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Parte
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El patrimonio geológico – minero y la participación
ciudadana en su gestión
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Casco minero que
saluda la llegada de a la comunidad minera Oruro, en Bolivia |
En tal sentido, es de gran valor encontrar puntos de
vistas que pueden ser referenciales en la búsqueda de una concepción más
holística del problema del patrimonio, donde entren de manera compleja las
variables valorativas, cognitivas y perceptivas, algo que ha estado
ausente en muchos de los enfoques analizados. Por ello se utilizará una
referencia aparecida en un artículo citado con anterioridad donde se
afirma: "La ordenación territorial [...] debe considerar los lugares de
patrimonio minero geológico como símbolo de identidad independientemente
de la región y a la vez patrimonio universal [...]" (Carrión el all.,
2005:230).
Esta interesante definición lleva directamente a la
urgencia de conocer con exactitud los sitios patrimoniales que en cada
comunidad forman parte del patrimonio y cómo gestionarlos para las futuras
generaciones. Es una actividad que requiere de rigor científico y de la
participación de los más diversos sectores de las comunidades para
identificarlos y que su uso sustentable se convierta realmente en un
"patrimonio universal".
Para ello deben existir al menos los siguientes procesos,
como fundamento para su identificación y manejo sustentable:
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Identificar los sitios por su valor patrimonial,
como símbolos de identidad, para amplios sectores de las
comunidades, que reconocen en ellos la expresión de relaciones
socialmente validadas con especial significado socio psicológico,
que dan continuidad a tradiciones sustentadas en valores que tienen
lugar, tanto en el nivel empírico de la conciencia social, como en
el teórico. |
En este proceso es imprescindible que existan indicadores
para poder determinar cuándo un objeto puede realmente tener valor
patrimonial. Estos indicadores aún están por elaborar, sin embargo, la
propuesta realizada por un grupo de investigadores liderados por el DrC.
Paúl Carrión Mero, quien enuncia los elementos del patrimonio, puede
constituir un punto referencial en la determinación de objetos de interés
patrimonial y en la caracterización de las comunidades mineras con el
objetivo de elaborar estrategias de manejo post cierre de minas.
Enuncian, en el artículo referenciado, los elementos
básicos de lo que consideran patrimonio en forma de legados, los mismos
serían los siguientes: legado histórico, legado científico, legado
cultural, legado ambiental, legado político y legado socioeconómico
(Carrión et all., 2005). Evidentemente se puede considerar que estos
elementos encierran, en su conjunto, los elementos básicos de la relación
del hombre – naturaleza – sociedad, en lo que se refiere a una comunidad
minera. Además de que contiene de forma directa e indirecta las
dimensiones de la sustentabilidad.
Esta, indudablemente, es una visión más integradora del
patrimonio, sí los legados que se proponen integran de forma compleja
indicadores donde se incluyan los elementos ecológicos, ambientales,
políticos, culturales y económicos. No es posible elegir un objeto, como
patrimonio, sí no satisface las necesidades del desarrollo de la economía,
la cultura, la política, la protección del medio ambiente y el desarrollo
científico de la humanidad.
En este sentido se defiende como condición imprescindible
para la protección del patrimonio geológico – minero y su utilización como
alternativa económica al agotamiento de los recursos y cierre de minas, el
desarrollo del conocimiento geológico – minero. Esto permitiría no
solamente el conocimiento de las características físicas de los
yacimientos y con ello determinar la forma de explotarlos, desde la fase
de exploración hasta el beneficio, sino que aporta informaciones
imprescindibles para el establecimiento de relaciones histórico - lógicas
dentro del entorno social donde se inserta la mina.
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"El minero" del pintor mexicano
Carlos Orozco |
El desarrollo de la minería, como patrimonio de la
humanidad sería incompleto de no contribuir de forma consciente a la
formación de una cultura minera que tiene como premisa el progreso de las
técnicas y las ciencias mineras. Esta cultura es necesario valorarla en
dos perspectivas, una primera, en la evolución de conocimientos
directamente vinculados al tipo de minería existente en una zona
determinada y la necesaria articulación de la ciencia en función de la
caracterización de los yacimientos y la explotación de los mismos. Sin
embargo, esta no es la única forma de hacerlo, también se perfeccionan las
tecnologías vinculadas con la explotación de los recursos que incluyen las
organizativas, los sistemas y las propiamente relacionadas con las
técnicas y tecnologías de manejo de los minerales. Este proceso constituye
patrimonio geológico – minero que sirve de base para el surgimiento de
nuevos conocimientos, a partir de la utilización creadora de estos en la
concepción de otras estructuras productivas.
La segunda perspectiva se relaciona con los estudios
realizados sobre los minerales acompañantes del mineral principal en las
áreas exploradas y las posibilidades de convertir estos conocimientos en
fuentes para la aparición de alternativas económicas en las regiones
mineras directamente exploradas y en otras con características similares.
Estas investigaciones ofrecen "[...] nuevas oportunidades de compensación
económica al producir conocimientos que sirven para fundamentar nuevos
proyectos de desarrollo en la minería y en otras actividades. Esta es una
vía que tiene que generar empleos [...]" (Montero, 2006:109). Esta es una
idea expuesta por el autor en numerosas publicaciones y eventos nacionales
e internacionales donde ha fundamentado la idea de un patrimonio que
incluya los tangibles y los intangibles como fuerzas impulsoras de la
aparición de actividades económicas alternativas en las regiones mineras
post cierre de minas.
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El Carnaval de
Oruro es una tradición que perdura por siglos |
Sin embargo, frecuentemente, el mayor problema que
enfrentan las comunidades es encontrar las formas para proteger los
conocimientos que estas poseen, a nivel de la conciencia cotidiana,
basados en la experiencia de varias generaciones y que forman parte del
patrimonio cultural y que ante el empuje de nuevos saberes, surgidos bajo
la influencia de las tecnologías aparecidas como consecuencia de la
presencia en la región de compañías extranjeras o nacionales, que
introducen tecnologías altamente consumidoras de sociodiversidad y poderes
inmanejables en los estrechos marcos de la comunidad, desaparecen
definitivamente de la memoria colectiva.
En el proceso de identificación de los sitios con valores
patrimoniales, de interés para el fortalecimiento de la identidad, es
imprescindible que se tenga el suficiente cocimiento teórico como para
reconocer, dentro de sistemas que corresponden a paradigmas socio -
económicos que no privilegian actividades sustentables, nichos de
sustentabilidad. Es decir, que es preciso identificar la existencia de
prácticas basadas en los principios de este paradigma, aún en sistemas muy
primitivos, que al abordarse desde sociedades con un "alto desarrollo
tecnológico", no son reconocidas para ser "certificadas" como tal.
La idea es ser capaces de encontrar en cualquier sociedad
las prácticas sustentables, más allá de cualquier estereotipo surgido como
consecuencia de la popularización del concepto y de la imposición de un
modo único de concebir la cultura, que no reconoce otras formas culturales
que no sean las validadas por "la cultura occidental". Prestigiosos
investigadores reconocidos en la materia han prestado atención a la
temática dejando valiosas reflexiones. Se citarán dos de estos que por su
importancia merecen ser comentados, el primero corresponde al científico
alemán H. Dürr quien afirma "[...] el sentido de la sustentabilidad esta
mucho más arraigado, más fuertemente desarrollado y más centralmente
integrado a la vida social en las civilizaciones anteriores que en las
sociedades modernas altamente racionales" (Dürr, 1999:41).
En modo alguno se pretende validar una posición en defensa
de sociedades tecnológicamente primitivas, todo lo contrario, el problema
consiste en encontrar cómo pueden complementarse las tecnologías
representativas de sistemas tecnológicos más avanzados con los de
civilizaciones menos desarrolladas tecnológicamente, al menos desde la
perspectiva de lo que la cultura occidental ha decidido considerar como
"desarrollo". Asumiendo en este análisis como principio que "[...] las
modalidades de desarrollo tecnológico están estrechamente relacionadas con
las configuraciones culturales [...] que hay cierta coherencia entre las
tecnologías que una sociedad es capaz de crear o asimilar y el resto de
los rasgos culturales que caracterizan a esa sociedad" (Quintanilla,
2001:55).
| Crecimiento económico
no es lo mismo que desarrollo |
Valdría la pena esclarecer que, desde nuestra posición,
crecimiento no es lo mismo que desarrollo, puede existir el caso de
sistemas donde se crece rápidamente y a niveles muy altos sin que esto
signifique la aparición de una nueva cualidad, es decir, sin que ocurran
cambios transformadores que son los generadores de desarrollo.
El sentido exacto de estas palabras radica, en línea con
este modo de pensar, en defender el mantenimiento y desarrollo de las
formas comunitarias de vida de sociedades donde existen comportamientos
éticos más arraigados a la localidad y a la interdependencia de sus
miembros entre sí y los recursos que les brinda la naturaleza para su
subsistencia. Evidentemente estos son lazos que se quiebran abruptamente
en sociedades donde aparecen de forma "inesperada" las bondades de un
"desarrollismo cultural" que desaparece elementos ancestrales de las
culturas de pueblos fuertemente vinculados a tradiciones muy ligadas al
respeto a los ciclos naturales de la evolución de la naturaleza. Un
ejemplo muy frecuente de estos eventos ocurre en las comunidades mineras
iberoamericanas que atesoran valiosas riquezas culturales y que los
"instrumentos "de dominio de "otras culturas" desaparecen de un día para
otro dejando a numerosos grupos sociales en situaciones de desventaja
social.
En artículos anteriores publicados por esta misma revista
he tratado el problema de la sociodiversidad, en la minería, en los
números: Vol. IV, No. 13 del 2006,
y Vol. IV, No. 15 del 2006.
Por ello es oportuno destacar la forma en que se enfoca en ellos las
influencias ejercidas por las tecnologías, aparecidas en la modernidad,
sobre las culturas ancestrales de los pueblos aborígenes. Especialmente
porque muchas comunidades mineras están asentadas en áreas con fuerte
presencia aborigen. El otro autor al que me refiero aparece en el segundo
de los artículos citados anteriormente, se trata de J. López Cerezo, quien
realiza una interesante interrelación entre formas de vida social
estrechamente vinculadas a la naturaleza y el desarrollo.
La experiencia demuestra la necesidad de conocer aquellas
prácticas comunitarias, frecuentemente llamadas en la literatura "rezagos
de modos de vida anteriores" que constituyen elementos a proteger en los
modos, supuestamente más avanzados, surgidos como consecuencia del
tránsito de la comunidad a paradigmas socio económicos superiores. Para
ello se necesita la existencia de estrategias que reconozcan en las formas
de vivir y de reproducir sus vidas maneras sustentables de concebir su
"desarrollo", aún cuando no se corresponda con la concepción del paradigma
occidental. Y aquí un momento especial lo desempeña la educación en sus
diferentes niveles, tema al que se hace referencia más adelante.
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Capacitación dirigida a la formación en las
comunidades de gestores que sean capaces de promover el uso de estos
recursos, como alternativa de sustentabilidad, ante la desaparición
de espacios económicos tras el cierre de minas y como punto de
partida para la aparición de nuevos conocimientos sobre la realidad
minera. |
En publicaciones anteriores, y en eventos internacionales
se ha presentado la idea de considerar que existen diversas formas de
explotar el patrimonio geológico y minero, a partir de una concepción que
defiende una activa participación comunitaria en su uso. En el "Seminario
Internacional sobre Minería y Áreas Protegidas en América Latina y el
Caribe", celebrado en Lima, Perú del 15 al 20 de octubre de 2003, en el "VIII
Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo" celebrado en La Habana, en el año 2006 y en un artículo
titulado "El desarrollo social compensado en la minería: una alternativa
ante el capitalismo neoliberal", publicado en
Cuba Socialista Digital (Cuba, 3ra época, 2006, ) se defiende la idea
de la necesidad de formar recursos humanos que gestionen el patrimonio y
que se conviertan en líderes en el proceso de reconversión de las minas y
plantas beneficiadoras actuales en empresas basadas en la economía del
conocimiento.
Esta misma temática se abordó en la Tesis Doctoral
titulada "El desarrollo compensado como alternativa a la sustentabilidad
en la minería (aprehensión ético – cultural)", defendida en el mes de
junio del 2006 en la Universidad de la Habana donde se afirma exactamente:
"[...] se propone la conservación del Patrimonio
geológico – minero como una vía de compensación por las riquezas que
dejarán de percibir las generaciones actuales y futuras cuando dejen de
existir los recursos primarios que ofrecían los diferentes complejos
mineros. Como consecuencia de la conservación de los valores
patrimoniales quedan instituciones materiales que atesoran valores,
tanto como reflejo del nivel científico y las conquistas sociales de los
grupos que los crearon, así como, valores intangibles. Estos últimos,
los referidos a los valores de los sistemas culturales [...]" (Montero,
2006:110).
Esta es una concepción que defiende la participación de la
comunidad en la gestión del patrimonio a partir de la formación de
recursos humanos calificados para su manejo, teniendo como referencia la
elaboración de un sistema de preparación de estos que incluiría todos los
niveles educacionales existentes en la comunidad, desde la educación
primaria hasta los centros educacionales de nivel superior.
La Ley de Medio Ambiente de la República de Cuba entre sus
objetivos plantea: "Promover la participación ciudadana en la protección
del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Desarrollar la conciencia
ciudadana en torno a los problemas del medio ambiente, integrando la
educación, la divulgación y la información ambiental" (Ley 81, 1997:50).
Como se puede apreciar en estos objetivos, en el gobierno cubano existe el
propósito de promover la formación de una sociedad sustentable por vía de
la educación, la única forma de lograrlo, si se tiene en cuenta que el
destinatario de este modelo de desarrollo es precisamente el hombre.
| La capacitación de la
sociedad civil para la formación de valores ambientales es un empeño
del cual la sociedad no puede prescindir |
La educación es un instrumento para poner en práctica
dicho empeño del estado cubano tomando como premisa el hecho de que es el
hombre con su sistema de relaciones sociales el encargado de implementar
las políticas, es decir, es el portador de las mismas y la escuela cumple
con el encargo de encaminar dicho proceso. Esto es imposible lograrlo sin
una sostenida política de formación de recursos humanos dirigida a la
capacitación de la sociedad civil en la comprensión de las decisiones
relacionadas con su medio ambiente que necesariamente incluye la formación
de valores ambientales, empeño en el cual la
sociedad no puede prescindir de la educación.
Un patrimonio gestionado desde esta visión permitiría que
los valores patrimoniales se conviertan en [...] fuentes directas para la
aparición de actividades económicas alternativas que se expresarían en
diferentes modalidades, las cuales van desde el turismo, la docencia, la
investigación científica, con base en las instalaciones que quedan como
consecuencia del cierre de las minas, así como, la elaboración de
software, y producciones científicas en diferentes soportes a partir de
todos los conocimientos científicos y tecnológicos acumulados en las
comunidades [...]" (Montero, 2006:110-111).
Limitaciones en la
consideración de los recursos patrimoniales
-
No considera la existencia de intangibles como elementos
del patrimonio, y consecuentemente no constituyen fuentes del
surgimiento de actividades alternativas en las comunidades mineras. Esta
limitación se constituye en una barrera para la más acertada comprensión
de la relación dialéctica cultura – tecnología y de los procesos de
transferencia de tecnología.
-
La destrucción de formas de sociodiversidad es una
amenaza para el desarrollo sustentable al desaparecer actividades
económicas que podrían contribuir a la aparición de alternativas
económicas y ser fuentes de protección del patrimonio.
-
La pérdida de símbolos de identidad en las comunidades
deja a los decisores ambientales sin fundamentos para concretar la
relación cultura – desarrollo en políticas ambientales post cierre de
minas.
-
Las tecnologías de evaluaciones de riesgos no siempre
valoran las amenazas al patrimonio geológico – minero, el cual como
figura no es protegido directamente en las Leyes ambientales, en
general, y en la legislación minera, en particular.
-
No se identifican en cada empresa los bienes
patrimoniales, proceso que debía ser considerado desde la etapa de
planificación del negocio minero.
-
No existe una valoración económica de lo bienes
patrimoniales y de los recursos necesarios para su manejo en las
empresas y en las comunidades las cuales, en su mayoría, carecen de
instituciones promotoras de la protección del patrimonio y la educación
ambiental comunitaria directamente dirigida a estos valores.
-
Las universidades y otros centros educacionales carecen
de programas de formación de profesionales en el manejo del patrimonio
geológico - minero.
-
No existe una legislación ambiental directa que ampare
la protección del patrimonio geológico minero y que convierta su
destrucción en una figura delictiva. Lo que sucede, comúnmente, es que
los bienes patrimoniales, ante la ausencia de estrategias para su
manejo, son objeto de actividades depredadoras de agentes informales.
-
En América latina no existen tampoco legislaciones que
incluyan la figura del patrimonio minero – geológico como entidad
singular lo cual ocasiona una política de indiferencia hacia los bienes
patrimoniales de las culturas nacionales.
Conclusiones
-
El punto de partida para una protección real del
patrimonio geológico – minero lo constituye la necesidad de reconocerlo
como interacción de relaciones surgidas entre las prácticas socio
productivas de los grupos vinculados a la minería y la aparición de
objetos materiales tangibles tras el cierre de minas. Ello permitiría
reconocer en el conocimiento geológico – minero una forma de patrimonio
base del surgimiento de alternativas económicas de sustentabilidad en la
minería.
-
La protección del patrimonio geológico – minero es un
proceso en el cual es imprescindible el reconocimiento de las relaciones
existentes entre este y otras formas de patrimonio reconocidas en la
comunidad, especialmente la identificación de aquellas prácticas
sociales que constituyen nichos de sustentabilidad y que aparecen dentro
de paradigmas sociotécnicos alejados de los presupuestos teóricos del
desarrollo sustentable.
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La educación ambiental, con amplia participación de la
comunidad, es la única vía que garantizaría una protección del
patrimonio geológico – minero sobre bases reales, a partir de una
participación donde se incluyan todos los grupos, especialmente aquellos
que continuarán residiendo en la zona tras el cierre de minas. Esta es
una acción que debe convertirse en el principio para la formación de
gestores comunitarios que trabajen en las áreas declaradas como sitios
patrimoniales.
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