|
Parte 1 / 2
Trabajo elaborado en el Curso sobre
Transformación Pacífica de Conflictos
llevado a cabo en Transcend Peace University (TPU).
En
este artículo se estudiará el conflicto que afecta a Bolivia en nuestros
días aplicando la metódica de Galtung: diagnóstico/pronóstico /terapia.
El diagnóstico abarca tres pasos: identificar las partes
que intervienen en el conflicto, los objetivos de cada una y enunciar el
conflicto o contradicción principal.
El pronóstico contempla dos aspectos, uno negativo, cuáles
son las cosas perjudiciales que pueden ocurrir si no cambiamos el rumbo.
El otro aspecto se refiere a las cosas positivas que pueden ocurrir si no
hacemos nada.
Finalmente, la terapia responde a qué es necesario hacer,
a quién convocar, qué procedimiento utilizar y cómo actuar para resolver o
mejorar (trascender) el conflicto. Se trata de un diseño donde se combinan
los futuros posibles con los futuros deseables.
I - Diagnóstico
Partiremos de un modelo que recuerda vagamente a las
formaciones geológicas, es decir que es el resultado de un corte
estructural que muestra las distintas capas que componen los elementos de
un conjunto.
En esta formación se pueden apreciar tres niveles de
análisis:
-
Nivel 1, es el nivel de las clases sociales (fracciones
de clase y multitudes)
-
Nivel 2, es el nivel de las fuerzas sociales, es decir
de las organizaciones que expresan los intereses generales o sectoriales
de las distintas fracciones de clase
-
Nivel 3, es el nivel de los partidos políticos, los que
en su conjunto emergen como la realidad política a la mirada ingenua;
partidos, que según su discurso representan los intereses de toda la
población o de algunos de sus sectores mayoritarios.
En el primer nivel, encontramos a los sectores con mayor
capacidad para imponer sus demandas, o bien para instalarlas en la esfera
pública, son las fracciones de las clases dominantes de La Paz y Santa
Cruz, y las multitudes que se expresan a través de los movimientos
sociales.
En el segundo nivel, los elementos catalizadores son las
elites paceña (LP) y cruceña (SC), así como los movimientos sociales por
su gran capacidad de movilización.
El tercer nivel corresponde a los partidos políticos. En
la gráfica se ha representado en un solo bloque a los partidos cuya
ideología gira en torno al pensamiento único (la vulgata neoliberal).
Los partidos tradicionales han abandonado hace tiempo sus
ideologías de origen, buscando la convergencia hacia el pensamiento único
1 , más allá de lo que puedan significar sus
denominaciones ("nacionalista", "izquierda", "revolucionario", etc.). Es
un indicador interesante el que usen preferentemente las siglas, antes que
el nombre completo; lo que obedece al deseo de ocultar la sustitución de
la ideología fundacional, más que a la comodidad de hablar con economía de
palabras. Vistas así las cosas, queda claro que el transfuguismo no es una
traición a la ideología del partido de procedencia del tránsfuga, pues
éste se traslada a otro partido que en el fondo comparte la misma visión.
Hay sí, diversas formas de deslealtad hacia los dirigentes y las
organizaciones.
Por otra parte, las nuevas agrupaciones son imanes
poderosos que atraen a aquellos tránsfugas conscientes de que los partidos
tradicionales están agonizando, y que tanto los lemas y siglas como las
ideologías deben cambiar, para que todo quede igual. Estas nuevas
organizaciones adoptan denominaciones (Unión Nacional, Podermos) que
acentúan el efecto "recipiente vacío", al que los electores pueden
atribuir diversos contenidos de acuerdo con sus percepciones y
preferencias.
El Movimiento al Socialismo (MAS) es un partido de tipo
"modular", esto significa que está formado por un conjunto de
organizaciones interconectadas que no pierden su autonomía y especificidad
2 . Un aspecto importante de su organización
es la presencia de grupos encargados de estudiar la sociedad y difundir su
ideología. Sin embargo, a medida que los sondeos de opinión iban mostrando
que el partido tiene una gran adhesión en el electorado, éste se convierte
en un fuerte "atractor" de elementos pequeños burgueses que se incorporan
a sus filas y pretenden asumir posiciones de liderazgo por su mayor grado
de educación formal. Esta heterogeneidad de componentes, en un partido
nuevo, puede debilitarlo en situaciones críticas 3
.
En el segundo nivel, la elite LP ocupa la posición más
fuerte en esa red de intercambios y toma de decisiones denominada
"centralismo". Sus miembros son los principales proveedores del Estado y
los principales beneficiarios de la asignación de cargos oficiales; siendo
la captura de información estratégica en materia de política y negocios
una de sus muchas ventajas. Su territorio es el espacio de las grandes
movilizaciones sociales por tratarse de la sede del gobierno y por las
organizaciones vecinales, obreras y gremiales de la vecina ciudad de El
Alto. La posición central es importante allí donde el Estado es el
principal gestor de la economía.
Los movimientos sociales (MS) están constituidos por una
gran variedad de organizaciones que concentran voluntades específicas en
torno a demandas y necesidades colectivas que los partidos no logran
canalizar; dado el carácter regional y fragmentado de sus luchas, sus
metas y sus dinámicas por momentos se vuelven incomunicables. (García
Linera, 2005; 14-16).
Tanto la elite SC como los MS pueden vetar las decisiones
del gobierno nacional a través de distintas formas de movilización, pero
no tienen capacidad suficiente para imponer sus proyectos políticos.
La elite SC ejerce, en su área de influencia, el liderazgo
intelectual y moral (en sentido gramsciano). El uso de tribalemas, la
disposición de cadenas televisivas y la movilización popular de sus
seguidores le han permitido dominar la esfera pública arrastrando en su
estela a los políticos locales; a la mayoría de los dirigentes
universitarios, vecinales y sindicales; y a los medios de comunicación
(más o menos) independientes.
Como dice Hirschman (1961), "aquellos que han progresado
siempre afirmarán que su éxito se debe a ellos; se convencerán con gran
facilidad y tratarán de convencer a los demás de que sus logros se deben
principalmente a sus cualidades y conducta moral superior". A su vez, los
menos favorecidos, " responderán con frecuencia a las afirmaciones de
superioridad de estos nuevos ricos acusándoles de materialismo torpe, de
prácticas mordaces y de un desconocimiento de los valores tradicionales y
fundacionales del país".
La elite SC cuestiona la dirección hegemónica de la elite
LP, especialmente cuando afecta actividades económicas e intereses dentro
de su área de influencia. La pugna se manifiesta en la distribución de los
impuestos, la designación de autoridades y la capacidad para dictar normas
en determinados territorios. En la región oriental hay un conflicto grave
en torno a la distribución de las tierras fiscales - entre campesinos y
empresarios - que la elite SC desea que se resuelva con el arbitraje de
autoridades elegidas localmente.
La apelación a lo étnico – cultural y a la lucha contra el
centralismo 4 tienen como respuesta la lealtad
de aproximadamente la mitad de la ciudadanía de la región. Esto, que es su
máxima fortaleza, impide que la elite ejerza la hegemonía a nivel
nacional. Recordemos que la hegemonía requiere la incorporación al propio
proyecto de algunas de las demandas más preciadas de algunos de los grupos
de las demás regiones, principalmente de los subordinados. Para eso tiene
que conocerlos, vale decir ir más allá de su actual horizonte de
visibilidad que sólo llega a las fronteras del espacio regional. En ningún
caso es algo que pueda obtenerse simplemente con operativos de prensa.
Los MS se hicieron visibles a través de marchas, bloqueos
de calles y caminos, y otras formas de protesta. En aquellos momentos en
que sus acciones alcanzan un punto alto, surge casi siempre como correlato
y contrapeso, sin relación aparente, una fuerte demanda del movimiento
regionalista. En estas situaciones, el gobierno nacional (y la elite LP)
ven como se abren dos líneas de conflicto, a izquierda y derecha, lo que
lo obliga a negociar con ambas fuerzas a la vez – sobre diferentes temas-
en situación de extrema debilidad Además, las principales decisiones están
acotadas por un campo de restricciones impuesto por los organismos
internacionales. De esto el gobierno tiene plena conciencia, pero no
siempre ocurre lo mismo con los demás actores.
Las contradicciones entre ambas elites aparecen en el
imaginario de los actores como conflictos entre sus respectivas sociedades
regionales o entre el centralismo y las regiones, o bien como un choque
entre "civilizaciones" (es decir, etnias). Es evidente que hay intereses
espacialmente diferenciados, pero algunas cuestiones son propias de las
tensiones entre una de las partes (región - departamento) y el todo
(nación). Es un registro importante el hecho de que los jefes de los
partidos "nacionales" guarden silencio frente a ciertos enfrentamientos
entre las elites, cediendo la palabra a las grandes centrales empresarias.
Además, en estas situaciones los diputados forman bloques por región
(brigadas), al margen de las tiendas políticas a las que pertenecen y de
la ideología que invocan.
Al aproximarse las elecciones, las fuerzas se ordenaron en
una forma más "clásica". La divisoria principal pasó roturando o achicando
los débiles partidos del centro, especialmente el que intentaban construir
los alcaldes de las principales ciudades. Los sectores que siguen a las
dos principales elites regionales se alinearon en torno a un gran partido
"nacional" y se desplazó el conflicto interregional a un segundo plano
para hacer un frente común ante populistas y radicales, hecho que arroja
luz sobre la naturaleza profunda de los clivajes sociales
5 .
Luego del triunfo electoral del MAS se abre la
interrogante acerca de cómo se manifestarán las tensiones entre las
nacionalidades:
"Según una definición clásica de Dahl, la agenda mínima de
una transición combina medidas de liberación política con la apertura de
canales para la participación pública. Obviamente, la agenda se complica
cuando las demandas de participación democrática chocan con la
reivindicación de derechos de grupo que tendrían su fundamento en vínculos
étnicos. Tendencias a la etnische Schließung, al 'cierre étnico', del
proceso democrático advierten sobre la eventualidad preocupante de una
colisión de derechos colectivos con derechos individuales.." (Kraus, 1996:
74).
En el marco de una democracia liberal es aceptable que los
grupos luchen por imponer su visión, pero respetando el derecho legítimo
del adversario a expresar su posición.
Detrás de este amplio espectro se oculta la siniestra
telaraña de las redes del narcotráfico.
Dada la muy desigual distribución del ingreso y de las
tierras, el punto clave de la discusión es la propiedad pública de los
recursos naturales (hidrocarburos, agua y tierra).
Notas
|
| |