|
Parte 3/4
Discriminación y xenofobia
 |
|
Virtualmente, todo país se ha
convertido o se está convirtiendo en multicultural, multiétnico,
multirracial, multilingüe y multirreligioso |
En la actualidad casi todos los Estados son países de
origen, tránsito y/o destino de migrantes. Virtualmente, todo país se ha
convertido o se está convirtiendo en multicultural, multiétnico,
multirracial, multilingüe y multirreligioso.
Al mismo tiempo, prácticamente todos los países están
experimentando cada vez más manifestaciones de hostilidad y de violencia
contra los extranjeros, ya se trate de migrantes, refugiados, o incluso
estudiantes y turistas. En África, Asia, América Latina y el Oriente
Medio, la discriminación y los abusos van en aumento contra personas
provenientes de países vecinos, con características raciales, étnicas,
culturales o históricas compartidas.
En tanto que el racismo implica por lo general una
distinción basada en una diferencia en las características físicas, como
ser el color de la piel, el tipo de cabello, o las características
faciales, la xenofobia describe actitudes, prejuicios y comportamientos de
rechazo, exclusión o a menudo de vilipendio a las personas, basadas en la
percepción de que son intrusos o extranjeros a la identidad de la
comunidad, sociedad o nación.
[18]
Consciente de la gravedad de la discriminación en el
trabajo, en 1991 la OIT lanzó un proyecto sobre "Lucha contra la
discriminación de los trabajadores migrantes y las minorías étnicas en el
mundo del trabajo" que documenta los niveles de discriminación e
identifica soluciones en un cierto número de países en Europa y América
del Norte. Unos estudios de caso de Bélgica, Alemania, los Países Bajos y
España encontraron que las tasas de discriminación en el acceso al empleo
podían alcanzar un 37 por ciento, es decir que una de cada tres
solicitudes de empleo realizadas por migrantes era rechazada o no era
considerada, en tanto que sí lo eran las de nacionales con idénticas
calificaciones. [19]
Por otra parte, la discriminación fuera del mundo del
trabajo afecta y a menudo impide el acceso al empleo y a unas condiciones
de trabajo decente. Una discriminación sistémica puede manifestarse por un
acceso diferenciado al alojamiento, tal como el relegamiento de las
minorías a guetos o suburbios distantes; por la prestación de una
educación inferior, debido a escuelas con poca financiación y escaso
personal en los vecindarios con mayoría de extranjeros; con servicios de
salud inferiores; o falta de transporte público entre las zonas de
residencia y las zonas de empleo. Estas formas de discriminación tienen
importantes repercusiones en el acceso al empleo. En tal sentido, la
racialización de ciertas zonas puede operar como una forma de
discriminación estructural que perpetúa la exclusión y las desventajas de
los grupos étnicos minoritarios.
[20]
 |
| Suele imputarse a la migración una incidencia en
el aumento de los delitos, así como considerar las violaciones a los
controles migratorios en la misma categoría de delitos que el
tráfico de armas o de estupefacientes. También se utiliza una
terminología calificando a los migrantes o extranjeros como
ilegales. |
En cuanto a la incidencia de la raza, la etnicidad y la
nacionalidad, las percepciones populares en un considerable número de
países asocian identidad racial y étnica como las que difieren de la
"norma nacional" y que presuponen una condición de extranjería. En muchos
países europeos las personas que no son de raza blanca son percibidas como
"extranjeros". Por su parte, las convergencias entre raza y nacionalidad
conducen a una política de contención en los Estados Unidos, al punto que
la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones
Industriales (AFL-CIO) retiró su apoyo al régimen de sanciones contra los
empleadores puestas en vigor en 1986. Las sanciones contra los empleadores
que contrataban a trabajadores extranjeros resultaron en una
discriminación generalizada contra ciudadanos y residentes autorizados de
origen africano, hispano, asiático u otras razas distintas de la blanca.
Los empleadores a menudo invocaban las dificultades encontradas en la
verificación de los permisos de trabajo presentados por los solicitantes
de empleo como la razón para excluir a algunos o todos los candidatos de
las minorías étnicas. Los defensores de los derechos civiles y laborales
expresaron su preocupación en el sentido de que las sanciones a los
empleadores otorgaban una cobertura conveniente a ciertos empleadores. La
entidad de los tipos y prácticas de trato discriminatorio fueron
suficientes para que el movimiento sindical de los Estados Unidos, y la
mayoría de las organizaciones de derechos civiles, cambiaran su política
para oponerse explícitamente al régimen de sanciones a los empleadores.
Por último, resulta conveniente detenerse en la percepción
de las relaciones entre migración y delincuencia. Suele imputarse a la
migración una incidencia en el aumento de los delitos, así como considerar
las violaciones a los controles migratorios en la misma categoría de
delitos que el tráfico de armas o de estupefacientes. También se utiliza
una terminología calificando a los migrantes o extranjeros como
ilegales.
Resulta asimismo bastante común imputar a la inmigración
la existencia de la xenofobia y el racismo, o más específicamente, a la
migración ilegal. De acuerdo con esta lógica demagógica, las
víctimas resultan ser la causa, y por tanto se propone resolver el
problema eliminando o deteniendo estas causas. Este tipo de medidas, así
como la violencia contra los extranjeros, sólo puede ser alentada con una
combinación dialéctica del concepto de ilegalidad, de la terminología de
combate contra la migración ilegal, como si se tratase del enemigo en una
confrontación militar, y de la asociación natural entre migración
irregular con delito, tráfico de armas, estupefacientes y terrorismo.
Género y migración
 |
|
La
mayor parte de las oportunidades de empleo para las mujeres
migrantes se encuentran en sectores no regulados (trabajo doméstico,
industria del sexo). |
Las oportunidades a un empleo legítimo son distintas para
los hombres que para las mujeres. La demanda de trabajadores migrantes en
los países receptores se encuentra definida en gran medida por la
segmentación del mercado de trabajo en esos países, es decir que las
oportunidades disponibles son precisamente las de los puestos de trabajo
con menores calificaciones que se consideran adecuados para las mujeres.
La feminización de la migración internacional de mano de
obra, junto con el hecho de que la mayor parte de las oportunidades de
empleo para las mujeres migrantes se encuentran en sectores no regulados
(trabajo doméstico, industria del sexo) y la existencia de mercados de
trabajo segmentados por sexo contribuye al incremento de mercados
laborales discriminatorios en los países de destino. Además, las mujeres
tienen por lo general menos acceso a la información sobre las
oportunidades de migración y de empleo en el extranjero, a los canales de
reclutamiento, y a menudo cuentan con menos preparación que los hombres
para hacer frente a las condiciones de trabajo y de vida de los países de
destino.
Por otra parte, las restricciones a la entrada, admisión y
empleo afectan de distinta manera a los hombres que a las mujeres. Por
ejemplo, la mayor parte de los canales legales de migración ofrecen
oportunidades a sectores que tradicionalmente son ocupados por hombres
(construcción y agricultura), con el resultado de que las mujeres gozan de
un menor acceso a la migración legal de mano de obra en comparación con
los hombres. Esta situación parece marginalizar a las mujeres migrantes y
aumentar el grado de exposición a las peores formas de abusos. Las
políticas migratorias y las reglamentaciones de entrada y admisión que
realizan selecciones por género, a menudo reproducen e intensifican las
desigualdades sociales, económicas y culturales existentes entre los
migrantes hombres y mujeres, es decir, para las mujeres, el derecho al
ingreso no implica necesariamente el derecho al trabajo en ciertos países
de Europa Occidental.
Notas
|
| |