Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

  La educación para la paz y la educación ambiental

Desarrollo humano sustentable

Alina Alea García 

Parte 1/ 2

  Resumen

Existe una estrecha relación entre la educación para la paz y la educación ambiental. Estos campos relativamente jóvenes en las ciencias de la educación, poseen un lenguaje, un discurso científico con múltiples puntos en común; comparten una visión integradora de la realidad; del ser humano y de sus relaciones con el medio ambiente social y natural; reconocen ambas la importancia del desarrollo de cambios sustanciales en la subjetividad humana, y en el estilo de relación entre los seres humanos, y de estos con la naturaleza, para contribuir a la solución de los graves problemas que enfrenta la humanidad en la contemporaneidad; la necesidad de considerar a toda la sociedad como un espacio educativo. Coinciden en que para lograr sus propósitos, es preciso partir de la deconstrucción de determinados símbolos y sentidos culturales instituidos, que han condicionado el establecimiento de relaciones de sometimiento, tanto entre los propios seres humanos, grupos sociales y naciones, como con el entorno natural; para promover el desarrollo de nuevos sentidos y valores verdaderamente democráticos y afines al modelo de la sostenibilidad.

  La educación para la paz y la educación ambiental.
  Sus relaciones en el proyecto educativo contemporáneo

Durante las décadas de 1970 y 1980 comenzó a evidenciarse el proceso de degradación del medio ambiente, la ocurrencia de cambios sustanciales en el estado y funcionamiento de los sistemas ambientales, y el deterioro de los recursos naturales, como resultado fundamentalmente de la acción humana. Se reconoce la existencia de serios problemas medioambientales, tales como la contaminación y el calentamiento global de la atmósfera, la degradación de los suelos, el agotamiento de la cubierta forestal, la contaminación y el agotamiento de los recursos hídricos, la pérdida de especiales vegetales y animales, entre otros.

En la actualidad, resulta claro que la crisis ambiental implica todas las dimensiones del medio ambiente. En el ámbito socioeconómico y político, se manifiestan problemáticas que afectan las condiciones de vida de una parte considerable de la población del planeta, tales como la pobreza, las inequidades, el aumento del desempleo y de los fenómenos de exclusión, el irrespeto a los derechos y a la identidades culturales, religiosas y étnicas de las minorías, la persistente desigualdad de género en los ámbitos públicos y privados, la pobreza, la desintegración social y el analfabetismo, así como significativas carencias en materia de salud, educación, esperanza de vida y alimentación.

Otro de los problemas fundamentales que enfrenta la humanidad, está relacionado con la elevada cifra de conflictos bélicos, fenómenos gravemente lesivos a la esencia y a la dignidad humana. La guerra ha desgarrado países enteros, como Bosnia, Camboya, el antiguo Zaire, Angola, Afganistán, Sri Lanka, Somalia, Colombia, entre otros. La misma, provoca, además de las dolorosas perdidas de vidas humanas; otras manifestaciones no menos preocupantes, como los desplazamientos masivos de población, las serias perturbaciones socioeconómicas, la ruptura de los instrumentos y estructuras gubernamentales, la pérdida de recursos naturales y materiales, el trasiego de armas y drogas, la corrupción, la criminalidad, la marginalidad y la generalización del clima social de intolerancia y hostilidad exacerbada.

La educación, al ocuparse del proceso formativo de los individuos y grupos humanos, constituye una herramienta indefectible en la contribución a la solución de las numerosas problemáticas actuales, desafíos futuros y retos para el desarrollo que enfrenta nuestro planeta. Como afirma Delors, (1999) "… la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social. La función esencial de la educación es el desarrollo continuo de la persona y las sociedades, no como un remedio milagroso —el «Abrete Sésamo» de un mundo que ha llegado a la realización de todos estos ideales— sino como una vía, ciertamente entre otras pero más que otras, al servicio de un desarrollo humano más armonioso, más genuino, para hacer retroceder la pobreza, la exclusión, las incomprensiones, las opresiones, las guerras, etc.

La función social de la educación incluye tanto la transmisión de conocimientos, la integración cultural en sus múltiples dimensiones (costumbres, tradiciones, lenguaje, valores éticos, creencias, actitudes, estilos de vida), como la capacidad de convivir armónicamente con el entorno, incluyendo tanto los recursos naturales, como al resto de los individuos de nuestra propia especie.

La educación debe contribuir al desarrollo de los seres humanos, combinando la transmisión de una cultura general suficientemente amplia, con competencias que le permitan al individuo solucionar situaciones problemáticas y el trabajo en equipos; la capacidad de comprender la realidad medioambiental, incluyendo los elementos y fenómenos naturales, físicos, tecnológicos, políticos y sociales, así como la sensibilización y el compromiso de la acción respecto a las problemáticas de esta realidad, de por sí, compleja y conflictiva; ganar en habilidades para la solución de problemas y conflictos, de manera pacífica, respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz, y con la estimulación del adecuado desarrollo de la personalidad y la capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

A consecuencias de la compleja realidad medioambiental que caracteriza la contemporaneidad, y teniendo en cuenta el papel de la educación en la formación del ser humano, y en el desarrollo de las posibilidades de afrontamiento de esta realidad; en los últimos años han surgido nuevas tendencias en el desarrollo de las ciencias de la educación. Estas tendencias hacen referencia a aspectos de elevada importancia en el desarrollo, dentro de ellas se encuentran la Educación moral y cívica, la Educación para la Salud, la Educación sexual, la Educación para la paz y la Educación ambiental, entre otros.

  La Educación ambiental

Desde la antigüedad, ha constituido una preocupación de muchas civilizaciones preparar a los seres humanos para vivir en estrecha y armónica vinculación con su medio ambiente; pero fue a fines de la década de los años 60 y principios de los 70 del pasado siglo que comienza a usarse el término educación ambiental en el ámbito científico y político, como muestra de la creciente preocupación mundial por las graves condiciones ambientales del planeta.

Aunque el término educación ambiental ya aparece en documentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO), datados de 1965, no es hasta el año 1972, en Estocolmo, durante la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Medio Humano, cuando se reconoce oficialmente la existencia de este concepto.

Desde entonces, se han realizado diferentes eventos internacionales en los cuales se ha abordado la temática de la educación ambiental, enriqueciendo el debate en esta corriente del pensamiento educativo, entre los que se encuentran:

El Coloquio Internacional sobre la Educación relativa al Medio Ambiente, realizado en Belgrado en el año 1975, donde se definen los objetivos de la educación ambiental, que se orientan a la estimulación de la concienciación, a la adquisición de conocimientos, actitudes, aptitudes, capacidades de evaluación, y de participación de los seres humanos en favor del medio ambiente; la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, organizada por la UNESCO y el PNUMA en Tbilisi, antigua URSS, 1977; el Congreso sobre Educación y Formación Ambiental, Moscú, 1987; la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, 1992, la cual aportó significativos acuerdos internacionales, e importantes documentos, tales como la Agenda 21, en la que se dedica el capítulo 36, al fomento de la educación y a la reorientación de la misma hacia el desarrollo sostenible, la capacitación, y la toma de conciencia; paralelamente a la Cumbre de la Tierra se realizó el Foro Global Ciudadano de Río 92, en el cual se aprobaron 33 tratados, uno de los cuales lleva por titulo Tratado de Educación Ambiental hacia Sociedades Sustentables y de Responsabilidad Global; el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, Guadalajara (México, 1992) y la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible (Río + 10), realizada en el año 2002, en Johannesburgo, Sudáfrica.

Como resultado del debate ambiental, y de las aportaciones realizadas tanto en el marco de estos eventos, como fuera de ellos, la educación ambiental ha evolucionado considerablemente rápido, pasando de un enfoque inicial predominantemente naturalista, centrado en cuestiones tales como la conservación de los recursos naturales, así como de los elementos físico – naturales, y la protección de la flora y la fauna, hacia un enfoque más integral que se propone como objetivo educar para la sustentabilidad, y que toma en cuenta las dimensiones tecnológicas, socioculturales, políticas y económicas del medio ambiente, las cuales son fundamentales para entender las relaciones de la humanidad con el entorno y así poder gestionar adecuadamente los recursos del mismo.

Según esta concepción, "la educación ambiental, se ocupa del proceso formativo integral del hombre, del desarrollo del mismo, es decir, del cómo este se prepara a lo largo de su vida para interactuar con el medio ambiente. Esta educación debe promover la formación de una conciencia ambiental en los seres humanos que les permita convivir con el medio ambiente, preservarlo, transformarlo en función de sus necesidades, sin comprometer con ello la posibilidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas; desarrollar la riqueza cultural de la humanidad, producir bienes y riquezas materiales, incrementar el potencial productivo, asegurando oportunidades equitativas para todos, sin que ello implique poner en peligro nuestro ambiente, incluidos los diferentes sistemas del mismo". Alea, (2005).

La educación ambiental se propone la estimulación de cambios sustanciales en la subjetividad humana, de modificaciones en los conocimientos, estilos de pensamiento, percepciones, valores, actitudes, y concepciones del mundo de las personas, para lograr su formación como seres activos en la solución de los problemas socioambientales que enfrenta nuestro planeta.

La educación ambiental, "...intenta la socialización de las personas mediante un proceso de deconstrucción de símbolos y sentidos compartidos que se encuentran en la base de las relaciones sociales actuantes sobre el medio ambiente, que tradicionalmente han sido la causa del inadecuado uso y gestión de los recursos medioambientales, para, posteriormente, proponer nuevos sentidos y significados, que puedan ser compartidos por diferentes culturas y grupos sociales, coherentes con el modelo de la sostenibilidad". Alea, (2005).

La educación ambiental debe facilitar los procesos de aprendizaje y comprensión de las realidades socioambientales, de las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, de la importancia de los factores socioculturales en la causalidad de los problemas ambientales, tanto mediante el ofrecimiento de informaciones que incrementen los conocimientos de las personas sobre el medio ambiente, de la promoción de la reflexión profunda acerca de la realidad medioambiental y sus múltiples interdependencias, así como de la estimulación de la formación de nuevos valores, sensibilidades y actitudes positivas hacia el entorno, y la orientación hacia acciones favorables al medio.

La educación ambiental así entendida, "debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad, una educación en la que se incluyen tanto la adquisición de conocimientos y destrezas como una formación social y ética que está referida al entorno natural o construido y que tiene como finalidad la sensibilización para lograr que los seres humanos asumamos la responsabilidad que nos corresponde. Martínez, (2001).

La educación ambiental se orienta hacia la estimulación de la adopción por parte de las personas de un modo de vida compatible con la sostenibilidad, a su vez, uno de los retos principales del modelo del desarrollo sostenible, "implica la necesidad de formar capacidades en las personas y la sociedad, para orientar el desarrollo sobre bases ecológicas, de diversidad cultural, y equidad y participación social. Para ello han de tenerse en cuenta los comportamientos, valores sociales, políticos, culturales y económicos en relación con la naturaleza. De igual forma, ha de propiciar y facilitar herramientas para que las personas puedan producir y apropiarse de saberes, técnicas y conocimientos que les permitan una mayor participación en la gestión ambiental, decidir y definir las condiciones y calidad de vida" Muñóz, (2003).

Para contribuir al logro de esta aspiración, es necesario concebir toda la sociedad como un espacio educativo, determinar las necesidades y potencialidades de aprendizaje de los ciudadanos, grupos, agentes y actores sociales, para diseñar e implementar programas educativos que se orienten hacia el desarrollo íntegro de los mismos, al logro de una socialización comprometida con las diversas problemáticas socioambientales que enfrenta la humanidad.

Ir a: Primera Parte
Segunda Parte

Siguiente: La educación para la paz 

Descargar este artículo   Imprimir

 

Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: