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Fragmento de la presentación en la Organización de Estados Americanos,
durante la sesión especial de reflexión y análisis sobre
la naturaleza de
una futura convención interamericana
contra el racismo y toda forma de
discriminación e intolerancia.
28 de noviembre de 2005. Washington, DC
Quiero
agradecer la oportunidad que me han dado para estar aquí una vez más con
ustedes, trayéndoles del seno desde nuestra comunidades la realidades que
generan el racismo, la exclusión social, marginalización y la
discriminación histórica que padecemos los afro descendientes en América
Latina. Sin duda alguna, estos espacios impulsados por el grupo de trabajo
encargado de la elaboración del borrador de la convención interamericana
contra el racismo y todas formas de discriminación Racial e intolerancia
de la Organización de Estados Americanos, constituye una gran oportunidad
para que las organizaciones de la sociedad civil hagamos nuestros valiosos
aportes, en la búsqueda de alternativas viables que identifiquen las
causas y ayuden en la eliminación del flagelo que agudiza la pobreza,
motor generador de la violencia y de la intolerancia existente en nuestras
naciones.
AFRODES, es una organización dedicada a la defensa de los
Derechos Humanos de la comunidades Afro-colombianas víctimas de la guerra
interna, cuenta con una base social conformada 2.340 familias, unas 11.000
personas viviendo en situación de desplazamiento forzado. Cada una de
estas familias antes del desplazamiento vivía en sus territorios
ancestrales, donde trabajan solidariamente al interior de su comunidad,
poseen una cultura propia, comparten una historia y desarrollaban sus
tradiciones y costumbres dentro de la relación campo- poblado , que les
permite mantener y conservar la conciencia e identidad que los caracteriza
como grupo étnico. Hoy, desafortunadamente, estas familias están poblados
los cinturones de miseria de las grandes ciudades del país.
Desde 1999, fecha en la que nace la Asociación de
Afrocolombianos Desplazados – AFRODES, hemos venido participando en
diferentes escenarios públicos y privados nacionales e internacionales. En
el 2001 participamos en la Tercera Conferencia Mundial Contra el Racismo,
la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Distintas Formas Conexas de
Intolerancia, realizada en Sur África. Hemos trabajado con la Oficina de
Naciones Unidas para los Derechos Humanos de los Afro-descendientes en
Colombia. En el 2002, 2004 y ahora en el 2005, por invitación del Global
Rights, hemos participados en las audiencias de la OEA sobre
afro-descendientes, conjuntamente con otras organizaciones hermanas
solicitamos la creación de la Relataría Especial para Asuntos Afro
descendientes en la Américas, la que hoy al igual que ustedes celebramos
por su creación e importancia que esta tiene para el conjunto de familias
y pueblos de ascendencia africana en la diáspora.
Colombia es una nación plurietnica y multicultural, con
una población de mas de 42 millones de personas, de las cuales el 26% son
Afrocolombianos. Esta población tiene condiciones de vida que registra
características que en si misma, representan un estado de cosas que
vulnera los derechos fundamentales y configura una estructura que limita
las posibilidades para un desarrollo humano con dignidad.
Las mediciones estadísticas sobre los diferentes
indicadores que dan cuenta de la calidad de vida de la población
afrocolombiana, registra niveles significativamente inferiores a los del
resto del país. Para hacerse a una idea general: la ultima estimaron
oficial indica que el 79% de los municipios con población mayoritariamente
afrocolombiana, esta dentro del grupo de entidades territoriales con menor
grado de desarrollo, en ellos el porcentaje de población promedio con
Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) para las cabeceras municpales
varia entre 85 y 47%, mientras que para el resto de grupos de municipios,
el porcentaje de población pobre por NBI oscila entre el 38 y 30%.
Confirmando la tendencia, se estima que el 72% de toda la
población afrocolombiana está ubicada en los estratos socioeconómicos más
bajos del país, lo que constituye hechos de discriminación racial en la
aplicación de las políticas públicas justas para erradicar la exclusión
social que afecta a los afro-descendientes en Colombia.
El comportamiento de estos índices confirman la situación
que por observación directa puede apreciarse al visitar cualquiera de los
territorios que habitan los afrocolombianos: comunidades con viviendas sin
servicios públicos básicos o baja calidad de los mismos, infraestructuras
sociales inexistentes o deficientes, desempleo o actividades productivas
que no generan ingresos suficientes para vivir dignamente.
La indiferencia social generalizada hacia las críticas
condiciones de vida de la población afrocolombiana, que han coexistido con
el despojo sistemático de las riquezas de sus territorios, se han
intensificado en las últimas décadas a todos los niveles. El valor
geoestratégico de los territorios desde el punto de vista económico y
militar, ha convertido la región en un campo de batalla en donde las
comunidades afrocolombianas son las victimas exclusivas.
Son muchas las violaciones de derechos humanos que
configuran este nuevo ataque a existencia física y espiritual del pueblo
afrocolombiano, y que perpetua la exclusión que ha caracterizado a la
diáspora africana desde el primer desplazamiento forzado del que fuimos
victimas hace más de cinco siglos.
El desplazamiento forzado configura hoy en día la mayor,
mas no la única, violación de los DDHH y el DIH contra la población
afrocolombiana. De las 3.563.504 personas que han sido desplazadas en el
país por causas del conflicto armado entre los años 1985 y junio del 2005,
algunos análisis indican que el 30% son afrocolombianos, es decir cerca de
un millón de hermanos afro descendientes.
La población ubicada en la costa del pacífico Colombiano,
representa la menos un millón de personas, estos territorios sobre los que
hasta ahora hemos logrado adquirir la titulación colectiva de
aproximadamente 4.399.392 hectáreas. Son catalogados por el mundo, como
poseedores de mayor biodiversidad del planeta, y que desde el principio de
la historia y hasta el día de hoy, han aportado recursos naturales
estratégicos para su desarrollo; actualmente están siendo arrasados por la
impertinencia del modelo de desarrollo impuesto con la presión de los
actores armados, se convierte en una evidencia fehaciente del racismo
económico y social en contra del pueblo afrodescendiente en Colombia.
Por lo anterior, y por la responsabilidad social que
tenemos de trabajar permanente para erradicar las desigualdades sociales
generadas por el racismo, la discriminación y la intolerancia, apoyamos
firmemente la iniciativa de redactar una convención interamericana para
eliminar estas practicas en los países del hemisferio. Pero además creemos
que es necesario que la Organización de los Estados Americanos (OEA), debe
establecer mecanismos que exijan a los Estados y sus gobiernos el
cumplimiento de las normas nacionales e internacionales en esta materia,
incluso, establecer mecanismos que sancionen su incumplimiento.
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