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Fragmento de la presentación en la Organización de Estados Americanos,
durante la sesión especial de reflexión y análisis sobre
la naturaleza de
una futura convención interamericana
contra el racismo y toda forma de
discriminación e intolerancia.
28 de noviembre de 2005. Washington, DC
Global Rights es una organización de incidencia en
derechos humanos que se asocia con activistas y organizaciones alrededor
del mundo para crear sociedades más justas. Nuestro trabajo en América
Latina tiene mas de 25 años y durante este tiempo hemos trabajado en más
de diez países de la región para disminuir la discriminación racial contra
los afro descendientes y los pueblos indígenas.
Tenemos un amplio trabajo de cara a la Organización de
Estados Americanos, como un todo, especialmente en el proceso de
seguimiento del tema de la discriminación racial en los distintos órganos,
incluyendo el Comité de Asuntos Jurídicos y Políticos, el proceso de cara
a la Asamblea General y el seguimiento a sus resoluciones; el proceso de
Cumbres y por supuesto los órganos del Sistema Interamericano de
Protección de Derechos, la Comisión Interamericana y la Corte. Ahora lo
hacemos ante el Grupo de Trabajo.
Hemos hecho presentaciones en el pasado ante el Comité de
Asuntos Jurídicos y Políticos, sobre las razones, por las cuales debería
existir una Convención Interamericana contra la Discriminación Racial,
desde el punto de vista Afro descendiente. Además estuvimos presentes en
la Primera Reunión del Grupo de Trabajo, donde hicimos una presentación
sobre a quienes, debería proteger este nuevo tratado regional.
Nos complace ver como en la Organización de Estados
Americanos se va reconociendo que la marginalidad social, el racismo, la
pobreza, la invisibilidad y la exclusión, son parte de las estructuras de
nuestras sociedades, que han generado en relaciones desiguales de poder y
a las que por lo tanto hay que combatir.
En la reciente Cumbre de las Américas, celebrada en Mar
del Plata, Argentina el pasado 4 y 5 de noviembre, cuyo lema era "Crear
Trabajo para Combatir la Pobreza y Fortalecer la Gobernabilidad
Democrática", quedo claro en la Declaración Final, como los jefes de
Estado de la región se comprometieron a combatir "la pobreza, la
desigualdad, el hambre y la exclusión social para elevar las condiciones
de vida de nuestros pueblos y reforzar la gobernabilidad democrática en
las Américas".
Además en la misma declaración, se reafirma el compromiso
de los Estados de enfrentar "el flagelo del racismo, la discriminación y
la intolerancia en nuestras sociedades…Con este fin, apoyamos la
implementación de la resolución AG/RES 2126 que resultó en el
establecimiento de un Grupo de Trabajo a cargo de, entre otros, la
preparación del Proyecto de Convención Interamericana de Prevención del
Racismo y de Todas las Formas de Discriminación e Intolerancia."
Creemos firmemente que las condiciones están dadas para
ofrecer a la región un tratado, que refleje las condiciones pasadas y
presentes que impiden a millones de personas a tener acceso a sus derechos
civiles y políticos, como económicos, sociales y culturales.
De acuerdo a datos del Banco Interamericano de Desarrollo,
existen aproximadamente unos 150 millones de afro descendientes en América
Latina y el Caribe /; si a esto le agregamos los 38.3 millones de Afro
americanos de los Estados Unidos / y los 500 mil afro canadienses, estamos
hablando que en la región existen unos 190 millones de afro descendientes,
de una población total en las Américas de unas 800 millones de personas.
La gran mayoría de los afro descendientes en la región se
debate en la pobreza y la desigualdad, situación que es particularmente
seria en las mujeres, jóvenes, niños y niñas afro descendientes. Esta
discriminación es agudizada por la falta de participación en los espacios
de decisión, representación y participación política, lo que profundiza
las diferentes formas estructurales de exclusión. Hemos hecho
presentaciones en el pasado sobre las condiciones de los afro
descendientes en la región. Sin embargo, deseamos que sean nuestras
contrapartes, las que presenten su situación.
Son para mostrar un ejemplo, en Brasil, donde los afro
brasileños representan casi el 50% del total de los casi 180 millones de
personas, los blancos/mestizos ganan 57% mas que los afro descendientes
con los mismos niveles de educación. En Colombia los índices de
analfabetismo en las comunidades afro colombianas son del 45% comparado
con el 14% a nivel nacional. En la Republica Dominicana, la situación de
los derechos civiles y políticos, así como de los derechos económicos,
sociales y culturales es preocupante. En Honduras, las comunidades
garifunas luchan por un reconocimiento cultural y territorial, que se ve
amenazado por intereses económicos. Podríamos seguir dando ejemplos en
cada uno de los países de la región.
Las comunidades afro descendientes han contribuido
enormemente en la construcción de todas las sociedades americanas y
caribeñas; sin embargo, continúan enfrentando la exclusión y la
discriminación, al no ser sujetos activos en las democracias.
Retomando la Declaración de Mar del Plata, quiero leer el
planteamiento de los Estados al afirmar "nuestro compromiso de respetar
los derechos de los afro-descendientes y asegurar su pleno acceso a las
oportunidades de educación en todos los niveles y al trabajo decente que
les ayudara a superar la pobreza y la exclusión social, y contribuirá a
que se incremente su participación en todos los sectores de nuestras
sociedades."
Global Rights y nuestras contrapartes creemos firmemente
que el anterior planteamiento se lograra, por medio de políticas sociales
y económicas que traten de combatir los problemas de los afro
descendientes en la región; así como con la pronta aprobación de un
Tratado Regional que combata ese racismo estructural.
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