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Parte 3 / 4
Las batallas por
la
memoria: algunos ejemplos
Como ya se señaló previamente, no hay una sola memoria que
unifique al conjunto de la sociedad sobre como "leer" el pasado. Por el
contrario, existen enconadas controversias al respecto. Así, por ejemplo,
en Francia, se han generado conflictivas interpretaciones en torno a la
República de Vichy y el papel de la resistencia contra la ocupación
alemana.31 En Alemania, los planteamientos del historiador Ernest Nolte
—según los cuales el Holocausto fue "una reacción, nacida de la
ansiedad, a las aniquilaciones que ocurrieron durante la revolución rusa"
32 que ubicaban al régimen nazi en el mismo piano que otros regímenes
igualmente abominables y, en última instancia, lo disculpaba diluyendo la
especificidad del nazismo, generó una violenta respuesta por parte de
Jurgen Habermas dando paso, a mediados de la década de los 80, a la
conocida "querella de los historiadores".33 Este clima intelectual de
reinterpretación del pasado, que postulaba la "normalidad" del caso
alemán, se tradujo políticamente en la controvertida visita del entonces
Presidente Ronald Reagan al cementerio de Bitburg (donde estaban
sepultados soldados de las S.S. y soldados estadounidenses, implicando así
que no existían ni victimas ni culpables dado que todos los caídos eran
similares en a muerte). Ciertamente, esta interpretación de la historia
pavimentó posteriormente el camino para la reunificación alemana.
En noviembre de 1990, Alemania despertaba "normalizada",
"reconciliada". Exactamente un año antes, el 8 de noviembre de 1989, caía
el Muro de Berlín. Esa fecha entraba en la historia como inicio de una
nueva era, pero no se hacia mención de lo acontecido el 9 de noviembre de
1938, cuando miembros de las S.S. y turbas nazis incendiaron sinagogas y
saquearon comercios judíos, golpeando y asesinando a numerosas victimas en
lo que se conoce como "la noche de cristal". Este acontecimiento
anticipaba lo que seria la posterior destrucción de gran parte de judaísmo
europeo, y con ello la irrupción de la barbarie en la Europa moderna. En
noviembre de 1990, durante el acto oficial de la reunificación alemana,
los dirigentes políticos de las dos Alemanias destacaron que la
celebración se refería no al fin de un pasado comenzado en 1933 sino a la
"desdicha" que había caído sobre Alemania desde el fin de la guerra y
durante los 45 años siguientes. En otras palabras: los líderes políticos
alemanes celebrando el fin de una era comenzada cuando Berlín fue ocupada
por los rusos sin referirse al hecho de que el Muro de Berlín había sido
el resultado de una contienda desencadenada por el nazismo.34
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Es significativo constatar el daño sufrido por el lenguaje.
Así, por ejemplo, el golpe militar se volvió "pronunciamiento"; el
dictador, "hombre providencial"; el combate a la ideología marxista,
"defensa de los valores cristianos y occidentales", y los crímenes,
"razón de Estado" |
Las contiendas sobre el sentido del pasado pueden
generarse desde el momento mismo en que ocurre el acontecimiento. Por
ejemplo, en el caso del golpe militar en Chile en 1973, la dictadura
justificó la asonada como la única "salvación" posible para prevenir una
guerra civil, argumento ligado con la idea de una "refundación
institucional" 35 en la que el año 1973 era asimilado a la Independencia de
1810 y se intentaba borrar de la memoria colectiva los procesos
constitucionales y las instituciones democráticas previas.36
En este sentido, es
significativo constatar el daño sufrido por el lenguaje. Así, por ejemplo,
el golpe militar se volvió "pronunciamiento"; el dictador, "hombre
providencial"; el combate a la ideología marxista, "defensa de los valores
cristianos y occidentales", y los crímenes, "razón de Estado". Pero por
otra parte, desde la memoria de las víctimas, el golpe fue una ruptura
institucional que hizo volar en pedazos la historia publica del país,
quebrando asimismo el sistema simbólico-cultural que había dado su sentido
a la sociedad chilena, y dejando una estela de muertos,
detenidos-desaparecidos, torturados, exiliados, etc.37
De igual modo, las
intensas polémicas en torno a las diferentes formas de pensar el pasado
dictatorial prosiguieron en Chile durante la transición democrática. Si
bien los gobiernos democráticos realizaron una serie de acciones para
fijar la memoria de las violaciones a los derechos humanos (por ejemplo,
el Informe Rettig, que daba cuenta de las muertes y desapariciones
ocurridas durante la dictadura, los procesos jurídicos abiertos contra los
militares encargados de organizar la represión, o el Informe Valech que
documenta las torturas) como también una serie actos simbólicos:
destinados a romper con la versión de la historia ofrecida por el régimen
militar, todavía existen sectores que insisten en dejar atrás el pasado y
dar vuelta la pagina, al tiempo que en otros sectores de la sociedad
siguen vivos ciertos nudos de memoria (por ejemplo, el caso de los
detenidos-desaparecidos) en una reiteración permanente en busca de
justicia.38
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Villa Grimaldi fue un símbolo emblemático de la
represión chilena. Hubo tres posiciones de como preservar el sitio:
1) dejar a las ruinas de Villa Grimaldi
tal y como existían en aquel entonces y colocar en el sitio una
escultura sencilla para recordar a las víctimas. 2) reconstruir
Villa Grimaldi exactamente como era cuando funcionó como centro de
tortura, y 3): resemantizar a Villa Grimaldi a través de la
construcción de un Parque por la Paz, no como símbolo de la muerte sino
como un símbolo de vida". |
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Hoy Villa
Grimaldi fue convertida en un Parque por la Paz.
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Las disputas por las memorias en Chile
–incluso entre la memoria "oficial" de los gobiernos democráticos y las
que surgen a nivel de la sociedad civil– pueden ejemplificarse en los
conflictos alrededor de los soportes a través de los cuales la memoria se
materializa. Así, por ejemplo, si bien la iniciativa generada en 1991 de
construir un monumento al Presidente Allende fue una propuesta del primer
gobierno de la transición –y dicha construcción no estuvo exenta de
conflictos-39 la recuperación uno de los símbolos más emblemáticos de la
represión chilena, Villa Grimaldi, y su reconversión en un Parque de la
Solidaridad fue iniciativa de la Agrupación de Ex Presos de Villa
Grimaldi. Pero incluso en este caso, "hubo polémicas intensas entre los
sobrevivientes de la Villa y los familiares de las victimas respecto a
como preservar el sitio en ruinas. Emergieron tres posiciones básicas: 1)
dejar a las ruinas de Villa Grimaldi tal y como existían en aquel entonces
y colocar en el sitio una escultura sencilla para recordar a las víctimas.
2) reconstruir Villa Grimaldi exactamente como era cuando funcionó como
centro de tortura, y 3): resemantizar a Villa Grimaldi a través de la
construcción de un Parque por la Paz, no como símbolo de la muerte sino
como un símbolo de vida". 40 Pero incluso si el lugar se re-construyó
siguiendo los lineamientos de esta última alternativa, el "qué" y el
"cómo" recordar pueden divergir según el recorrido que se haga y el "lugar
de enunciación" del sujeto que da sentido al lugar".41 Desde otra
perspectiva, pero ligado con lo anterior, parte importante de las
contiendas por la memoria reside en las estrategias –gubernamentales– para
distorsionar los mapas del recuerdo, neutralizando el peso del horror y
alentando nuevas "lecturas" en el marco de las políticas de reconciliación
nacional impulsadas por los gobiernos de transición. Así, retomando el
ejemplo de Villa Grimaldi en Chile, el diseño del Parque en forma de cruz
con una fuente de agua en el punto de intersección hace alusión a la
"purificación" que precede al re-encuentro, 42 asumiendo implícitamente la
posibilidad del re-encuentro entre victimas y perpetradores.
Por otra
parte, no puede dejarse de hacer mención a la voluntad política por borrar
las huellas, ruinas o restos de lugares significativos para la memoria de
la represión, como fue evidente en el caso argentino con la propuesta del
entonces Presidente Carlos Menem de desaparecer el que había sido el peor
centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura argentina,
la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, o en el caso chileno, en la
paulatina borradura de "la arquitectura del espanto",43 es decir, en la
conversión de casas de tortura y centros de detención en jardines de niños
o en Institutos de Cultura dedicados al culto e investigación sobre los
héroes patrios44 o, en el mejor de los casos, en el "embellecimiento" de
los memoriales, debilitándose así "la tenebrosidad del recuerdo".45
Notas
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