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Parte 4 /4
Reconciliando la escucha empática con nuestro
sistema de valores
A
través de los años he leído numerosos libros acerca de
la escucha empática, de diversos autores. Mi gran reto, sin embargo, ha
sido reconciliar, por un lado, la propuesta de varios de sus más
destacados proponentes, que no existe la verdad absoluta, y por el otro
lado ver los resultados tan positivos de la metodología. Yo creo que
existe el bien y el mal y una verdad absoluta y ende la necesidad de
cuadrar estos sistemas de valores que parecen ser incompatibles.
Por ejemplo, Rogers no moraliza a sus clientes, no importa
que tan horrible sea lo que ellos digan. Ni protege a la gente que se
siente preocupada y les dice que es normal sentir de cierta manera. Cuando
una mujer le cuenta que realmente odia a su madre, y que estaría contenta
de verla muerta, Rogers escucharía. Pronto, su cliente diría, bueno, de
hecho no la odio totalmente, también la amo realmente, y no querría que
estuviera muerta. A través de las varias transcripciones provistas por
Rogers, este patrón se repite una y otra vez. Cada vez, el cliente hace
buenas decisiones, y se aleja de planteamientos destructivos dolorosos.
(7)
Al observar lo mal que generalmente escuchamos, sospecho
que no soy el único que puede beneficiarse al leer a Rogers. Pero
regresando a mi dilema, ¿cómo debería reconciliar mi sistema de valores, y
la escucha empática? O, ¿qué tal esas situaciones cuando alguien esta
ciego al más básico sentido común? Por ejemplo, una persona que dice estar
hambrienta por el afecto de un miembro de la familia o un antiguo amigo,
pero esta haciendo todo lo que esta bajo su poder para rechazar a esa
persona?
He llegado a tres conclusiones.
- Cuando la gente es verdaderamente escuchada, ésta frecuentemente
llegará a tener sus propias y correctas conclusiones. Pero si sus
asunciones son todavía erradas,
- por el solo hecho de verdaderamente escuchar, el facilitador ganará
el derecho de desafiar los puntos ciegos. Finalmente,
- habrán momentos en que el que escucha tendrá el derecho —¿la
obligación? de hablar.
Antes que la gente pueda ser efectivamente retada, se
requieren depósitos de buena voluntad obtenidos por medio del escuchar
empático. Cuando he tornado el tiempo para verdaderamente escuchar
primero, puedo después calmadamente presentar mis propias inquietudes y
perspectiva, si es necesaria.
En el proceso de escuchar en forma empática en la reunión
preliminar, sucederá frecuentemente, que el individuo que se siente
escuchado empezará a ver que posiblemente ha contribuido al problema. Para
que este modelo de medicación trabaje, es necesario tener confianza en la
bondad de la gente. Que las personas, cuando tengan la posibilidad de
reflexionar y reconsiderar, frecuentemente verán la senda necesaria para
salir de la oscuridad. Es por eso que frecuentemente digo que este sistema
de mediación no funciona a no ser que los involucrados sean personas
esencialmente buenas. De no ser así, hay otros modelos de mediación que
trabajarán mejor.
A pesar de todo lo que se ha dicho en este capitulo, habrá
ocasiones en que el mediador tenga un dilema en cuanto a una falta de
compatibilidad entre sus valores y el sistema de valores de uno o
más de
los interesados. Los mediadores no deberían sugerir que la gente viole sus
propios principios, y tampoco se puede esperar que un mediador guarde
silencio si una persona está por tomar una decisión que viole los
principios morales del mediador. Lo mismo ocurre con la escucha empática
en general. Si una amigo le cuenta que está pensando serle infiel a su
mujer, y si el mismo no recapacita durante el proceso de ser escuchado en
forma empática, pienso que sería una gran falta de parte del oyente que
guarda silencio y no comparte sus propios sentimientos de repugnancia
hacia tal conducta.
Hay, entonces, ocasiones en que un mediador o persona que
este escuchando en forma empática necesite compartir su sistema de
valores. Con frecuencia, la gente buscará su opinión por el respeto que
tienen por usted. Uno de los lideres en el tema de la escucha empática,
Gerald Egan, sugiere además que vivir bajo un sistema de valores bien
podría ser un requisito para desafiar a otros apropiadamente,
(8) lo que
veremos en el próximo capitulo.
Resumen
En la escucha empática necesitamos dar a la persona la
oportunidad de decirnos como se siente realmente. Evitar el deseo de ir al
rescate y "hacerlo todo mejor" con comentarios tales como "la próxima vez
lo harás estupendo," o "necesitas preocuparte menos."Decirle a una persona
que con el tiempo una cierta decepción dolerá menos no es muy
reconfortante en el momento. Una parte importante de la escucha es
permitir a la gente liberarse un poco del peso que siente en su pecho. Hay
un estupendo valor terapéutico en poder pensar en voz alta y compartir el
problema con quien nos escucha. A través de ese proceso, podemos empezar a
entender mejor nuestro problema y a nosotros mismos. El buen escuchador
tiene suficiente confianza en si mismo para ser capaz de escuchar a otros
sin temor.
Una parte de ser un buen escuchante podría requerir pelear
conscientemente para mantener una mente abierta y evitar conclusiones
preconcebidas. Un mediador podría querer evaluar continuamente su estilo
de escucha en una situación dada.
Por ejemplo, podría preguntarse así misma: ¿Estoy …
- permitiendo a la persona con el problema controle la conversación?
- evitando conclusiones prematuras basadas en mis propias experiencias
de vida?
- ayudando al interesado a que se autocomprenda?
- permitiendo que el sujeto retenga propiedad de su desafío?
- mostrándole que lo acompaño en su dolor y no lo estoy juzgando?
Obras de
consulta
1. Nichols, M. P. (1995). The Lost Art of Listening: How
Learning to Listen Can Improve Relationships (p. 111). New York: The
Guilford Press.
2. Benjamin, A. (1974). The Helping Interview (2nd Edition)
(p. 21). Boston: Houghton Mifflin Company.
3. Winslade, J., and Monk, G (2000). Narrative Mediation:
A New Approach to Conflict Resolution (pp. 126-128). San Francisco: Jossey-Bass
Publishers.
4. Gayle M. Clegg, "The Finished Story," Ensign, May 2004,
14, 174th Annual General Conference, The Church of Jesus Christ of Latter-day
Saints, Saturday Morning Session, 3 April 2004.
5. Benjamin, A. (1974). The Helping Interview (2nd Edition)
(p. 44). Boston: Houghton Mifflin Company.
6. Egan, Gerard. (1986). The Skilled Helper: A Systematic
Approach to Effective Helping (3rd Edition), Brooks/Cole Publishing
Company: Monterey, California, page 104.
7. Rogers, Carl R. (1951). Client-centered therapy: Its
current practice, implications, and theory. Houghton Mifflin Company,
Boston.
8. Egan, Gerard. (1986). The Skilled Helper: A Systematic
Approach to Effective Helping, pages 199-200.
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