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1. Toda
persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser
gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y
fundamental…
2. La
educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad
humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a
las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la
tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos
étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades
de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
(Art. 26º,
Declaración Universal de Derechos Humanos) |
El analfabetismo: mal erradicable
La educación, derecho humano, es centro de debates y
polémicas en torno a cuestiones como su duración, alcance, difusión,
gratuidad y calidad. Me referiré especialmente a la duración y al alcance
iniciales, que están entre los asuntos más importantes, por constituir
bases o principios para otras demandas o asuntos.
Debo señalar que es un importante se haya acordado
declarar obligatoria y gratuita a la enseñanza primaria, al menos en las
organizaciones internacionales y en la mayoría de los países (aunque no en
todos). Sin embargo, creo que esto es insuficiente para todo lo que ya
hubiéramos podido hacer por la educación. En vez de este "mínimo" quizás
mejor nos hubiéramos propuesto en las declaraciones internacionales,
acuerdos o convenios intergubernamentales: "algunos máximos", sean ellos
muy factibles o mas bien ideales.
Por ahora, tenemos a la educación primaria gratuita y
obligatoria, pero… hay primarias y primarias, puesto que la calidad varía
bastante entre sistemas educativos, incluso entre regiones y comunidades.
También la cantidad de años es muy diferente, van entre seis y diez años;
pero, si observamos el promedio de tiempo que los niños asisten a la
escuela, la presencia efectiva en promedio es menor. Pensemos: no es raro
que el porcentaje de niños que no asiste a la escuela sea casi siempre
proporcional al atraso de los países.
Pese a todos los esfuerzos internacionales, la enseñanza
primaria universal (o al menos la alfabetización) está muy lejos de ser
una realidad, la UNESCO calcula un total de 771 millones de personas
analfabetas en el mundo (Analfabetas 771 millones, 2005), una verdadera
vergüenza para el género humano, ¡más de quinientos años después del
perfeccionamiento de la imprenta por Gutenberg!
El problema es más serio de lo que pareciera y
posiblemente no está suficientemente dimensionado o en la perspectiva de
los mandatarios, políticos o de la sociedad civil toda. A este drama casi
no lo vemos o está oculto frente a nuestras narices. Mientras, los que lo
sufren, a diario seriamente ven disminuidas sus posibilidades, siendo
condenados a la marginación, a la discriminación y hasta a la pobreza; por
no haber tenido la oportunidad o condiciones para alfabetizarse.
El analfabeto forma parte de una de las minorías más
fácilmente erradicables del planeta, pero a la vez más ridículamente
reales; no cuenta con un instrumento necesario para la buena convivencia
social y personal; instrumento también indispensable para el logro de una
vida digna y justa. Sufrir esta separación-exclusión de no haber sido
instruido para leer y escribir es gravísimo. El analfabeto es un "novidente
social", es como si le faltara un sentido. Nada más habría que ponernos
por unos momentos en su lugar para entenderlo: no comprenderíamos los
carteles de los comercios, de los ómnibus, de tránsito, a los instructivos
no los podríamos leer, ni tampoco a periódicos o libros, ni subtítulos de
películas, no podríamos usar computadoras ni Internet, revisar la guía
telefónica, leer o escribir una carta o nota, no comprenderíamos las
facturas de compra o venta, no sabríamos qué enlatados están vencidos o
cuáles son peligrosos para la salud, nos sería difícil votar y no
entenderíamos los contratos que debamos firmar, o las recetas médicas.
Analfabetismo, signo del adelanto atrasado de nuestro
tiempo, realidad surrealista, expresión sublime y sutil de la violencia
estructural imperante 1, botón de muestra de
lo injusta y desproporcionada de la actualidad para el ser humano.
Millones de maestros andan sin trabajo, millones de jóvenes capacitados y
que podrían alfabetizar desperdician su tiempo libre, cientos de miles de
libros no serán abiertos jamás, ¿cuánta gente nunca leerá un solo
periódico?, miles no van al cine o no disfrutan de conocimientos porque no
saben leer. Por eso, mientras una poquísima inversión (humana, de ideas y
de recursos) cambiaría la vida de tantas personas: los humanos tenemos
tantos analfabetos que pareciera que no nos importa esta realidad.
Mujeres discriminadas
Son mujeres el 64% del total de analfabetos en el mundo,
además, siguen siendo discriminadas en las escuelas y universidades
(Analfabetos 771 millones, 2005). También, persisten muchos maestros y
maestras, padres y madres, que prodigan una educación machista, basada u
originada en una sociedad a veces excluyente, sexista o impositiva.
Por siglos, pese a estar excluidas de la educación formal,
han sido las madres y abuelas las que permitieron la supervivencia de
numerosas culturas, transmitieron con amor sus conocimientos, costumbres,
lenguas y maneras de ser. Sin embargo, aún se las sigue relegando, aún las
hermanas ayudan más que los hermanos en el hogar pero van durante menos
tiempo a la escuela, aún las mujeres representan más de la mitad de la
fuerza laboral del mundo pero reciben menos educación y de menor calidad,
aún muchísimas mujeres estudian más años para recibir sueldos menores. Y
seguimos hablando de "igualdad" o de fomento a los derechos de la mujer…
mientras las diferencias explotan por sí solas.
Las mujeres no son el único grupo vulnerable discriminado,
en cuanto a acceso a la alfabetización y educación, pero sí el caso más
notorio por la cantidad y particularidades. Los indígenas, afroamericanos,
campesinos, adultos mayores y otros conglomerados, tienen mucho que
reclamar al respecto.
Por ahí andan algunas personas que a la vez son indígenas,
pobres, mujeres y campesinas, son las que tienen más posibilidades de
nunca aprender a leer y escribir, por ser estos los grupos más
discriminados y que más injusticias o carencias sufren en nuestra región.
¿Qué hacemos para revertir esta situación?
La educación es un "derecho humano"
Últimamente, y a buen tiempo, se ha puesto de moda la
educación en derechos humanos, en muchos países. Sin embargo, en muchos de
ellos, la propia educación es un derecho humano garantizado en los papeles
pero que no alcanza a muchísima gente. Por eso, es una contradicción que
en nuestras comunidades existan muchos analfabetos y nosotros pretendemos
educar sobre abstractos "derechos humanos"; sin hacer nada al respecto de
este grave problema, y de otros similares.
De todas maneras, la "educación para los derechos humanos"
es una necesidad, a través de ella (bien enfocada) podríamos concienciar
acerca de la factibilidad y nuestra responsabilidad de terminar con el
analfabetismo. Pero, primero debemos corregir su rumbo, hacerla practica,
tratar de que influya en la vida y hábito de las personas de manera
positiva. Que los derechos humanos se conviertan no en una materia más del
currículo escolar o una simple expresión de deseos, sino en una guía y
modo de vida.
Los derechos humanos son inherentes al ser humano mismo,
no comienzan ni terminan en las leyes, sino que en la propia experiencia
trascendente humana. Son el fruto de cientos de años de avance del
conocimiento o raciocinio, además de luchas y sacrificios por la justicia
social y otros valores. Debemos dejar claro, en especial a los niños y
jóvenes estudiantes, que los derechos humanos no son tan solo una ley
bonita de 30 artículos, que la cuestión no pasa por recitarse o conocer
derechos escritos, positivados.
La existencia de derechos humanos escritos en textos, solo
expresa la necesidad y ventajas de normarlos, pero no son el límite o
techo de lo que podemos o debemos hacer. Enseñar sobre los derechos
humanos debe significar "en" y "para"; de nada sirve conocerlos si no se
los vivencia, practica y se procura su vigencia para cada vez más
personas, empezando en la escuela y la casa. Nuestros comportamientos,
actitudes y relaciones deben favorecer la conducta pro derechos humanos,
de respeto a las minorías, opción por los pobres y perseguidos, ayuda a
los violentados, solidaridad con todos los seres que pueblan este planeta
("todos son nuestros hermanos" decía Gandhi).
Los conflictos más grandes del mundo, justamente, son los
más opuestos a los derechos humanos: el analfabetismo, el hambre, el
machismo, la marginación, el racismo. Lastimosamente hemos progresado lo
suficiente para comprender la inevitabilidad de los conflictos, pero no
para saber solucionarlos correctamente. Por eso, debemos aprender-enseñar
que la paz no es sólo ausencia de guerra, sino ausencia de violencia, de
todo tipo, sea la directa (psicológica o física), la estructural o la
cultural. 2 La violencia, o ausencia de paz,
es toda privación de necesidades humanas.
Es cierto que no todos los humanos, ni siempre,
solucionamos nuestros problemas con violencia directa (enfrentamientos,
guerras, armas, etc.), pero las violencias cultural y estructural siguen
estando demasiado presentes en nuestras sociedades, y aunque por décadas
no tengamos guerras o conflictos armados: las guerras a los pobres y a los
diferentes siguen cobrando demasiadas víctimas, a pesar de los derechos
humanos o de sus tantos defensores.
El derecho humano a la paz es esencial, sin paz no hay
libertad ni desarrollo, entonces: ¿cómo podemos decir que estamos o
vivimos en paz mientras tantos sufren violencias?, ¿qué clase de paz
social es la que se vive donde miles de niños y adolescentes no van a la
escuela o millones no saben leer siquiera?
Conditio sine qua non para la democracia
Las cuestiones de la educación (incluyendo a la
alfabetización) como derecho humano y de la democracia como sistema
político, están muy cerca. Uno condiciona y posibilita al otro, y
viceversa. Si queremos verdaderas democracias, de gobiernos de los
pueblos, superando nuestras actuales democracias meramente "formales",
necesitamos amplia participación de la sociedad civil en la política y
decisiones de gobierno; necesitamos gente educada y sensible a su
realidad, a la diversidad cultural de las ciudades y del mundo (una
diversidad que le da justamente la mejor pizca de sabor a nuestro
planeta). A la vez, para la lograr una educación para todos y de calidad,
precisamos de una verdadera democracia en la que se gobierne por, para y
desde el pueblo.
Fue Fidel Castro quien en un discurso había afirmado: "En
un mundo saturado de analfabetismo, de mentiras, jamás se podrá conocer la
verdad o una parte de la verdad, si no se poseen conocimientos y elementos
de juicio" (Vicent, 2005), y es que a muchos podría interesarles el
analfabetismo o el analfabetismo funcional, que les sirven para seguir más
fácilmente con sus ventajas egoístas. Nosotros sabemos que ninguna
sociedad podrá salir adelante si no se "piensa", si un gran porcentaje de
sus integrantes no puede acceder a la cultura y al conocimiento. ¿Qué
clase de democracias pueden esperar nuestros pueblos con sus altos índices
de gente que no lee o no comprende lo que lee?, ¿qué clase de gobierno del
pueblo se puede tener cuando el pueblo no está educado?
Las democracias capitalistas, meramente electoralistas o
estrictamente representativas no podrán llegar a garantizar para todos los
derechos a la educación y al respeto a la propia cultura e imagen. La
propia estructura que sustenta al capitalismo está construida sobre una
injusticia social de milenios (anterior por tanto al sistema), que no
desaparecerá por sí sola. La alfabetización e invertir en el
multiculturalismo es poco rentable económicamente a corto plazo; el
respeto a la diversidad y la extinción del analfabetismo (plaga o
enfermedad que no terminará fácilmente, pero al menos no es contagiosa y
conocemos las vacunas) supondrían cambios y riesgos que muchos
"negociantes" no quieren correr. Además, a más analfabetos o analfabetos
funcionales corresponden más facilidad para manipular en las votaciones y
menos presión para exigir empleos o justicia social.
En la democracia representativa se indica la necesidad de
educar pero no se obliga o vincula suficientemente a los gobiernos.
Contrariamente, una democracia más participativa, necesita de personas
instruidas, cultas, diversas, tolerantes, bi o plurilingües. Ella misma,
no sería posible con millones de personas analfabetas o gente no adecuada
apropiadamente. Una democracia verdaderamente participativa nos movería
hacia amplios planes contra la falta de educación o alfabetización, a
concienciación de la gente, desde planes o iniciativas de la sociedad
civil, las organizaciones sociales o los propios gobiernos.
Ensayando propuestas
Necesitamos que la sociedad civil participe más en estas
cuestiones, que presione, conciencie y realice acciones directas. Que los
sindicatos de maestros luchen tanto como lo hacen justamente por los
salarios, por una educación mejor y de más calidad. Que los grupos de
vecinos apoyen a los que no están alfabetizados.
Instancias como el Foro Mundial de Educación deben ser
potenciadas, difundidas y aprovechadas, así mismo, crear más espacios para
discusión, proposición e intercambio entre docentes y con la sociedad
civil.
Los medios de comunicación juegan un papel importante en
la educación. También, existen no pocas experiencias de alfabetización a
través de la radio o la tv (videos). Más medios comunitarios o más
apertura de los que ya existen a los conflictos y dramas sociales, serían
buenas alternativas.
Fomentar culturas de los derechos humanos y para la paz;
culturas encaminadas a solucionar los conflictos de manera pacífica (Tortosa,
2005), a crear las bases para una nueva sociedad noviolenta. Pero, no como
"atractivas culturas" para señalar como "bonitas" o sobre las cuales
recitar o hablar en la escuela, sino como experiencias cotidianas para la
gente de todas las edades.
Los conflictos resueltos negativamente generan espirales
de violencia, por eso, eduquemos para la convivencia armónica y resolución
positiva de conflictos (desde familiares hasta mundiales); sensibilicemos
sobre las injusticias sociales, que nos rodean a todos, aunque no las
vivamos directamente.
En aquellos países con amplio alcance del primer ciclo,
podríamos ir pensando, también, en hacer obligatoria o por lo menos
gratuita a la educación secundaria. Una secundaria gratuita crearía una
importante presión social para concluir los estudios primarios. Además, si
consideramos los avances en el conocimiento, la diversidad de las ciencias
y del mundo humano, las mejoras en la tecnología y las comunicaciones, y
que contamos con los recursos suficientes: esta idea no parece demasiado
descabellada. Antes, era suficiente con tener ciertos conocimientos
básicos; hoy, esos básicos son cada vez más y más diversos.
Con respecto a la realidad latinoamericana y caribeña,
debo decir que la situación de los países es muy similar, pero existen
excepciones. En este contexto, deberíamos preguntarnos (y luego aprender):
¿cómo puede un país como Cuba, con todas sus limitaciones, lograr una
alfabetización que orilla el cien por ciento (UNESCO, 2006) y otras
naciones supuestamente con más recursos no?, claro, esto
independientemente a que estemos de acuerdo con el régimen cubano o a que
el uso que se pudiera hacer a la capacidad de leer-escribir en Cuba sea
diferente, más restringido que en los otros países, porque el plan
funciona y puede llevarse a otras partes fácilmente. Venezuela, en un caso
alentador, ha dado pasos gigantes en pocos años, con la ayuda técnica y
científica de Cuba, la "Misión Robinson" ha reducido el porcentaje de
gente que no lee a menos de la meta de la UNESCO de cuatro por ciento
(UNESCO, 2006b; Navarro, 2005). Justamente, son experiencias como éstas
las que debemos imitar y aprovechar para nuestras particulares realidades.
La enseñanza primaria es fundamental para la vida de las
personas, por eso debemos lograr universalizarla de alguna u otra manera;
y hacerlo no es una utopía o quimera, contamos con los recursos
materiales, técnicos y humanos.
Los estudiantes de ciencias de la educación, los
profesores universitarios y los universitarios: compartimos una triple
responsabilidad en la lucha por la educación y contra el analfabetismo
(¡un gran mal de nuestra era informática!), por nuestra condición especial
en relación con la educación, por el privilegio de acceder a la
universidad o estudios superiores, pero sobre todo por ser humanos.
Recursos humanos sobran, pero no están siendo ocupados, no
se están aprovechando por la falta de planes nacionales o grandes
políticas de lucha contra las carencias comentadas; pero, las personas
están ahí, y no será muy difícil moverlas cuando existan el impulso y
programas adecuados.
Los recursos materiales podrán ser insuficientes hoy, pero
puede exigirse y lograrse una mayor inversión. Las potencias mundiales
entendieron la urgencia de educar y de investigar para sacar adelante a
sus países, invirtieron en estos. En Latinoamérica y el Caribe quizás por
un tiempo necesitaríamos un gran esfuerzo e inversión, proporcionalmente
mayores o iguales que la de ellos, para lograr revertir nuestros negativos
índices y grandes diferencias.
Finalmente: ¿por qué no pensar en una organización mundial
de educadores que promueva la alfabetización, los derechos humanos, la
paz, el entendimiento entre los pueblos y culturas? invito a todos a
unirnos en torno a un proyecto como éste. Educadores sin Fronteras
podríamos llamar a una asociación que ayudaría a los docentes y a la
sociedad civil a alfabetizar y promover "otra" educación. Internet, las
radios comunitarias, periódicos y hasta la TV, serían los canales para
compartir, intercambiar y poner a disposición las experiencias,
resultados, logros, propuestas, creaciones, creatividad y deseos de
trabajo. La organización daría a los miembros no sólo las herramientas
sino el soporte social y comunitario para todos los que se inicien o
renueven su práctica en la noble labor que debe significar acabar con el
analfabetismo mundial. Esta asociación también promovería educación para
la paz mundial (paz social, cultural, política; ausencia de pobreza,
exclusión, segregación y marginación), liberadora y para los derechos
humanos, que ayude a imaginar o a encaminarnos hacia ese otro mundo
posible que tantos sueñan no sólo desde Porto Alegre
3, sino desde todo el globo.
Conclusión
En general, vivimos en un mundo que tiene mucho que
lamentar en materia educativa y de respeto a las diferencias ¿cómo puede
ser que existamos más de 4.000 millones de personas a quiénes se nos
enseñó a leer y escribir mas nosotros no hayamos hecho lo mismo con tan
siquiera una sola persona?, ¿cómo pueden existir millones de analfabetos
en nuestros países y cada año se gradúan cientos de miles especialistas en
educación que no han alfabetizado ni lo harán nunca?, ¿cómo es que
enseñamos "derechos humanos" en las universidades, pero estas con todas
las posibilidades y recursos que cuentan, generan pocos planes o programas
contra el analfabetismo y la discriminación educativa?
Creo que estamos cerca de comprender la gravedad del
analfabetismo y de la marginación cultural, pero aún no los internalizamos
ni tratamos de resolverlos con la fuerza necesaria. Nuestro mundo ya se ha
permitido por demasiado tiempo caminos divergentes para las palabras y las
acciones, es hora de hacer pequeñas y grandes acciones por la paz y el
desarrollo mundial.
Lo positivo de los últimos años es que algunos avances se
han logrado en nuevas leyes, y también en reformas educativas
implementadas en varios países; lastimosamente, aún queda mucho por hacer,
y el tiempo es cada vez más corto… no perdamos la batalla ni la
posterguemos.
Como nunca en la historia tenemos la oportunidad de llevar
al analfabetismo a niveles impresionantemente bajos, hasta su progresiva
erradicación. Vivimos en la era que dice llamarse de la "sociedad
tecnológica": ¿qué pasa con la educación que millones no reciben?, ¿cómo
hablar de las bondades de "la era informática o tecnológica", mientras
millones ni leen siquiera?, ¿por qué no aprovechamos las nuevas
tecnologías para erradicar al analfabetismo? Las respuestas a veces son
paradojas extrañas, perversas… pero, estamos a tiempo de hacer algo muy
bueno.
Notas
Bibliografía
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Analfabetas, 771 millones de personas en el mundo
(2005), en: Diario La Jornada, 10 de noviembre del 2005, p. 28. (También
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Tortosa, José María (2005) La agenda hegemónica y la
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http://portal.unesco.org/geography/es/ev.php-URL_ID=2517&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
(Accesado: 19-07-2006).
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Vicent, Mauricio (2005) En un mundo saturado de
analfabetismo, de mentiras, jamás se podrá conocer la verdad, en:
Revista Rebelión (en línea), 03 de febrero del 2005. Disponible en:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=10978 (Accesado:
19-07-2006).
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