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Si hemos de hacer caso, entre otros, a Al Gore, ex
vicepresidente de los EE UU, al analista Gabor Steingart de «Der Spiegel»
y a los geólogos de la ASPO ( Asociación Internacional para el Estudio del
Agotamiento del Petróleo), tenemos ante nosotros tres desastres que al
parecer se producirán en el lapso de unos pocos años.
La cuestión es que las tres crisis, que son la climática,
la energética y la financiera, se interrelacionan influyéndose mutuamente,
por lo cual no se deben analizar de forma independientemente como es hecho
habitualmente.
La crisis climática, sobre la que está efectuando una
campaña Al Gore en estos días con su ya famoso documental «Una verdad
incómoda», (ver reseña en esta edición de Futuros) es una realidad constatable que puede incidir dramáticamente
sobre las próximas generaciones, pero puede fácilmente retrasarse en el
tiempo si se anticipan las otras dos, y el planteamiento de su concreción
de 30 a 50 años vista puede variar sensiblemente.
Porque si la crisis energética que marcará el cenit de la
producción del petróleo o «peak oil» se concreta en los próximos de tres a
siete años que estiman los geólogos de la ASPO y otros expertos como el
banquero Matthew R. Simmons, asesor energético del presidente Bush, la
disminución de las emisiones de CO2 afectará de forma beneficiosa al
cambio climático. Aunque sumirá al vigente sistema de vida en un caos
indescriptible, ya que la actual sociedad occidental de consumo no
aceptará de buen grado el obligado decrecimiento.
El decrecimiento, que llegará originado por la escasez
energética, es incompatible con el sistema económico desarrollista y
neoliberal, y la adaptación de nuestra sociedad a dicho decrecimiento será
forzosamente traumática, aunque no se conozca en qué grado. Por otra
parte, cabe recordar que el llamado «desarrollo o crecimiento sostenible»
es una falacia absoluta. Dado el grado de agotamiento de los recursos del
planeta, lo único sostenible es decrecer, dando fin a la actual orgía de
consumo (derroche) del llamado primer mundo.
| La crisis del dólar puede ser
la más inminente. |
La crisis financiera o crisis del dólar puede ser la más
inminente. Gabor Steingart, en «Der Spiegel» nos lo pronostica así: «La
dependencia de los bancos centrales extranjeros respecto del dólar
diferirá su caída, pero no la evitará. La ventisca de nieve de hoy,
trocará en alud mañana. El volumen de nieve ya está aumentando a una
velocidad impresionante. El alud podría llegar mañana, dentro de unos
meses o de unos años. Mucho de lo que las personas piensan hoy que es
inmortal será enterrado por la crisis del dinero global: tal vez incluso
el mismo liderazgo de los Estados Unidos». Esto lo conocen casi todos los
economistas no papanatas, empezando por Paul Kruger y terminando por
Stephen Roach, economista jefe de análisis de Morgan Stanley: EE UU debe
financiarse todos los días con más de 1.500 millones de dólares
procedentes del resto del mundo para mantener su nivel de gasto. De
momento el Tesoro de EE UU imprime dólares, pero es una situación
absolutamente insostenible incluso a medio plazo.
Cualquiera de las tres crisis tendrá unas consecuencias
que, aunque sean imprevisibles, serán terribles con toda seguridad,
especialmente si la última y posiblemente más próxima origina una huida
hacia adelante de George W. Bush y provoca una guerra mundial cuyos
resultados no es preciso describir.
Estamos al final de una era. Si analizamos nuestro
entorno, comprobaremos que los signos de la decadencia se manifiestan por
doquier; quien se tome la molestia de estudiar la caída del Imperio romano
notará similitudes harto evidentes.
¿Se aproxima entonces una nueva versión de la Edad Media?
Es posible que sí, aunque no es descartable una vuelta a la Edad de Piedra
si se produjese una guerra nuclear como ya se ha mencionado anteriormente.
Ignoramos cuál de las tres crisis, o combinación de ellas,
será la definitiva al final, pero parece evidente que tenemos muy pocas
salidas a los problemas planteados. Si analizamos las similitudes con
otros momentos de hecatombe histórica, es de esperar que los programas de
la televisión basura se pongan pronto a discutir si los ángeles son
varones, hembras o asexuados, como hacían aquellos de Bizancio mientras el
turco se preparaba para acabar con el Imperio romano de Oriente.
Nos han tocado malos tiempos.
Notas
Tomado de Crisis Energética
http://www.crisisenergetica.org/index.php
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