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ISSN 1913-6196

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  El papel de las mujeres en el proceso de construcción de la paz en Colombia

Prevención de conflictos

Patricia Buriticá Céspedes  

Parte 1 / 3

 "Contra la guerra las mujeres tomamos la palabra y decidimos por la paz"
Lema de la Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz – IMP

Ponencia presentada en el Congreso "Las Mujeres Generando las Paces" celebrado en Octubre del 2006

Todos hemos oído hablar de la guerra en Colombia, de los secuestros, paramilitares, asesinatos y narcotráfico. ¿Quién no? Sin embargo, el nivel de conocimiento que tengamos de este violento conflicto puede tener diversos grados de precisión. En este trabajo, Patricia Buriticá, directora de la Alianza Iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP), nos brinda de una manera resumida una visión general de este conflicto que ya tiene más de 50 años, y ofrece cifras de las dimensiones de esta guerra que cortan el aliento. Pero si tuviéramos que decir cuál es el principal valor de esta ponencia pudiera afirmar que es la guerra vista desde la perspectiva de las mujeres. La autora narra detalladamente las terribles consecuencias para las mujeres colombianas. Tal como expresó Amnistía Internacional: "Las mujeres y las niñas son las víctimas ocultas de esa guerra".

También, de una manera abierta y crítica, se explica el papel de la mujer para el establecimiento de la paz. Buriticá detalla las dificultades de los primeros tiempos para movilizar a las mujeres y finaliza con un breve análisis de lo que han aprendido y los retos que tienen por delante.

  Algo de historia

Al hablar sobre la experiencia de las mujeres en la construcción de la paz, he pensado mucho en lo que hacemos, en Colombia. Siento que hacemos mucho, que todo es necesario, es importante, es indispensable. Pero me preguntaba ¿qué tanto paramos la máquina de la guerra? ¿Por qué lo que hacemos no logra desactivar la guerra? Entonces me anime, entre todas nosotras, mujeres convencidas de generar la paz en este congreso podamos encontrar el hilo que teja la paz, y como el secreto de las diosas, puntada a puntada como lo sabemos hacer las mujeres podamos desde el norte al sur y desde oriente al occidente bordar con él un mundo sin guerras y sin violencias. Y como fue nuestra consigna en una marcha nacional contra la guerra (2003), ni guerra que nos mate, ni con paz que nos oprima.

Como a lo mejor muchas no conocen de Colombia, quiero empezar porque sepan, quién es una colombiana que trabaja por la paz, en un país que tiene ya más de 50 años de conflicto armado interno; actualmente el conflicto más largo del mundo; que nació, se crió y ha vivido siempre en un país en conflicto, que no sabe que es vivir en un país sin conflicto armado y que su lógica diaria esta en cómo no ser parte de la guerra, y como todas sus acciones se encaminan a parar la guerra. Que desea morir con los años. Esa es quien les habla.

He vivido en una Colombia, en la que desde 1964 actúan grupos guerrilleros, que en un inicio se alzaron contra el Estado y se erigieron como defensores y representantes de los intereses del pueblo, pero que paulatinamente fueron perdiendo ese ideario para también mantenerse en un poder territorial y económico, y que han perdido el apoyo de esos seres que son el pueblo y contra el que también actúan violando el Derecho Internacional Humanitario. En la década de los 80 surge en Colombia el fenómeno paramilitar, grupo armado ilegal que ha actuado en complicidad de los agentes del estado, llegando a configurarse una situación de conflicto armado en el que la situación de guerra se convirtió en una guerra de todos los grupos armados ilegales y legales contra la población civil.

Mientras que en Sri Lanka se produjeron 2000 muertes violentas relacionadas con el conflicto en 19 años y en Nepal se han producido 1000 muertes anuales, en Colombia se han presentado 70.000 homicidios de civiles desde 1964, 7.138 personas desaparecidas, 29.497 personas secuestradas, más de 3 millones de personas desplazadas, 2.154 victimas del terrorismo, 4.270 casos de masacres en la que han muerto 23.543 personas, 10.672 eventos registrados de tortura y 84.133 casos de detenciones arbitrarias. Estas cifras nos han Ilevado a decir que Colombia es el segundo país del mundo con una grave crisis humanitaria.

En esta crisis Amnistía Internacional en su informe del 2004 dice: "Las mujeres y las niñas son las victimas ocultas de esa guerra".

Todos los actores armados han ejercido violencia contra las mujeres de maneras tan diversas como la esclavitud sexual y doméstica, la violación y la mutilación sexual

Todos los actores armados han ejercido violencia contra las mujeres de maneras tan diversas como la esclavitud sexual y doméstica, la violación y la mutilación sexual. En las zonas de influencia de los actores armados, ellos han impuesto normas de control social, como la aplicación de horarios, normas de conducta, intervención en los conflictos familiares y comunitarios, aplicación de castigos que incluyen torturas, ejecución y tratos crueles y degradantes, particularmente cuando las mujeres ejercen actos de autonomía y no se ajustan a los patrones impuestos por los actores armados.

Sin embargo para las mujeres, no existen estadísticas nacionales que den cuenta de la frecuencia y la magnitud del problema de las mujeres en el conflicto. Por ejemplo, la Policía Nacional registró en 2003 solo cuatro casos de violencia sexual en persona protegida por el DIH, dos por casos de violencia sexual y dos por esclavitud o prostitución forzada. La Fiscalía General de la Nación, el ente acusador, realizó en el 2002, 19 investigaciones por acceso carnal violento y actos sexuales violentos en persona protegida, 32 en 2003 y 20 en 2004 (Corporación Sisma Mujer, 2004). Estas cifras comparadas con las anteriormente mencionadas no reflejan ni una mínima parte la magnitud del conflicto para las mujeres. Nosotras hemos afirmado que la impunidad para las mujeres en Colombia es casi total.

La violencia contra las mujeres ha sido interpretada como la utilización de sus cuerpos, por parte de los hombres, como una prolongación del campo de batalla. El conflicto presenta formas de violencia complejas, pero todas ellas expresan un imaginario social tradicional y patriarcal. Además, no sólo son un mecanismo de humillación para los hombres "enemigos", sino una forma de control, miedo y represalia para las mujeres, en la medida en que ellas se desempeñan como actoras sociales y políticas, como lo afirma Dony Meertens, Directora de UNIFEM para Colombia, en su reciente estudio de 2005.

Colombia es un país de muchas riquezas: situada en una esquina estratégica de América del Sur, exporta petróleo, carbón, gas, cuenta con yacimientos de hierro y níquel; tiene 30 millones de hectáreas cultivables. Es la sexta potencia hídrica del planeta, ocupa el segundo lugar de riqueza en biodiversidad. Tiene tres cordilleras que han mantenido aisladas históricamente sus distintas regiones y generado una gran diversidad de entornos y culturas. Tiene 44 millones de habitantes, principalmente en zonas urbanas. La población es de origen indígena, africano y europeo. Los indígenas representan una minoría (2% organizados en 84 etnias), así como las comunidades afrocolombianas (11%). El 68% de la población (30 millones) vive en condiciones de pobreza y miseria. Colombia es el segundo país después de Brasil con una amplia brecha entre ricos y pobres. Las ansias de apropiación de tal riqueza, han sido causas permanentes del conflicto, la pobreza y las desigualdades sociales han estado presentes como causas del mismo y han sido reconocidas por todos los sectores políticos, sociales y gremiales.

Paradójicamente Colombia es la democracia más estable y antigua de América Latina. Diversas opiniones del país entre ellas las de izquierda, afirmamos que esta es una democracia débil, de grandes exclusiones políticas, sociales y económicas, que han mantenido vivas razones y justificaciones del conflicto armado en los grupos ilegales. El ejemplo más emblemático, fue el movimiento de la Unión Patriótica, que surge con la intención de superar la lucha armada y decidirse por la lucha política, pero este movimiento es exterminado paulatinamente desde la década de los 80s, mes de 3500 militantes asesinados, prácticamente desaparece, la intolerancia, la dificultad para aceptar la oposición, la falta de solución de los problemas sociales que se reclaman en el marco de la lucha social y política, dan nuestras de una democracia excluyente.

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