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 Remesas con futuro

Desarrollo Humano Sustentable

 Peter Bate, Charo Quesada y Dianela Urdaneta

 

Emigrantes latinoamericanos sacan más provecho al dinero enviado a sus familias

Imagen tomada de Microempresa Américas del BIDPor lo menos una vez al mes, Lidia Rivera va al centro de San Salvador para procurar las remesas que le envía su marido, Florentín Chicas, desde Manassas, Virginia, un suburbio de la región metropolitana de Washington. Los giros, de unos US$800 mensuales, ayudan a pagar diversos gastos: alimentación, ropa, medicinas, cuentas de electricidad y teléfono, y el colegio de dos de sus cinco hijos. Algo parecido sucede en millones de hogares en América Latina y el Caribe, una región que recibe anualmente más de US$38.000 millones enviados por sus emigrados. Pero el caso de esta modesta familia salvadoreña es distinto, ya que está a la vanguardia de un fenómeno que podría cambiar radicalmente esta región, donde persiste un abismo económico entre ricos y pobres. La razón es que Florentín y Lidia le están sacando mayor provecho a sus remesas, que en lugar de llegar a un supermercado, una gasolinera o una farmacia, van directamente a la compañía financiera que les aprobó un crédito hipotecario para comprar su casa.

Florentín, un albañil retacón y fornido que trabaja todos los días de la semana, envía dinero desde una bodega latina que funge como subagente de empresas remesadoras. De allí el giro va a la Financiera Calpiá, institución líder en microcrédito en El Salvador. Lidia concurre a una de las sucursales, donde en una ventanilla cobra la remesa y en otra paga su crédito. El remanente puede ir a la cuenta de ahorros, si es que Lidia no tiene que utilizar el dinero para comprar mercadería para su pequeña tienda de abarrotes.

A diferencia de la inmensa mayoría de las personas que envían y reciben remesas en América Latina y el Caribe, esta familia salvadoreña ha utilizado el flujo de capital que representan esos envíos de dinero para vincularse con una institución financiera, una relación que le ha abierto las puertas a oportunidades que, en muchos países de la región, sólo existen para personas acomodadas. Como explica Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas que envía Florentín van de una empresa no financiera a una institución financiera, de dinero en efectivo a una cuenta. Así, las transacciones se van registrando en un historial que le permite a un banco o a una cooperativa de ahorro y crédito calcular la solvencia familiar y su capacidad para tomar crédito.

Tendencia regional

Un proceso similar se está dando en Ecuador, donde el Banco Solidario ofrece microcrédito y préstamos para vivienda a personas que envían y reciben remesas. Laura Villagómez, una joven que emigró hace seis años a España, ha podido comprarles una casa a sus padres en Quito utilizando un crédito que pagó con sus remesas. Su hermano Raúl, que emigró más recientemente, también ha comprado con crédito una casa como la de sus padres.

En un futuro no muy lejano, estos ejemplos podrían multiplicarse en muchos países latinoamericanos. Dos de las principales redes de instituciones microfinancieras, ACCION International y Women’s World Banking, planean involucrar a sus afiliadas en proyectos piloto para probar los servicios de remesas. La firma alemana Internationale Micro Investitionen Aktiengesellschaft (IMI), principal accionista en Calpiá, espera introducir estos servicios en otras instituciones microfinancieras en Ecuador, Haití y Nicaragua.

El caso de la familia salvadoreña ilustra el origen de este creciente interés de las instituciones microfinancieras y las cooperativas de ahorro y crédito en participar en un mercado dominado por grandes empresas de transferencias de dinero como la Western Union o Moneygram.

Lidia Rivera ya tenía experiencia con Calpiá, donde había tomado microcrédito para su negocio. Cuando el dueño de la casa que alquilaban le dijo que quería vender la propiedad, Lidia no tenía suficientes ahorros para adquirirla. Necesitaba un préstamo. Fue a Calpiá para averiguar si le darían un crédito hipotecario. Llevó los documentos de la propiedad y un agente de crédito fue a evaluar el inmueble y el negocio familiar. "Yo les dije que no era sólo eso, porque yo voy a pagar con lo que mi esposo me manda", señala Lidia. "Así fue como pudimos comprar esta casa".

Calpiá ingresó hace relativamente poco tiempo al mercado de las remesas. En el año 2001 ganó una competencia del FOMIN para promover innovaciones en microfinanzas. La compañía financiera, que está en proceso de transformarse en el Banco ProCredit, propuso tres experiencias piloto: la puesta en práctica de un sistema de costeo de sus operaciones, el lanzamiento de préstamos a largo plazo para vivienda e inversiones agrícolas, y la introducción de servicios de remesas.

Mejor servicio a los clientes

Según el presidente de Calpiá, Gabriel Schor, la idea de recibir allí las remesas podría atribuirse a sus propios clientes, que empezaron a reclamar ese servicio. Algunos se quejaban de que tenían que ir a un lugar de la ciudad a buscar el dinero enviado por sus familiares y luego debían ir a Calpiá a hacer sus trámites restantes. ¿Por qué no podían hacerlo todo en un mismo lugar? La financiera averiguó que de sus 60.000 clientes, unos 20.000 reciben remesas. Paso seguido, Calpiá negoció con la Western Union para sumarse a su red de subagentes. Por otra parte, la financiera adquirió la plataforma tecnológica necesaria para participar en la recepción y distribución de giros internacionales. El experimento ha rendido frutos: en poco tiempo, unos 10.000 clientes reciben sus remesas en las 20 agencias de Calpiá.

Si bien el negocio de las remesas no arroja grandes ganancias para la financiera, sí le crea más oportunidades para atraer clientes adicionales y ofrecerles nuevos servicios a otros más antiguos, que repentinamente han adquirido un perfil distinto. "A una persona que antes le prestábamos 250 dólares ahora le podemos prestar 500 dólares porque sabemos que recibe remesas periódicamente", señala Schor.

Una vez que un cliente recibe su remesa, un representante de Calpiá le puede proponer otros servicios, como cuentas de ahorro, depósitos a plazo, ahorro programado, préstamos para la micro y pequeña empresa o crédito de vivienda. Silke María Müffelman, gerente de la financiera, señala que ya saben cuántas personas que reciben remesas quieren servicios de ahorro o crédito para sus negocios o para vivienda. "Nosotros ya estamos ofreciendo esos servicios. El reto para el futuro es perfeccionarlos", agrega Müffelman. Una posibilidad es ofrecerles a esos clientes tarjetas de cajero automático para que puedan acceder a su dinero sin tener que concurrir a una sucursal en horario bancario.

Más allá de estos alentadores ejemplos, persisten grandes obstáculos: entre los latinoamericanos que trabajan en los Estados Unidos, casi un 80% recurre a empresas no financieras para enviar sus remesas. El dinero llega a destino de manera rápida y segura, pero no agrega nada al historial financiero de los inmigrantes y sus familias. Incluso en muchos casos en que los giros llegan a bancos comerciales, éstos no suelen considerar al típico receptor de remesas como un cliente tan deseable como una gran empresa o una persona acaudalada.

Las remesas, no obstante, aún tienen un inmenso impacto económico en esta región, donde el año pasado superaron a la suma de la inversión extranjera directa más la cooperación externa. Además, estos flujos cumplen un papel social fundamental al cubrir las necesidades básicas y elevar la calidad de vida de millones de familias en la región.

Democracia financiera

Para Terry, las remesas también podrían provocar una "democracia financiera" en América Latina y el Caribe, en donde las personas de bajos ingresos tendrían acceso a todo tipo de servicios financieros y podrían aprovecharlos para acumular activos económicos. Según estimaciones del FOMIN, apenas uno de cada 10 adultos en esta región es cliente de bancos. En los Estados Unidos, la relación es nueve de cada 10.

Terry se apresura a aclarar que sabe perfectamente que este dinero es de quienes envían las remesas y sus familias. Ni el FOMIN ni el BID buscan dirigir el destino de esos recursos "Nadie conoce mejor sus necesidades que los propios inmigrantes", afirma. "De lo que se trata es de ofrecerles más opciones y oportunidades".

Principios básicos de las remesas

Los siguientes principios básicos, redactados en marzo de 2004 por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) en consulta con 25 organizaciones involucradas con las remesas, reflejan las mejores prácticas y una visión a futuro para orientar los tres grupos más importantes de actores que apoyan la transmisión y el buen uso de las remesas.

Principios básicos para remesadoras

Mejorar la transparencia

Las instituciones remesadoras deberán hacer una declaración completa y transparente sobre su información acerca de los costos y condiciones de transferencia, incluyendo todas las comisiones y cargos, cambios aplicados y tiempo de ejecución.

Promover competencia

Las instituciones remesadoras deberán competir sobre la base de acuerdos contractuales y precios justos equitativos y no discriminatorios, y se limitará el uso de contratos de exclusividad y la aplicación abusiva de precios o márgenes en los cambios de moneda.

Aplicar tecnología adecuada

Las instituciones remesadoras aplicarán tecnologías eficientes y productos innovadores para abaratar costos y mejorar la rapidez y seguridad de las transacciones, contribuyendo a reducir el blanqueo de dinero y cualquier tipo de actividad ilegal.

Buscar asociaciones y alianzas

Las instituciones remesadoras deberán buscar asociaciones y alianzas, incluyendo enlaces con compañías remesadoras e instituciones financieras, para multiplicar su potencial y promover servicios de "moneda al contado a cuenta"y otras fórmulas de intermediación financiera.

Ampliar los servicios oferta financieros

Las instituciones financieras deberían profundizar los mercados financieros mediante la de servicios globales e integrados para los clientes de remesas, tales como cuentas corrientes, de ahorro, de crédito y productos hipotecarios, entre otros

Principios públicos básicos sobre remesas para los organismos

No perjudicar

Los organismos públicos deberán favorecer a los mercados de remesas y evitar gravarlos con impuestos, regularlos en exceso o actuar en contra del flujo de las remesas.

Mejorar información

Los organismos públicos deberán mejorar los sistemas de recolección y difusión de información sobre mercados de remesas, y ayudar a desarrollar normas internacionales para su evaluación.

Estimular la intermediación financiera

Los organismos públicos deberían apoyar el flujo de las remesas hacia instituciones financieras mejorando los marcos normativos y financieros del sector

Promover competencia y precios justos

Las instituciones remesadoras deberán competir sobre la base de acuerdos contractuales y precios justos equitativos y no discriminatorios, y se limitará el uso de contratos de exclusividad y la aplicación abusiva de precios o márgenes en los cambios de moneda

Principios públicos básicos sobre remesas para los organismos

No perjudicar

Los organismos públicos deberán favorecer a los mercados de remesas y evitar gravarlos con impuestos, regularlos en exceso o actuar en contra del flujo de las remesas.

Mejorar información

Los organismos públicos deberán mejorar los sistemas de recolección y difusión de información sobre mercados de remesas, y ayudar a desarrollar normas internacionales para su evaluación.

Estimular la intermediación financiera

Los organismos públicos deberían apoyar el flujo de las remesas hacia instituciones financieras mejorando los marcos normativos y financieros del sector.

Promover

Los organismos públicos deberán promover una toma de conciencia sobre los beneficios conocimientos asociados con el ahorro y otros productos financieros e información sobre los derechos del financieros consumidor relacionados con las remesas.

Principios básicos sobre remesas para la sociedad civil

Multiplicar el impacto sobre el desarrollo

Las organizaciones de la sociedad civil y del sector privado deberían identificar de forma sobre el desarrollo sistemática los obstáculos que limitan el impacto multiplicador de las remesas sobre el desarrollo y asociarse con todos los actores relevantes en este sector para identificar y eliminar dichos obstáculos.

Apoyar la inclusión social y financiera

Las organizaciones de la sociedad civil y del sector privado deberán apoyar la inclusión social y financiera de las familias transnacionales en sus comunidades, mejorar su capacitación e impulsar oportunidades de desarrollo productivo a nivel local.

Notas

Fuente: Microempresas Américas 2004 BID

   

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