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ISSN 1913-6196

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 Prostitución infantil y turismo

Derechos Humanos y democracia

Asociación Catalana para la Infancia Maltratada

 

La prostitución infantil consiste en el uso de niños y niñas en actividades sexuales con remuneración económica u otro tipo de compensación.

La explotación sexual de la infancia mediante la prostitución es un viejo y extendido problema. En muchos países ha existido durante siglos como parte de tradiciones históricas y culturales.

Circunstancias internacionales recientes, como la crisis económica asiática de 1997 y la transición a la economía capitalista de libre mercado en Europa del Este, han agravado el problema.

La demanda local de prostitución infantil ha sido siempre, y continúa siendo en nuestros días, un factor significativamente importante en la permanencia del problema. En cambio, la demanda externa, y si nos atenemos tan solo a las cifras de casos, es menor. Sin embargo, la mayoría de los esfuerzos para combatir la prostitución infantil en los países donde se produce se concentra en los abusos cometidos por explotadores extranjeros.

  Abuso e impunidad

Existen dos razones principales para esta orientación en el abordaje del problema. La primera es que el poder económico y social del explotador extranjero es mucho mayor que el del niño/a y de este modo el abuso de poder se acentúa. La segunda razón es que el abusador foráneo puede abandonar fácilmente el país en el que ha cometido su crimen y así escapar de la justicia. Por este último motivo, en numerosos países se está promoviendo el uso de legislaciones de ámbito extraterritorial.

La legislación extraterritorial permite a un país procesar a sus ciudadanos por crímenes contra la infancia cometidos en cualquier lugar fuera del país de origen. Muchos Estados no requieren que el acto por el que se acusa a un ciudadano sea considerado también delito en el país en el que se ha cometido (doble criminalización). Hasta la fecha al menos 32 países (entre ellos España) han adoptado legislaciones extraterritoriales para combatir los delitos contra a la infancia.

Todavía, las autoridades nacionales se encuentran con numerosos obstáculos cuando investigan delitos de este tipo en otros países. Es fundamental la cooperación de la policía local para reunir pruebas y testimonios que puedan servir eficazmente en el proceso. Las diferencias idiomáticas, culturales, y en la actitud contra la ESCI pueden dificultar posteriormente la intervención.

La demanda extranjera ha sido estimulada a menudo por políticas de desarrollo económico que promueven la inversión foránea, atrayendo tanto turistas como ciudadanos de otros países que abandonan su país de origen. La presencia de personal militar, fuerzas de pacificación, y trabajadores ha representado también en algunos casos un factor estimulador de la explotación de niños y niñas en la prostitución.

La prostitución infantil en Filipinas floreció durante los años 1970-1980 con la presencia de la armada estadounidense en la bahía de Olongapo. La base militar fue cerrada durante un tiempo, pero se reabrió poco después como lugar de ejercicios militares y de ocio. Además, se firmó un acuerdo con las autoridades locales para garantizar la inmunidad legal frente a cualquier comisión de delito a todo el personal militar mientras permaneciese en Filipinas. La Fundación PREDA, una importante ONG filipina, vio en este acuerdo una forma de incitación a abusar de mujeres y niños, e inició una campaña de denuncia de este acuerdo.

El anterior no es un caso aislado. La llegada de los destacamentos militares de la Autoridad de Transición de las Naciones Unidas para Camboya (UNTAC) a principios de los años 90 coincidió con un incremento importante de la prostitución infantil en ese país. En 1992, en Mozambique, soldados de la UNOMOZ (fuerzas de pacificación de la ONU) reclutaron niñas de entre 12 y 18 años para utilizarlas en la prostitución.

Más recientemente, la presencia de tropas de la OTAN en Kosovo ha causado el incremento en el número de bares y clubes nocturnos en toda la provincia. Muchas jóvenes, muchas menores de 16 años, han sido capturadas y forzadas a ofrecer servicios sexuales a soldados y hombres de negocios.

Según un informe de la ONU respecto a la explotación sexual de la infancia en situaciones de conflicto armado, el desplegamiento de fuerzas de pacificación en un territorio ha sido asociada con un rápido aumento de la prostitución infantil en seis de los doce países analizados.

  Prostitución infantil y turismo

Los turistas que practican sexo con niños/as pueden provenir de todos los estratos sociales: pueden estar casados o solteros, ser hombres o mujeres, poseer un buen estatus económico o ser simples viajeros con pocos recursos. Pueden ser pedófilos que se desplazan específicamente para explotar niños/as o turistas que no planean en principio su destino con intención de cometer abusos.

El anonimato, la gran disponibilidad de niños y niñas, y la circunstancia de estar lejos de sus países de origen, lejos de las convenciones sociales y morales que normalmente regulan sus conductas, puede hacer que un simple turista se convierta en un abusador en un país extranjero. Muchos turistas justifican su conducta arguyendo que el abuso es culturalmente aceptable en el país de destino, o que en realidad están ayudando al niño/a a conseguir algo de dinero.

El turismo no es la causa de la explotación sexual de la infancia; sin embargo los explotadores pueden aprovecharse de las facilidades ofrecidas por la industria turística (hoteles, bares, clubes nocturnos, etc.). A su vez, la industria turística puede ayudar a crear demanda promoviendo determinadas imágenes de localización exótica. En general, los viajes turísticos sexuales con niños/as son organizados informalmente entre amigos y colegas, sin embargo se han dado casos de agencias de viaje que han sido procesadas por ofrecer este tipo de servicios ilícitos.

Todos los Grupos que forman la Red Internacional de ECPAT han trabajado en cooperación con la industria turística y sus Gobiernos nacionales aunando esfuerzos con el objetivo de detener el flujo de turistas sexuales que utilizan niños y niñas.

La industria turística ha jugado un papel fundamental en la lucha contra la explotación sexual comercial de la infancia. Algunas de sus acciones incluyen creación de grupos de trabajo específicos, seguimiento y autocontrol de sus actividades, implementación de códigos de conducta, utilización de vídeos de difusión como parte de amplias campañas educativas, y formación en escuelas de turismo y entre el personal de las empresas.

Los Gobiernos, tanto de los países emisores como de los receptores, también están respondiendo al problema de la ESCI. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Australia (en colaboración con ECPAT Australia) distribuye folletos informativos entre los empleados de los aeropuertos, de los centros de vacunación, de las oficinas de tramitación de pasaportes, y de las embajadas australianas en todo el mundo. El Ministerio de Turismo de Brasil (EMBRATUR) ha puesto en marcha una línea telefónica específica (hotline) para denunciar casos de abuso sexual infantil, y promueve su utilización tanto entre sus ciudadanos como entre turistas extranjeros. También ha confeccionado pósteres, folletos y tickets de viaje con el eslogan "Cuidado, Brasil te está mirando".

Los destinos de los turistas que explotan sexualmente a niños/as están cambiando actualmente. Conforme se realizan avances en prevención y protección en un determinado país, los explotadores escogen otro territorio vecino como destino preferente. Este movimiento puede apreciarse claramente en el caso de Tailandia, destino tradicional de turismo sexual con niños/as, que en los últimos años comienza a ser sustituido por la vecina Camboya. Los destinos también pueden cambiar hacia una nueva región del mundo, como resultado de una búsqueda de lo "exótico" o por mera conveniencia. Costa Rica es presentada como "la Tailandia del patio trasero" de Estados Unidos y encabeza el ranking de países en los que a través de Internet pueden encontrarse fácilmente lugares con niños/as que se prostituyen a precios extremadamente reducidos.

Se estima que en el año 1999 Costa Rica recibió cerca de 5000 turistas con la intención específica de explotar sexualmente a niños/as. El 80 % de los turistas arrestados por abuso sexual correspondió a ciudadanos norteamericanos. El Gobierno está siendo acusado de reaccionar muy lentamente ante el problema de la ESCI y de destinar escasos recursos humanos y económicos a combatirla. No obstante, recientemente el Gobierno mediante una comisión específica ha iniciado acciones de formación a la policía, ha reformado el Código Penal, y ha iniciado un campaña de prevención.

  Combatir la explotación sexual comercial infantil

A pesar de los grandes esfuerzos de las organizaciones y personas que luchan contra la explotación sexual infantil, ésta parece ser un fenómeno creciente, que se extiende tanto en número como en ámbito de incidencia.

La indiferencia y la ignorancia, la perpetuación de actitudes y valores sociales que reducen a los niños/as a una simple mercancía, la ausencia de legislaciones adecuadas, la corrupción, y una limitada concienciación de la importancia de una correcta aplicación de la protección, son los factores principales que facilitan, directa o indirectamente, la explotación sexual de la infancia.

Obviamente, es necesario contar con leyes que protejan a los niños/as, pero la legislación por si sola no es eficaz ni se acompaña de medios que aseguren su aplicación correcta.

La corrupción policial y entre otros agentes encargados de la aplicación de la legislación es considerada frecuentemente como el mayor obstáculo para combatir la ESCI. Como en en la mayoría de actividades ilegales, es difícil conocer exactamente el grado real de corrupción existente entorno a este problema. Aunque es cierto que los traficantes pueden cruzar a menudo las fronteras gracias a la colaboración de agentes de policía y oficiales (a cambio de servicios gratuitos en los burdeles), es muy importante remarcar que la inmensa mayoría de los policías y de los representantes de las autoridades no son en absoluto corruptos.

Las medidas para combatir la corrupción deben centrarse en la correcta selección del personal, el establecimiento de salarios y condiciones laborales adecuados, así como en diseñar mecanismos adecuados de supervisión y para los procedimientos disciplinarios. Lo ideal sería que los propios encargados de la aplicación de la ley fueran los que se opusieran enérgicamente a la corrupción entre sus miembros y establecieran mecanismos adecuados de control. Adicionalmente, sería necesario también crear organismos nacionales independientes que pudieran investigar los fenómenos de corrupción.

La formación es otra vía para concienciar a los organismos policiales y encargados de la aplicación de la ley. Desde 1996, en Turquía, se han iniciado numerosos programas de formación destinados a mejorar la eficacia de los servicios de protección de la infancia. Estos se han desarrollado con la colaboración de diferentes organizaciones turcas, así como con el asesoramiento de organismos internacionales como INTERPOL, OIT y UNICEF.

La policía de Costa Rica ha implementado recientemente programas de formación sobre la ESCI a sus miembros. El FBI trabaja conjuntamente con investigadores para identificar sitios de Internet que promuevan el turismo sexual infantil hacia aquel país.

La creación de unidades especializadas en protección infantil es otro método eficaz para combatir la prevalencia de la explotación sexual. En Sri Lanka existe ya una oficina específica para mujeres y niños/as en cada comisaría de policía.

Este tipo de unidades también se han creado en Etiopía con la ayuda del Grupo ECPAT presente en aquel país (Forum on Street Children Ethiopia, FSCE). El proyecto se está extendiendo satisfactoriamente, y actualmente cuenta con una oficina en cada una de las 28 comisarías existentes en la capital. Constituye un ejemplo excelente de los buenos resultados que puede proporcionar el trabajo conjunto entre fuerzas policiales y ONG. En cada unidad se realizan seminarios de formación sobre derechos de la infancia y abuso sexual. Las intervenciones con los menores en cada comisaría se realizan en equipos de tres personas: dos policías no uniformados (un hombre y una mujer) y un trabajador social.

Los legisladores, los fiscales y los jueces de cada país pueden ayudar a desarrollar leyes y políticas que protejan el superior interés del niño/a, así como implementar procedimientos judiciales que sean respetuosos con su especial condición.

Los educadores y profesionales de la enseñanza pueden introducir elementos de concienciación y de prevención en los currículums escolares y en los planes de estudio universitarios.

Los periodistas y editores pueden rechazar la publicación de artículos sensacionalistas o el uso de fotografías que muestren claramente a niños/as siendo explotados o que no protejan suficientemente su intimidad e identidad. Así mismo también pueden utilizar los medios de que disponen para contribuir a sensibilizar a la población general sobre la ESCI.

Los líderes comunitarios, económicos y religiosos pueden apoyar la creación y mantenimiento de centros cívicos y refugios para menores de la calle, así como proporcionar oportunidades para su formación y reinserción social. Pueden promocionar los derechos de la infancia y adoptar políticas específicas para la protección.

Los agentes de viajes y operadores turísticos pueden mostrar en sus establecimientos signos de que apoyan las campañas contra la ESCI y/o la legislación de protección, y pueden ayudar a establecer códigos de conducta a escala nacional o regional. Los turistas pueden rechazar claramente el apoyo a cualquier aspecto de la industria turística que esté involucrado en la explotación sexual.

Los profesionales que trabajan en la industria de Internet, como los proveedores de servicios (PSI), pueden adoptar códigos de conducta, rechazar el alojamiento de sitios que incluyan pornografía infantil, y colaborar estrechamente con las líneas telefónicas de denuncia (hotlines) y las agencias encargadas de aplicación de la ley.

Los propios niños/as y jóvenes pueden participar activamente para asegurar que sus opiniones son tenidas en cuenta socialmente. Pueden formar parte de redes de centros juveniles; promover en sus escuelas la implementación de actividades de difusión y concienciación sobre la ESCI; presionar a sus gobiernos para que adopten medidas efectivas de prevención y protección. Pueden incluso ser formados para actuar como consejeros de ellos mismos.

Todos los ciudadanos pueden realizar acciones de difusión y sensibilización conversando con sus colegas, grupos comunitarios, estudiantes, grupos religiosos y políticos, sobre el fenómeno de la explotación sexual. Pueden denunciar cualquier actividad relacionada con la ESCI a la policía o en líneas telefónicas de tipo hotline. La ciudadanía puede presionar a sus gobiernos para que adopten, refuercen o adecuen sus leyes nacionales para combatir la ESCI.

Finalmente, tú puedes también ayudarnos a combatir la ESCI apoyando a alguno de los Grupos ECPAT u otras organizaciones de defensa de los derechos de la infancia.

Más información

ACIM / ECPAT España

Calle Ausiàs Marc, 77, 1º 1ª - 08013 Barcelona (España)
Teléfonos: (+34) 93 511 44 16, (+34) 93 511 44 17 y (+34) 93 511 44 18
Fax: (+34) 93 245 65 14
http://www.ecpat-esp.org/
Correo electrónico:  info@ecpat-esp.org

 

 

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