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Acepte
a cada uno de sus hijos como único y especial. Déjeles saber que usted
aprecia y reconoce sus cualidades individuales. Los niños que se sienten
bien consigo mismos están menos propensos a desarrollar prejuicios.
También ponga atención a las cualidades especiales de otra gente y
discútalas con sus hijos.
Ayude a que sus niños sean sensibles a los sentimientos
de otra gente. Estudios indican que los niños que reciben cariño y
atención tienen menos probabilidades de desarrollar prejuicios. Comparta
con sus hijos historias que les ayuden a entender los puntos de vista de
otra gente. Cuando ocurren conflictos personales, aliente a los niños a
pensar sobre como puede estar sintiéndose la otra persona.
Asegúrese que sus niños entienden que el prejuicio y la
discriminación son injustos. Haga una regla firme que ninguna persona
debe ser excluida en base a su raza, religión, grupo étnico, acento, sexo,
incapacidad, orientación sexual o apariencia. Señale y discuta la
discriminación cada vez que la vea.
Enséñele a los hijos el respeto y el aprecio de las
diferencias a través de oportunidades de interacción con gente de diversos
grupos. Estudios revelan que los niños que juegan y trabajan juntos
con un objetivo en común desarrollan actitudes positivashacia los otros.
Los deportes en equipo, bandas, asociaciones escolares y programas de la
comunidad, son ejemplos de actividades que pueden ayudar a contra-rrestar
los efectos de barrios homogéneos. Además de las experiencias directas,
brinde oportunidades para que los niños aprendan sobre la gente, mediante
libros, programas de televisión, conciertos u otros programas que muestran
características positivas de otras culturas.
Ayude a que los niños identifiquen ejemplos de
estereotipos, prejuicio y discriminación. Asegúrese que ellos saben
como responder a tales actitudes y comportamientos cuando ocurren delante
de ellos. Las noticias de televisión y programas de entretenimiento, así
como las películas y periódicos, a menudo proveen oportunidades para la
discusión. Según estudios recientes, el estímulo del pensamiento crítico
puede ser el mejor antídoto contra el prejuicio.
Anime
a sus hijos a crear cambios positivos. Dígales como pueden ellos
responder al pensamiento prejuiciado o a actos de discriminación que ellos
vean. Pintar sobre los letreros racistas en las paredes, escribir cartas a
los productores de televisión que promueven la programación de
estereotipos, o confrontar el comportamiento discriminatorio de un
compañero, son todas acciones apropiadas. El confrontar a compañeros es
particularmente difícil para los niños, así que necesitan una respuesta
lista para tales instancias. Si otro niño recibe insultos hirientes, un
observador podría simplemente decir : "No lo/la llame así. Llámelo/la por
su nombre". O, si su hijo es la víctima, "No me llame así. Eso no es
justo" o "A usted no le gusta que lo insulten ni a mi tampoco". En todo
caso, trate de ayudar a que su hijo se sienta cómodo/da al señalar la
injusticia.
Tome la acción apropiada contra el prejuicio y la
discriminación. Por ejemplo, si otros adultos usan lenguaje
intolerante alrededor de sus hijos, usted no debería ignorarlo. Sus hijos
necesitan saber que esa conducta es inaceptable aunque sea de un adulto
familiar. Una frase sencilla bastará: "Por favor no hable de esa manera
delante de mi o mis hijos" o "Ese tipo de broma me ofende". Los adultos
deben seguir los mismos principios de conducta que ellos esperan de los
niños.
Nota
Para obtener más artículos que traten sobre el prejuicio y
la discriminación, por favor escriba a: Material Resource Center, Anti-Defamation
League, 823 United Nations Plaza, New York, NY 10017
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