|
La educación es el arma más poderosa que podemos
utilizar para cambiar el mundo.
También es un arma que el mundo
no puede olvidar en la lucha contra el SIDA.
La educación salva vidas.
Nelson
Mandela

En el período que siguió a la Conferencia Internacional
sobre el SIDA en Bangkok, en la cual pusimos de relieve el rol central del
liderazgo en la tarea de encarar el VIH/SIDA, creo que el verdadero reto
consiste en convertir el SIDA en un asunto de prioridad del movimiento de
mujeres en todas partes del mundo.
Necesitamos mujeres líderes a todos los niveles, desde las
bases hasta los jefes de gobierno, desde el mundo de los negocios hasta
los sindicatos, desde el ámbito de las creencias religiosas hasta el mundo
académico, para unirnos alrededor de los siete campos de acción de la
Coalición
Mundial de Mujeres y el SIDA, que llaman a los siguientes:
- prevenir la infección de niñas adolescentes, con acción concentrada
en una mejor atención de la salud reproductiva
- reducir la violencia contra la mujer
- proteger los derechos de propiedad y herencia de mujeres y niñas
- asegurar el acceso igual a atención, tratamiento y apoyo
- prestar apoyo a una mejor atención basada en la comunidad,
concentrada en las mujeres y las niñas
- promover el acceso a opciones de prevención para mujeres, incluso
condones femeninos y microbicidas
- apoyar los esfuerzos continuos hacia la educación universal de las
niñas.
El VIH/SIDA es uno de los asuntos de derechos humanos más
serios de este siglo, y debe encararse con valores humanos y un enfoque
sensible al género. Las personas que viven con la enfermedad conocen el
alcance de la discriminación. Yo lo he oído de muchas de ellas durante mi
período como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para Derechos
Humanos, incluso de mujeres en zonas rurales en África que vivían con el
temor de perder su casa y ser rechazadas por su familia. Lo oí una y otra
vez de mujeres que vivían con SIDA durante la Conferencia de Bangkok.
Sabemos que colocar los derechos humanos en el centro de
la respuesta al SIDA es una estrategia efectiva. La falta de
discriminación, la protección legal y el acceso igual a los servicios son
condiciones críticas. En la mayoría de los países aún hay falta de
protección constitucional y nacional de los derechos de los individuos
afectados por el VIH/SIDA. Los estados tienen una responsabilidad
particular de cumplir con sus compromisos en materia de derechos humanos,
y poseen los mecanismos para hacerlo.
Ya hace mucho que la mayoría de los países reconocieron
que la discriminación por motivo de género, raza o creencias religiosas
está mal. En el curso del tiempo hemos venido a comprender que también
está mal discriminar por motivo de capacidad física u orientación sexual.
Podría haber llegado el momento de comprender que tampoco puede haber
discriminación basada en la salud o el estatus serológico en nuestras
sociedades.
| Necesitamos dar una respuesta enfocada en
el género, sensible a las necesidades y las múltiples
vulnerabilidades de la mujer, al tiempo de reconocer y fortalecer su
propia posición |
La igualdad de género está en el meollo de un enfoque de
derechos humanos hacia el VIH/SIDA, y forma la base de nuestra labor en la
organización no gubernamental que encabezo, que se titula Realizing
Rights: The Ethical Globalization Initiative (Realizando los Derechos: La
Iniciativa de Globalización Ética). Necesitamos dar una respuesta enfocada
en el género, sensible a las necesidades y las múltiples vulnerabilidades
de la mujer, al tiempo de reconocer y fortalecer su propia posición.
Cuando las mujeres carecen de poder social y económico, su
capacidad de negociar sus relaciones se ve comprometida. Mientras más
usuarios de drogas inyectables son masculinos, las mujeres usuarias
permanecen marginadas y con poca probabilidad de acceso a servicios. La
mujer se encuentra en mayor riesgo de transmisión sexual, que puede
ocurrir con una pareja adicta a las drogas.
Las mujeres forman una creciente proporción de las
personas recientemente infectadas con VIH. La violencia contra ellas
alimenta la epidemia y posibilita su explotación, incluso el tráfico de
drogas y la prostitución. Las mujeres en grupos minoritarios, las
refugiadas y las migrantes se hallan en riesgo particular. Necesitamos
intervenciones estructurales a largo plazo para encarar los factores que
alimentan las conductas de riesgo de VIH/SIDA.
Es necesario ocuparse de la transmisión de madre a hijo,
pero también debe protegerse el bienestar de la mujer en su propio derecho
mediante la provisión de tratamiento antiretroviral para adultos. Es un
imperativo de derechos humanos que la información sobre la prevención, la
orientación y las pruebas confidenciales, el tratamiento completo para
enfermedades de transmisión sexual, así como tratamiento por drogas y
antiretroviral esté disponible para hombres y mujeres por igual.
Sabemos qué es lo que resulta efectivo. Debemos adoptar
programas globales, más vale que proyectos de prevención poco
sistemáticos. Necesitamos líderes francos, sin rodeos, y acciones
valientes. Necesitamos organizar campañas de concienciación perspicaces,
exactas y sensibles en todos los medios de comunicación y en todos los
idiomas.
| La prevención efectiva rara vez es objeto
de titulares de primera plana. No es fácil interesar a la gente en
lo que no sucede, en las vidas salvadas, en personas que no caen
enfermas, las familias y sociedades que no han sido destruidas por
el SIDA porque la prevención efectiva del VIH fue implementada a
tiempo |
Para encarar esta epidemia en forma adecuada, necesitamos
datos desglosados por edad y por género e intervenciones de prevención
dirigidas en una manera consciente del género y favorable a los jóvenes.
Es necesario que ofrezcamos tratamiento efectivo para enfermedades de
transmisión sexual, a disposición en contextos apropiadas para los
hombres, para las mujeres y para la gente joven.
Necesitamos información y servicios confidenciales de
salud sexual y reproductiva, incluso pruebas y orientación. Necesitamos
programas de canje de agujas, disponibilidad de agujas, tratamiento de
drogadictos, numerosos y bien operados, y extensión de usuarios de drogas
inyectables, por y para ellos. Las estrategias para gente joven comprenden
programas operados por jóvenes de la misma edad, intervenciones en las
escuelas y servicios de salud favorable a los adolescentes.
Debemos trabajar juntos para formar asociaciones efectivas
dentro de naciones, entre gobiernos, la sociedad civil, el sector privado
y participantes académicos, y entre naciones regional y mundialmente.
Necesitamos intervenciones estructurales, así como una inversión y un
desarrollo sostenibles, a largo plazo, para encarar los factores que
alimentan las conductas de riesgo de VIH/SIDA, tales como la desocupación,
la pobreza, la desigualdad entre los sexos, el uso de drogas
estupefacientes, la prostitución y la violencia.
La acción que emprendamos ahora salvará millones de vidas
y miles de millones en inversiones más adelante. La prevención efectiva
rara vez es objeto de titulares de primera plana. No es fácil interesar a
la gente en lo que no sucede, en las vidas salvadas, en personas que no
caen enfermas, las familias y sociedades que no han sido destruidas por el
SIDA porque la prevención efectiva del VIH fue implementada a tiempo.
Y sin embargo, apuntar a estas ausencias es precisamente
lo que debemos hacer para alcanzar el Objetivo de desarrollo para el
milenio de haber detenido la propagación del VIH/SIDA y empezado a
revertirla para el año 2015. Once años a partir de ahora, espero que éste
será el único tipo de noticias que leeremos en los periódicos, y que
podamos reflexionar sobre la catástrofe que nuestras acciones han tenido
éxito en evitar.
Nota
Publicado originalmente en Nuestro Planeta. Las Mujeres,
La Salud y el Medio Ambiente
http://www.ourplanet.com/txtversn/152/spanish/content.html
|
| |