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ISSN 1913-6196

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  Los desastres naturales y los países pobres

Desarrollo Humano Sustentable

Adriana Orsi

Parte 1 / 2

  El riesgo y los países pobres (PSD)

La mayor parte del riesgo es generado y construido, así como la vulnerabilidad de la población, debido a que los mismos, en muchos casos, potencian amenazas existentes a través de sus actividades y acciones. De alguna manera cada sociedad, mediante su lugar de asentamiento y organización social, determina que nivel de riesgo es capaz de aceptar y convivir, lo cual está relacionado con el tipo de desarrollo que tienen.

El estilo de desarrollo de los países subdesarrollados (PSD) los hace más vulnerables ante amenazas naturales debido a la imposibilidad de resolver problemas estructurales y que son comunes, en mayor o menor medida, a todos los países que pertenecen a esta categoría. Esto ocurre por la tendencia a la imitación de modelos y por la influencia e interdependencia de la globalización.

Hay factores que se vinculan estrechamente entre el tipo de desarrollo del tercer mundo y el riesgo de desastres se los puede clasificar en políticos: referidos a la organización política, administración, la gestión estatal, etc.; económicos: distribución y generación de las riquezas, posturas filosóficas y económicas; sociales: forma de ocupación del espacio, crecimiento de la población etc.; culturales: cambios en los patrones de consumo y producción, incorporación de nuevas pautas culturales y otras; ambientales: relacionados con la forma de utilización de los recursos naturales, las características físicas y biológicas de ecosistemas.

Los PSD se encuentran en un circulo vicioso por el cual, al no ser capaces de resolver los problemas estructurales de fondo, son más vulnerables o tienen mayor predisposición a sufrir grandes daños y perdidas si una amenaza se materializa con mayor intensidad a lo esperado, convirtiéndose en un desastre

La forma en que se interrelacionan estos factores provocan que los PSD padezcan diversos problemas como extendida pobreza, desigualdad social por la amplia brecha entre clases -es decir una gran cantidad de pobres y unos pocos muy ricos-, alta desocupación, alto crecimiento de la población, migración a las grandes ciudades, enormes deudas externas, dependencia externa en financiamiento e inversión, así como a la exportación de materias primas como la principal fuente de generación de divisas, necesidad de insumos y productos manufacturados por lo que hay una gran importación desde los países desarrollados, generando en muchos casos graves desequilibrios en la balanza comercial, monopolios de empresas trasnacionales principalmente en el área de servicios, desregulación de las actividades productivas que tuvieron como consecuencia la mortandad de empresas nacionales, ausencia o debilidad del estado, falta de autonomía en las políticas, utilización de un paradigma fisicalista en la gestión del riesgo, inseguridad jurídica, insuficiencia o carencia de políticas a mediano o largo plazo de desarrollo, falta de equipamiento suficiente (salud, educación, seguridad etc.), servicios públicos y viviendas adecuadas, problemas ambientales como presión sobre los recursos naturales a través del uso intensivo del suelo, agua, pesca, minería, petróleo, etc., crecimiento descontrolado de las urbes, ocupación de territorios inseguros para asentamientos estables humanos, falta de gestión de desechos domiciliarios e industriales, perdida de biodiversidad, contaminación del suelo y el aire, desequilibrios climáticos por procesos propios del sistema o influenciados por las actividades del hombre, deforestación. Todos estos factores están interrelacionados y conllevan a un aumento de los desastres naturales.

Los problemas anteriormente enumerados son consecuencias directas del tipo de desarrollo y generan procesos socio-naturales que se desarrollan en un tiempo y espacio determinado lo que puede desencadenar desastres. Por lo que se puede afirmar que los PSD se encuentran en un circulo vicioso por el cual, al no ser capaces de resolver los problemas estructurales de fondo, son más vulnerables o tienen mayor predisposición a sufrir grandes daños y perdidas si una amenaza se materializa con mayor intensidad a lo esperado, convirtiéndose en un desastre.

Si esto ocurre, la situación del país empeora. Al tener grandes daños van a tener menos posibilidades de recuperarse, lo que provocará que si una población o nación era pobre y vulnerable, luego del desastre será aún más pobre y tendrá una debilidad mayor ante el mismo evento. Es decir, aumenta su vulnerabilidad debido a los daños e incapacidad de recuperación, lo cual empeora su situación general, así como la posibilidad de progresar. Es por ello imprescindible que se reconozca la importancia de esta problemática y la necesidad de convertir en una prioridad su resolución para evitar un mayor estancamiento o atraso en el país, región o poblacion.

Los países subdesarrollados son los más perjudicados por la globalización ya que están condicionados por el tipo de desarrollo que se describía anteriormente. Al no fomentar el desarrollo social se mantienen en gran desventaja frente a los países ricos que se benefician, en algunos casos, de las debilidades del tercer mundo. Muchas empresas provenientes de países desarrollados se instalan en los PSD porque tienen menores costos, ya que pagan sueldos más bajos y sobre todo con menos beneficios sociales, se les exigen menores niveles de seguridad, menos responsabilidad frente a daños de todo tipo, incluyendo los medioambientales, por tener una legislación laxa y un sistema judicial ineficaz. De esta manera el orden mundial existente contribuye a que siempre sean los países pobres las víctimas frente a las amenazas naturales.

Un ejemplo que confirma este enfoque es el terremoto que provocó el tsunami ocurrido en diciembre del año 2004 en Asia, afectando a una extensa región que incluyo a Indonesia, Malasia, Tailandia, Myanmar, Bangladesh, India, Sri Lanka e Islas Maldivas. Este fenómeno se convirtió en un desastre, no sólo por la magnitud del evento natural que fueron de caracteristicas extraordinarias, sino por las consecuencias que tuvo: cientos de miles de muertos, millones de personas que perdieron sus casas y bienes materiales, miles de desplazados, miles de heridos y personas con traumas psicológicos que tardaran años en recuperarse, perdida de empleos, millones en daños materiales (infraestructura, edificios, en los servicios públicos); además del daño a la economía en las zonas afectadas en las áreas como el turismo, pesca y agricultura. Lo que provocó que este fenómeno se convirtiera en una tragedia poco comparable con otros anteriores, es que las personas no sabían que se encontraban en una zona de alto riesgo y vulnerabilidad por tratarse de un país muy pobre que no puede invertir dinero suficiente en monitoreo metereológico, y a veces ni siquiera son concientes del peligro a que están expuestos por lo que no se toman medidas de prevención y administración del riesgo de este tipo de desastres naturales.

Estos países tienen una alta vulnerabilidad natural debido a la ubicación geográfica, propensa a estas amenazas naturales. Además son zonas densamente pobladas, tienen una vulnerabilidad económica porque la mayoría son de escasos recursos, un bajo nivel educativo, sus viviendas son frágiles.

Estas circunstancias contribuyen a que no conozcan su propia realidad, las características del espacio que habitan y desconozcan el nivel de riesgo al que están expuestos como comunidad y las medidas a tomar en caso de una situación de emergencia. Si hubiera existido un sistema de alerta o de detección temprana de este tipo de fenómenos se podrían haber salvado muchas vidas.

Actualmente las zonas más afectadas por el Tsunami se encuentran aún más atrasadas que antes debido a las grandes perdidas que tuvieron los países, por lo que no pueden costear una reconstrucción y necesitan de la cooperación internacional a través de donaciones e inversiones de capital para recomponer sus economías. Estos países pobres ahora son más dependientes que antes de la comunidad mundial, no sólo económicamente, sino que dependen de la ayuda social para sus poblaciones.

En América Latina son frecuentes eventos naturales como inundaciones, tormentas y deslizamientos que se transforman en verdaderos desastres por la falta de una gestión adecuada del riesgo

En América Latina son frecuentes eventos naturales como inundaciones, tormentas y deslizamientos que se transforman en verdaderos desastres por la falta de una gestión adecuada del riesgo. En estos países cada vez que ocurre un hecho de este tipo se le hecha la culpa a la naturaleza (concepción proveniente del paradigma fisicalista) y se afirma por parte de las autoridades que contra estos eventos no se puede hacer nada. En la mayoría de los países de Latinoamérica no existe una gestión integral del riesgo y mucho menos sistemas de alertas o planes de emergencia bien organizados en caso de desastres. Por eso cuando ocurre alguna catástrofe se comienza a improvisar en las medidas que se toman. Esto trae como consecuencia que surjan innumerables problemas tales como lentitud en la toma de decisiones, tardanza en la ayuda a las víctimas (comida, agua potable, indumentaria, medicamentos), inexistencia de lugares con condiciones sanitarias adecuadas para albergar a gran cantidad de personas, no hay preparación para enfrentar efectos colaterales como riesgo sanitario por posibles epidemias, o rescate de heridos. También surgen problemas de logísticas, no pudiendo en muchos casos ser eficientes en el recibo de donaciones y ayuda. Todo este panorama genera aún más sufrimiento en las víctimas. Pero lo peor es que luego que finaliza el estado de emergencia, las personas son muy poco asistidas por el estado y sólo reciben algún crédito o materiales para reconstruir sus viviendas, aunque en muchos casos no reciben nada. Además es frecuente que el estado no pueda ayudar a reconstituir cadenas económicas, ni emprendimientos que fueron afectados por el desastre.

En resumen, se puede asegurar que a los países pobres se les hace muy difícil recuperarse de las catástrofes naturales. En general sólo logran volver al estado anterior de precariedad y riesgo en que se encontraban, pero no logran disminuir el riesgo al que están expuestos.

Para muchos estados subdesarrollados les parece un gasto excesivo la adquisición de tecnologías para la prevención de desastres, así como de recursos humanos calificados. Pero sin lugar a dudas, este enfoque es equivocado, ya que en realidad una inversión en este sentido puede evitar daños graves que pudieran llegar a ser irreparables o muy costosos para la reparación de una ciudad, pueblo o nación. Sin embargo, invertir en prevención puede resultar a efectos de publicidad política un desembolso innecesario de recursos, ya que los resultados no se ven a no ser que ocurra una desastre natural, y aún así, resulta abstracto para muchos definir el beneficio de lo invertido si no hubo daños. No se trata de inaugurar un hospital, un acueducto o una carretera, algo visible y con un beneficio directo inmediato.

Ante estas mismas amenazas naturales los países desarrollados tienen la capacidad económica y la conciencia social para prevenir riesgos, afrontar y reconstruir los daños materiales, así como brindar la asistencia a las poblaciones afectadas luego de un evento; aunque se dan casos como las inundaciones en New Orleans, dónde las autoridades locales no invirtieron lo recomendado por los especialistas porque consideraron que era un gasto excesivo ante un evento "altamente improbable". Pero en términos generales existe la capacidad de preparar a los ciudadanos para que sepan como actuar en caso de emergencia. Todos los sectores participan de acuerdo al rol que tienen en la sociedad: el estado, sectores sociales, privados y la población, para evitar que el conjunto de la sociedad sufra daños que son prevenibles.

Otra herramienta que utilizan los países desarrollados son los medios de comunicación (radio y televisión) para brindar informacion específica y útil, alertar y dar pronósticos sobre las amenazas. Estos medios manejados correctamente actúan como nexos entre las autoridades y la población.

  Los PSD y la vulnerabilidad

  • Las amenazas más comunes a los que son vulnerables los PSD son inundaciones y deslizamientos, terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, sequías, tormentas y tifones entre otras.

  • La vulnerabilidad que afecta a los PSD se puede clasificar en natural, física, económica, política, técnica, educativa, ecológica, institucional, ideológica, cultural y social.

  • Los PSD tienen una alta vulnerabilidad global por lo que son incapaces de adaptarse o absorber mediante el auto ajuste los efectos de una amenaza, ya que sus deficiencias y problemas estructurales no lo permiten.

  • El modelo de desarrollo de los países pobres se basa en la dominación de los recursos mediante la destrucción, la explotación intensiva de los recursos naturales, tanto los de recursos naturales como los no renovables y el daño producido por la incorporación de tecnología importada que no compatibiliza con los ecosistemas de los países subdesarrollados. Al no tener en cuenta que el medio natural es un sistema y debe autoajustarse, se manifiestan con más frecuencia las amenazas naturales que pueden convertirse en desastres.

  • El paradigma filosófico que se aplica en estos países es el fisicalista y considera que la gestión de riesgo de desastre sólo se ocupa en la emergencia y a veces en la mitigación. No incluye la prevención.

  • La organización de las instituciones en estos países es generalmente rígida. Analizan los temas en forma aislada, las ideologías son demasiadas cerradas; así como las posturas económicas, filosóficas y políticas, las cuales no tienen una continuidad con los planes, programas y procesos de planificación.

  • No se formulan políticas claras: hay descoordinación entre los agentes, superposición a la hora de la toma de decisiones, uso inadecuado de los escasos recursos. Todo esto contribuye a la vulnerabilidad y generan un aumento del riesgo de sufrir un desastre natural, así como de la respuesta que pueden tener ante estos hechos.

  • Los PSD serán los más afectados por el cambio climático y las condiciones de degradación ambiental que están potenciando una mayor vulnerabilidad ecológica .Ya se prevé un aumento en la intensidad y periodicidad de fenómenos que podrían transformarse en innumerables catástrofes sino se toman medidas de prevención.

  • En los países pobres hay mucha población distribuida en zonas de alto riesgo por lo que deben tomarse medidas como no permitir nuevos asentamientos en lugares peligrosos para no exponer a más población a altos riesgos y así evitar que sean mayores las tragedias originadas por amenazas naturales.

  • El riesgo no puede eliminarse por completo, pero lo que si es posible es reducir el nivel de vulnerabilidad que puede afectar a una población o país para evitar catástrofes por amenazas naturales.

  • Los fenómenos naturales sólo se transforman en desastres cuando hay personas que son afectadas por los mismos. Por eso se debe reducir la vulnerabilidad a través de mejores y más seguras condiciones de vida mediante eficientes planes preventivos.

  • Menos nivel de vulnerabilidad dará más seguridad a una población de que es capaz de absorber el impacto de un hecho natural sin que este se convierta en un desastre.

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