|
Traducción de Roxana E.
Sequeira
Hoy
en día vivimos en lo que podría denominarse un "sistema de guerra". Hay
una cantidad de ciclos viciosos y tendencias que se refuerzan mutuamente
que provocaron una larga serie de guerras: el nacionalismo, el racismo,
las dictaduras, la corrupción, la ausencia de un derecho internacional que
se pueda hacer cumplir, las carreras armamentistas fomentadas por el miedo
recíproco y por la rentabilidad de las industrias militares, la influencia
del dinero en la política y muchos otros factores.
No todos estos problemas son provocados intencionalmente.
De hecho, pocas personas están a favor de la guerra, la pobreza, la
contaminación o las violaciones a los derechos humanos. ¿Por qué hay
tantos de estos casos entonces? ¿Acaso se debe al egoísmo, a la falta de
visión de futuro, a los sistemas jurídicos inadecuados o simplemente a la
ignorancia? Todos estos factores influyen y muchos más. Es interesante
observar que todos pueden considerarse como diversas fallas de los
sistemas de regulación de feedback 1.
Todo sistema viable, tanto en la naturaleza como en la
sociedad, necesita cierta cantidad de mecanismos automáticos de feedback
para mantener un estado saludable, o para restaurar un estado deseable si
el sistema se ha apartado de él. Por ejemplo, el sistema inmunológico de
los seres humanos continuamente detecta y elimina gérmenes patógenos antes
de que puedan multiplicarse y diseminarse por todo el cuerpo. Si el
sistema inmunológico se debilita, nos morimos. Un ejemplo de mecanismo de
feedback en la sociedad es el sistema jurídico.
En todo sistema como este existen tres componentes
principales: el acuerdo sobre un objetivo deseable, formas de detectar
desviaciones del objetivo y métodos para hacer que el sistema se acerque
al objetivo si se ha apartado de él. Por ejemplo, en el sistema jurídico
las leyes definen qué es un comportamiento aceptable, los tribunales
determinan si alguien ha infringido una ley, y la policía y el sistema
penitenciario se encargan de hacerla cumplir.
Fallas del "sistema de guerra"
Tal sistema puede presentar al menos seis fallas. Ante
todo, pasaré a enumerarlas, luego daré un ejemplo de cada una y, por
último, propondré estrategias para corregir cada una de estas fallas.
Primero, es posible que no haya acuerdo sobre el
objetivo. Aquí estamos frente a una cuestión de resolución de conflicto.
Segundo, aun cuando haya acuerdo sobre el objetivo,
pueden advertirse desviaciones. Este es un problema de observación y
medición.
Tercero, aunque se adviertan desviaciones, es posible
que a los que pueden corregir un problema no les interese hacerlo,
porque los afectados son otros. Esto responde a una cuestión de
incentivos, y también de ética, es decir, si nos importan o no los
problemas de los demás.
Cuarto, aun cuando los responsables del problema
resulten afectados, es posible que esto no ocurra de inmediato, y si no
miran hacia adelante, puede que no eviten el problema. Esta es una
cuestión de planeamiento a futuro.
Quinto, aun cuando los responsables del problema
resulten afectados inmediatamente, puede que no actúen con racionalidad
por prejuicio, odio u otros sentimientos o creencias. Este es un asunto
de índole psicológica, sociológica y cultural.
Por último --quizás el obstáculo más frecuente-- puede
suceder que las personas adviertan muy bien el problema y quieran
corregirlo, pero que no sepan cómo hacerlo o no cuenten con los medios
necesarios. Esta es una cuestión que incumbe a la ciencia, la
tecnología, la educación, la comunicación y la economía.
Primero quisiera ejemplificar cómo influyeron estas seis
fallas en un caso concreto: la guerra de Bosnia y Herzegovina. Luego,
abordaré qué tenía que hacerse para ayudar a poner fin a ese conflicto y
qué podría hacerse en el futuro para evitar las guerras de una forma más
efectiva.
Una de las causas fundamentales de las guerras en la
ex-Yugoslavia fue la existencia de un desacuerdo o conflicto subyacente,
entre la campaña de los serbios por querer imponer un gobierno central en
toda Yugoslavia y el deseo de las provincias de tener un gobierno
autónomo. Cuando algunas de las provincias se independizaron, no
garantizaron los mismos derechos a las minorías étnicas que se encontraban
en sus territorios. Tendrían que haberse llevado a cabo negociaciones en
las que participaran todos los sectores interesados, y de ser necesario
tendría que haber existido algún tipo de presión externa sobre los
responsables de tomar decisiones para que se respetaran los derechos
humanos y los derechos de las minorías aceptados internacionalmente.
En segundo lugar, es necesario que haya observadores
neutrales. Hubo varios acuerdos de cese del fuego, pero se los quebrantaba
con rapidez, acuerdos donde cada bando se acusaba mutuamente de haber
iniciado el fuego y afirmaba haber actuado sólo en defensa propia. Si
hubieran existido observadores independientes que señalaran con exactitud
quiénes violaron un acuerdo, esto habría puesto cierta presión sobre ellos
para frenarlo.
En tercer lugar, tenemos la cuestión de los incentivos:
mientras se recompensaba la agresión con territorios, poco se podía hacer
para frenarla. Ante los ojos de un agresor debe quedar claro que los
costos de la agresión superan ampliamente cualquier beneficio.
En
cuarto lugar, está el problema de la demora. Sería muchísimo mejor actuar
antes de que una guerra estalle en lugar de sólo reaccionar una vez que
comenzó. La política actual de tomar medidas una vez que tenemos el
problema encima y reaccionar después es como si estuviéramos manejando el
auto con los ojos cerrados, esperando a chocar contra un obstáculo antes
de cambiar de dirección. Deberíamos mirar siempre para adelante y prevenir
los problemas cada vez que podamos. Por ejemplo, en el otoño [boreal] de
1991, a los pocos meses de haber estallado la guerra entre Croacia y
Serbia, se convocó a una conferencia de paz en La Haya para reunir a las
partes en conflicto con el objeto de que buscaran un acuerdo pacífico. Si
esa conferencia se hubiera llevado a cabo un año antes, previo al comienzo
de los enfrentamientos pero cuando las tensiones ya eran muy evidentes,
todavía se podría haber evitado la guerra buscando una solución aceptable
para ambas partes. Una vez que empieza a correr sangre, es mucho más
difícil lograr un acuerdo. Si hay enfrentamientos, la respuesta tiene que
ser inmediata. Si en el momento en que los soldados serbios empezaron a
bombardear Dubrovnik y a aterrorizar a la población civil hubiera existido
una respuesta internacional rápida para silenciar las armas, quizás otras
ciudades, incluso Sarajevo, podrían haberse salvado de sufrir el mismo
destino. Tras haber permitido que el bombardeo de ciudades siguiera
prácticamente sin castigo durante tanto tiempo, se hizo mucho más difícil
detenerlo.
En quinto lugar, uno de los problemas serios es cómo
superar el odio de larga data entre serbios, croatas y musulmanes. Los
políticos a menudo avivan sentimientos de nacionalismo para conseguir el
apoyo de un grupo a expensas de otro. Las escuelas tienen una gran
responsabilidad: inculcar el mutuo entendimiento y mostradles a los chicos
que cada acontecimiento puede analizarse desde varios ángulos distintos,
en lugar de adoctrinarlos para que vean a los otros como demonios y
glorifiquen la victoria de guerras pasadas.
En sexto lugar, si se hubiera contado con mayores recursos
para la resolución de conflictos y la imposición de la paz
2, en caso de fracasar la resolución de
conflictos, la guerra se podría haber evitado o terminado mucho antes.
Construcción de paz
Ahora quisiera sugerir algunos modos en que se puede
fortalecer tanto el mantenimiento como la construcción de la paz
3, que no se limitan al caso de Bosnia.
La primera es el acuerdo. Una de las formas más eficaces
de promover un mejor entendimiento mutuo es la cooperación en un proyecto
con el que se beneficien ambas partes. Tras la Segunda Guerra Mundial,
Jean Monnet encontró una forma de superar la tensión y la hostilidad que
existía entre Alemania y Francia haciéndolos trabajar conjuntamente en la
Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que con el tiempo se convirtió
en la Unión Europea y que hizo prácticamente impensable otra guerra entre
esos dos países. Desde luego, uno puede decir que de hecho Serbia y
Croacia estaban unidas en Yugoslavia, pero eso les fue impuesto. Si se
hubiera obligado a Alemania y a Francia a incorporarse a la Unión Europea,
en lugar de hacerlo voluntariamente, se habrían exacerbado las tensiones
en vez de aliviarlas.
Si fracasa la prevención de conflictos, existe una gran
variedad de métodos para la resolución de conflictos. Por ejemplo, cuando
Canadá y Estados Unidos tuvieron una disputa sobre los derechos pesqueros
en el Georges Bank cerca de Terranova y no pudieron resolverla mediante
negociaciones bilaterales, presentaron el caso ante un panel de arbitraje
en el Tribunal Internacional de La Haya. Ambas partes anunciaron de
antemano que aceptarían el veredicto, fuese cual fuere, lo cual es una
forma civilizada de resolver las disputas. Puede se que en algún caso un
país salga menos beneficiado de lo que esperaba pero en un promedio de
varios conflictos, ambas partes salen mucho más favorecidas si resuelven
sus disputas a través de la negociación, la mediación o el arbitraje que
si recurren al uso de la fuerza.
Anatol Rapoport desarrolló ampliamente la teoría del juego
aplicada a la resolución de conflictos, y sería de mucho interés conocer
sus observaciones al respecto.
La siguiente propuesta es una mejor observación. En 1978,
en el primer período de sesiones extraordinarias sobre Desarme de la
Asamblea General de las Naciones Unidas, Francia presentó un plan
impulsado desde hacía mucho tiempo por Howard y Harriet Kurtz de Canadá:
la creación de una Agencia Internacional de Monitoreo Satelital con el fin
de verificar el cumplimiento de los acuerdos sobre control de armas y
también dar alertas tempranas de sequías, enfermedades de las plantas y
otras catástrofes naturales. En ese momento ambas superpotencias vetaron
el plan. Ahora que la guerra fría terminó, éste podría volver a
presentarse. Ni siquiera hace falta contar con un consenso universal.
Cualquier grupo de países con los medios suficientes podría crear esa
Agencia Internacional de Monitoreo Satelital y poner los resultados al
alcance de todos.
El tercer problema son los incentivos. Oskar Morgenstern
señaló que si los que toman las decisiones sobre la paz y la guerra
tuvieran que pelear en la línea de combate, habría menos guerras. Es de
destacar que nunca hubo ninguna guerra entre dos democracias. El Instituto
Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) creado
en Estocolmo en 1995, que trata de asistir a los países que piden ayuda en
la fiscalización de elecciones y la impresión de boletas, necesita
fortalecimiento y expansión.
Jimmy Carter --que ha participado como mediador en muchas
campañas para lograr frenar las guerras y observar elecciones-- señaló que
en una guerra civil, ambos bandos están totalmente convencidos de que la
gran mayoría del pueblo está de su lado. Si se les aseguran elecciones
libres y limpias, que esperan ganar, a menudo ambos bandos están
dispuestos a deponer las armas y resolver su disputa por medio de votos en
vez de balas. Es importante cuidar que no haya fraude, y que antes de las
elecciones todos los partidos puedan hacer una justa campaña política para
así poder llegar a los votantes a través de los medios masivos de
comunicación, no como sucedió en las últimas elecciones presidenciales de
Yugoslavia, donde el presidente Milosevic tenía el monopolio de la radio y
la televisión estatales y el candidato por la paz, Milan Panic, no tuvo
ninguna oportunidad de hacer campaña. Igualmente importante es garantizar
que todos los partidos respeten los resultados electorales, no como
sucedió en Angola, donde el partido perdedor reanudó la guerra, o como en
Birmania, donde la junta militar arrestó a los ganadores de las elecciones
y disparó a estudiantes que se manifestaban en forma pacífica. Si la
comunidad internacional impusiera automáticamente graves sanciones a
quienes derrocan o impiden que asuma un gobierno electo, habría menos
golpes militares. Una institución como esta podría tener un papel
significativo para ayudar a evitar o a poner fin a las guerras civiles.
Gene Sharp escribió mucho sobre métodos no violentos para
frustrar o poner freno a la agresión y la usurpación del poder, e hizo
mucho para ayudar a difundirlos. Tengo gran curiosidad por conocer qué
tendría para compartir con nosotros hoy.
El cuarto asunto es cómo resolver las demoras. En alguna
oportunidad, el Secretario General de las Naciones Unidas hizo
personalmente de mediador en disputas entre varios bandos y ayudó a evitar
una guerra, pero está sobrecargado de trabajo. Debería crearse en la ONU
un organismo que se ocupara de descubrir dónde se están generando
tensiones y ayudara a encontrar acuerdos pacíficos antes de que terminen
en una guerra.
En 1993, tres particulares que trabajaban en el Proyecto
sobre Relaciones Étnicas ayudaron a lograr un acuerdo entre el gobierno
rumano y la minoría húngara que vivían en su territorio, permitiendo que
estos últimos volvieran a usar su idioma en la educación escolar y en los
periódicos locales, a cambio de una promesa de no buscar la secesión. Esto
bien podría haber evitado otra guerra civil como en la ex Yugoslavia. Este
esfuerzo, que insumió menos de dos semanas, costó un millón de veces menos
que las decenas de miles de soldados de la ONU y la OTAN que ahora están
en Bosnia desde hace cuatro años tratando de imponer el cese del fuego. Lo
más importante de todo: frenar la guerra antes de que estalle puede salvar
muchas vidas. Esto indica claramente que deberíamos asignar más recursos a
las gestiones diplomáticas orientadas a la prevención.
Necesidad de mecanismos de mantenimiento de paz más
eficaces
Si, pese a todo, se desata una guerra, la respuesta debe
ser más rápida. Ahora mismo, si hay agresión, el Consejo de Seguridad
tiene que reunirse y deliberar si es necesario reclutar una fuerza
internacional de mantenimiento de la paz para frenarla, como sucedió en el
genocidio de Ruanda, de 1994. Si cada vez que hay un crimen violento en un
pueblo, el consejo municipal tiene que convocar a una reunión para decidir
si llaman a una fuerza policial para ocuparse del problema, el proceso
sería muy lento. Es necesario que haya una Unidad Permanente de
Mantenimiento de la Paz que pueda responder rápidamente en caso de
agresión. En el pasado, los encargados de mantener la paz sólo podían
intervenir si ambos bandos estaban de acuerdo. Si para frenar a un
delincuente que está golpeando a una víctima la policía tuviera que contar
con el consentimiento de éste, la policía no podría hacer nada.
Otro ejemplo que muestra que una pequeña inversión por
anticipado puede resultar muy beneficiosa es el siguiente: Alexander
Yakovlev, un colaborador cercano de Gorbachov y principal artífice de la
perestroika y del fin de la guerra fría, formó parte del primer grupo de
unos 30 estudiantes soviéticos de intercambio que viajaron a Estados
Unidos con una beca de iInvestigación Fulbright entre 1956 y 1957. Los
pocos miles de dólares que se invirtieron en esa beca pueden haber hecho
más para poner fin a la confrontación nuclear entre Estados Unidos y Rusia
que los billones gastados por Estados Unidos en armas durante las cuatro
décadas de la guerra fría.
El quinto problema es cómo superar el prejuicio y el odio.
La educación aquí tiene un papel fundamental. Robert Muller ideó un "Plan
de Estudios Mundial" que actualmente se dicta en 29 escuelas. Un custodio
de una de estas escuelas le comentó: " En todos los años que estoy acá,
nunca vi a dos chicos pelearse". La educación mundial es necesaria así
como también la diplomacia ciudadana que ayude a derribar barreras
artifciales entre las personas.
El sexto problema es la escasez de recursos, tanto
económicos como intelectuales. Una propuesta que podría ayudar a
multiplicar los escasos recursos actualmente disponibles para la
resolución de conflictos y la construcción de la paz sería la creación de
un Servicio Mundial de Paz, propuesto por Rober Muller, en donde jóvenes
de todo el mundo podrían trabajar en conjunto para ayudar a disminuir el
nivel de desigualdad e injusticia como causas de guerras, ayudar a
arbitrar disputas, proteger el medio ambiente y mucho más.
Los fondos de la ONU están muy por debajo de lo necesario.
Sólo tiene la décima parte de empleados en comparación con la CIA y un
presupuesto anual más bajo que el del Departamento Policial de la ciudad
de Nueva York. Jan Tinbergen observó que prácticamente por cada ministerio
nacional, hay una organización internacional correspondiente, menos para
el tesoro. Sin embargo, el tesoro --que recauda las rentas públicas para
financiar todas las demás actividades del gobierno-- es la rama
fundamental de todo gobierno. Sin él, cualquier gobierno pronto se
derrumbaría. Por lo tanto, Tinbergen propugnaba la creación de un tesoro
mundial.
No hace falta que este tesoro recaude impuestos a las
ganancias. Podría recaudar ingresos y al mismo tiempo brindar servicios
esenciales a nivel mundial. Cuando se descubrió el petróleo en Texas en el
siglo XIX, las compañías petroleras bombardeaban las torres de perforación
de las rivales para ser las primeras en extraer el petróleo. Pero pronto
se dieron cuenta de que nunca pueden sacar ganancias de esa manera. Hoy en
día están satisfechas de que el gobierno federal subaste parcelas para la
exploración petrolífera al mejor postor. Pagan una cierta suma por ello,
pero a cambio tienen la tranquilidad de que van a perforar en busca de
petróleo sin temor a que venga algún otro y se lo lleve. Un servicio de
características similares hace falta a nivel mundial, para asignar las
reservas minerales en la profundidad del lecho marino fuera de la
jurisdicción de los países. Ningún país podría tener la arrogancia de
subastar estos recursos a otros. Eso nunca se aceptaría. Sólo la ONU, o un
Tesoro Mundial en su nombre, puede funcionar como un subastador imparcial
con legitimidad internacional. Estas subastas no sólo podrían recaudar
ingresos considerables para financiar el mantenimiento de la paz mundial,
los proyectos de desarrollo y la protección del medio ambiente, sino
también crear cierto orden y ayudar a impedir futuras guerras por esos
recursos.
También podrían ahorrarse enormes sumas de dinero por
medio del desarme, creando una Fuerza Conjunta de la ONU para el
Mantenimiento de la Paz para luchar contra la agresión. La situación
actual, en la que cada país mantiene su propio ejército, resulta tan cara
como si cada hogar de una comunidad mantuviera su propia autobomba contra
incendios.
A modo de conclusión
Para finalizar, quisiera mencionar que la creciente
interdependencia mundial ha originado algunos problemas que los estados
independientes ya no pueden resolver por sí solos. Sólo a través de la
cooperación mundial se pueden prevenir los cambios climáticos, poner freno
al narcotráfico internacional o evitar el terrorismo nuclear. Al mismo
tiempo, las mejoras en el transporte y la comunicación han hecho que la
cooperación sea más fácil.
Muchos gobiernos todavía se muestran reacios a unirse a
una autoridad mundial que se ocupe de los problemas mundiales por miedo a
perder parte de su soberanía nacional. Pero ese temor es infundado. Ningún
país en la actualidad, por ejemplo, puede impedir la venta de armas
nucleares a terroristas, a menos que cooperen todos los países que tienen
tecnología nuclear. La Agencia Internacional de Energía Atómica es un buen
comienzo, pero sus poderes son muy limitados. Actualmente sólo se le
permite inspeccionar las instalaciones nucleares que los gobiernos
autorizan. Imaginemos que un narcotraficante que va en un auto pudiera
decirle a un guardia de frontera: "Le dejo revisar mi baúl, pero no abra
la guantera". Una "inspección" de este tipo no tendría sentido. Crear una
autoridad mundial que tenga poderes para inspeccionar cualquier presunta
instalación nuclear en forma sorpresiva no implica perder el control sobre
nuestro destino. Por el contrario, ganamos un control adicional que ahora
no tenemos y que nunca podríamos lograr a nivel nacional.
Las primeras civilizaciones avanzadas surgieron hace
aproximadamente 6.000 años en los valles del río Nilo y el Éufrates cuando
los agricultores se enfrentaron a problemas que no podían resolver por sí
solos. Para evitar las inundaciones y sequías recurrentes, era necesario
construir diques para regular el caudal de esos ríos, lo cual requería la
colaboración organizada de miles de individuos. Esto dio lugar al
nacimiento de los primeros estados, al desarrollo de la lengua escrita, a
la codificación de las leyes y al florecimiento de la ciencia y de las
artes. En la actualidad enfrentamos problemas que ni siquiera una
superpotencia puede resolver por sí sola. Esperemos que esto conduzca a
una mayor cooperación mundial antes de que sea demasiado tarde.
Notas
|
| |