Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 
Más leídos

1. ¿Qué entender por sostenibilidad?

2. ¿Qué son los conflictos?

3.Democracia real, democracia formal. ¿Existe la democracia?

4. Energías renovables: ventajas y desventajas de la energía eólica

5. ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?

6. El emprendedor y las pequeñas empresas

7. Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

8. ¿Qué impacto puede tener la ética?

9. Comunicación para la equidad de géneros: el poder de la palabra

10. Mediación dirigida por los individuos

 

  Cómo pasar del sistema de guerra a un sistema de paz

Prevención y resolución de conflictos

Dietrich Fischer

Traducción de Roxana E. Sequeira

Hoy en día vivimos en lo que podría denominarse un "sistema de guerra". Hay una cantidad de ciclos viciosos y tendencias que se refuerzan mutuamente que provocaron una larga serie de guerras: el nacionalismo, el racismo, las dictaduras, la corrupción, la ausencia de un derecho internacional que se pueda hacer cumplir, las carreras armamentistas fomentadas por el miedo recíproco y por la rentabilidad de las industrias militares, la influencia del dinero en la política y muchos otros factores.

No todos estos problemas son provocados intencionalmente. De hecho, pocas personas están a favor de la guerra, la pobreza, la contaminación o las violaciones a los derechos humanos. ¿Por qué hay tantos de estos casos entonces? ¿Acaso se debe al egoísmo, a la falta de visión de futuro, a los sistemas jurídicos inadecuados o simplemente a la ignorancia? Todos estos factores influyen y muchos más. Es interesante observar que todos pueden considerarse como diversas fallas de los sistemas de regulación de feedback 1.

Todo sistema viable, tanto en la naturaleza como en la sociedad, necesita cierta cantidad de mecanismos automáticos de feedback para mantener un estado saludable, o para restaurar un estado deseable si el sistema se ha apartado de él. Por ejemplo, el sistema inmunológico de los seres humanos continuamente detecta y elimina gérmenes patógenos antes de que puedan multiplicarse y diseminarse por todo el cuerpo. Si el sistema inmunológico se debilita, nos morimos. Un ejemplo de mecanismo de feedback en la sociedad es el sistema jurídico.

En todo sistema como este existen tres componentes principales: el acuerdo sobre un objetivo deseable, formas de detectar desviaciones del objetivo y métodos para hacer que el sistema se acerque al objetivo si se ha apartado de él. Por ejemplo, en el sistema jurídico las leyes definen qué es un comportamiento aceptable, los tribunales determinan si alguien ha infringido una ley, y la policía y el sistema penitenciario se encargan de hacerla cumplir.

  Fallas del "sistema de guerra"

Tal sistema puede presentar al menos seis fallas. Ante todo, pasaré a enumerarlas, luego daré un ejemplo de cada una y, por último, propondré estrategias para corregir cada una de estas fallas.

Primero, es posible que no haya acuerdo sobre el objetivo. Aquí estamos frente a una cuestión de resolución de conflicto.

Segundo, aun cuando haya acuerdo sobre el objetivo, pueden advertirse desviaciones. Este es un problema de observación y medición.

Tercero, aunque se adviertan desviaciones, es posible que a los que pueden corregir un problema no les interese hacerlo, porque los afectados son otros. Esto responde a una cuestión de incentivos, y también de ética, es decir, si nos importan o no los problemas de los demás.

Cuarto, aun cuando los responsables del problema resulten afectados, es posible que esto no ocurra de inmediato, y si no miran hacia adelante, puede que no eviten el problema. Esta es una cuestión de planeamiento a futuro.

Quinto, aun cuando los responsables del problema resulten afectados inmediatamente, puede que no actúen con racionalidad por prejuicio, odio u otros sentimientos o creencias. Este es un asunto de índole psicológica, sociológica y cultural.

Por último --quizás el obstáculo más frecuente-- puede suceder que las personas adviertan muy bien el problema y quieran corregirlo, pero que no sepan cómo hacerlo o no cuenten con los medios necesarios. Esta es una cuestión que incumbe a la ciencia, la tecnología, la educación, la comunicación y la economía.

Primero quisiera ejemplificar cómo influyeron estas seis fallas en un caso concreto: la guerra de Bosnia y Herzegovina. Luego, abordaré qué tenía que hacerse para ayudar a poner fin a ese conflicto y qué podría hacerse en el futuro para evitar las guerras de una forma más efectiva.

Una de las causas fundamentales de las guerras en la ex-Yugoslavia fue la existencia de un desacuerdo o conflicto subyacente, entre la campaña de los serbios por querer imponer un gobierno central en toda Yugoslavia y el deseo de las provincias de tener un gobierno autónomo. Cuando algunas de las provincias se independizaron, no garantizaron los mismos derechos a las minorías étnicas que se encontraban en sus territorios. Tendrían que haberse llevado a cabo negociaciones en las que participaran todos los sectores interesados, y de ser necesario tendría que haber existido algún tipo de presión externa sobre los responsables de tomar decisiones para que se respetaran los derechos humanos y los derechos de las minorías aceptados internacionalmente.

En segundo lugar, es necesario que haya observadores neutrales. Hubo varios acuerdos de cese del fuego, pero se los quebrantaba con rapidez, acuerdos donde cada bando se acusaba mutuamente de haber iniciado el fuego y afirmaba haber actuado sólo en defensa propia. Si hubieran existido observadores independientes que señalaran con exactitud quiénes violaron un acuerdo, esto habría puesto cierta presión sobre ellos para frenarlo.

En tercer lugar, tenemos la cuestión de los incentivos: mientras se recompensaba la agresión con territorios, poco se podía hacer para frenarla. Ante los ojos de un agresor debe quedar claro que los costos de la agresión superan ampliamente cualquier beneficio.

En cuarto lugar, está el problema de la demora. Sería muchísimo mejor actuar antes de que una guerra estalle en lugar de sólo reaccionar una vez que comenzó. La política actual de tomar medidas una vez que tenemos el problema encima y reaccionar después es como si estuviéramos manejando el auto con los ojos cerrados, esperando a chocar contra un obstáculo antes de cambiar de dirección. Deberíamos mirar siempre para adelante y prevenir los problemas cada vez que podamos. Por ejemplo, en el otoño [boreal] de 1991, a los pocos meses de haber estallado la guerra entre Croacia y Serbia, se convocó a una conferencia de paz en La Haya para reunir a las partes en conflicto con el objeto de que buscaran un acuerdo pacífico. Si esa conferencia se hubiera llevado a cabo un año antes, previo al comienzo de los enfrentamientos pero cuando las tensiones ya eran muy evidentes, todavía se podría haber evitado la guerra buscando una solución aceptable para ambas partes. Una vez que empieza a correr sangre, es mucho más difícil lograr un acuerdo. Si hay enfrentamientos, la respuesta tiene que ser inmediata. Si en el momento en que los soldados serbios empezaron a bombardear Dubrovnik y a aterrorizar a la población civil hubiera existido una respuesta internacional rápida para silenciar las armas, quizás otras ciudades, incluso Sarajevo, podrían haberse salvado de sufrir el mismo destino. Tras haber permitido que el bombardeo de ciudades siguiera prácticamente sin castigo durante tanto tiempo, se hizo mucho más difícil detenerlo.

En quinto lugar, uno de los problemas serios es cómo superar el odio de larga data entre serbios, croatas y musulmanes. Los políticos a menudo avivan sentimientos de nacionalismo para conseguir el apoyo de un grupo a expensas de otro. Las escuelas tienen una gran responsabilidad: inculcar el mutuo entendimiento y mostradles a los chicos que cada acontecimiento puede analizarse desde varios ángulos distintos, en lugar de adoctrinarlos para que vean a los otros como demonios y glorifiquen la victoria de guerras pasadas.

En sexto lugar, si se hubiera contado con mayores recursos para la resolución de conflictos y la imposición de la paz 2, en caso de fracasar la resolución de conflictos, la guerra se podría haber evitado o terminado mucho antes.

  Construcción de paz

Ahora quisiera sugerir algunos modos en que se puede fortalecer tanto el mantenimiento como la construcción de la paz 3, que no se limitan al caso de Bosnia.

La primera es el acuerdo. Una de las formas más eficaces de promover un mejor entendimiento mutuo es la cooperación en un proyecto con el que se beneficien ambas partes. Tras la Segunda Guerra Mundial, Jean Monnet encontró una forma de superar la tensión y la hostilidad que existía entre Alemania y Francia haciéndolos trabajar conjuntamente en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que con el tiempo se convirtió en la Unión Europea y que hizo prácticamente impensable otra guerra entre esos dos países. Desde luego, uno puede decir que de hecho Serbia y Croacia estaban unidas en Yugoslavia, pero eso les fue impuesto. Si se hubiera obligado a Alemania y a Francia a incorporarse a la Unión Europea, en lugar de hacerlo voluntariamente, se habrían exacerbado las tensiones en vez de aliviarlas.

Si fracasa la prevención de conflictos, existe una gran variedad de métodos para la resolución de conflictos. Por ejemplo, cuando Canadá y Estados Unidos tuvieron una disputa sobre los derechos pesqueros en el Georges Bank cerca de Terranova y no pudieron resolverla mediante negociaciones bilaterales, presentaron el caso ante un panel de arbitraje en el Tribunal Internacional de La Haya. Ambas partes anunciaron de antemano que aceptarían el veredicto, fuese cual fuere, lo cual es una forma civilizada de resolver las disputas. Puede se que en algún caso un país salga menos beneficiado de lo que esperaba pero en un promedio de varios conflictos, ambas partes salen mucho más favorecidas si resuelven sus disputas a través de la negociación, la mediación o el arbitraje que si recurren al uso de la fuerza.

Anatol Rapoport desarrolló ampliamente la teoría del juego aplicada a la resolución de conflictos, y sería de mucho interés conocer sus observaciones al respecto.

La siguiente propuesta es una mejor observación. En 1978, en el primer período de sesiones extraordinarias sobre Desarme de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Francia presentó un plan impulsado desde hacía mucho tiempo por Howard y Harriet Kurtz de Canadá: la creación de una Agencia Internacional de Monitoreo Satelital con el fin de verificar el cumplimiento de los acuerdos sobre control de armas y también dar alertas tempranas de sequías, enfermedades de las plantas y otras catástrofes naturales. En ese momento ambas superpotencias vetaron el plan. Ahora que la guerra fría terminó, éste podría volver a presentarse. Ni siquiera hace falta contar con un consenso universal. Cualquier grupo de países con los medios suficientes podría crear esa Agencia Internacional de Monitoreo Satelital y poner los resultados al alcance de todos.

El tercer problema son los incentivos. Oskar Morgenstern señaló que si los que toman las decisiones sobre la paz y la guerra tuvieran que pelear en la línea de combate, habría menos guerras. Es de destacar que nunca hubo ninguna guerra entre dos democracias. El Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) creado en Estocolmo en 1995, que trata de asistir a los países que piden ayuda en la fiscalización de elecciones y la impresión de boletas, necesita fortalecimiento y expansión.

Jimmy Carter --que ha participado como mediador en muchas campañas para lograr frenar las guerras y observar elecciones-- señaló que en una guerra civil, ambos bandos están totalmente convencidos de que la gran mayoría del pueblo está de su lado. Si se les aseguran elecciones libres y limpias, que esperan ganar, a menudo ambos bandos están dispuestos a deponer las armas y resolver su disputa por medio de votos en vez de balas. Es importante cuidar que no haya fraude, y que antes de las elecciones todos los partidos puedan hacer una justa campaña política para así poder llegar a los votantes a través de los medios masivos de comunicación, no como sucedió en las últimas elecciones presidenciales de Yugoslavia, donde el presidente Milosevic tenía el monopolio de la radio y la televisión estatales y el candidato por la paz, Milan Panic, no tuvo ninguna oportunidad de hacer campaña. Igualmente importante es garantizar que todos los partidos respeten los resultados electorales, no como sucedió en Angola, donde el partido perdedor reanudó la guerra, o como en Birmania, donde la junta militar arrestó a los ganadores de las elecciones y disparó a estudiantes que se manifestaban en forma pacífica. Si la comunidad internacional impusiera automáticamente graves sanciones a quienes derrocan o impiden que asuma un gobierno electo, habría menos golpes militares. Una institución como esta podría tener un papel significativo para ayudar a evitar o a poner fin a las guerras civiles.

Gene Sharp escribió mucho sobre métodos no violentos para frustrar o poner freno a la agresión y la usurpación del poder, e hizo mucho para ayudar a difundirlos. Tengo gran curiosidad por conocer qué tendría para compartir con nosotros hoy.

El cuarto asunto es cómo resolver las demoras. En alguna oportunidad, el Secretario General de las Naciones Unidas hizo personalmente de mediador en disputas entre varios bandos y ayudó a evitar una guerra, pero está sobrecargado de trabajo. Debería crearse en la ONU un organismo que se ocupara de descubrir dónde se están generando tensiones y ayudara a encontrar acuerdos pacíficos antes de que terminen en una guerra.

En 1993, tres particulares que trabajaban en el Proyecto sobre Relaciones Étnicas ayudaron a lograr un acuerdo entre el gobierno rumano y la minoría húngara que vivían en su territorio, permitiendo que estos últimos volvieran a usar su idioma en la educación escolar y en los periódicos locales, a cambio de una promesa de no buscar la secesión. Esto bien podría haber evitado otra guerra civil como en la ex Yugoslavia. Este esfuerzo, que insumió menos de dos semanas, costó un millón de veces menos que las decenas de miles de soldados de la ONU y la OTAN que ahora están en Bosnia desde hace cuatro años tratando de imponer el cese del fuego. Lo más importante de todo: frenar la guerra antes de que estalle puede salvar muchas vidas. Esto indica claramente que deberíamos asignar más recursos a las gestiones diplomáticas orientadas a la prevención.

  Necesidad de mecanismos de mantenimiento de paz más eficaces

Si, pese a todo, se desata una guerra, la respuesta debe ser más rápida. Ahora mismo, si hay agresión, el Consejo de Seguridad tiene que reunirse y deliberar si es necesario reclutar una fuerza internacional de mantenimiento de la paz para frenarla, como sucedió en el genocidio de Ruanda, de 1994. Si cada vez que hay un crimen violento en un pueblo, el consejo municipal tiene que convocar a una reunión para decidir si llaman a una fuerza policial para ocuparse del problema, el proceso sería muy lento. Es necesario que haya una Unidad Permanente de Mantenimiento de la Paz que pueda responder rápidamente en caso de agresión. En el pasado, los encargados de mantener la paz sólo podían intervenir si ambos bandos estaban de acuerdo. Si para frenar a un delincuente que está golpeando a una víctima la policía tuviera que contar con el consentimiento de éste, la policía no podría hacer nada.

Otro ejemplo que muestra que una pequeña inversión por anticipado puede resultar muy beneficiosa es el siguiente: Alexander Yakovlev, un colaborador cercano de Gorbachov y principal artífice de la perestroika y del fin de la guerra fría, formó parte del primer grupo de unos 30 estudiantes soviéticos de intercambio que viajaron a Estados Unidos con una beca de iInvestigación Fulbright entre 1956 y 1957. Los pocos miles de dólares que se invirtieron en esa beca pueden haber hecho más para poner fin a la confrontación nuclear entre Estados Unidos y Rusia que los billones gastados por Estados Unidos en armas durante las cuatro décadas de la guerra fría.

El quinto problema es cómo superar el prejuicio y el odio. La educación aquí tiene un papel fundamental. Robert Muller ideó un "Plan de Estudios Mundial" que actualmente se dicta en 29 escuelas. Un custodio de una de estas escuelas le comentó: " En todos los años que estoy acá, nunca vi a dos chicos pelearse". La educación mundial es necesaria así como también la diplomacia ciudadana que ayude a derribar barreras artifciales entre las personas.

El sexto problema es la escasez de recursos, tanto económicos como intelectuales. Una propuesta que podría ayudar a multiplicar los escasos recursos actualmente disponibles para la resolución de conflictos y la construcción de la paz sería la creación de un Servicio Mundial de Paz, propuesto por Rober Muller, en donde jóvenes de todo el mundo podrían trabajar en conjunto para ayudar a disminuir el nivel de desigualdad e injusticia como causas de guerras, ayudar a arbitrar disputas, proteger el medio ambiente y mucho más.

Los fondos de la ONU están muy por debajo de lo necesario. Sólo tiene la décima parte de empleados en comparación con la CIA y un presupuesto anual más bajo que el del Departamento Policial de la ciudad de Nueva York. Jan Tinbergen observó que prácticamente por cada ministerio nacional, hay una organización internacional correspondiente, menos para el tesoro. Sin embargo, el tesoro --que recauda las rentas públicas para financiar todas las demás actividades del gobierno-- es la rama fundamental de todo gobierno. Sin él, cualquier gobierno pronto se derrumbaría. Por lo tanto, Tinbergen propugnaba la creación de un tesoro mundial.

No hace falta que este tesoro recaude impuestos a las ganancias. Podría recaudar ingresos y al mismo tiempo brindar servicios esenciales a nivel mundial. Cuando se descubrió el petróleo en Texas en el siglo XIX, las compañías petroleras bombardeaban las torres de perforación de las rivales para ser las primeras en extraer el petróleo. Pero pronto se dieron cuenta de que nunca pueden sacar ganancias de esa manera. Hoy en día están satisfechas de que el gobierno federal subaste parcelas para la exploración petrolífera al mejor postor. Pagan una cierta suma por ello, pero a cambio tienen la tranquilidad de que van a perforar en busca de petróleo sin temor a que venga algún otro y se lo lleve. Un servicio de características similares hace falta a nivel mundial, para asignar las reservas minerales en la profundidad del lecho marino fuera de la jurisdicción de los países. Ningún país podría tener la arrogancia de subastar estos recursos a otros. Eso nunca se aceptaría. Sólo la ONU, o un Tesoro Mundial en su nombre, puede funcionar como un subastador imparcial con legitimidad internacional. Estas subastas no sólo podrían recaudar ingresos considerables para financiar el mantenimiento de la paz mundial, los proyectos de desarrollo y la protección del medio ambiente, sino también crear cierto orden y ayudar a impedir futuras guerras por esos recursos.

También podrían ahorrarse enormes sumas de dinero por medio del desarme, creando una Fuerza Conjunta de la ONU para el Mantenimiento de la Paz para luchar contra la agresión. La situación actual, en la que cada país mantiene su propio ejército, resulta tan cara como si cada hogar de una comunidad mantuviera su propia autobomba contra incendios.

  A modo de conclusión

Para finalizar, quisiera mencionar que la creciente interdependencia mundial ha originado algunos problemas que los estados independientes ya no pueden resolver por sí solos. Sólo a través de la cooperación mundial se pueden prevenir los cambios climáticos, poner freno al narcotráfico internacional o evitar el terrorismo nuclear. Al mismo tiempo, las mejoras en el transporte y la comunicación han hecho que la cooperación sea más fácil.

Muchos gobiernos todavía se muestran reacios a unirse a una autoridad mundial que se ocupe de los problemas mundiales por miedo a perder parte de su soberanía nacional. Pero ese temor es infundado. Ningún país en la actualidad, por ejemplo, puede impedir la venta de armas nucleares a terroristas, a menos que cooperen todos los países que tienen tecnología nuclear. La Agencia Internacional de Energía Atómica es un buen comienzo, pero sus poderes son muy limitados. Actualmente sólo se le permite inspeccionar las instalaciones nucleares que los gobiernos autorizan. Imaginemos que un narcotraficante que va en un auto pudiera decirle a un guardia de frontera: "Le dejo revisar mi baúl, pero no abra la guantera". Una "inspección" de este tipo no tendría sentido. Crear una autoridad mundial que tenga poderes para inspeccionar cualquier presunta instalación nuclear en forma sorpresiva no implica perder el control sobre nuestro destino. Por el contrario, ganamos un control adicional que ahora no tenemos y que nunca podríamos lograr a nivel nacional.

Las primeras civilizaciones avanzadas surgieron hace aproximadamente 6.000 años en los valles del río Nilo y el Éufrates cuando los agricultores se enfrentaron a problemas que no podían resolver por sí solos. Para evitar las inundaciones y sequías recurrentes, era necesario construir diques para regular el caudal de esos ríos, lo cual requería la colaboración organizada de miles de individuos. Esto dio lugar al nacimiento de los primeros estados, al desarrollo de la lengua escrita, a la codificación de las leyes y al florecimiento de la ciencia y de las artes. En la actualidad enfrentamos problemas que ni siquiera una superpotencia puede resolver por sí sola. Esperemos que esto conduzca a una mayor cooperación mundial antes de que sea demasiado tarde.

  Notas

   

Descargar este artículo   Imprimir

 

Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no del American Friends Service Committee o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con
[webmaster@revistafuturos.info]
Última actualización: