|
Parte 2 / 4
Memorias que
reaparecen y memorias en disputa: una primera aproximación
Los discursos de la memoria aparecen, como señala Andreas
Huyssen: "como consecuencia de la descolonización y de los nuevos
movimientos sociales que buscaban historiografías alternativas y
revisionistas" 11 pero se intensifican –en el entorno de la vigencia
de las corrientes posmodernistas de los 80; el desdibujamiento de las
fuentes tradicionales de autoridad e identidad, y creciente
individualismo– por la expansión del debate sobre el Holocausto y las
resonancia de este en las políticas genocidas de Ruanda y Bosnia, así como
por el proceso de unificación europea (que obligaba a países como Alemania
y Francia a re-pensar su propia participación en el Holocausto), por el
colapso de la Unión Soviética (que marcaba el fin de una época histórica y
posibilitaba la aparición de múltiples recuerdos de la Rusia pre-soviética),
por el surgimiento de los proyectos identitarios de minorías en Europa
Central y Oriental (en el marco de los nuevos mapas geopolíticos creados
en esa región después de la caída del Muro de Berlín) y, ciertamente y de
manera crucial, por la aparición de los temas de derechos humanos,
crímenes contra la humanidad, y justicia y responsabilidad colectiva
12
como eje central en la agenda publica de numerosos países, en especial de
Europa y América Latina, aunque no solo en ellos.13 Sin embargo, no existe
una sola memoria, sino interpretaciones plurales, diversas, simultaneas y
en ocasiones contradictorias, en las que se juegan disputas, conflictos y
luchas en torno a como procesar y re-interpretar el pasado.
|
No existen "verdades
históricas" monolíticas ni tampoco una memoria colectiva que
aglutine los recuerdos de toda la sociedad, sino que mas bien
coexisten memorias parciales e incluso antagónicas, aunque en cierto
momento alguna de ellas aspire a ser hegemónica |
En esta línea, la comprensión de la memoria en tanto "proceso
abierto de reinterpretación del pasado que deshace y rehace sus nudos para
que se ensayen de nuevo sucesos y comprensiones […] (remeciendo) el dato
estático del pasado con nuevas significaciones sin clausurar que ponen su
recuerdo a trabajar, llevando comienzos y finales a re-escribir nuevas
hipótesis y conjeturas para desmontar con ellas el cierre explicativo de
las totalidades demasiados seguras de si mismas",14 permite asumir que
no existe "una" verdad histórica que de cuenta definitiva de procesos que
pueden ser interpretados de diversas maneras. En este sentido, la
multiplicidad de los debates sobre el pasado en un gran número de países,
así como la irrupción de memorias diversas y hasta cierto momento
marginadas del ámbito público, ha evidenciado que no existen "verdades
históricas" monolíticas ni tampoco una memoria colectiva que aglutine los
recuerdos de toda la sociedad, sino que mas bien coexisten memorias
parciales e incluso antagónicas, aunque en cierto momento alguna de ellas
aspire a ser hegemónica.15 Lo anterior se traduce en "batallas por la
memoria", en las que "se enfrentan múltiples actores sociales y políticos
que van estructurando relatos del pasado y, en el proceso de hacerlo,
expresan también su proyectos y expectativas políticas hacia el futuro"16
manifestadas, por ejemplo, en el ámbito jurídico y educativo y, de manera
muy clara, en los rituales públicos de conmemoración o en la inscripción
simbólica de "marcas territoriales" en los que evidencian los conflictos
posibles sobre el que, como y dónde preservar la memoria.17
En otras palabras: la memoria no constituye un territorio
neutro sino, mas bien, en terreno en el que se enfrentan una pluralidad de
memorias que corresponden a las mas amplia diversidad de grupos y actores
sociales (sociales, políticos, religiosos, etc.). En este sentido, podría
afirmarse que –salvo en regimenes dictatoriales no existiría una sola
memoria social en la cual la totalidad de la sociedad pueda reconocerse
dándole un sentido único al pasado sino que, mas bien, "memorias en
conflicto" que se contraponen en el espacio público en torno a como
procesar y darle sentido a este pasado, en especial si este se refiere a
situaciones de guerra, violencia represiva, traumas sociales, etc.
Cuando la memoria
reaparece: algunos casos históricos
En Europa, la re-emergencia de la memoria puede
vincularse, en términos generales, con la caída del Muro de Berlín y el
fin de la Guerra Fría. En Alemania, en particular, ambos acontecimientos
alentaron la apertura de interrogantes sobre el significado de un pasado
que evidentemente no había concluido en 1945. Por otra parte, si bien la
caída del Muro de Berlín auguraba en un principio el triunfo del
liberalismo y la democracia, al poco tiempo reaparecían en ese país
peligrosos síntomas de racismo y xenofobia que denotaban que negar el
pasado podía tener consecuencias traumáticas si no era elaborado
críticamente por la memoria. A lo anterior cabria agregar la aparición de
nuevos documentos, testimonios, investigaciones y análisis que
re-escribían la historia del país y reinterpretaban la memoria de un
pasado largamente reprimido.
 |
|
|
El
libro de Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler: los
alemanes comunes y el Holocausto que
replanteó las interrogantes sobre
las responsabilidades colectivas de toda la nación alemana en el
Holocausto, causó un fuerte y sorprendente impacto sobre la sociedad
alemana. |
|
En Alemania, aunque los dirigentes alemanes de la
posguerra reconocieron la responsabilidad moral del país por su pasado
nazi, fue el silencio soterrado, pero turbador, lo que permeó a la
sociedad desde 1945 en adelante. En Alemania Federal, en el entorno de la
Guerra Fría y del proceso de "desnazificación" impulsado por las fuerzas
aliadas, las energías colectivas se canalizaron hacia la reconstrucción.
En la Republica Democrática Alemana, la cultura política estalinista se
impuso a la del nazismo en una línea de continuidad, amen de que esta
parte de Alemania se consideró a si misma "liberadora" de un fascismo
identificado con el capitalismo. En Alemania en su conjunto, los álbumes
de familia se detuvieron en 1938 y se reanudaron en 1946 y hasta la década
de los 60, la mayoría de la población se esforzó por olvidar los crímenes
nazis. Solo con la llegada a la edad adulta de una nueva generación nacida
después de la guerra que quería conocer la verdad y de romper el silencio
de su padres, así como por el impacto que tuvo el proceso organizado en
Jerusalén en contra del organizador de la Solución Final, Adolf Eichmann
y, en consecuencia la aparición en el escenario pública del tema del
Holocausto, la sociedad alemana comenzó a confrontarse activamente con su
pasado. La elección como Canciller de Willy Brandt (un resistente
anti-nazi) marco el inicio de un cambio importante, y su gesto de rendir
en Varsovia un homenaje ante el monumento a los héroes de la insurrección
judía del ghetto (1943) denotaba un cambio de sensibilidad y de
reactivación de la memoria. Desde entonces, el pasado reciente ha estado
cada vez más presente en el debate público y en la memoria colectiva
alemana. Así, por ejemplo, la película La lista de Schindler
impactó profundamente a los adolescentes alemanes y de igual modo, el
controvertido libro de Daniel Goldhagen Hitler's Willing Executioners.
Ordinary Germans and Holocaust, 18 que replanteaba las interrogantes
sobre las responsabilidades colectivas de toda la nación alemana en el
Holocausto, causó un fuerte y sorprendente impacto sobre la sociedad
alemana.
En Austria a su vez, y fundamentalmente a raíz del éxito
electoral obtenido hace algunos altos por el Partido Liberal dirigido por
el simpatizante nazi Jorge Haider, se ha producido también una profunda
reflexión crítica en relación al pasado reciente, misma que se ha
orientado a asumir que este país no fue simplemente la primera victima del
nazismo –eximible por tanto de cualquier responsabilidad en los crímenes
nazis, tal como se había sostenido desde 1945– sino que por el contrario,
Austria se había adherido fervorosamente a este régimen político, amen de
que el nazismo tuvo fuertes raíces en Austria. Fue el "asunto Waldeim", es
decir, la acusación de que Kart Waldheim, ex Secretario General de la ONU,
había participado como oficial de la Wehrmacht en ejecuciones en los
Balcanes, lo que hizo estallar la memoria, alentando un fuerte debate
público en torno al pasado.19
Francia también se ha confrontado recientemente con
algunas páginas oscuras de su historia. Por una parte, en relación a lo
ocurrido durante los años de la ocupación alemana y la República de Vichy
(1940-1944). Según la versión histórica oficial posterior a 1945, el
régimen de Vichy fue un breve e infeliz interludio de la continuidad
republicana francesa. Esta versión, que asumía de igual manera que la gran
mayoría de la población apoyó a la Resistencia; no reconocía la
responsabilidad del gobierno del mariscal Pétain en la deportación de
miles de judíos a la Alemania nazi. Sin embargo, rigurosas investigaciones
han documentado el papel real que jugó la Republica de Vichy en la
historia francesa. Así, por ejemplo, el historiador Robert Paxton, en su
libro Vichy France. Old Guard and New Order, 20 registra y da
cuenta –en base a archivos alemanes capturados al final de la guerra y a
otros materiales contemporáneos– de como la Republica de Vichy favoreció
al régimen nazi más allá de lo que este solicitaba, en especial en
relación a sus políticas anti-semitas. Al mismo tiempo, si la colaboración
francesa con los invasores nazis fue un capitulo relegado en la
historiografía y en la memoria nacional, fueron los procesos a Klaus
Barbie (1987), Paul Touvier (1994) y Maurice Papon (1997-98) –acusados
todos ellos de persecución contra judíos y de genocidio– uno de los
factores centrales en la reactivación de la memoria francesa. Esta
reactivación se tradujo políticamente en la primera conmemoración oficial
del 50 aniversario de la fecha en que trece mil judíos parisinos fueran
detenidos en el Velódromo de Invierno y deportados a Alemania días
después, conmemoración que fue presidida por el entonces Presidente
Francois Mitterrand el 16 de junio de 1992. En 1995 el Presidente Jacques
Chirac reconoció la responsabilidad del Estado francés en la deportación
de 70 mil judíos franceses a Alemania, y en fechas recientes se ha
comenzado a identificar la propiedad confiscada y las obras de arte
robadas a los judíos durante la segunda guerra mundial.
Por otra parte, un segundo pasaje de la historia francesa
recientemente sacado a la luz es el de la guerra de Argelia (1955-1957),
mismo que ha dejado cicatrices profundas en la conciencia colectiva
francesa. Si bien existían pruebas de las atrocidades llevadas a cabo por
el ejercito francés en los momentos álgidos de esta guerra, ningún
testimonio había sido tan contundente como las revelaciones aparecidas en
el libro de memorias del general Paul Aussaresses 21 —ahora un anciano de
83 altos— relativas a las prácticas de tortura sistemática, ejecuciones
sumarias y desaparición de personas durante al guerra de Argelia. Ello ha
estremecido a la sociedad francesa, obligándola a volver su mirada
consternada hacia esa etapa de su pasad hasta el punto que el Presidente
Chirac ha condenado duramente dichos crímenes.
 |
|
|
Monumento a la Masacre de
Katyn erigido en Wrocław, Polonia. En
1989, después del colapso de la Unión Soviética, el Primer Ministro
Gorbachov admitió, que en 1940 siguiendo las
ordenes de Stalin fueron ejecutados
oficiales polacos
prisioneros y confirmó la
existencia de otros dos lugares más de ejecución similares.
La NKVD había dado muerte a 25.700 polacos, incluyendo los
encontrados en Katyn |
|
También en Europa Central y Oriental, el peso de la
memoria resurgía en el escenario de los nuevos mapas geopolíticos creados
en esa región desde la caída del Muro de Berlín. La incertidumbre del
futuro en la región, reforzada por el rechazo al antiguo régimen político
y el desencanto provocado por la economía de mercado, se tradujo no solo
en un reflujo hacia el pasado, el suelo, la tierra y la memoria de
principios casi míticos de identidad, sino también en la revisión de
capítulos recientes y controvertidos de la historia nacional. Un ejemplo
lo constituye, en la Unión Soviética, el reconocimiento de la matanza de
oficiales, soldados y civiles polacos ocurrida en mayo de 1940 en el
bosque de Katyn 22 a manos de las tropas soviéticas, documentada a partir
de la apertura de los archivos de la KGB en 1990.
En los países del cono sur de América Latina, el tema de
la memoria ha marcado el debate cultural y político de los últimos altos,
en particular en torno a la violación de los derechos humanos cometidos
durante las dictaduras. Sin duda, la transición a la democracia fue un
momento crucial para iniciar el ciclo de esclarecimiento, discusión y
elaboración social de la memoria, a pesar de que las leyes de amnistía
conocidas como Puntos Final y Obediencia Debida en Argentina' o la
"política de la desmemoria" instrumentada por los gobiernos de la
transición chilena como garantía de la gobernabilidad democrática,
implicaran una voluntad gubernamental por imponer silencio y olvido.
 |
|
|
A pesar de las leyes de amnistía, tales como Punto
Final y Obediencia Debida, algunas situaciones específicas,
como las declaraciones del capitán Adolfo Scilingo, en Argentina
crean mecanismos de reactivación de la memoria |
|
Si bien la naturaleza de los crímenes cometidos por las
dictaduras, el gran número de detenidos-desparecidos, el problema de
cientos de hijos de detenidos-desaparecidos entregados a las fuerzas de
represión, los arrestos arbitrarios, el encarcelamiento sin juicio, etc.,
pudieron estar adormecidos en la memoria colectiva durante largo tiempo,
ciertas situaciones específicas dieron como resultado una reactivación de
la misma. Cabe señalar como ejemplo, en el caso argentino, las
revelaciones públicas de algunos oficiales argentinos (en especial el
testimonio del capitán Adolfo Scilingo) sobre los pormenores del plan de
exterminio de las víctimas de la dictadura o, en el caso chileno, la
detención del general Pinochet en Londres. 23 En esta línea, fueron
diversos los mecanismos implementados para preservar la memoria de los
crímenes, detenciones arbitrarias y violencia represiva que tuvo lugar en
aquellos países afectados por regímenes dictatoriales. Una de ellas fue la
constitución de las Comisiones de la Verdad (cuyo objetivo fue investigar,
registrar y dar conocer las mas graves violaciones de derechos humanos
24), mismas que tuvieron un "carácter fundacional" 25 para el proceso de
reconstrucción de la memoria. En este proceso jugaron un papel relevante
la acción de numerosas organizaciones de derechos humanos y de familiares
que hasta el día de hoy continúan reclamando verdad y justicia.
Por otra
parte, en el caso de Chile –en el que a diferencia de Argentina no hubo un
juicio público a los militares por la presencia de Pinochet en el
escenario politico del país— la investigación histórica y sociológica ha
documentado tanto las causas que llevaron al quiebre de la democracia como
a la toma militar del poder y a la violación masiva de los derechos
humanos. 26 De igual modo, en el caso chileno cabe destacar una enorme
profusión de investigaciones periodísticas que han dado cuenta de las
acciones represivas, 27 a las que se pueden agregar testimonios 28 y
trabajos autobiográficos 29 que documentan el tema de la violación de los
derechos humanos durante el régimen militar. Asimismo, el tema ha sido
incorporado ampliamente en la creación artística: literatura, 30 teatro,
cine, artes plásticas, danza y música.
Notas
|
| |