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Parte 1/4
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La movilidad internacional de mano de obra ha aumentado
bajo las condiciones contemporáneas de globalización, al tiempo que se han
acelerado los niveles de explotación y de desregulación. La falta de una
protección jurídica para los trabajadores migrantes subraya su atractivo
como instrumento para mantener la competitividad, cuando se ven obligados
a trabajar en situaciones en que no son aplicadas las condiciones de
trabajo decente. Los migrantes en situación irregular son particularmente
vulnerables debido a que los temores de aprehensión y deportación los
desalientan a sindicarse y los exponen a condiciones de trabajo
peligrosas. |
Resumen
Las actuales prácticas de migraciones laborales
representan verdaderos dilemas de política para los Estados, los
interlocutores sociales y la sociedad civil. Muchos Estados que han
estructurado barreras contra el ingreso legal de trabajadores migrantes
parecen ahora tolerar la presencia de grandes cantidades de migrantes en
situación irregular, especialmente los que laboran en los sectores peor
pagados y menos atractivos para los trabajadores nativos. En general, los
sectores que emplean mano de obra migrante son objeto de poco o ningún
control que garantice la seguridad y salud en el trabajo o condiciones de
trabajo decente, lo que provoca el empleo de trabajadores migrantes en
condiciones inadecuadas y otorga incentivos para que el capital y el
empleo se desplacen de la economía formal a la informal.
La asociación de los migrantes y la migración con la
delincuencia y, actualmente, con el terrorismo, parecen reforzar el uso de
una terminología de la ilegalidad, en la cual los migrantes son
ilegales y existe un combate contra la migración ilegal. La gobernabilidad
democrática depende del imperio de la ley; la gobernabilidad de las
migraciones y la regulación del mercado de trabajo sólo resultarán viables
si su marco jurídico incluye la normativa internacional.
De la misma manera que se fortalece el imperio de la ley y
la democracia en condiciones de globalización económica y social, también
debe fortalecerse la gestión de las migraciones y del mercado de trabajo.
La complementariedad entre los instrumentos jurídicos internacionales
sobre migración servirá de marco exhaustivo global tanto para la
elaboración de políticas migratorias a nivel nacional como internacional.
Basándose en estas normas y en su experiencia, la OIT señala cinco
elementos clave para la formulación de toda política nacional basada en
las normas. Resulta fundamental el papel de los interlocutores sociales y
de las organizaciones de la sociedad civil en la promoción de un enfoque
sobre la migración exhaustivo, sostenible y basado en las normas
internacionales.
La OIT insta a los Estados que aun no lo hayan hecho a
ratificar los Convenios No. 97 y 143 sobre trabajadores migrantes. Por
otra parte, también promueve la ratificación de la Convención de las
Naciones Unidas de 1990 sobre trabajadores migratorios, instrumentos que,
constituyen una "Carta internacional de las migraciones".
Indice
Los desafíos de las migraciones
Globalización y movilidad
Demanda de mano de obra migrante
Inserción sociolaboral de los migrantes irregulares
Dilemas fundamentales de política
Discriminación y xenofobia
Género y migración
Respuestas integradas de política
Elementos de política
Lagunas de política
El papel de la OIT
El papel de los interlocutores sociales y de la sociedad
civil
ConclusiónLos desafíos de las migraciones
Al comienzo del siglo 21, el número de personas que viven
fuera de su país de origen es estimado en 170 millones, o sea cerca de 3%
de la populación mundial. De acuerdo a los cálculos de la OIT, de ese
total unos 120 millones son trabajadores migrantes y miembros de sus
familias. Las estimaciones de la OIT indican que de ese total, más que
20 millones, casi una quinta parte, se encuentran en África. Hay 30
millones en Europa – del Este y del Oeste, 18 millones en América del
Norte, 12 millones en América Latina, 9 millones en el Medio-Oriente, y 7
millones en Asia.
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Las cifras de la migración internacional se duplicaron
entre 1975 y 2000, pasando de 75 millones a 150 millones de personas que
viven fuera de sus lugares de origen (incluyendo los migrantes laborales,
sus dependientes, refugiados e inmigrantes permanentes). No es irrealista
anticipar que van a doblar una vez más de ahora al 2025.
Quiero iniciar el debate con tres aportes principales.
Primero, una identificación de los principales desafíos que la migración
internacional presenta hoy en día. Segundo, una discusión de las
relaciones entre los fenómenos de la globalización y las consecuencias
migratorias, y tercero, unas líneas de política de migraciones para
asegurar que las migraciones sean regulares, que benefician a las
sociedades de origen como de acogida, y aseguran la cohesión social a
través de la protección de todas las personas.
La mayor parte de los inmigrantes permanentes y refugiados
– así como los trabajadores migrantes – intentan desempeñar una actividad
remunerada y participar en la fuerza de trabajo, pero deben hacer frente a
fenómenos de discriminación y xenofobia en los países receptores.
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Desafíos principales
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Algunas características de la globalización conduce a la
deteriorización de la seguridad humana y, en consecuencia, a un aumento
del desplazamiento humano.
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Las evoluciones económicas, tecnológicas y demográficas
a nivel global, relacionados a los procesos de la globalización, han
provocado una demanda mayor para trabajadores migrantes, tanto los que son
altamente calificados como también los menos calificados, en un numero
todavía creciente de países alrededor del mundo.
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La falta de vías regulares y legales para las
migraciones de mano de obra combinado con el aumento de presiones para
migrar y con el aumento de la demanda para mano de obra extranjera,
contribuye al crecimiento del tráfico y de la trata de seres humanos.
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A pesar del impacto positivo de las remesas de dinero de
los migrantes hacía sus países de origen, la perdida de cerebros continúa
siendo un grave problema a resolver.
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La "feminización de las migraciones" describe la
realidad de que hoy en día cerca de 50% de los trabajadores migrantes son
mujeres.
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Los actos de discriminación, de violencia y de
hostilidad xenofóbica hacia los migrantes son cada vez más frecuentes en
casi todas las regiones del mundo.
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La competencia económica en aumento y el carácter cada
vez más informal de las actividades económicas, continúan siendo las
raíces de los niveles elevados de explotación y la falta de respeto a los
derechos humanos fundamentales y de la dignidad de los migrantes.
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El rol de las migraciones en el desarrollo y en la
integración económica y social no ha sido analizado, ni se ha tomado en
cuenta en los proyectos de integración regional en África, en las Américas
y tampoco en Asia.
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A pesar de esas múltiples consideraciones, muchos países
de origen no tienen políticas para orientar el empleo en el exterior de
sus nacionales, que permitirían manejar el éxodo de trabajadores para el
bien de sus sociedades.
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Igualmente, son pocos los países de acogida que tienen
políticas coherentes y eficaces para manejar el flujo de trabajadores
migrantes, reducir las migraciones y el empleo irregulares, prevenir la
explotación y la xenofobia, y promover la cohesión social entre nacionales
y no-nacionales
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Notas
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