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   Alfabetización y educación: derechos humanos para la democracia

Derechos Humanos y Democracia

 Daniel Oviedo Sotelo

 

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental…

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

(Art. 26º, Declaración Universal de Derechos Humanos)

  El analfabetismo: mal erradicable

La educación, derecho humano, es centro de debates y polémicas en torno a cuestiones como su duración, alcance, difusión, gratuidad y calidad. Me referiré especialmente a la duración y al alcance iniciales, que están entre los asuntos más importantes, por constituir bases o principios para otras demandas o asuntos.

Debo señalar que es un importante se haya acordado declarar obligatoria y gratuita a la enseñanza primaria, al menos en las organizaciones internacionales y en la mayoría de los países (aunque no en todos). Sin embargo, creo que esto es insuficiente para todo lo que ya hubiéramos podido hacer por la educación. En vez de este "mínimo" quizás mejor nos hubiéramos propuesto en las declaraciones internacionales, acuerdos o convenios intergubernamentales: "algunos máximos", sean ellos muy factibles o mas bien ideales.

Por ahora, tenemos a la educación primaria gratuita y obligatoria, pero… hay primarias y primarias, puesto que la calidad varía bastante entre sistemas educativos, incluso entre regiones y comunidades. También la cantidad de años es muy diferente, van entre seis y diez años; pero, si observamos el promedio de tiempo que los niños asisten a la escuela, la presencia efectiva en promedio es menor. Pensemos: no es raro que el porcentaje de niños que no asiste a la escuela sea casi siempre proporcional al atraso de los países.

Pese a todos los esfuerzos internacionales, la enseñanza primaria universal (o al menos la alfabetización) está muy lejos de ser una realidad, la UNESCO calcula un total de 771 millones de personas analfabetas en el mundo (Analfabetas 771 millones, 2005), una verdadera vergüenza para el género humano, ¡más de quinientos años después del perfeccionamiento de la imprenta por Gutenberg!

El problema es más serio de lo que pareciera y posiblemente no está suficientemente dimensionado o en la perspectiva de los mandatarios, políticos o de la sociedad civil toda. A este drama casi no lo vemos o está oculto frente a nuestras narices. Mientras, los que lo sufren, a diario seriamente ven disminuidas sus posibilidades, siendo condenados a la marginación, a la discriminación y hasta a la pobreza; por no haber tenido la oportunidad o condiciones para alfabetizarse.

El analfabeto forma parte de una de las minorías más fácilmente erradicables del planeta, pero a la vez más ridículamente reales; no cuenta con un instrumento necesario para la buena convivencia social y personal; instrumento también indispensable para el logro de una vida digna y justa. Sufrir esta separación-exclusión de no haber sido instruido para leer y escribir es gravísimo. El analfabeto es un "novidente social", es como si le faltara un sentido. Nada más habría que ponernos por unos momentos en su lugar para entenderlo: no comprenderíamos los carteles de los comercios, de los ómnibus, de tránsito, a los instructivos no los podríamos leer, ni tampoco a periódicos o libros, ni subtítulos de películas, no podríamos usar computadoras ni Internet, revisar la guía telefónica, leer o escribir una carta o nota, no comprenderíamos las facturas de compra o venta, no sabríamos qué enlatados están vencidos o cuáles son peligrosos para la salud, nos sería difícil votar y no entenderíamos los contratos que debamos firmar, o las recetas médicas.

Analfabetismo, signo del adelanto atrasado de nuestro tiempo, realidad surrealista, expresión sublime y sutil de la violencia estructural imperante 1, botón de muestra de lo injusta y desproporcionada de la actualidad para el ser humano. Millones de maestros andan sin trabajo, millones de jóvenes capacitados y que podrían alfabetizar desperdician su tiempo libre, cientos de miles de libros no serán abiertos jamás, ¿cuánta gente nunca leerá un solo periódico?, miles no van al cine o no disfrutan de conocimientos porque no saben leer. Por eso, mientras una poquísima inversión (humana, de ideas y de recursos) cambiaría la vida de tantas personas: los humanos tenemos tantos analfabetos que pareciera que no nos importa esta realidad.

  Mujeres discriminadas

Son mujeres el 64% del total de analfabetos en el mundo, además, siguen siendo discriminadas en las escuelas y universidades (Analfabetos 771 millones, 2005). También, persisten muchos maestros y maestras, padres y madres, que prodigan una educación machista, basada u originada en una sociedad a veces excluyente, sexista o impositiva.

Por siglos, pese a estar excluidas de la educación formal, han sido las madres y abuelas las que permitieron la supervivencia de numerosas culturas, transmitieron con amor sus conocimientos, costumbres, lenguas y maneras de ser. Sin embargo, aún se las sigue relegando, aún las hermanas ayudan más que los hermanos en el hogar pero van durante menos tiempo a la escuela, aún las mujeres representan más de la mitad de la fuerza laboral del mundo pero reciben menos educación y de menor calidad, aún muchísimas mujeres estudian más años para recibir sueldos menores. Y seguimos hablando de "igualdad" o de fomento a los derechos de la mujer… mientras las diferencias explotan por sí solas.

Las mujeres no son el único grupo vulnerable discriminado, en cuanto a acceso a la alfabetización y educación, pero sí el caso más notorio por la cantidad y particularidades. Los indígenas, afroamericanos, campesinos, adultos mayores y otros conglomerados, tienen mucho que reclamar al respecto.

Por ahí andan algunas personas que a la vez son indígenas, pobres, mujeres y campesinas, son las que tienen más posibilidades de nunca aprender a leer y escribir, por ser estos los grupos más discriminados y que más injusticias o carencias sufren en nuestra región. ¿Qué hacemos para revertir esta situación?

  La educación es un "derecho humano"

Últimamente, y a buen tiempo, se ha puesto de moda la educación en derechos humanos, en muchos países. Sin embargo, en muchos de ellos, la propia educación es un derecho humano garantizado en los papeles pero que no alcanza a muchísima gente. Por eso, es una contradicción que en nuestras comunidades existan muchos analfabetos y nosotros pretendemos educar sobre abstractos "derechos humanos"; sin hacer nada al respecto de este grave problema, y de otros similares.

De todas maneras, la "educación para los derechos humanos" es una necesidad, a través de ella (bien enfocada) podríamos concienciar acerca de la factibilidad y nuestra responsabilidad de terminar con el analfabetismo. Pero, primero debemos corregir su rumbo, hacerla practica, tratar de que influya en la vida y hábito de las personas de manera positiva. Que los derechos humanos se conviertan no en una materia más del currículo escolar o una simple expresión de deseos, sino en una guía y modo de vida.

Los derechos humanos son inherentes al ser humano mismo, no comienzan ni terminan en las leyes, sino que en la propia experiencia trascendente humana. Son el fruto de cientos de años de avance del conocimiento o raciocinio, además de luchas y sacrificios por la justicia social y otros valores. Debemos dejar claro, en especial a los niños y jóvenes estudiantes, que los derechos humanos no son tan solo una ley bonita de 30 artículos, que la cuestión no pasa por recitarse o conocer derechos escritos, positivados.

La existencia de derechos humanos escritos en textos, solo expresa la necesidad y ventajas de normarlos, pero no son el límite o techo de lo que podemos o debemos hacer. Enseñar sobre los derechos humanos debe significar "en" y "para"; de nada sirve conocerlos si no se los vivencia, practica y se procura su vigencia para cada vez más personas, empezando en la escuela y la casa. Nuestros comportamientos, actitudes y relaciones deben favorecer la conducta pro derechos humanos, de respeto a las minorías, opción por los pobres y perseguidos, ayuda a los violentados, solidaridad con todos los seres que pueblan este planeta ("todos son nuestros hermanos" decía Gandhi).

Los conflictos más grandes del mundo, justamente, son los más opuestos a los derechos humanos: el analfabetismo, el hambre, el machismo, la marginación, el racismo. Lastimosamente hemos progresado lo suficiente para comprender la inevitabilidad de los conflictos, pero no para saber solucionarlos correctamente. Por eso, debemos aprender-enseñar que la paz no es sólo ausencia de guerra, sino ausencia de violencia, de todo tipo, sea la directa (psicológica o física), la estructural o la cultural. 2 La violencia, o ausencia de paz, es toda privación de necesidades humanas.

Es cierto que no todos los humanos, ni siempre, solucionamos nuestros problemas con violencia directa (enfrentamientos, guerras, armas, etc.), pero las violencias cultural y estructural siguen estando demasiado presentes en nuestras sociedades, y aunque por décadas no tengamos guerras o conflictos armados: las guerras a los pobres y a los diferentes siguen cobrando demasiadas víctimas, a pesar de los derechos humanos o de sus tantos defensores.

El derecho humano a la paz es esencial, sin paz no hay libertad ni desarrollo, entonces: ¿cómo podemos decir que estamos o vivimos en paz mientras tantos sufren violencias?, ¿qué clase de paz social es la que se vive donde miles de niños y adolescentes no van a la escuela o millones no saben leer siquiera?

  Conditio sine qua non para la democracia

Las cuestiones de la educación (incluyendo a la alfabetización) como derecho humano y de la democracia como sistema político, están muy cerca. Uno condiciona y posibilita al otro, y viceversa. Si queremos verdaderas democracias, de gobiernos de los pueblos, superando nuestras actuales democracias meramente "formales", necesitamos amplia participación de la sociedad civil en la política y decisiones de gobierno; necesitamos gente educada y sensible a su realidad, a la diversidad cultural de las ciudades y del mundo (una diversidad que le da justamente la mejor pizca de sabor a nuestro planeta). A la vez, para la lograr una educación para todos y de calidad, precisamos de una verdadera democracia en la que se gobierne por, para y desde el pueblo.

Fue Fidel Castro quien en un discurso había afirmado: "En un mundo saturado de analfabetismo, de mentiras, jamás se podrá conocer la verdad o una parte de la verdad, si no se poseen conocimientos y elementos de juicio" (Vicent, 2005), y es que a muchos podría interesarles el analfabetismo o el analfabetismo funcional, que les sirven para seguir más fácilmente con sus ventajas egoístas. Nosotros sabemos que ninguna sociedad podrá salir adelante si no se "piensa", si un gran porcentaje de sus integrantes no puede acceder a la cultura y al conocimiento. ¿Qué clase de democracias pueden esperar nuestros pueblos con sus altos índices de gente que no lee o no comprende lo que lee?, ¿qué clase de gobierno del pueblo se puede tener cuando el pueblo no está educado?

Las democracias capitalistas, meramente electoralistas o estrictamente representativas no podrán llegar a garantizar para todos los derechos a la educación y al respeto a la propia cultura e imagen. La propia estructura que sustenta al capitalismo está construida sobre una injusticia social de milenios (anterior por tanto al sistema), que no desaparecerá por sí sola. La alfabetización e invertir en el multiculturalismo es poco rentable económicamente a corto plazo; el respeto a la diversidad y la extinción del analfabetismo (plaga o enfermedad que no terminará fácilmente, pero al menos no es contagiosa y conocemos las vacunas) supondrían cambios y riesgos que muchos "negociantes" no quieren correr. Además, a más analfabetos o analfabetos funcionales corresponden más facilidad para manipular en las votaciones y menos presión para exigir empleos o justicia social.

En la democracia representativa se indica la necesidad de educar pero no se obliga o vincula suficientemente a los gobiernos. Contrariamente, una democracia más participativa, necesita de personas instruidas, cultas, diversas, tolerantes, bi o plurilingües. Ella misma, no sería posible con millones de personas analfabetas o gente no adecuada apropiadamente. Una democracia verdaderamente participativa nos movería hacia amplios planes contra la falta de educación o alfabetización, a concienciación de la gente, desde planes o iniciativas de la sociedad civil, las organizaciones sociales o los propios gobiernos.

  Ensayando propuestas

Necesitamos que la sociedad civil participe más en estas cuestiones, que presione, conciencie y realice acciones directas. Que los sindicatos de maestros luchen tanto como lo hacen justamente por los salarios, por una educación mejor y de más calidad. Que los grupos de vecinos apoyen a los que no están alfabetizados.

Instancias como el Foro Mundial de Educación deben ser potenciadas, difundidas y aprovechadas, así mismo, crear más espacios para discusión, proposición e intercambio entre docentes y con la sociedad civil.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en la educación. También, existen no pocas experiencias de alfabetización a través de la radio o la tv (videos). Más medios comunitarios o más apertura de los que ya existen a los conflictos y dramas sociales, serían buenas alternativas.

Fomentar culturas de los derechos humanos y para la paz; culturas encaminadas a solucionar los conflictos de manera pacífica (Tortosa, 2005), a crear las bases para una nueva sociedad noviolenta. Pero, no como "atractivas culturas" para señalar como "bonitas" o sobre las cuales recitar o hablar en la escuela, sino como experiencias cotidianas para la gente de todas las edades.

Los conflictos resueltos negativamente generan espirales de violencia, por eso, eduquemos para la convivencia armónica y resolución positiva de conflictos (desde familiares hasta mundiales); sensibilicemos sobre las injusticias sociales, que nos rodean a todos, aunque no las vivamos directamente.

En aquellos países con amplio alcance del primer ciclo, podríamos ir pensando, también, en hacer obligatoria o por lo menos gratuita a la educación secundaria. Una secundaria gratuita crearía una importante presión social para concluir los estudios primarios. Además, si consideramos los avances en el conocimiento, la diversidad de las ciencias y del mundo humano, las mejoras en la tecnología y las comunicaciones, y que contamos con los recursos suficientes: esta idea no parece demasiado descabellada. Antes, era suficiente con tener ciertos conocimientos básicos; hoy, esos básicos son cada vez más y más diversos.

Con respecto a la realidad latinoamericana y caribeña, debo decir que la situación de los países es muy similar, pero existen excepciones. En este contexto, deberíamos preguntarnos (y luego aprender): ¿cómo puede un país como Cuba, con todas sus limitaciones, lograr una alfabetización que orilla el cien por ciento (UNESCO, 2006) y otras naciones supuestamente con más recursos no?, claro, esto independientemente a que estemos de acuerdo con el régimen cubano o a que el uso que se pudiera hacer a la capacidad de leer-escribir en Cuba sea diferente, más restringido que en los otros países, porque el plan funciona y puede llevarse a otras partes fácilmente. Venezuela, en un caso alentador, ha dado pasos gigantes en pocos años, con la ayuda técnica y científica de Cuba, la "Misión Robinson" ha reducido el porcentaje de gente que no lee a menos de la meta de la UNESCO de cuatro por ciento (UNESCO, 2006b; Navarro, 2005). Justamente, son experiencias como éstas las que debemos imitar y aprovechar para nuestras particulares realidades.

La enseñanza primaria es fundamental para la vida de las personas, por eso debemos lograr universalizarla de alguna u otra manera; y hacerlo no es una utopía o quimera, contamos con los recursos materiales, técnicos y humanos.

Los estudiantes de ciencias de la educación, los profesores universitarios y los universitarios: compartimos una triple responsabilidad en la lucha por la educación y contra el analfabetismo (¡un gran mal de nuestra era informática!), por nuestra condición especial en relación con la educación, por el privilegio de acceder a la universidad o estudios superiores, pero sobre todo por ser humanos.

Recursos humanos sobran, pero no están siendo ocupados, no se están aprovechando por la falta de planes nacionales o grandes políticas de lucha contra las carencias comentadas; pero, las personas están ahí, y no será muy difícil moverlas cuando existan el impulso y programas adecuados.

Los recursos materiales podrán ser insuficientes hoy, pero puede exigirse y lograrse una mayor inversión. Las potencias mundiales entendieron la urgencia de educar y de investigar para sacar adelante a sus países, invirtieron en estos. En Latinoamérica y el Caribe quizás por un tiempo necesitaríamos un gran esfuerzo e inversión, proporcionalmente mayores o iguales que la de ellos, para lograr revertir nuestros negativos índices y grandes diferencias.

Finalmente: ¿por qué no pensar en una organización mundial de educadores que promueva la alfabetización, los derechos humanos, la paz, el entendimiento entre los pueblos y culturas? invito a todos a unirnos en torno a un proyecto como éste. Educadores sin Fronteras podríamos llamar a una asociación que ayudaría a los docentes y a la sociedad civil a alfabetizar y promover "otra" educación. Internet, las radios comunitarias, periódicos y hasta la TV, serían los canales para compartir, intercambiar y poner a disposición las experiencias, resultados, logros, propuestas, creaciones, creatividad y deseos de trabajo. La organización daría a los miembros no sólo las herramientas sino el soporte social y comunitario para todos los que se inicien o renueven su práctica en la noble labor que debe significar acabar con el analfabetismo mundial. Esta asociación también promovería educación para la paz mundial (paz social, cultural, política; ausencia de pobreza, exclusión, segregación y marginación), liberadora y para los derechos humanos, que ayude a imaginar o a encaminarnos hacia ese otro mundo posible que tantos sueñan no sólo desde Porto Alegre 3, sino desde todo el globo.

  Conclusión

En general, vivimos en un mundo que tiene mucho que lamentar en materia educativa y de respeto a las diferencias ¿cómo puede ser que existamos más de 4.000 millones de personas a quiénes se nos enseñó a leer y escribir mas nosotros no hayamos hecho lo mismo con tan siquiera una sola persona?, ¿cómo pueden existir millones de analfabetos en nuestros países y cada año se gradúan cientos de miles especialistas en educación que no han alfabetizado ni lo harán nunca?, ¿cómo es que enseñamos "derechos humanos" en las universidades, pero estas con todas las posibilidades y recursos que cuentan, generan pocos planes o programas contra el analfabetismo y la discriminación educativa?

Creo que estamos cerca de comprender la gravedad del analfabetismo y de la marginación cultural, pero aún no los internalizamos ni tratamos de resolverlos con la fuerza necesaria. Nuestro mundo ya se ha permitido por demasiado tiempo caminos divergentes para las palabras y las acciones, es hora de hacer pequeñas y grandes acciones por la paz y el desarrollo mundial.

Lo positivo de los últimos años es que algunos avances se han logrado en nuevas leyes, y también en reformas educativas implementadas en varios países; lastimosamente, aún queda mucho por hacer, y el tiempo es cada vez más corto… no perdamos la batalla ni la posterguemos.

Como nunca en la historia tenemos la oportunidad de llevar al analfabetismo a niveles impresionantemente bajos, hasta su progresiva erradicación. Vivimos en la era que dice llamarse de la "sociedad tecnológica": ¿qué pasa con la educación que millones no reciben?, ¿cómo hablar de las bondades de "la era informática o tecnológica", mientras millones ni leen siquiera?, ¿por qué no aprovechamos las nuevas tecnologías para erradicar al analfabetismo? Las respuestas a veces son paradojas extrañas, perversas… pero, estamos a tiempo de hacer algo muy bueno.

  Notas

  Bibliografía

   

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