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Parte
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Desarrollo local sostenible y comunidad minera: un enfoque
sociocultural
Más
allá de las múltiples definiciones y autores sobre la temática, el
desarrollo local puede comprenderse como un conjunto de dinámicas
políticas, institucionales, económicas y sociales que en su sinergia
persigue alcanzar el bienestar y la calidad de vida para todos los
miembros de la sociedad que habitan en un territorio determinado.
El desarrollo local, es una nueva forma de entender el
desarrollo socioeconómico asentada en la valoración de los recursos
endógenos de cualquier tipo y en la participación de los agentes sociales
locales y del conjunto de la comunidad, en tal sentido constituye hoy un
modelo de desarrollo afín con los preceptos de la sostenibilidad que no
puede desarrollarse sin el ejercicio efectivo de la responsabilidad social
empresarial.
El desarrollo local comprende distintos ámbitos y
temáticas, en un contexto de cambio e interacciones con el medio regional,
nacional e internacional. La actividad económica tiende a prevalecer como
motor del desarrollo, y produce efectos claros en los otros ámbitos de la
realidad que no deben desconocerse.
Ámbitos del desarrollo local
• Recursos Físicos
• Recursos Humanos
• Recursos Socioculturales
• Recursos económicos y financieros
• Recursos tecnológicos.
La comprensión del desarrollo local pasa necesariamente
por tratar de forma conjunta tales ámbitos y en esencia, tres diferentes
dimensiones de la realidad:
- La tecnología, y el cambio tecnológico, como principal motor del
crecimiento y el desarrollo económico
- Las organizaciones, sobre todo empresas, sistemas de producción, así
como todo tipo de instituciones educacionales, de salud, culturales y
otras.
- Los territorios, entendidos no sólo como soporte físico, sino como
un entramado de relaciones sociales y empresariales proyectadas en
función de una estrategia de desarrollo local sostenible.
Estos tres elementos componen lo que podría denominarse
una triada básica del desarrollo local. Sobre ellos construyen las
comunidades mineras su capacidad de aprendizaje.
La importancia económica de la minería para los países es
indiscutible. El desafío que emerge una vez asegurada la inversión para el
desarrollo de cualquier recurso mineral, y que finalmente justifica el
esfuerzo de investigar sobre el desarrollo local sostenible de comunidades
mineras, es cómo sembrar sus beneficios para que sigan rindiendo frutos
para un desarrollo sostenible, en especial después de agotados los
minerales.
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El desarrollo sostenible local se
entiende como la satisfacción a largo plazo de objetivos sociales,
económicos y ambientales que son definidos localmente.
Pintura de David Lucas |
Uno de los hallazgos más importantes es que la minería
moderna es una actividad de uso intensivo de conocimiento y desarrollo
tecnológico, cuya competitividad a largo plazo depende del fortalecimiento
de las capacidades locales de innovación. El desarrollo económico y social
en estos lugares especializados en minería también está ligado a la
capacidad local de aprendizaje, lo que equivale a cultura en su sentido
más amplio. Con frecuencia, estos procesos de aprendizaje trascienden la
actividad minera propiamente y se vinculan a sectores conexos diversos,
como las industrias metalmecánica, del transporte, del software o
inclusive del turismo. En repetidas ocasiones la capacidad de manejo del
medio ambiente es una de las áreas más importantes de aprendizaje local en
comunidades mineras.
En el desarrollo local de comunidades mineras, la
actividad minera en particular genera impactos tanto positivos como
negativos en el modo de vida de la comunidad, en los flujos humanos y
financieros así como en el medio ambiente. La actividad minera, como
factor de desarrollo local, afecta los recursos naturales de los que
dispone la comunidad para sustentar su futuro. Se evidencia, de este modo,
una transacción que se debe identificar, evaluar y considerar al momento
de enfrentar el tipo de desarrollo local que se dará en un territorio
particular.
A los efectos de la reflexión propuesta por los autores,
se toma como comunidad minera, una agrupación organizada de personas que
se perciben como unidad social ubicadas o no en el área de influencia de
la minería, y cuyos miembros participan directa o indirectamente de la
actividad minera como medio para lograr la satisfacción de sus necesidades
individuales y colectivas, desarrollando una base cultural propia. (Almaguer,
2002)
La gestión del gobierno municipal en estas comunidades,
debe responder a estos impactos desarrollando soluciones efectivas de
acuerdo con los recursos con que cuenta y la acción coordinada de actores
locales y nacionales lo que demanda esfuerzos técnicos y humanos
importantes así como gestionando el riesgo que la propia actividad minera
ocasiona.
| Las grandes empresas
debieran reinvertir en favor de la comunidad local a fin de generar
nuevas capacidades productivas y sociales |
Es por lo anteriormente planteado que en el diseño de sus
políticas, las grandes empresas deben considerar que ellas son las
beneficiarias de parte de la renta extraída del capital natural, la cual,
de alguna forma, debiera reinvertirse en favor de la comunidad local a fin
de generar algún otro tipo de capacidades productivas y sociales. Además,
es relevante considerar que las políticas efectivas y eficientes de
Responsabilidad Social Empresarial, no solo favorecen a la comunidad
receptora, sino también a la empresa, pues le otorgan un grado de
legitimidad, muchas veces esencial atendiendo al contexto en el que las
mismas operan.
La responsabilidad social empresarial implica un cambio de
paradigma desde una concepción de mera generación de riqueza, a una más
abierta y plurifuncional, con un substrato ético que permea los ámbitos
internos y externos de su organización. Las empresas deberán conciliar
ritmos de producción y competitividad con aspectos socioculturales y
ambientales que aseguren su sostenibilidad.
Muchas empresas mineras cumplen con estos postulados y los
integran en sus políticas hacia la comunidad. Es importante que los
gobiernos locales conozcan estos principios y fomenten entre las empresas
de su territorio su adopción, o bien, fiscalicen su efectivo cumplimiento.
Si bien es más fácil para las grandes empresas incorporar la
responsabilidad social empresarial, la minería en pequeña escala también
puede participar y generar sinergias en pro del desarrollo local.
La pregunta que se hacen múltiples actores incluyendo a
las empresas, es: ¿cómo puede la minería contribuir en el mejoramiento
sostenido de los niveles de bienestar, equidad y desarrollo sostenible de
las comunidades y localidades mineras del mundo en desarrollo? Y
específicamente, ¿cómo pueden los gobiernos, las empresas y las
comunidades aprovechar las oportunidades económicas y sociales
provenientes del desarrollo del capital natural de una región, para
asegurar un futuro que sea demostrablemente mejor que lo que había antes
de sacar los minerales y una vez incluso agotados los mismos?
Ciertamente las respuestas a estas preguntas son diversas
y en el mundo de hoy serán formuladas desde múltiples perspectivas
culturales. En efecto, los resultados de la minería, en términos de su
contribución al desarrollo regional no dependerán únicamente del desempeño
de las empresas mineras, por responsables que éstas sean, también inciden
directamente en los resultados, el desempeño de los gobiernos nacionales y
locales, así como la capacidad de interlocución de las comunidades
organizadas. Desde esta perspectiva, es un gran desafío el fortalecimiento
de las instituciones y de la sociedad en general para que se puedan
facilitar escenarios legítimos y respetuosos para la participación
efectiva entre los múltiples actores en el ámbito minero.
| El reto consiste en lograr articular las
aspiraciones de las comunidades mineras con una gestión socialmente
eficiente y con una política social y
ambiental empresarial responsable que se materialice en una política
cultural de desarrollo local sostenible |
Un desafío que aparece de manera creciente en el horizonte
es el de generar y mantener una interlocución efectiva entre los actores
interesados, de manera que se puedan incorporar desde el inicio los
requerimientos de capacitación para que la población local pueda
participar de manera sostenida no sólo en las oportunidades que genera la
actividad minera, sino también en la co-gestión de impactos y de
beneficios sociales y económicos porque indudablemente que cabe
preguntarse ¿qué tan sustentable es permitir que la actividad minera sea
el único motor de desarrollo de una región? ¿Podría ello ser una receta
para una dependencia insostenible a largo plazo? ¿Qué se requiere para que
la actividad minera se articule con un plan de desarrollo regional
diversificado a largo plazo? ¿Cómo puede el conjunto de actividades
productivas cuidar de garantizar la conservación del capital natural
requerido por otros sectores productivos que puedan existir en la región,
incluidas las actividades tradicionales de subsistencia de sectores de la
población que no participan directamente del trabajo minero o del sector
de bienes y servicios que lo provee?
Ciertamente, la actividad minera puede ser una oportunidad
única de mejoramiento de la calidad de vida y de las oportunidades de
futuro para una región y el resultado más deseable sería la oportunidad
que representa el desarrollo minero, para la generación de capital humano.
El reto consiste entonces en lograr articular las
aspiraciones de las comunidades mineras con una gestión socialmente
eficiente y con una política social y ambiental empresarial responsable
que se materialice en una política cultural de desarrollo local
sostenible.
Lineamientos generales para una política cultural de desarrollo local
En tal sentido, los lineamientos generales para una
política cultural de desarrollo local sostenible en comunidades mineras
pudieran comprender (Almaguer,2002):
- Desarrollar tanto en la opinión pública como en la especializada la
sensibilidad sobre la relación tecnología – cultura - desarrollo.
- Capacitar a las comunidades para que puedan gestionar aquellos
proyectos de desarrollo e innovación tecnológica que les afecten
directamente.
- Promover fuentes de empleo alternativo, fomentando una
infraestructura económica y social multifacética que prepare a la
comunidad para el momento del cierre de minas.
- Exigir la participación del Gobierno local en el otorgamiento de
concesiones mineras.
- Fomentar en los diferentes actores comunitarios la participación en
actividades relacionadas con la protección del medio ambiente como
elemento insustituible de su identidad cultural comprendiendo la
relación entre diversidad cultural, hábitat y biodiversidad, entre
ecosistemas e identidad cultural.
- Crear nuevos espacios que permitan desarrollar manifestaciones
culturales en correspondencia con las tradiciones reforzando en ellas el
sentido de pertenencia a una comunidad minera.
- Propiciar por parte de las empresas programas de desarrollo
sociocultural comunitario que fortalezcan los vínculos comunidad –
empresa.
- La empresa debe asumir su compromiso como actor comunitario con el
desarrollo sociocultural de la comunidad en la que está enclavada, para
ello planificará las acciones e intervenciones de carácter sociocultural
a realizar en el entorno, evaluando los posibles efectos que pudiera
ocasionar y mitigando los ya existentes. La empresa puede y debe
fomentar planes que tributen al desarrollo sociocultural sostenible a
escala local, se trata de pensar globalmente pero de actuar localmente.
Desde la perspectiva expuesta, el desarrollo sostenible a
escala local, necesita de una cultura diferente de la asumida por la
modernidad en cuanto a la aplicación de los resultados de la actividad
científico tecnológica y la gestión del conocimiento, esto requiere de la
educación en ciencia, tecnología y sociedad de los miembros de la
comunidad, de no pocos expertos y empresarios e incluso modificaciones en
los contenidos en los diferentes niveles educacionales como condición para
la promoción de una auténtica democratización del conocimiento científico
y tecnológico de forma tal que estos conceptos no se popularicen "mediante
campañas masivas de información" sino que se integren a la actividad
productiva de las comunidades y a las de las empresas ubicadas en ella.
Conclusiones
- El desarrollo sostenible es posible a partir de la explotación del
recurso minero, pero difícilmente se producirá de manera automática o
espontánea. El fortalecimiento de las instituciones locales, y la
coordinación de los esfuerzos de todos los actores involucrados son
esenciales para lograr un proceso de desarrollo sostenible a partir de
la minería en los lugares que actualmente dependen de esta actividad
económica.
- El desarrollo sostenible local se entiende como la satisfacción a
largo plazo de objetivos sociales, económicos y ambientales que son
definidos localmente. Las interacciones entre la operación minera y la
comunidad deben aportar recursos físicos, financieros, humanos y de
información y no restarlos. Es preciso, se equilibren los riesgos y los
impactos con la posibilidad de un nivel superior de calidad de vida para
la comunidad. Es muy importante asegurarse que los beneficios para las
comunidades duren más allá del proyecto minero.
- Desde la perspectiva expuesta, el desarrollo sostenible a escala
local, necesita de una cultura diferente de la asumida por la modernidad
en cuanto a la aplicación de los resultados de la actividad científico
tecnológica, esto requiere de la educación en ciencia, tecnología y
sociedad de los miembros de la comunidad, de no pocos expertos así como
de los empresarios
- El papel del Estado, tanto en sus expresiones locales como
nacionales resulta esencial para implementar una política cultural de
desarrollo local sostenible en comunidades mineras.
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