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Parte 1 / 3
"Contra
la guerra las mujeres tomamos la palabra y decidimos por la paz"
Lema de la Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz – IMP
Ponencia presentada en el Congreso "Las
Mujeres Generando las Paces" celebrado en Octubre del 2006
Todos hemos oído hablar de la
guerra en Colombia, de los secuestros, paramilitares, asesinatos y
narcotráfico. ¿Quién no? Sin embargo, el nivel de conocimiento que
tengamos de este violento conflicto puede tener diversos grados de
precisión. En este trabajo, Patricia Buriticá, directora de la Alianza
Iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP), nos brinda de una manera resumida
una visión general de este conflicto que ya tiene más de 50 años, y ofrece
cifras de las dimensiones de esta guerra que cortan el aliento. Pero si
tuviéramos que decir cuál es el principal valor de esta ponencia pudiera
afirmar que es la guerra vista desde la perspectiva de las mujeres. La
autora narra detalladamente las terribles consecuencias para las mujeres
colombianas. Tal como expresó Amnistía Internacional: "Las mujeres y las
niñas son las víctimas ocultas de esa guerra".
También, de una manera abierta y
crítica, se explica el papel de la mujer para el establecimiento de la
paz. Buriticá detalla las dificultades de los primeros tiempos para
movilizar a las mujeres y finaliza con un breve análisis de lo que han
aprendido y los retos que tienen por delante.
Algo de historia
Al
hablar sobre la experiencia de las mujeres en la construcción de la paz,
he pensado mucho en lo que hacemos, en Colombia. Siento que hacemos mucho,
que todo es necesario, es importante, es indispensable. Pero me preguntaba
¿qué tanto paramos la máquina de la guerra? ¿Por qué lo que hacemos no
logra desactivar la guerra? Entonces me anime, entre todas nosotras,
mujeres convencidas de generar la paz en este congreso podamos encontrar
el hilo que teja la paz, y como el secreto de las diosas, puntada a
puntada como lo sabemos hacer las mujeres podamos desde el norte al sur y
desde oriente al occidente bordar con él un mundo sin guerras y sin
violencias. Y como fue nuestra consigna en una marcha nacional contra
la guerra (2003), ni guerra que nos mate, ni con paz que nos oprima.
Como a lo mejor muchas no conocen de Colombia, quiero
empezar porque sepan, quién es una colombiana que trabaja por la paz, en
un país que tiene ya más de 50 años de conflicto armado interno;
actualmente el conflicto más largo del mundo; que nació, se crió y ha
vivido siempre en un país en conflicto, que no sabe que es vivir en un
país sin conflicto armado y que su lógica diaria esta en cómo no ser parte
de la guerra, y como todas sus acciones se encaminan a parar la guerra.
Que desea morir con los años. Esa es quien les habla.
He vivido en una Colombia, en la que desde 1964 actúan
grupos guerrilleros, que en un inicio se alzaron contra el Estado y se
erigieron como defensores y representantes de los intereses del pueblo,
pero que paulatinamente fueron perdiendo ese ideario para también
mantenerse en un poder territorial y económico, y que han perdido el apoyo
de esos seres que son el pueblo y contra el que también actúan violando el
Derecho Internacional Humanitario. En la década de los 80 surge en
Colombia el fenómeno paramilitar, grupo armado ilegal que ha actuado en
complicidad de los agentes del estado, llegando a configurarse una
situación de conflicto armado en el que la situación de guerra se
convirtió en una guerra de todos los grupos armados ilegales y legales
contra la población civil.
Mientras que en Sri Lanka se produjeron 2000 muertes
violentas relacionadas con el conflicto en 19 años y en Nepal se han
producido 1000 muertes anuales, en Colombia se han presentado 70.000
homicidios de civiles desde 1964, 7.138 personas desaparecidas, 29.497
personas secuestradas, más de 3 millones de personas desplazadas, 2.154
victimas del terrorismo, 4.270 casos de masacres en la que han muerto
23.543 personas, 10.672 eventos registrados de tortura y 84.133 casos de
detenciones arbitrarias. Estas cifras nos han Ilevado a decir que Colombia
es el segundo país del mundo con una grave crisis humanitaria.
En esta crisis Amnistía Internacional en su informe del
2004 dice: "Las mujeres y las niñas son las victimas ocultas de esa
guerra".
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Todos los actores
armados han ejercido violencia contra las mujeres de maneras tan
diversas como la esclavitud sexual y doméstica, la violación y la
mutilación sexual |
Todos los actores armados han ejercido violencia contra
las mujeres de maneras tan diversas como la esclavitud sexual y doméstica,
la violación y la mutilación sexual. En las zonas de influencia de los
actores armados, ellos han impuesto normas de control social, como la
aplicación de horarios, normas de conducta, intervención en los conflictos
familiares y comunitarios, aplicación de castigos que incluyen torturas,
ejecución y tratos crueles y degradantes, particularmente cuando las
mujeres ejercen actos de autonomía y no se ajustan a los patrones
impuestos por los actores armados.
Sin embargo para las mujeres, no existen estadísticas
nacionales que den cuenta de la frecuencia y la magnitud del problema de
las mujeres en el conflicto. Por ejemplo, la Policía Nacional registró en
2003 solo cuatro casos de violencia sexual en persona protegida por el DIH,
dos por casos de violencia sexual y dos por esclavitud o prostitución
forzada. La Fiscalía General de la Nación, el ente acusador, realizó en el
2002, 19 investigaciones por acceso carnal violento y actos sexuales
violentos en persona protegida, 32 en 2003 y 20 en 2004 (Corporación Sisma
Mujer, 2004). Estas cifras comparadas con las anteriormente mencionadas no
reflejan ni una mínima parte la magnitud del conflicto para las mujeres.
Nosotras hemos afirmado que la impunidad para las mujeres en Colombia es
casi total.
La violencia contra las mujeres ha sido interpretada como
la utilización de sus cuerpos, por parte de los hombres, como una
prolongación del campo de batalla. El conflicto presenta formas de
violencia complejas, pero todas ellas expresan un imaginario social
tradicional y patriarcal. Además, no sólo son un mecanismo de humillación
para los hombres "enemigos", sino una forma de control, miedo y represalia
para las mujeres, en la medida en que ellas se desempeñan como actoras
sociales y políticas, como lo afirma Dony Meertens, Directora de UNIFEM
para Colombia, en su reciente estudio de 2005.
Colombia es un país de muchas riquezas: situada en una
esquina estratégica de América del Sur, exporta petróleo, carbón, gas,
cuenta con yacimientos de hierro y níquel; tiene 30 millones de hectáreas
cultivables. Es la sexta potencia hídrica del planeta, ocupa el segundo
lugar de riqueza en biodiversidad. Tiene tres cordilleras que han
mantenido aisladas históricamente sus distintas regiones y generado una
gran diversidad de entornos y culturas. Tiene 44 millones de habitantes,
principalmente en zonas urbanas. La población es de origen indígena,
africano y europeo. Los indígenas representan una minoría (2% organizados
en 84 etnias), así como las comunidades afrocolombianas (11%). El 68% de
la población (30 millones) vive en condiciones de pobreza y miseria.
Colombia es el segundo país después de Brasil con una amplia brecha entre
ricos y pobres. Las ansias de apropiación de tal riqueza, han sido causas
permanentes del conflicto, la pobreza y las desigualdades sociales han
estado presentes como causas del mismo y han sido reconocidas por todos
los sectores políticos, sociales y gremiales.
Paradójicamente Colombia es la democracia más estable y
antigua de América Latina. Diversas opiniones del país entre ellas las de
izquierda, afirmamos que esta es una democracia débil, de grandes
exclusiones políticas, sociales y económicas, que han mantenido vivas
razones y justificaciones del conflicto armado en los grupos ilegales. El
ejemplo más emblemático, fue el movimiento de la Unión Patriótica, que
surge con la intención de superar la lucha armada y decidirse por la lucha
política, pero este movimiento es exterminado paulatinamente desde la
década de los 80s, mes de 3500 militantes asesinados, prácticamente
desaparece, la intolerancia, la dificultad para aceptar la oposición, la
falta de solución de los problemas sociales que se reclaman en el marco de
la lucha social y política, dan nuestras de una democracia excluyente.
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