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ISSN 1913-6196

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 Pueblos indígenas: el derecho a tener derechos

Entrevista

Tarcila Rivera Zea 

Parte 3 / 3

El Taller Permanente de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas hizo una petición a los candidatos presidenciales ¿Qué esperan ustedes ahora del recién electo presidente de estas peticiones?

Sabemos que tenemos todavía un camino largo por recorrer. Teníamos muchísimas esperanzas con el actual presidente, él que está saliendo, pero tristemente hemos tenido pocos avances como pueblos indígenas, o como mujeres indígenas. No hemos tenido mucha influencia en las políticas desde el Estado

Lamentablemente en el Perú, a pesar de que somos casi el 60% entre andinos y amazónicos los que estamos en el campo y en la ciudad, no estamos articulados en una organización sólida, con una propuesta política clara que nos permita negociar con el Estado directamente. Nos falta bastante.

Como mujeres indígenas nosotras tenemos tres propuestas bien concretas para las que tendremos que buscar apoyo:

Primera: el reconocimiento del uso de la lengua indígena en el espacio público en aquellas regiones donde hay pueblos indígenas ¿Por qué? Porque las mujeres indígenas que son monolingües cuando van a las oficinas del estado, por ejemplo, por algo tan elemental como una mujer indígena desplazada que va a denunciar a una comisaría una violencia: la violación de su hija de 11 ó 13 años, no reciben un tratamiento adecuado. Esa mujer indígena no siempre sabe hablar bien el castellano y entonces hay un maltrato de parte de los funcionarios y de las oficinas públicas. Es por eso que pedimos que si las oficinas del Estado que tienen que atender a la población reconozcan que tienen que hablar el quechua o al menos respetar la cultura del otro y tratarle dignamente. Eso ya sería un avance. Pero para que las oficinas públicas estén obligadas a dar un servicio en quechua se necesita de una ley o de un edicto diciendo: "Aquí se atiende de igual manera al que habla quechua, al que habla ashaninka o al que habla español".

La segunda petición: la creación de las defensorías de la mujer indígenas andina-amazónica contra toda forma de racismo y discriminación. Cuando algo de esa naturaleza le pasa a una mujer, no tiene donde quejarse, o adonde ir a pedir ayuda. Existen las Defensorías del Pueblo pero todavía hace falta un tratamiento diferenciado para las mujeres, que tienen culturas diferentes y por ello todavía no estamos accediendo a todos los derechos que nos corresponden.

La tercera demanda sería la negociación del Tratado de Libre Comercio, en especial en lo referido a la propiedad intelectual sobre el conocimiento tradicional que tenemos las mujeres, sobre la biodiversidad, que tiene que ver con los recursos naturales y que es algo bastante complejo.

¡Ojalá el nuevo gobierno pueda ser receptivo a las propuestas!, porque los pedidos que hacemos son para mejorar las políticas desde el Estado, de ninguna manera lo que nosotras estamos pidiendo va en contra de la democracia, ni en contra de lo que normalmente debe de hacer el Estado. Creo que más bien estamos haciendo que miren problemas que todavía están pendientes, y en ese sentido creo que estamos en mejores condiciones que hace 5 o 10 años atrás. Pero nos falta por aprender a usar bien los mecanismos establecidos porque, por ejemplo, para pedir la Defensoría de la Mujer Indígena no sabemos si tenemos que ir directamente a la Defensoría del Pueblo, o tenemos que ir al Ejecutivo o al Legislativo. Creo que todavía necesitamos ayuda legal.

¿Cuál sería la próxima prioridad?

La educación. La educación de las mujeres, tanto en Perú como de Sudamérica. Hemos diseñado un plan de trabajo y un plan de acción que tiene como primera prioridad a nivel nacional e internacional el tema de la educación.

Las mujeres indígenas dicen: "si nosotras no tenemos educación, no accedemos a la información y no conocemos lo que acontece ¿Cómo vamos a defendernos? ¿Cómo vamos a buscar un mejor trabajo? ¿Cómo vamos a educar mejor a nuestros hijos?" Ellas ven como elemento clave el tema de la educación, pero no sólo la educación básica sino que las mujeres también debemos tener educación de calidad y en todos los niveles. La calidad de la enseñanza en el área rural, a pesar de que el Estado diga que ya hay computadoras y ya hay profesores en el área rural, no se ha resuelto. La calidad no es realmente buena como para decir que hemos resuelto algo con la educación secundaria.

¿Hay algún factor cultural que rechaza la cultura indígena?

Sí, hay rechazo porque todavía la cultura hegemónica es la de la cultura occidental y la lengua oficial es el castellano. Falta bastante también en el contenido de la educación; por ejemplo, relacionado con los derechos humanos pensamos que no debe ser solamente conocer la Declaración Universal de Derechos Humanos; sino que los derechos humanos deben enseñarse a través del contenido curricular y con la formación de los niños para que sean ciudadanos. Incluir el sentimiento del respeto a los demás tal cual somos. Esto va más allá de repetir las palabras o los conceptos.

En 1995, Naciones Unidas declaró el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo. ¿Qué se avanzó en esa década? ¿Qué quedó pendiente?

Creo que lo mejor que hemos tenido en el decenio es que se ha visibilizado el tema indígena en el sistema de las Naciones Unidas. Sin embargo creo que los Estados debían haber avanzado más con políticas a favor de los pueblos indígenas.

Como vienen recomendaciones desde las Naciones Unidas los Estados se han visto obligados a incorporarnos, de alguna manera, en sus planes pero no ha sido suficiente. En algunos países se ha avanzado más que en otros, por ejemplo en México o en Chile, a pesar de todas las observaciones que existen se avanzó. En Bolivia el éxito del actual presidente puede dar un impulso a los pueblos indígenas.

Pero el decenio ha servido fundamentalmente para conocer, educarnos y sobre todo estar presentes en las Naciones Unidas. Eso es lo más importante, porque a partir de ese espacio ganado, estamos logrando que los Estados vayan incorporando en sus planes las recomendaciones que salen de las Naciones Unidas. Debemos hacer un trabajo de seguimiento para que las recomendaciones que surjan desde el espacio internacional se vayan convirtiendo en políticas nacionales.

Tengo la esperanza de poder llegar a decir que tendremos logros concretos, como por ejemplo: "logramos la inclusión de los idiomas indígenas en todas las políticas nacionales", pero todavía no es así, aunque se ha avanzado, principalmente, en la sensibilización y en poner visible el tema. Realmente antes nadie nos tomaba en cuenta. Somos sociedades con mentes demasiado colonialistas y colonizadas. Nuestros gobernantes nos miraban desde arriba con un cierto aire de superioridad.

Sin embargo creo que los afrodescendientes se sienten un poco frustrados de que ellos no han alcanzado todavía lo que han logrado los pueblos indígenas ¿Hay algún tipo de colaboración con los afrodescendientes?

En Perú hay afrodescendientes y tenemos relaciones con ellos desde los 80. Yo personalmente las tengo con el movimiento afroperuano. Los preparativos para la Conferencia Mundial en Durban nos permitió trabajar en espacios comunes, porque el tema del racismo y la discriminación nos afecta a ambos.

Los hermanos afrodescendientes no se deben sentir frustrados porque creo que están más visibles justamente desde el proceso preparatorio y a lo largo de estos últimos 5 años. Pero el movimiento indígena está en las Naciones Unidas desde hace más de 30 años, fue en los 70’s cuando fueron los primeros indígenas a las Naciones Unidas, a hablar en su propia lengua, a pedir que se incluyan los pueblos indígenas. Lo que ahora estamos viendo es el resultado de un proceso que empezaron nuestros abuelos. Ha sido un largo proceso. Como indígena creo que el movimiento afrodescendiente, desde Durban a acá, ha avanzado muchísimo. A nosotros nos ha costado mucho más tiempo, tengo la impresión que la cohesión entre los afrodescendientes es mucho más fácil.

El tema del racismo nos pone en el mismo camino y hay que unir fuerzas. Sin embargo algunas organizaciones indígenas todavía no ven la necesidad de trabajar sostenidamente contra el racismo como una ideología que nos mantiene en la exclusión. Somos más bien pocas las organizaciones indígenas que estamos en el proceso de lucha contra el racismo. De los pueblos indígenas los que mayor tiempo le han dedicado a la lucha contra el racismo son los de Guatemala.

En Sudamérica, puedo mencionar al Enlace Continental de Mujeres Indígenas, pues hemos hecho talleres antes y post Durban, y ahora también con la oportunidad que nos ofrece el proceso de Santiago +5.

Pero no es fácil la lucha contra el racismo en los pueblos indígenas porque han sido culturas demasiado oprimidas, y llegar a comprender el sentido del derecho a no ser discriminado es muy difícil. Hace poco una ONG de derecho y defensa de la mujer hizo una investigación acerca de ¿Cuál era el sector que menos ejerce sus derechos en el Perú?, y ¿sabe usted cuál fue el resultado?, éramos los indígenas. Los afrodescendientes arman un escándalo y denuncian si no le dejan entrar a un restaurante, pero a los indígenas ni siquiera se nos ocurre tratar de entrar a ese restaurante, y si somos discriminados no se nos ocurre denunciar; entonces nosotros como indígenas también tenemos un proceso muy largo que vencer.

Usted ha sido muy activa en el proceso Santiago +5 ¿Qué expectativas tienen los pueblos indígenas del proceso Santiago +5?

Hemos sido activas en la región desde antes de Durban. Empujando el tema, tratando de que nuestras hermanas y nuestros hermanos se involucren, porque el tema del racismo es algo que nos afecta a todos.

Nuestra propuesta, como países de Sudamérica, es un plan de acción regional como mujeres indígenas para que el tema del racismo no sea sólo ir diciendo "no somos racistas", sino que se refleje en acciones y se cambien las políticas no incluyentes.

Pero vemos que de parte de los Estados también hay una mayor disposición de querer mejorar este tema y de querer aportar. En este sentido creo que no es tan conflictivo como otras reivindicaciones de los pueblos indígenas, porque nadie quiere ser llamado de racista.

¿Algo más que quiera decirle a los lectores de Futuros?

Agradecer la oportunidad de poder hablar directamente de nuestras preocupaciones, nuestras acciones y sueños. Este es un proceso largo en el que todos nos necesitamos porque si todos nos juntamos en relación a la enseñanza de respetar la dignidad de los seres humanos avanzaremos más. Creo que nuestra meta debe ser esa: fomentar una cultura de respeto mutuo entre todos, y que nos debe doler y afectar de que hayan algunas personas o seres humanos que estén en condiciones de no dignidad.

Una última pregunta, usted dijo que el nombre Chirapaq significa "Centellear de estrellas" ¿Por qué ese nombre tan poético?

Escogimos ese nombre porque es una tradición de las comunidades andinas que los niños y las niñas jugábamos en las noches mirando las estrellas en el cielo. Era un juego ver quién captaba el instante en el que dos estrellas se encuentran. Cuando dos estrellas chocan surgen alrededor de ellas un montón de nuevas estrellas y cientos de brillantes luces. Ese momento se llama Chirapaq y lo tomamos de ahí, porque teníamos el sueño de que si empezamos tres o cuatro, con el tiempo seríamos muchos más.

 

Más información

Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú
http://www.chirapaq.org.pe/

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