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Para poder conocer la aportación de Johan Galtung a la
resolución y prevención de conflictos y la base en la que se sustentan sus
ideas, es condición imprescindible analizar los tres conceptos básicos que
están presentes en toda su obra: paz, conflicto y violencia, especialmente
la relación existente entre los dos últimos. Según Galtung, el tratamiento
del conflicto por medios no violentos y creativos es crucial para lograr
la paz y eso requiere profundizar en la cultura y estructura social, donde
se origina el conflicto, como mejor forma de prevenir y, en su caso, de
resolver los brotes de violencia.
Teoría y práctica del conflicto
El punto de partida de Galtung es que el conflicto es
obvio en la sociedad pero no la violencia —la guerra es una de sus
manifestaciones— y por tanto, el conflicto no necesariamente tiene que
finalizar en violencia física y verbal. El fracaso en la transformación
del conflicto es lo que conduce a la violencia.
Para Galtung la violencia no está en la naturaleza humana.
El potencial para la violencia está en la naturaleza humana pero las
circunstancias condicionan la realización de ese potencial. En este
sentido, manifiesta:
- La violencia no es como el comer o las relaciones sexuales, que se
encuentran por todo el mundo con ligeras variaciones.
- El pensamiento nuclear de este científico es cómo abordar el
conflicto con ideas, medios y acciones, para que siempre que surja se
pueda canalizar hacia una solución que no origine violencia y eso sólo
es posible por medios pacíficos. Para llegar a ello es preciso
adentrarse en el origen y en la naturaleza del conflicto.
- El conflicto tiene su propio ciclo de vida, como cualquier organismo
vivo; aparece, crece hasta llegar a su punto de máxima tensión, declina
y desaparece, y a menudo reaparece. Las disputas surgen cuando hay uno o
varios objetivos incompatibles y mutuamente excluyentes entre dos o más
actores, ya sean grupos o Estados.
- Cuanto más básicos son los intereses en conflicto, mayor es la
frustración si estos no son conseguidos.
- La frustración puede conducir a la agresión, que puede ir desde una
actitud de odio hasta el empleo de la violencia hacia los actores que
obstaculizan la consecución de ese o esos intereses.
La violencia cuando surge, origina una espiral de
violencia y contraviolencia, revancha. Esta espiral se convierte, en un
metaconflicto, o por así decirlo, en una metástasis en términos médicos.
De esta forma, un conflicto se eterniza.
Las controversias normalmente suelen ser complejas porque
intervienen muchos actores y hay muchos intereses. Es raro encontrar un
conflicto dos partes luchan p/ un único objetivo.
Galtung propone, como paso previo para resolverlas, trazar
un mapa lo más exacto a la realidad que incluya las partes implicadas, los
objetivos, los enfrentamientos y los temas de fondo.
El autor divide los conflictos para su estudio en tres
niveles, micro, meso y macro nivel.
- Micro: se produce dentro y entre las personas
- Meso: surge en la sociedad dentro de cada Estado
- Macro-nivel: conflictos entre los Estados y naciones
Las raíces de la violencia
Cuando el conflicto no es capaz de solucionarse o al menos
de transformarse, es más proclive a que genere violencia. Una vez desatada
aquella, comienza un proceso de destrucción tanto humana como material.
Al igual que para llegar a la raíz del conflicto es
necesario trazar un mapa de la formación del mismo, también es preciso
elaborar una mapa de la formación de la violencia, para comprender mejor
cómo se ha ido construyendo los elementos generadores de esta violencia.
Normalmente, la violencia, a diferencia del conflicto, es
conducta y puede observarse más fácilmente; el conflicto es más abstracto.
En realidad:

La violencia, daña y destruye, pero esos efectos se
extienden más allá de los daños visibles como muertes, heridos, refugiados
o destrucción material.
Existen otros invisibles al ojo humano como son traumas,
odio, deseo de revancha, que pueden ser incluso más importantes a largo
plazo que los primeros.
A los efectos visibles de la violencia/guerra es lo que
Galtung denomina violencia directa, ya sea física y/o verbal.
Junto a este tipo visible de violencia existen otros dos
niveles de violencia, la cultural y la violencia estructural.
- Violencia cultural: aspectos de la cultura, materializados por medio
de la religión y la ideología, el lenguaje y el arte, y las ciencias en
sus diferentes manifestaciones, que justifican o legitiman la violencia
directa o la estructural. Este tipo de cultura hace que los otros dos
tipos de violencia parezcan correctos o al menos no equivocados.
- violencia estructural como la violencia indirecta originada por la
injusticia y la desigualdad como consecuencia de la propia estructura
social, ya sea dentro de la propia sociedad o entre el conjunto de las
sociedades (alianzas, relaciones entre Estados, etc.).
Los tres tipos de violencia están muy relacionadas.
- La violencia directa es un acontecimiento;
- la violencia estructural un proceso con altos y bajos;
- la violencia cultural es invariable, dada la lenta transformación de
la cultura básica.
Crear paz, obviamente, se consigue evitando violencia
antes que aparezca (prevención); y reduciéndola una vez manifestada
(cura).
La forma de romper el círculo vicioso de la violencia es
anteponer una cultura y una estructura de paz donde existan los mecanismos
necesarios para solventar los conflictos por medios no violentos.
Paz y violencia
Galtung señala nítidamente que la existencia de conflictos
no significa necesariamente la ausencia de paz; la paz se desvanece cuando
el conflicto desemboca en violencia. Define la paz en dos niveles:
- La ausencia de violencia directa, estructural y cultural (Paz = paz
directa + paz estructural + paz cultural).
- Paz es la capacidad de manejar los conflictos con (1) empatía, y (2)
no violencia y (3) creatividad.
- La empatía se entiende como el acto de compartir cognitiva y
emocionalmente, sentir y entender las pasiones del otro sin estar
necesariamente de acuerdo con todo ello. Empatía no es solidaridad.
- no violencia
- manejándolo creativamente, transcendiendo Galtung define
creatividad como la capacidad para ir más allá de las estructuras
mentales de las partes en conflicto, abriendo nuevos caminos de
concebir la relación social en la formación del conflicto.
El ciclo de vida de un conflicto
Un conflicto puede ser dividido en tres fases sucesivas:
antes, durante y después de la violencia, separados entre sí por la rotura
de las hostilidades y el alto el fuego. Lógicamente no todo conflicto
tiene que desembocar en el enfrentamiento físico. La prevención tiene como
objetivo transformar la existencia de intereses incompatibles entre las
partes en otros positivos para todos los implicados.
Antes de la violencia
La tarea a conseguir en esta primera fase, antes de la
violencia, es clara: impedir la tentación de utilizar la violencia directa
como medio de zanjar las diferencias.
Galtung analiza las dimensiones cultural, política y
militar para conocer dónde se inspira la violencia y por tanto, dónde se
puede encauzar las energías para suprimirla del sistema.
¿Dónde se encuentra los portadores claves de la violencia?
Religiones e ideología tienen aspectos duros y blandos, el esfuerzo por
conseguir mayores niveles de justicia, equidad y sobre todo una mejora de
los estándares de vida, contribuirá a ese objetivo.
Galtung tiene en su pensamiento, como objetivo practicable
a largo plazo, la supresión de la guerra como institución, si bien
reconoce que seguirá todavía viva en la sociedad.
Durante la violencia
- Cuando la violencia se desata como consecuencia de un conflicto, la
tarea principal es pararla, porque la violencia es perversa en sí misma
y porque cuando ésta aparece hace que el conflicto sea más difícil de
manejar y, consecuentemente, de encontrar vías de solución.
- El autor se pregunta por qué el ser humano utiliza la violencia para
dar solución al conflicto. La primera respuesta viene de la propia raíz
originaria del conflicto. La violencia es empleada para incapacitar a la
otra parte o partes para imponer sus propios objetivos y en ocasiones se
considera que la solución militar la única posible.
- Segunda, aunque también procede de la raíz del conflicto, la
violencia es menos racional. La agresión se produce con ocasión de la
existencia de una frustración debida a que alguien le ha bloqueado el
objetivo que pretendía.
- La tercera respuesta procede de la lógica del metaconflicto. El
conflicto es una oportunidad para ganar honor y gloria al derrotar al
adversario, al mostrar el coraje de los que participan en la guerra
incluso por parte de los derrotados.
Y por último, la violencia tiene como origen el deseo de
revancha originado por el sufrimiento infringido por la otra parte, tanto
en el pasado como en el presente.
Después del conflicto
Una vez que se ha conseguido un alto el fuego entre los
contendientes, la tarea de restaurar la paz es más difícil que antes del
inicio de la violencia pues, los efectos visibles y no visibles dejados
por la misma permanecen durante un largo período de tiempo.
En esta fase el énfasis se debe de poner en lo que él
llama: las 3R: reconstrucción, reconciliación y resolución.

Reconstrucción: tiene como objetivo curar las heridas
abiertas con ocasión del enfrentamiento entre las partes y reparar los
daños materiales.
Reconciliación, pretende deshacer el metaconflicto.
Resolución, que busca crear las condiciones necesarias
para solventar el conflicto original.
Estas tres tareas no son exclusivas de esta fase, sino que
se deben aplicar también durante las dos anteriores.
Señala como importante: la reconfiguración de la
estructura de paz y reculturización de la paz. No se puede crear una
sociedad estable después de una guerra o enfrentamiento si no se
construyen unos sólidos cimientos.
La resolución de conflictos se orienta al solventar la
raíz del mismo que, por no haber encontrado una solución a tiempo, fue
escalando hasta la aparición de la violencia. Es evidente que el proceso
de resolución debe ponerse en marcha antes que aparezca la violencia para
encontrar una solución por medios pacíficos. La aparición de la violencia
como medio de salvar la incompatibilidad de objetivos entre las partes
significa un rotundo fracaso pues, el enfrentamiento físico en general es
siempre un fallo estrepitoso del ser humano. El autor propone como mejor
método de resolución la construcción de la capacidad de transformación de
los conflictos por medio de la transcendencia, la creatividad y la
empatía. La reconstrucción, la reconciliación y la resolución, para que
sean efectivas, deben trabajarse de forma paralela.
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