Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

 Comunidades negras: el derecho a ser diferentes

Entrevista

Libia Grueso Castelblanco

Parte 1 / 2

¿Cómo les ha afectado este incremento de la violencia contra las comunidades?

Río Yurumanguí

Le cuento que ha sido un descalabro. Esta violencia ha limitado el proceso organizativo. Negarlo sería tonto, decir que estamos igual que antes no es cierto. Muchos líderes han tenido que abandonar sus tierras y se han visto obligados a irse de las localidades. Hay muchos desplazados en Bogotá, líderes importantes del proceso. Hay casos muy dramáticos, como es el caso del líder Jorge Aramburu, él es un líder destacado de la organización étnico – territorial del Río Yurumanguí, a él ya le han asesinado 11 personas de su familia, varones todos, siempre han ido detrás de él, y cada vez que los grupos paramilitares encuentran a un Aramburu lo asesinan, porque ellos consideraban que las exigencias de este líder atentaba contra sus intereses. Estaban acostumbrados a expropiar a la gente y sacarlos de sus territorios sin que nadie reclamara nada, ahora matan al que se les enfrenta. También hay que decir que igual del lado de la insurgencia que se movía por esa zona, muchas veces no respetaron las formas propias de autoridad en los territorios y también con ellos se presentaron dificultades muy serias. De otro lado cuando la fuerza pública hacia presencia en la zona en vez de enfrentar a las fuerzas ilegales, lo que hacían era amedrentar a la población, llegaban con todos sus armamentos y equipos de aire y tierra arrinconando a las personas, asustando a los niños e interrogando a los adultos como si fueran los principales sospechosos. Las comunidades por ese motivo declararon en una asamblea su posición de no a la guerra en los territorios colectivos de las comunidades negras, no a los cultivos de uso ilícito y no a la presencia de actores armados dentro del territorio. La situación se hizo tan crítica que todo esto obligo a buscar medidas de protección por fuera del ámbito nacional, hoy Jorge Aramburu es protegido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –CIDH.

Actualmente luchamos por salvaguardar las vidas de estas personas. Se ha trabajado mucho el tema de los derechos humanos, se ha buscado la solidaridad internacional y nacional, se han hecho numerosas denuncias y alertas tempranas. Estamos permanentemente en contacto con los organismos de derechos humanos presentando la situación de las comunidades negras, aunque en los informes de estos últimos nunca aparece un capítulo sobre las comunidades negras. A diferencia de las comunidades indígenas, la situación de las comunidades negras siempre la incluyen dentro del tema de los desplazados, pero no han reconocido que hay una violación a los derechos de un grupo con características de vulnerabilidad. No hay un reconocimiento porque no lo quieren incluir en el panorama jurídico para no admitirles sus derechos.

¿Cómo están lidiando con este conflicto?

Lo que han tenido que hacer las organizaciones es cambiar su forma de trabajar las demandas, de relacionarse con la institucionalidad sorda a sus reclamos. Inicialmente se fue muy exigente, se hicieron protestas públicas para reclamar los derechos otorgados por la ley, porque el gobierno, ni el local, ni el nacional, querían reconocer lo que la Constitución y la ley habían establecido. Entonces se tuvo que cambiar de estrategia, ahora se es menos visible, menos agresivo a la hora de reclamar pero se sigue siendo firme en las demandas, digámoslo de otra manera, se es menos público, porque los enfrentamientos públicos les han costado la vida a muchas gentes. Se ha mermado mucho el protagonismo directo de las organizaciones afro. Ahora se sigue trabajando en alianza con las organizaciones indígenas, pero no tenemos el mismo tratamiento que se les da a los compañeros indígenas, por ejemplo, ellos pueden hacer marchas aunque también sufren represiones, -en estos días asesinaron a 4 de sus dirigentes indígenas-, pero los agresores lo piensan más cuando se trata de los indígenas por las implicaciones y el escándalo internacional. Creo que no hay la misma reacción cuando se asesinan dirigentes negros que cuando se asesinan gentes indígenas.

¿Por qué piensa eso?

Porque sigue habiendo una invisibilización y una falta de reconocimiento a los derechos de las comunidades negras. A nosotros nos ha costado más trabajo para que se reconozcan nuestros derechos que a los mismos indígenas. Hay una juridisprudencia internacional que los protege, en cambio las comunidades negras no tienen un estatus internacional que los proteja más allá de población desplazada o vulnerable, pero como comunidad negra ni Naciones Unidas nos tienen catalogados.

Nosotros estamos tratando de que los organismos internacionales reconozcan a las comunidades negras con un estatus especial, así como reconocen a los pueblos indígenas. Alguien por ahí, de Naciones Unidas nos decía, "ustedes pueden llamarse indígenas también". Eso tiene sentido en África, pero en América no.

¿Particularmente usted ha recibido algún tipo de amenaza por su labor?

Sé que me han vigilado y me han controlado los teléfonos en algunas ocasiones pero mi papel en el proceso organizativo se ha movido dentro de las instituciones, o sea, no he estado exclusivamente dedicada a ser líder de las organizaciones. Yo he tenido el papel de hacer de intermediaria entre entidades del Estado con nuestras organizaciones, es decir mi papel no ha sido muy público por lo que no me identifican como líder, aunque aquí nadie respeta mucho la vida ajena, como solemos decir "aquí no amenazan, aquí matan". Cuando amenazan a alguien es porque quieren que se corra, o de alguna manera tratan de conseguir algo más porque aquí simplemente asesinan, sin previo aviso; aquí no amenazan a la gente. El estilo más usual es ir llanamente a asesinar a las personas, por ejemplo, la mayoría de nuestros líderes que han sufrido atentados no han sido amenazados, han sido buscados directamente para ser asesinados. Al que molesta de entrada lo van a matar no lo amenazan, una se cuida porque nunca se sabe. Aunque aquí la guerra también es machista, si bien hay asesinatos de mujeres líderes, es cierto que hay una persecución mayor y más visible para los líderes hombres; no ha sido la misma persecución para las mujeres que para los hombres. Cuando asesinan a las mujeres las violan, las mutilan y es horrible, pero comparativamente hay un número mayor de hombres asesinados y perseguidos que de mujeres, y no porque las mujeres trabajemos menos sino porque es parte de la visión machista, aunque las mujeres seamos claves en mantener la organización, hemos sido menos notorias a la hora de las protestas y en el reclamo.

¿En el texto del Premio Ambiental Goldman se menciona que usted, "ha logrado que se incrementen las restricciones del Gobierno para evitar el daño cultural y ambiental en la costa Pacífica, y ha recuperado la identidad cultural de la región". ¿Qué es lo que ha hecho por la recuperación de la identidad cultural?

Yo siempre he dicho que el Premio tiene una visión individual de las cosas, el premio surge en el contexto cultural de Estados Unidos donde siempre andan buscando héroes, lo que tiene un sentido individual. Aun cuando es necesario reconocer que ha sido muy útil en la campaña de difundir y dar a conocer la causa de la comunidad negra en Colombia. Yo no he sido la única que ha trabajado, el actor principal es el Proceso de Comunidades Negras – PCN – en su conjunto. En un país como este donde te matan por cualquier cosa, una sola persona no lograría lo que hemos obtenido ni aunque fuera la Mujer Maravilla. Es cierto que he estado impulsando dentro de Proceso hacia una visión ambiental en las organizaciones. He trabajado mucho en que se organicen y he estado desde el principio al frente del Comité Ambiental dentro del PCN, orientando el trabajo, pero lo hemos hecho entre todos.

Digamos que si tengo algún mérito ha sido el de gestora de que lo ambiental se posicione dentro del tema de derecho de comunidades negras. Pero lo que hemos logrado, al tener la visión ambiental dentro del Proceso, es un logro de todos, porque la gente está convencida de que el hábitat cultural es un hábitat que tiene que respetar lo natural, porque en el caso del Pacífico, si no se protegen a los ríos y si no se conservan los bosques, entonces no hay territorios que le sirvan a la gente. Hay un vínculo muy estrecho entre cultura y ambiente. En este enfoque sí he trabajado mucho y también en mostrar hacia afuera la vitalidad de la identidad cultural en relación con la conservación del ambiente, y como conservar culturas es conservar también condiciones ambientales. Esta relación no puede ir separada.

El hecho de que las comunidades negras tengan todavía los bosques no es un azar del destino, es porque hay una visión cultural profunda que respeta a la naturaleza. Yo he trabajado en artículos, informes, en investigaciones de situaciones como el tema de palmas aceiteras, en la denuncia de agresiones ambientales, en la protección de los bosques y en hacer propuestas frente a las reglamentaciones e impulsar las discusiones. También trabajé en parques nacionales cumpliendo una función específica que fue hacer notoria las contradicciones entre las autoridades de los parques nacionales y nuestras comunidades. Traté de que las instituciones entiendan la lógica de las comunidades negras. Este ha sido mi papel: promover el tema. Pero lo hemos hecho entre todos, porque si la gente no estuviera convencida de eso, una sola persona no podría defender en todo el territorio nacional un punto de vista.

En la larga labor que ha realizado ¿qué es lo que ha resultado más difícil?

Lo más difícil ha sido el reconocimiento de los gobiernos a los derechos de las comunidades negras. Ha sido un proceso largo, a toda hora y en todo momento, convenciendo del aporte y de la importancia de la cultura afro y lo que significa no solamente para el país, sino para todo el mundo. Eso ha sido lo más difícil, que los gobiernos entiendan y reconozcan. Pero se que hay intereses económicos muy fuertes de por medio, y nos ha tocado salir de los círculos del país para lograr alguna reacción. El apoyo de movimientos internacionales y de grupos de solidaridad de otros países hermanos de América Latina y de otras organizaciones afro ha contribuido a que el gobierno entienda. Ha sido necesario presionar desde afuera hacia adentro para que entiendan que así es.

Aunque esté en la Constitución y en la ley, casi siempre nos tropezamos con que las instituciones del gobierno están buscando la manera de hacerse los locos con el reconocimiento de los derechos de las comunidades negras. Hay funcionarios que simplemente no entienden, entonces a una le toca como enseñarles y hacerles entender. Eso ha sido una lucha constante y permanente: hacer valer y hacer entender los derechos de las comunidades. Ha sido un proceso lento por encima del conflicto y de los grupos de intereses que vienen a trabajar con nuestra comunidad. En resumen podría decir que lo más difícil ha sido la miopía y la falta de garantías por parte del gobierno.

¿Y lo más gratificante?

Lo más gratificante es el contacto con nuestra gente. Cada vez que uno va a las comunidades y ve a la gente todavía convencida de que usa sosteniblemente su territorio, sin sobre-explotarlo o dañarlo. Las comunidades negras no están en contra el desarrollo. Hay algunos que han dicho que estamos en contra del desarrollo, pero no es así.

Ver que la gente busca iniciativas, propone actividades, mantiene la esperanza de lo que han logrado y se mantiene dentro del territorio a pesar de todo lo que se ha hecho en su contra; ver a la gente retornando a su sitio y manteniendo sus relaciones ha sido muy gratificante. Todo eso le da aliento a una a seguir a pesar de las dificultades. La gente mantiene la esperanza de que las cosas se logren y espera que una apoye sus sueños, y eso para mí es una motivación.

¿Ha tenido alguna repercusión para la obtención de sus propósitos el hecho de ser una mujer de raza negra?

Se ve constantemente un machismo tremendo. Indistintamente de la raza, se ve en los cargos institucionales, en el reconocimiento, en la diferencia cuando habla un hombre a cuando lo hace una mujer, por eso digo que hasta la guerra es machista porque se oyen más a las voces masculinas que las femeninas. Se tiende a minimizar la protesta cuando se hace entre las mujeres, pero de todas maneras hemos hecho valer nuestros derechos. Aquí, incluso se dice que las mujeres somos más difíciles de manejar que los hombres, lo dicen porque ha habido mucha firmeza en el liderazgo de las mujeres.

Pero diría que de todas maneras la discriminación racial es un hecho contundente en la vida diaria e institucional. Por ejemplo el otro día iba caminando por la calle y un tipo en una moto se me atravesó. Yo le dije "Hey, me estas atropellando", y el tipo me contestó "Negra tenías que ser"; ese tipo de insulto muestra en que país estamos. Existe discriminación y prejuicios raciales a todos los niveles, desde el más abajo hasta el de más arriba. Hemos tenido por ejemplo que echar mano a la discriminación positiva para que cuando se hagan estudios sobre nuestras propias organizaciones y comunidades, exigir que tenga que haber representantes afro en los equipos, porque si no tranquilamente nos montan gente mestiza que desconocen por completo el contexto cultural y social de la comunidad o que muchas veces no conocen siquiera la región donde habitan nuestras comunidades. ¡Y los contratan habiendo profesionales negros y profesionales mujeres negras capaces! Es común ese tipo de discriminación, habiendo gente nuestra que pueden hacer ese trabajo. Eso es una pelea constante con las instituciones, no porque no haya gente mestiza que tenga el nivel de trabajar nuestros temas, no, no es eso, uno lo reconoce, pero también hay gente nuestra que puede trabajar los temas. El reclamo no es por que seamos racistas hacia los otros sino por que se trata del derecho a decidir sobre nuestro propio futuro.

De usted se dice que es una de las líderes más inspiradoras de América Latina. ¿Qué es lo que usted más quisiera inspirar? ¿A quiénes?

Creo que primero a nuestra gente. No se puede perder la esperanza, porque de verdad creo que hemos avanzado mucho, hace 20 años que no se hablaba de comunidades negras en América Latina. Colombia ha sido pionera en esa lucha, aunque todos hemos puesto nuestro grano de arena, hermanos de Uruguay, Venezuela, Brasil, Ecuador y Perú.

Yo le pediría a nuestra gente de que no pierdan la esperanza, que Colombia es uno de los países donde el conflicto es más grave porque por lo que la gente piensa y dice son asesinadas. Aún no se ha llegado a esos niveles en otros países, entonces los caminos que se vienen recorriendo son importantes y lo que hacen los hermanos en otros países por nosotros es una voz de aliento también hasta que se vaya conquistando y ganando posicionamiento, hasta que logremos un estatus de reconocimiento ante Naciones Unidas como comunidad negra. Eso es un sueño por el que luchamos: obtener derechos, mucho más allá, de lo que la conferencia contra el racismo ha establecido.

¿Qué mensaje quisiera hacer llegar a las comunidades afro?

Mi mensaje sería mantenernos firmes, mantener la esperanza y el orgullo de pertenecer a las comunidades negras. Pero también la necesidad de vernos como parte de la misma diáspora en América. Somos pueblos de origen común por lo que debemos mantener la unidad.

¿Cuáles son sus nuevas metas?

Una meta importante es que haya el respeto por la vida. En Colombia, que se respete el derecho de las comunidades a sus territorios, y el derecho a la vida. No ha existido un reconocimiento suficiente de las comunidades negras, y más en este último gobierno. Hay  una invisibilidad, se han visto mínimamente aquellas cosas que les interesa pero no los derechos plenos de las comunidades. Es por eso que la meta es tener ese reconocimiento internacional para que estos gobiernos locales tengan herramientas para reconocer esos derechos. Para ello es necesario que los líderes se mantengan firmes en sus demandas y en los propósitos de los trabajos organizativos, porque si el gobierno no los quiere reconocer y la gente pierde el ánimo, entonces se complican las cosas.

¿Sus sueños?

El gran sueño es que realmente se cumpla todos los derechos adquiridos en la Constitución y en la ley. Ese es un sueño que se tiene en las comunidades, por ahí hay esos documentos, pero esos logros, digamos jurídicos, se quieren amañar a las visiones de los gobiernos y no a las visiones de las organizaciones.

El reconocimiento es una meta permanente a largo plazo, el derecho a ser reconocido y el derecho a que se cumpla lo que se ha establecido en la ley y en la Constitución es una meta a alcanzar.

¿Algo más que quieras decir a los lectores de Futuro?

Yo diría que hemos andado parte del camino pero que todavía nos falta. Sin embargo, si miramos atrás ya hemos recorrido un trecho, hay algunos logros, y eso debe alentarnos a seguir avanzando. Tenemos que lograr que cada vez les sea más difícil invisibilizarnos, y mientras se mantengan vivas las voces y los niveles de comunicación, como ustedes con esta revista, hay esperanzas.

Ir a:

Primera Parte
Segunda Parte

Inicio: Comunidades negras...

Descargar este artículo   Imprimir

Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: