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Energías
renovables son aquellas que se producen de forma continua y son
inagotables a escala humana. El sol está en el origen de todas ellas
porque su calor provoca en la Tierra las diferencias de presión que dan
origen a los vientos, fuente de la energía eólica.
El sol ordena el ciclo del agua, causa la evaporación que
provoca la formación de nubes y, por tanto, las lluvias. También del sol
procede la energía hidráulica.
Las plantas se sirven del sol para realizar la
fotosíntesis, vivir y crecer. Toda esa materia vegetal es la biomasa.
Por último, el sol se aprovecha directamente en las
energías solares, tanto la térmica como la fotovoltaica.
Las energías renovables son, además, fuentes de
abastecimiento energético respetuosas con el medio ambiente. La generación
y el consumo de las energías convencionales causa importantes efectos
negativos en el entorno. Sin llegar a decir que esos efectos no existen en
las renovables, sí es cierto, en cambio, que son infinitamente menores.
Las energías renovables no producen emisiones de CO2 y
otros gases contaminantes a la atmósfera, como sí ocurre con los llamados
combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón.
Las energías renovables no generan residuos de difícil
tratamiento. La energía nuclear y los combustibles fósiles generan
residuos que suponen durante generaciones una amenaza para el medio
ambiente. Los impactos ambientales de las renovables son siempre impactos
reversibles.
Las energías renovables son inagotables. Los combustibles
fósiles son finitos.
Las energías renovables son autóctonas. Los combustibles
fósiles existen sólo en un número limitado de países. Por eso, las
renovables disminuyen nuestra dependencia de suministros externos. Y en
este punto, lo que vale para España vale también para Europa, enormemente
deficitaria en fuentes de energía convencionales.
Las energías renovables crean cinco veces más puestos de
trabajo que las convencionales, que generan muy pocos puestos de trabajo
respecto a su volumen de negocio.
Las energías renovables contribuyen decisivamente al
equilibrio interterritorial porque suelen instalarse en zonas rurales.
Ventajas y desventajas de la energía eólica
La energía eólica no contamina, es inagotable y frena el
agotamiento de combustibles fósiles contribuyendo a evitar el cambio
climático. Es una tecnología de aprovechamiento totalmente madura y puesta
a punto.
Es una de las fuentes más baratas, puede competir e
rentabilidad con otras fuentes energéticas tradicionales como las
centrales térmicas de carbón (considerado tradicionalmente como el
combustible más barato), las centrales de combustible e incluso con la
energía nuclear, si se consideran los costes de reparar los daños
medioambientales.
El generar energía eléctrica sin que exista un proceso de
combustión o una etapa de transformación térmica supone, desde el punto de
vista medioambiental, un procedimiento muy favorable por ser limpio,
exento de problemas de contaminación, etc. Se suprimen radicalmente los
impactos originados por los combustibles durante su extracción,
transformación, transporte y combustión, lo que beneficia la atmósfera, el
suelo, el agua, la fauna, la vegetación, etc.
Evita la contaminación que conlleva el transporte de los
combustibles; gas, petróleo, gasoil, carbón. Reduce el intenso tráfico
marítimo y terrestre cerca de las centrales. Suprime los riesgos de
accidentes durante estos transportes: desastres con petroleros (traslados
de residuos nucleares, etc). No hace necesaria la instalación de líneas de
abastecimiento: Canalizaciones a las refinerías o las centrales de gas.
La utilización de la energía eólica para la generación de
electricidad presenta nula incidencia sobre las características
fisicoquímicas del suelo o su erosionabilidad, ya que no se produce ningún
contaminante que incida sobre este medio, ni tampoco vertidos o grandes
movimientos de tierras.
Al contrario de lo que puede ocurrir con las energías
convencionales, la energía eólica no produce ningún tipo de alteración
sobre los acuíferos ni por consumo, ni por contaminación por residuos o
vertidos. La generación de electricidad a partir del viento no produce
gases tóxicos, ni contribuye al efecto invernadero, ni destruye la capa de
ozono, tampoco crea lluvia ácida. No origina productos secundarios
peligrosos ni residuos contaminantes.
Cada Kwh. de electricidad generada por energía eólica en
lugar de carbón, evita:
0,60 Kg. de CO2, dióxido de carbono.
1,33 gr. de SO2, dióxido de azufre.
1,67 gr. de NOx, óxido de nitrógeno.
La electricidad producida por un aerogenerador evita que
se quemen diariamente miles de litros de petróleo y miles de kilogramos de
lignito negro en las centrales térmicas. Ese mismo generador produce
idéntica cantidad de energía que la obtenida por quemar diariamente 1.000
Kg. de petróleo. Al no quemarse esos Kg. de carbón, se evita la emisión de
4.109 Kg. de CO2, lográndose un efecto similar al producido por 200
árboles. Se impide la emisión de 66 Kg. de dióxido de azufre -SO2- y de 10
Kg. de óxido de nitrógeno -NOx- principales causantes de la lluvia ácida.
La energía eólica es independiente de cualquier política o
relación comercial, se obtiene en forma mecánica y por tanto es
directamente utilizable.
Al finalizar la vida útil de la instalación, el
desmantelamiento no deja huellas.
Un Parque de 10 MW:
Evita: 28.480 Tn. Al año de CO2.
Sustituye: 2.447 Tep. toneladas equivalentes de
petróleo.
Aporta: Trabajo a 130 personas al año durante el diseño
y la construcción.
Proporciona: Industria y desarrollo de tecnología.
Genera: Energía eléctrica para 11.000 familias.
Desventajas de la energía eólica
El aire al ser un fluido de pequeño peso específico,
implica fabricar máquinas grandes y en consecuencia caras. Su altura puede
igualar a la de un edificio de diez o más plantas, en tanto que la
envergadura total de sus aspas alcanza la veintena de metros, lo cual
encarece su producción.
Desde el punto de vista estético, la energía eólica
produce un impacto visual inevitable, ya que por sus características
precisa unos emplazamientos que normalmente resultan ser los que más
evidencian la presencia de las máquinas (cerros, colinas, litoral). En
este sentido, la implantación de la energía eólica a gran escala, puede
producir una alteración clara sobre el paisaje, que deberá ser evaluada en
función de la situación previa existente en cada localización.
Un impacto negativo es el ruido producido por el giro del
rotor, pero su efecto no es mas acusado que el generado por una
instalación de tipo industrial de similar entidad, y siempre que estemos
muy próximos a los molinos.
También ha de tenerse especial cuidado a la hora de
seleccionar un parque si en las inmediaciones habitan aves, por el riesgo
mortandad al impactar con las palas, aunque existen soluciones al respecto
como pintar en colores llamativos las palas, situar los molinos
adecuadamente dejando "pasillos" a las aves, e, incluso en casos extremos
hacer un seguimiento de las aves por radar llegando a parar las turbinas
para evitar las colisiones.
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