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Parte 1 / 2
El riesgo y los países
pobres (PSD)
La
mayor parte del riesgo es generado y construido, así como la
vulnerabilidad de la población, debido a que los mismos, en muchos casos,
potencian amenazas existentes a través de sus actividades y acciones. De
alguna manera cada sociedad, mediante su lugar de asentamiento y
organización social, determina que nivel de riesgo es capaz de aceptar y
convivir, lo cual está relacionado con el tipo de desarrollo que tienen.
El estilo de desarrollo de los países subdesarrollados
(PSD) los hace más vulnerables ante amenazas naturales debido a la
imposibilidad de resolver problemas estructurales y que son comunes, en
mayor o menor medida, a todos los países que pertenecen a esta categoría.
Esto ocurre por la tendencia a la imitación de modelos y por la influencia
e interdependencia de la globalización.
Hay factores que se vinculan estrechamente entre el tipo
de desarrollo del tercer mundo y el riesgo de desastres se los puede
clasificar en políticos: referidos a la organización política,
administración, la gestión estatal, etc.; económicos: distribución y
generación de las riquezas, posturas filosóficas y económicas; sociales:
forma de ocupación del espacio, crecimiento de la población etc.;
culturales: cambios en los patrones de consumo y producción, incorporación
de nuevas pautas culturales y otras; ambientales: relacionados con la
forma de utilización de los recursos naturales, las características
físicas y biológicas de ecosistemas.
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Los PSD se encuentran en un circulo
vicioso por el cual, al no ser capaces de resolver los problemas
estructurales de fondo, son más vulnerables o tienen mayor
predisposición a sufrir grandes daños y perdidas si una amenaza se
materializa con mayor intensidad a lo esperado, convirtiéndose en un
desastre |
La forma en que se interrelacionan estos factores provocan
que los PSD padezcan diversos problemas como extendida pobreza,
desigualdad social por la amplia brecha entre clases -es decir una gran
cantidad de pobres y unos pocos muy ricos-, alta desocupación, alto
crecimiento de la población, migración a las grandes ciudades, enormes
deudas externas, dependencia externa en financiamiento e inversión, así
como a la exportación de materias primas como la principal fuente de
generación de divisas, necesidad de insumos y productos manufacturados por
lo que hay una gran importación desde los países desarrollados, generando
en muchos casos graves desequilibrios en la balanza comercial, monopolios
de empresas trasnacionales principalmente en el área de servicios,
desregulación de las actividades productivas que tuvieron como
consecuencia la mortandad de empresas nacionales, ausencia o debilidad del
estado, falta de autonomía en las políticas, utilización de un paradigma
fisicalista en la gestión del riesgo, inseguridad jurídica, insuficiencia
o carencia de políticas a mediano o largo plazo de desarrollo, falta de
equipamiento suficiente (salud, educación, seguridad etc.), servicios
públicos y viviendas adecuadas, problemas ambientales como presión sobre
los recursos naturales a través del uso intensivo del suelo, agua, pesca,
minería, petróleo, etc., crecimiento descontrolado de las urbes, ocupación
de territorios inseguros para asentamientos estables humanos, falta de
gestión de desechos domiciliarios e industriales, perdida de
biodiversidad, contaminación del suelo y el aire, desequilibrios
climáticos por procesos propios del sistema o influenciados por las
actividades del hombre, deforestación. Todos estos factores están
interrelacionados y conllevan a un aumento de los desastres naturales.
Los problemas anteriormente enumerados son consecuencias
directas del tipo de desarrollo y generan procesos socio-naturales que se
desarrollan en un tiempo y espacio determinado lo que puede desencadenar
desastres. Por lo que se puede afirmar que los PSD se encuentran en un
circulo vicioso por el cual, al no ser capaces de resolver los problemas
estructurales de fondo, son más vulnerables o tienen mayor predisposición
a sufrir grandes daños y perdidas si una amenaza se materializa con mayor
intensidad a lo esperado, convirtiéndose en un desastre.
Si
esto ocurre, la situación del país empeora. Al tener grandes daños van a
tener menos posibilidades de recuperarse, lo que provocará que si una
población o nación era pobre y vulnerable, luego del desastre será aún más
pobre y tendrá una debilidad mayor ante el mismo evento. Es decir, aumenta
su vulnerabilidad debido a los daños e incapacidad de recuperación, lo
cual empeora su situación general, así como la posibilidad de progresar.
Es por ello imprescindible que se reconozca la importancia de esta
problemática y la necesidad de convertir en una prioridad su resolución
para evitar un mayor estancamiento o atraso en el país, región o poblacion.
Los países subdesarrollados son los más perjudicados por
la globalización ya que están condicionados por el tipo de desarrollo que
se describía anteriormente. Al no fomentar el desarrollo social se
mantienen en gran desventaja frente a los países ricos que se benefician,
en algunos casos, de las debilidades del tercer mundo. Muchas empresas
provenientes de países desarrollados se instalan en los PSD porque tienen
menores costos, ya que pagan sueldos más bajos y sobre todo con menos
beneficios sociales, se les exigen menores niveles de seguridad, menos
responsabilidad frente a daños de todo tipo, incluyendo los
medioambientales, por tener una legislación laxa y un sistema judicial
ineficaz. De esta manera el orden mundial existente contribuye a que
siempre sean los países pobres las víctimas frente a las amenazas
naturales.
Un ejemplo que confirma este enfoque es el terremoto que
provocó el tsunami ocurrido en diciembre del año 2004 en Asia, afectando a
una extensa región que incluyo a Indonesia, Malasia, Tailandia, Myanmar,
Bangladesh, India, Sri Lanka e Islas Maldivas. Este fenómeno se convirtió
en un desastre, no sólo por la magnitud del evento natural que fueron de
caracteristicas extraordinarias, sino por las consecuencias que tuvo:
cientos de miles de muertos, millones de personas que perdieron sus casas
y bienes materiales, miles de desplazados, miles de heridos y personas con
traumas psicológicos que tardaran años en recuperarse, perdida de empleos,
millones en daños materiales (infraestructura, edificios, en los servicios
públicos); además del daño a la economía en las zonas afectadas en las
áreas como el turismo, pesca y agricultura. Lo que provocó que este
fenómeno se convirtiera en una tragedia poco comparable con otros
anteriores, es que las personas no sabían que se encontraban en una zona
de alto riesgo y vulnerabilidad por tratarse de un país muy pobre que no
puede invertir dinero suficiente en monitoreo metereológico, y a veces ni
siquiera son concientes del peligro a que están expuestos por lo que no se
toman medidas de prevención y administración del riesgo de este tipo de
desastres naturales.
Estos países tienen una alta vulnerabilidad natural debido
a la ubicación geográfica, propensa a estas amenazas naturales. Además son
zonas densamente pobladas, tienen una vulnerabilidad económica porque la
mayoría son de escasos recursos, un bajo nivel educativo, sus viviendas
son frágiles.
Estas circunstancias contribuyen a que no conozcan su
propia realidad, las características del espacio que habitan y desconozcan
el nivel de riesgo al que están expuestos como comunidad y las medidas a
tomar en caso de una situación de emergencia. Si hubiera existido un
sistema de alerta o de detección temprana de este tipo de fenómenos se
podrían haber salvado muchas vidas.
Actualmente las zonas más afectadas por el Tsunami se
encuentran aún más atrasadas que antes debido a las grandes perdidas que
tuvieron los países, por lo que no pueden costear una reconstrucción y
necesitan de la cooperación internacional a través de donaciones e
inversiones de capital para recomponer sus economías. Estos países pobres
ahora son más dependientes que antes de la comunidad mundial, no sólo
económicamente, sino que dependen de la ayuda social para sus poblaciones.
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En América Latina
son frecuentes eventos naturales como inundaciones, tormentas y
deslizamientos que se transforman en verdaderos desastres por la
falta de una gestión adecuada del riesgo |
En América Latina son frecuentes eventos naturales como
inundaciones, tormentas y deslizamientos que se transforman en verdaderos
desastres por la falta de una gestión adecuada del riesgo. En estos países
cada vez que ocurre un hecho de este tipo se le hecha la culpa a la
naturaleza (concepción proveniente del paradigma fisicalista) y se afirma
por parte de las autoridades que contra estos eventos no se puede hacer
nada. En la mayoría de los países de Latinoamérica no existe una gestión
integral del riesgo y mucho menos sistemas de alertas o planes de
emergencia bien organizados en caso de desastres. Por eso cuando ocurre
alguna catástrofe se comienza a improvisar en las medidas que se toman.
Esto trae como consecuencia que surjan innumerables problemas tales como
lentitud en la toma de decisiones, tardanza en la ayuda a las víctimas
(comida, agua potable, indumentaria, medicamentos), inexistencia de
lugares con condiciones sanitarias adecuadas para albergar a gran cantidad
de personas, no hay preparación para enfrentar efectos colaterales como
riesgo sanitario por posibles epidemias, o rescate de heridos. También
surgen problemas de logísticas, no pudiendo en muchos casos ser eficientes
en el recibo de donaciones y ayuda. Todo este panorama genera aún más
sufrimiento en las víctimas. Pero lo peor es que luego que finaliza el
estado de emergencia, las personas son muy poco asistidas por el estado y
sólo reciben algún crédito o materiales para reconstruir sus viviendas,
aunque en muchos casos no reciben nada. Además es frecuente que el estado
no pueda ayudar a reconstituir cadenas económicas, ni emprendimientos que
fueron afectados por el desastre.
En resumen, se puede asegurar que a los países pobres se
les hace muy difícil recuperarse de las catástrofes naturales. En general
sólo logran volver al estado anterior de precariedad y riesgo en que se
encontraban, pero no logran disminuir el riesgo al que están expuestos.
Para muchos estados subdesarrollados les parece un gasto
excesivo la adquisición de tecnologías para la prevención de desastres,
así como de recursos humanos calificados. Pero sin lugar a dudas, este
enfoque es equivocado, ya que en realidad una inversión en este sentido
puede evitar daños graves que pudieran llegar a ser irreparables o muy
costosos para la reparación de una ciudad, pueblo o nación. Sin embargo,
invertir en prevención puede resultar a efectos de publicidad política un
desembolso innecesario de recursos, ya que los resultados no se ven a no
ser que ocurra una desastre natural, y aún así, resulta abstracto para
muchos definir el beneficio de lo invertido si no hubo daños. No se trata
de inaugurar un hospital, un acueducto o una carretera, algo visible y con
un beneficio directo inmediato.
Ante estas mismas amenazas naturales los países
desarrollados tienen la capacidad económica y la conciencia social para
prevenir riesgos, afrontar y reconstruir los daños materiales, así como
brindar la asistencia a las poblaciones afectadas luego de un evento;
aunque se dan casos como las inundaciones en New Orleans, dónde las
autoridades locales no invirtieron lo recomendado por los especialistas
porque consideraron que era un gasto excesivo ante un evento "altamente
improbable". Pero en términos generales existe la capacidad de preparar a
los ciudadanos para que sepan como actuar en caso de emergencia. Todos los
sectores participan de acuerdo al rol que tienen en la sociedad: el
estado, sectores sociales, privados y la población, para evitar que el
conjunto de la sociedad sufra daños que son prevenibles.
Otra herramienta que utilizan los países desarrollados son
los medios de comunicación (radio y televisión) para brindar informacion
específica y útil, alertar y dar pronósticos sobre las amenazas. Estos
medios manejados correctamente actúan como nexos entre las autoridades y
la población.
Los PSD y la
vulnerabilidad
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Las amenazas más comunes a los que son vulnerables los
PSD son inundaciones y deslizamientos, terremotos, huracanes, erupciones
volcánicas, sequías, tormentas y tifones entre otras.
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La vulnerabilidad que afecta a los PSD se puede
clasificar en natural, física, económica, política, técnica, educativa,
ecológica, institucional, ideológica, cultural y social.
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El modelo de desarrollo de los países pobres se basa en
la dominación de los recursos mediante la destrucción, la explotación
intensiva de los recursos naturales, tanto los de recursos naturales
como los no renovables y el daño producido por la incorporación de
tecnología importada que no compatibiliza con los ecosistemas de los
países subdesarrollados. Al no tener en cuenta que el medio natural es
un sistema y debe autoajustarse, se manifiestan con más frecuencia las
amenazas naturales que pueden convertirse en desastres.
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El paradigma filosófico que se aplica en estos países es
el fisicalista y considera que la gestión de riesgo de desastre sólo se
ocupa en la emergencia y a veces en la mitigación. No incluye la
prevención.
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La organización de las instituciones en estos países es
generalmente rígida. Analizan los temas en forma aislada, las ideologías
son demasiadas cerradas; así como las posturas económicas, filosóficas y
políticas, las cuales no tienen una continuidad con los planes,
programas y procesos de planificación.
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No se formulan políticas claras: hay descoordinación
entre los agentes, superposición a la hora de la toma de decisiones, uso
inadecuado de los escasos recursos. Todo esto contribuye a la
vulnerabilidad y generan un aumento del riesgo de sufrir un desastre
natural, así como de la respuesta que pueden tener ante estos hechos.
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Los PSD serán los más afectados por el cambio climático
y las condiciones de degradación ambiental que están potenciando una
mayor vulnerabilidad ecológica .Ya se prevé un aumento en la intensidad
y periodicidad de fenómenos que podrían transformarse en innumerables
catástrofes sino se toman medidas de prevención.
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En los países pobres hay mucha población distribuida en
zonas de alto riesgo por lo que deben tomarse medidas como no permitir
nuevos asentamientos en lugares peligrosos para no exponer a más
población a altos riesgos y así evitar que sean mayores las tragedias
originadas por amenazas naturales.
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El riesgo no puede eliminarse por completo, pero lo que
si es posible es reducir el nivel de vulnerabilidad que puede afectar a
una población o país para evitar catástrofes por amenazas naturales.
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Los fenómenos naturales sólo se transforman en desastres
cuando hay personas que son afectadas por los mismos. Por eso se debe
reducir la vulnerabilidad a través de mejores y más seguras condiciones
de vida mediante eficientes planes preventivos.
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Menos nivel de vulnerabilidad dará más seguridad a una
población de que es capaz de absorber el impacto de un hecho natural sin
que este se convierta en un desastre.
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