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Parte 3 / 3
El Taller Permanente de Mujeres
Indígenas Andinas y Amazónicas hizo una petición a los candidatos
presidenciales ¿Qué esperan ustedes ahora del recién electo presidente
de estas peticiones?
Sabemos
que tenemos todavía un camino largo por recorrer. Teníamos muchísimas
esperanzas con el actual presidente, él que está saliendo, pero
tristemente hemos tenido pocos avances como pueblos indígenas, o como
mujeres indígenas. No hemos tenido mucha influencia en las políticas
desde el Estado
Lamentablemente en el Perú, a pesar de que somos casi el
60% entre andinos y amazónicos los que estamos en el campo y en la
ciudad, no estamos articulados en una organización sólida, con una
propuesta política clara que nos permita negociar con el Estado
directamente. Nos falta bastante.
Como mujeres indígenas nosotras tenemos tres propuestas
bien concretas para las que tendremos que buscar apoyo:
Primera: el reconocimiento del uso de la lengua indígena
en el espacio público en aquellas regiones donde hay pueblos indígenas
¿Por qué? Porque las mujeres indígenas que son monolingües cuando van a
las oficinas del estado, por ejemplo, por algo tan elemental como una
mujer indígena desplazada que va a denunciar a una comisaría una
violencia: la violación de su hija de 11 ó 13 años, no reciben un
tratamiento adecuado. Esa mujer indígena no siempre sabe hablar bien el
castellano y entonces hay un maltrato de parte de los funcionarios y de
las oficinas públicas. Es por eso que pedimos que si las oficinas del
Estado que tienen que atender a la población reconozcan que tienen que
hablar el quechua o al menos respetar la cultura del otro y tratarle
dignamente. Eso ya sería un avance. Pero para que las oficinas públicas
estén obligadas a dar un servicio en quechua se necesita de una ley o de
un edicto diciendo: "Aquí se atiende de igual manera al que habla
quechua, al que habla ashaninka o al que habla español".
La segunda petición: la creación de las defensorías de
la mujer indígenas andina-amazónica contra toda forma de racismo y
discriminación. Cuando algo de esa naturaleza le pasa a una mujer, no
tiene donde quejarse, o adonde ir a pedir ayuda. Existen las Defensorías
del Pueblo pero todavía hace falta un tratamiento diferenciado para las
mujeres, que tienen culturas diferentes y por ello todavía no estamos
accediendo a todos los derechos que nos corresponden.
La tercera demanda sería la negociación del Tratado de
Libre Comercio, en especial en lo referido a la propiedad intelectual
sobre el conocimiento tradicional que tenemos las mujeres, sobre la
biodiversidad, que tiene que ver con los recursos naturales y que es
algo bastante complejo.
¡Ojalá el nuevo gobierno pueda ser receptivo a las
propuestas!, porque los pedidos que hacemos son para mejorar las
políticas desde el Estado, de ninguna manera lo que nosotras estamos
pidiendo va en contra de la democracia, ni en contra de lo que
normalmente debe de hacer el Estado. Creo que más bien estamos haciendo
que miren problemas que todavía están pendientes, y en ese sentido creo
que estamos en mejores condiciones que hace 5 o 10 años atrás. Pero nos
falta por aprender a usar bien los mecanismos establecidos porque, por
ejemplo, para pedir la Defensoría de la Mujer Indígena no sabemos si
tenemos que ir directamente a la Defensoría del Pueblo, o tenemos que ir
al Ejecutivo o al Legislativo. Creo que todavía necesitamos ayuda legal.
¿Cuál sería la próxima
prioridad?
La
educación. La educación de las mujeres, tanto en Perú como de
Sudamérica. Hemos diseñado un plan de trabajo y un plan de acción que
tiene como primera prioridad a nivel nacional e internacional el tema de
la educación.
Las mujeres indígenas dicen: "si nosotras no tenemos
educación, no accedemos a la información y no conocemos lo que acontece
¿Cómo vamos a defendernos? ¿Cómo vamos a buscar un mejor trabajo? ¿Cómo
vamos a educar mejor a nuestros hijos?" Ellas ven como elemento clave el
tema de la educación, pero no sólo la educación básica sino que las
mujeres también debemos tener educación de calidad y en todos los
niveles. La calidad de la enseñanza en el área rural, a pesar de que el
Estado diga que ya hay computadoras y ya hay profesores en el área
rural, no se ha resuelto. La calidad no es realmente buena como para
decir que hemos resuelto algo con la educación secundaria.
¿Hay algún factor cultural que
rechaza la cultura indígena?
Sí,
hay rechazo porque todavía la cultura hegemónica es la de la cultura
occidental y la lengua oficial es el castellano. Falta bastante también
en el contenido de la educación; por ejemplo, relacionado con los
derechos humanos pensamos que no debe ser solamente conocer la
Declaración Universal de Derechos Humanos; sino que los derechos humanos
deben enseñarse a través del contenido curricular y con la formación de
los niños para que sean ciudadanos. Incluir el sentimiento del respeto a
los demás tal cual somos. Esto va más allá de repetir las palabras o los
conceptos.
En 1995, Naciones Unidas declaró el Decenio
Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo. ¿Qué se avanzó en
esa década? ¿Qué quedó pendiente?
Creo que lo mejor que hemos tenido en el decenio es
que se ha visibilizado el tema indígena en el sistema de las Naciones
Unidas. Sin embargo creo que los Estados debían haber avanzado más con
políticas a favor de los pueblos indígenas.
Como vienen recomendaciones desde las Naciones Unidas
los Estados se han visto obligados a incorporarnos, de alguna manera, en
sus planes pero no ha sido suficiente. En algunos países se ha avanzado
más que en otros, por ejemplo en México o en Chile, a pesar de todas las
observaciones que existen se avanzó. En Bolivia el éxito del actual
presidente puede dar un impulso a los pueblos indígenas.
Pero el decenio ha servido fundamentalmente para
conocer, educarnos y sobre todo estar presentes en las Naciones Unidas.
Eso es lo más importante, porque a partir de ese espacio ganado, estamos
logrando que los Estados vayan incorporando en sus planes las
recomendaciones que salen de las Naciones Unidas. Debemos hacer un
trabajo de seguimiento para que las recomendaciones que surjan desde el
espacio internacional se vayan convirtiendo en políticas nacionales.
Tengo la esperanza de poder llegar a decir que tendremos
logros concretos, como por ejemplo: "logramos la inclusión de los
idiomas indígenas en todas las políticas nacionales", pero todavía no es
así, aunque se ha avanzado, principalmente, en la sensibilización y en
poner visible el tema. Realmente antes nadie nos tomaba en cuenta. Somos
sociedades con mentes demasiado colonialistas y colonizadas. Nuestros
gobernantes nos miraban desde arriba con un cierto aire de superioridad.
Sin embargo creo que los
afrodescendientes se sienten un poco frustrados de que ellos no han
alcanzado todavía lo que han logrado los pueblos indígenas ¿Hay algún
tipo de colaboración con los afrodescendientes?
En Perú hay afrodescendientes y tenemos relaciones con
ellos desde los 80. Yo personalmente las tengo con el movimiento
afroperuano. Los preparativos para la Conferencia Mundial en Durban nos
permitió trabajar en espacios comunes, porque el tema del racismo y la
discriminación nos afecta a ambos.
Los hermanos afrodescendientes no se deben sentir
frustrados porque creo que están más visibles justamente desde el
proceso preparatorio y a lo largo de estos últimos 5 años. Pero el
movimiento indígena está en las Naciones Unidas desde hace más de 30
años, fue en los 70’s cuando fueron los primeros indígenas a las
Naciones Unidas, a hablar en su propia lengua, a pedir que se incluyan
los pueblos indígenas. Lo que ahora estamos viendo es el resultado de un
proceso que empezaron nuestros abuelos. Ha sido un largo proceso. Como
indígena creo que el movimiento afrodescendiente, desde Durban a acá, ha
avanzado muchísimo. A nosotros nos ha costado mucho más tiempo, tengo la
impresión que la cohesión entre los afrodescendientes es mucho más
fácil.
El tema del racismo nos pone en el mismo camino y hay
que unir fuerzas. Sin embargo algunas organizaciones indígenas todavía
no ven la necesidad de trabajar sostenidamente contra el racismo como
una ideología que nos mantiene en la exclusión. Somos más bien pocas las
organizaciones indígenas que estamos en el proceso de lucha contra el
racismo. De los pueblos indígenas los que mayor tiempo le han dedicado a
la lucha contra el racismo son los de Guatemala.
En Sudamérica, puedo mencionar al Enlace Continental de
Mujeres Indígenas, pues hemos hecho talleres antes y post Durban, y
ahora también con la oportunidad que nos ofrece el proceso de Santiago
+5.
Pero no es fácil la lucha contra el racismo en los
pueblos indígenas porque han sido culturas demasiado oprimidas, y llegar
a comprender el sentido del derecho a no ser discriminado es muy
difícil. Hace poco una ONG de derecho y defensa de la mujer hizo una
investigación acerca de ¿Cuál era el sector que menos ejerce sus
derechos en el Perú?, y ¿sabe usted cuál fue el resultado?, éramos los
indígenas. Los afrodescendientes arman un escándalo y denuncian si no le
dejan entrar a un restaurante, pero a los indígenas ni siquiera se nos
ocurre tratar de entrar a ese restaurante, y si somos discriminados no
se nos ocurre denunciar; entonces nosotros como indígenas también
tenemos un proceso muy largo que vencer.
Usted ha sido muy activa en el
proceso Santiago +5 ¿Qué expectativas tienen los pueblos indígenas del
proceso Santiago +5?
Hemos sido activas en la región desde antes de
Durban. Empujando el tema, tratando de que nuestras hermanas y nuestros
hermanos se involucren, porque el tema del racismo es algo que nos
afecta a todos.
Nuestra propuesta, como países de Sudamérica, es un
plan de acción regional como mujeres indígenas para que el tema del
racismo no sea sólo ir diciendo "no somos racistas", sino que se refleje
en acciones y se cambien las políticas no incluyentes.
Pero vemos que de parte de los Estados también hay
una mayor disposición de querer mejorar este tema y de querer aportar.
En este sentido creo que no es tan conflictivo como otras
reivindicaciones de los pueblos indígenas, porque nadie quiere ser
llamado de racista.
¿Algo más que quiera
decirle a los lectores de Futuros?
Agradecer la oportunidad de poder hablar directamente
de nuestras preocupaciones, nuestras acciones y sueños. Este es un
proceso largo en el que todos nos necesitamos porque si todos nos
juntamos en relación a la enseñanza de respetar la dignidad de los seres
humanos avanzaremos más. Creo que nuestra meta debe ser esa: fomentar
una cultura de respeto mutuo entre todos, y que nos debe doler y afectar
de que hayan algunas personas o seres humanos que estén en condiciones
de no dignidad.
Una última pregunta, usted dijo
que el nombre Chirapaq significa "Centellear de estrellas" ¿Por qué ese
nombre tan poético?
Escogimos
ese nombre porque es una tradición de las comunidades andinas que los
niños y las niñas jugábamos en las noches mirando las estrellas en el
cielo. Era un juego ver quién captaba el instante en el que dos
estrellas se encuentran. Cuando dos estrellas chocan surgen alrededor de
ellas un montón de nuevas estrellas y cientos de brillantes luces. Ese
momento se llama Chirapaq y lo tomamos de ahí, porque teníamos el sueño
de que si empezamos tres o cuatro, con el tiempo seríamos muchos más.
Más información
Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú
http://www.chirapaq.org.pe/
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