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ISSN 1913-6196

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  La "cultura de la memoria": problemas y reflexiones

Prevención de conflictos

Gilda Waldman

Parte 3  / 4

  Las batallas por la memoria: algunos ejemplos

Como ya se señaló previamente, no hay una sola memoria que unifique al conjunto de la sociedad sobre como "leer" el pasado. Por el contrario, existen enconadas controversias al respecto. Así, por ejemplo, en Francia, se han generado conflictivas interpretaciones en torno a la República de Vichy y el papel de la resistencia contra la ocupación alemana.31 En Alemania, los planteamientos del historiador Ernest Nolte —según los cuales el Holocausto fue "una reacción, nacida de la ansiedad, a las aniquilaciones que ocurrieron durante la revolución rusa" 32 que ubicaban al régimen nazi en el mismo piano que otros regímenes igualmente abominables y, en última instancia, lo disculpaba diluyendo la especificidad del nazismo, generó una violenta respuesta por parte de Jurgen Habermas dando paso, a mediados de la década de los 80, a la conocida "querella de los historiadores".33 Este clima intelectual de reinterpretación del pasado, que postulaba la "normalidad" del caso alemán, se tradujo políticamente en la controvertida visita del entonces Presidente Ronald Reagan al cementerio de Bitburg (donde estaban sepultados soldados de las S.S. y soldados estadounidenses, implicando así que no existían ni victimas ni culpables dado que todos los caídos eran similares en a muerte). Ciertamente, esta interpretación de la historia pavimentó posteriormente el camino para la reunificación alemana.

En noviembre de 1990, Alemania despertaba "normalizada", "reconciliada". Exactamente un año antes, el 8 de noviembre de 1989, caía el Muro de Berlín. Esa fecha entraba en la historia como inicio de una nueva era, pero no se hacia mención de lo acontecido el 9 de noviembre de 1938, cuando miembros de las S.S. y turbas nazis incendiaron sinagogas y saquearon comercios judíos, golpeando y asesinando a numerosas victimas en lo que se conoce como "la noche de cristal". Este acontecimiento anticipaba lo que seria la posterior destrucción de gran parte de judaísmo europeo, y con ello la irrupción de la barbarie en la Europa moderna. En noviembre de 1990, durante el acto oficial de la reunificación alemana, los dirigentes políticos de las dos Alemanias destacaron que la celebración se refería no al fin de un pasado comenzado en 1933 sino a la "desdicha" que había caído sobre Alemania desde el fin de la guerra y durante los 45 años siguientes. En otras palabras: los líderes políticos alemanes celebrando el fin de una era comenzada cuando Berlín fue ocupada por los rusos sin referirse al hecho de que el Muro de Berlín había sido el resultado de una contienda desencadenada por el nazismo.34

Es significativo constatar el daño sufrido por el lenguaje. Así, por ejemplo, el golpe militar se volvió "pronunciamiento"; el dictador, "hombre providencial"; el combate a la ideología marxista, "defensa de los valores cristianos y occidentales", y los crímenes, "razón de Estado"

Las contiendas sobre el sentido del pasado pueden generarse desde el momento mismo en que ocurre el acontecimiento. Por ejemplo, en el caso del golpe militar en Chile en 1973, la dictadura justificó la asonada como la única "salvación" posible para prevenir una guerra civil, argumento ligado con la idea de una "refundación institucional" 35 en la que el año 1973 era asimilado a la Independencia de 1810 y se intentaba borrar de la memoria colectiva los procesos constitucionales y las instituciones democráticas previas.36

En este sentido, es significativo constatar el daño sufrido por el lenguaje. Así, por ejemplo, el golpe militar se volvió "pronunciamiento"; el dictador, "hombre providencial"; el combate a la ideología marxista, "defensa de los valores cristianos y occidentales", y los crímenes, "razón de Estado". Pero por otra parte, desde la memoria de las víctimas, el golpe fue una ruptura institucional que hizo volar en pedazos la historia publica del país, quebrando asimismo el sistema simbólico-cultural que había dado su sentido a la sociedad chilena, y dejando una estela de muertos, detenidos-desaparecidos, torturados, exiliados, etc.37

De igual modo, las intensas polémicas en torno a las diferentes formas de pensar el pasado dictatorial prosiguieron en Chile durante la transición democrática. Si bien los gobiernos democráticos realizaron una serie de acciones para fijar la memoria de las violaciones a los derechos humanos (por ejemplo, el Informe Rettig, que daba cuenta de las muertes y desapariciones ocurridas durante la dictadura, los procesos jurídicos abiertos contra los militares encargados de organizar la represión, o el Informe Valech que documenta las torturas) como también una serie actos simbólicos: destinados a romper con la versión de la historia ofrecida por el régimen militar, todavía existen sectores que insisten en dejar atrás el pasado y dar vuelta la pagina, al tiempo que en otros sectores de la sociedad siguen vivos ciertos nudos de memoria (por ejemplo, el caso de los detenidos-desaparecidos) en una reiteración permanente en busca de justicia.38

 

Villa Grimaldi fue un símbolo emblemático de la represión chilena. Hubo tres posiciones de como preservar el sitio: 1) dejar a las ruinas de Villa Grimaldi tal y como existían en aquel entonces y colocar en el sitio una escultura sencilla para recordar a las víctimas. 2) reconstruir Villa Grimaldi exactamente como era cuando funcionó como centro de tortura, y 3): resemantizar a Villa Grimaldi a través de la construcción de un Parque por la Paz, no como símbolo de la muerte sino como un símbolo de vida".

 
 

Hoy Villa Grimaldi fue convertida en un Parque por la Paz. Más información

 

Las disputas por las memorias en Chile –incluso entre la memoria "oficial" de los gobiernos democráticos y las que surgen a nivel de la sociedad civil– pueden ejemplificarse en los conflictos alrededor de los soportes a través de los cuales la memoria se materializa. Así, por ejemplo, si bien la iniciativa generada en 1991 de construir un monumento al Presidente Allende fue una propuesta del primer gobierno de la transición –y dicha construcción no estuvo exenta de conflictos-39 la recuperación uno de los símbolos más emblemáticos de la represión chilena, Villa Grimaldi, y su reconversión en un Parque de la Solidaridad fue iniciativa de la Agrupación de Ex Presos de Villa Grimaldi. Pero incluso en este caso, "hubo polémicas intensas entre los sobrevivientes de la Villa y los familiares de las victimas respecto a como preservar el sitio en ruinas. Emergieron tres posiciones básicas: 1) dejar a las ruinas de Villa Grimaldi tal y como existían en aquel entonces y colocar en el sitio una escultura sencilla para recordar a las víctimas. 2) reconstruir Villa Grimaldi exactamente como era cuando funcionó como centro de tortura, y 3): resemantizar a Villa Grimaldi a través de la construcción de un Parque por la Paz, no como símbolo de la muerte sino como un símbolo de vida". 40 Pero incluso si el lugar se re-construyó siguiendo los lineamientos de esta última alternativa, el "qué" y el "cómo" recordar pueden divergir según el recorrido que se haga y el "lugar de enunciación" del sujeto que da sentido al lugar".41 Desde otra perspectiva, pero ligado con lo anterior, parte importante de las contiendas por la memoria reside en las estrategias –gubernamentales– para distorsionar los mapas del recuerdo, neutralizando el peso del horror y alentando nuevas "lecturas" en el marco de las políticas de reconciliación nacional impulsadas por los gobiernos de transición. Así, retomando el ejemplo de Villa Grimaldi en Chile, el diseño del Parque en forma de cruz con una fuente de agua en el punto de intersección hace alusión a la "purificación" que precede al re-encuentro, 42 asumiendo implícitamente la posibilidad del re-encuentro entre victimas y perpetradores.

Por otra parte, no puede dejarse de hacer mención a la voluntad política por borrar las huellas, ruinas o restos de lugares significativos para la memoria de la represión, como fue evidente en el caso argentino con la propuesta del entonces Presidente Carlos Menem de desaparecer el que había sido el peor centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura argentina, la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, o en el caso chileno, en la paulatina borradura de "la arquitectura del espanto",43 es decir, en la conversión de casas de tortura y centros de detención en jardines de niños o en Institutos de Cultura dedicados al culto e investigación sobre los héroes patrios44 o, en el mejor de los casos, en el "embellecimiento" de los memoriales, debilitándose así "la tenebrosidad del recuerdo".45

  Notas

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