programas de salud y bienestar, seguridad laboral, planes y beneficios para sus familias y dependientes.

Lo que realmente le da la capacidad diferenciadora a una empresa es su capital humano. El manejo de los recursos humanos no sólo responde a los desafíos del entorno y el mercado, es crucial para el ‘éxito de una organización, con o sin fines de lucro. Gestionar ese capital humano de acuerdo a los conceptos de responsabilidad social va mucho más allá de los procesos tradicionales y administrativos.

Diversas empresas, líderes en responsabilidad social empresarial, han venido elaborando políticas y prácticas innovadoras en este campo, las cuales reflejan y respetan las necesidades de todos los trabajadores de acuerdo al conjunto de objetivos de la empresa, que incluyen la atracción y retención de los mejores talentos. Más allá de programas específicos, el área de ambiente laboral incluye la cultura corporativa, los valores y el diseño organizacional.

Los grandes cambios que caracterizan a la actualidad empresarial están remodelando el ambiente laboral. La competencia tanto a nivel nacional como internacional, requiere de empresas innovadoras, diversificadas y flexibles. Adicionalmente, los clientes e inversionistas no pocas veces ejercen un fuerte presión para que las empresas generen ambientes de trabajo justo, productivos y potenciadotes. La cobertura que realizan los medios de comunicación de los asuntos relacionados con la calidad de vida en las empresas se ha incrementado y realizan un seguimiento al desafío que significa realizar cambios continuos, así como el general oportunidades equitativas y no discriminatorias en el lugar de trabajo.

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